El Comercio
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Fecha: mayo 5, 2017
Sobre la espantada del Pleno
Luis Arias Argüelles-Meres 05-05-2017 | 3:45 | 0

Desde el momento mismo en el que Wenceslao López fue nombrado alcalde de Oviedo, se sabía que nos esperaba una legislatura que no iba a estar caracterizada por una atmósfera dulce y de buen rollo. Si a ello añadimos los continuos escándalos de presunta corrupción que vienen saliendo a la luz, se entiende perfectamente que el clima de confrontación política sea en no pocas ocasiones bronco. Y, en este sentido, el reciente abandono en bloque de los concejales del Partido Popular, más allá del hecho en sí mismo, pone de relieve que acaso no sea desacertado barruntar que el referido clima se vaya deteriorando cada vez más.

Y, en lo que respecta a lo que el alcalde definió como espantada, hay dos cuestiones de Pero Grullo que deben tenerse en cuenta. De entrada, creo que el derecho a réplica no debe negarse salvo circunstancias muy excepcionales. Y, por otro lado, con todo lo que está cayendo actualmente, resulta difícil de digerir que el grupo conservador se indigne cada vez que se les recuerda la realidad. Por muy molesto que pueda resultarles a los concejales del Partido Popular, es un hecho que la imagen de Agustín Iglesias Caunedo haya sufrido un deterioro importante a resultas del ‘caso Aquagest’, máxime cuando no dimitió, lo que no le hubiese impedido defender su inocencia y regresar por todo lo alto en el momento en el que se demostrase que no es culpable de lo que se le acusa. Pero ahí sigue, se diría que permanentemente indignado.

Y a ello hay que sumar las consecuencias económicas que se derivan de aquellos tiempos de vino y rosas del ‘gabinismo’, léase Villa Magdalena, léase el Calatrava. Y, por si ello fuera poco, también tenemos como entretenimiento las historias de las tarjetas de aparcamiento y la reciente noticia que afecta a don Alberto Mortera, tránsfuga del PSOE y hombre de confianza del PP hasta hace muy poco tiempo.

Por otra parte, me llama mucho la atención que el portavoz del PP de Oviedo hable de «fascismo» en la actitud del tripartito. Y es que no deja de tener su guasa que se hable de fascismo al tiempo que se rechazan cambios en el callejero de la ciudad de Oviedo que, en cumplimiento de la ley, eliminan del nomenclátor carbayón nombres de personajes vinculados al franquismo.

Dicho todo ello, también es cierto que el equipo de gobierno, además de criticar la herencia recibida en lo que a pufos se refiere, está obligado a afrontar el presente y el futuro inmediato de la capital. También en este asunto, don Pero Grullo diría que no solamente se trata de criticar lo mal que se han hecho las cosas hasta el año 2015, con sus consecuencias, sino que además hay que gobernar con medidas para hoy y para mañana.

Y, eso, no les prohíban la réplica. Que todo el mundo pueda explicarse y explayarse.

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