El Comercio
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Sobre Ada Colau y otras hermandades
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Luis Arias Argüelles-Meres | 28-04-2017 | 14:16

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«La vida se encoge o se expande en proporción al valor que uno tenga». (Anaïs Nin).

Según leo en EL COMERCIO, doña Belén Fernández Acevedo, concejala del PP en Oviedo, considera que el hecho de que vayan a actuar, dentro las actividades programadas en la feria de La Ascensión, la agrupación Colla Cegantera de Sarriá acompañada de sus fanfarrias y el Bestiari Popular de Cataluña, significa que el edil de Cultura del Ayuntamiento carbayón busca una suerte de hermanamiento de nuestra ciudad con Ada Colau. ¡Tremebundo!

A decir verdad, es de esperar y de desear que las referidas actuaciones no sean lo más destacado de la Feria de La Ascensión, pues se incurriría en un despropósito inexplicable. Dicho esto, da la impresión de que de lo que se trata por parte de doña Belén es de descalificar cualquier decisión que se adopte desde el gobierno municipal, en este caso, en el ámbito de la cultura.

Desde luego, a priori, que actúe una agrupación no asturiana en un desfile no tiene por qué ser negativo ni rechazable, a no ser que haya constancia, que no creo que sea el caso, de que la parte contratada por la parte contratante sea nefasta.

Por otro lado, que doña Belén se pregunte por qué no se contrata a fanfarrias de otras regiones que no sean de Cataluña pone de manifiesto una falta de miras, cuando menos, inquietante. Imagine el lector por un momento qué se podría pensar si se dijese lo contrario.

Y la crítica de doña Belén va incluso más allá cuando dice que Rivi tiene como única profesión la de «liberado político». Pues, mire usted, estoy totalmente de acuerdo en que resulta nocivo que haya tantos profesionales de la política en nuestra vida pública. Lo que sucede, señora Fernández Acevedo, es que el referido mal no sólo se encuentra en los partidos políticos de izquierdas, sino en su totalidad. Convendrá conmigo en que no sería nada difícil elaborar un listado con profesionales de la política que militan en el PP, tanto en el ámbito llariego como en el estatal. Así pues, me temo que no anda usted muy sobrada de autoridad moral para formular semejante denuncia.

Como mínimo, creo que habrá que esperar a ver cómo son las actuaciones que tanto le inquietan a doña Belén para sentenciar si su contratación fue o no adecuada.

Pero, de entrada, el apriorismo en que incurre la concejala conservadora es, como mínimo, sectario. ¿Habría que dejar de contratar a una compañía de teatro por el hecho de que fuera catalana, o a un grupo musical, y así sucesivamente?

A veces, la labor de oposición, si se hace con maniqueísmo, puede favorecer al adversario político que está en el poder. Lamento tener que decir algo tan obvio a resultas de los planteamientos de doña Belén Fernández Acevedo.