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Broncas en los Plenos del Ayuntamiento de Oviedo
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Luis Arias Argüelles-Meres | 21-04-2017 | 06:49

Un momento del pleno de Oviedo hoy celebrado

Iba en el guion que en los Plenos en el Ayuntamiento de Oviedo se escenificasen abismales discrepancias, no sólo por la fragmentación política general a la que nuestra ciudad no es ni puede ser ajena, sino también por la forma en que el PP perdió el mando, máxime teniendo en cuenta que la FSA, a resultas de lo que había sucedido en Gijón, estaba dispuesta a permitir, con la abstención, que Caunedo siguiese siendo el alcalde. Pero, como se sabe, Taboada, apoyando a Wenceslao López, desbarató las previsiones del bipartidismo.

Si a esto añadimos que el número uno del PP vetustense tuvo que rendir cuentas ante la Justicia por el caso Aquagest, desde luego, la atmósfera política en nuestra ciudad no es ni puede ser apacible. Y, para mayor baldón, ahí están las cuentas pendientes de un pasado inmediato que llama a la puerta. Por ejemplo, Villa Magdalena. Por ejemplo, todo lo relacionado con el Calatrava. Podrían añadirse más cosas y más causas, que también hay.

Broncas en los plenos. O, para decirlo, con más precisión, ambiente bronco en los plenos. Aquí tenemos a un PP que no da la cara cuando se trata de abordar los asuntos que tienen que ver con las consecuencias, no sólo políticas, de su gestión. Por otro lado, contamos con un partido político, Ciudadanos, que nada tiene que ver con los asuntos de pasado, del que cabría esperar equidistancia. Habría que preguntarse si esto es así.

Y, en lo que respecta a la coalición que gobierna en Ayuntamiento de Oviedo, resulta muy llamativo que el actual regidor sea una especie de ‘verso suelto’ dentro del PSOE, lo que le permite actuar con una independencia de criterio que incomoda a una FSA, tan acostumbrada a que todo se canalice a través del manual de instrucciones del aparato del partido.

La FSA y Oviedo forman y conforman una contradicción política muy interesante y, sobre todo, atípica, pero no es éste el objetivo del presente artículo, sino la tensión y la falta total de entendimiento en las relaciones políticas de los grupos políticos con representación en el Ayuntamiento de Oviedo. Una falta de entendimiento, insisto, previsible e inevitable.

Habrá quien diga que hay que dejar atrás el pasado y afrontar proyectos para la ciudad desde el presente más inmediato. El inconveniente a esto es que a veces el pasado llama a la puerta haciendo de cobrador del frac, y esto lo salpica y enrarece casi todo.

Por otra parte, no estaría de más que el actual equipo de gobierno tuviera presente, también en los hechos, que no sólo se gobierna para los más próximos ideológicamente, sino también para el conjunto de la ciudadanía, y, sin renunciar a lo irrenunciable, sería todo un detalle que se escenificase un esfuerzo de diálogo y entendimiento que no tendría que significar rendición alguna.

Sería fantástico que la ironía tuviese mayor protagonismo. Sería muy de agradecer que los argumentos tuvieran mayor presencia que las descalificaciones. Sería muy de agradecer que se asumiesen con elegancia los errores.

Lo que está en juego es la vida pública de una ciudad que tiene que salir del fango en el que determinadas actuaciones la pusieron. Y que debe mirar hacia el futuro sin hipotecas, sin sonrojos.