El Comercio
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Wenceslao López hace balance
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Luis Arias Argüelles-Meres | 09-06-2017 | 05:29

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Efectivamente, “el tripartito”, expresión que tanto aman los enemigos del actual equipo de gobierno municipal de Oviedo, está a punto de cumplir dos años al frente del Consistorio carbayón, y ya es un éxito que no se haya desbaratado no sólo por las inevitables disensiones internas, inevitables entre tres partidos políticos, sino también por la incesante campaña de acoso y derribo que, desde el primer momento se viene orquestando, tanto desde el ámbito político como desde determinadas trincheras mediáticas.

Wenceslao López, en efecto, hace balance en el diario EL COMERCIO, pero, como era de esperar, no fija su atención en algo que viene siendo muy determinante, puesto que se trata de un político que está ejerciendo como alcalde no sólo sin la ayuda de su partido, sino también con el rechazo de la cúpula de la FSA, que no contaba con que Ana Taboada iba a darle la Alcaldía, a pesar de que la actual teniente de alcalde encabezaba la lista más votada de la izquierda. El acuerdo con un dirigente sumiso a la Federación Socialista Asturiana no hubiese sido posible. Éste es un aspecto del asunto que ha de tenerse muy en cuenta.

Por otra parte, a nadie le es posible, ni siquiera a sus principales detractores, poner en duda la honestidad del regidor carbayón, la honestidad y el rigor a la hora de administrar el dinero público, y esto es algo que no se puede soslayar.

Y, en ese balance, aparte de descoordinaciones y faltas de entendimiento, aparte de divismos a la carrera, aparte de otras muchas inconveniencias, hay que tener en cuenta que en Oviedo se abren unas posibilidades de futuro que, de ser bien gestionadas, podrían resultar muy positivas.

Si se logra al final que los terrenos del antiguo hospital se conviertan en algo dinámico para la ciudad y para la zona, se habrá conseguido algo muy importante, teniendo en cuenta que, entre las dificultades a sortear, está también que esa hipotética posibilidad de futuro no depende sólo de la Administración Local, lo que complica no poco las cosas. Lo mismo podría decirse de todo lo relacionado con la antigua fábrica de armas, un espacio y unas edificaciones de enorme potencialidad, para lo que hace falta no sólo medios económicos, sino también ideas viables y con futuro.

Por otra parte, aunque sólo hayan transcurrido dos años de un Gobierno municipal con el ‘gabinismo’ en la oposición, se diría que podemos estar hablando de un antes y un después en lo que se refiere a despilfarros, estéticas horteras y pufos.

Un balance que no es para tirar cohetes, pero que sí permite plantearse unas expectativas de cambio verdadero en la ciudad, un cambio que hacía falta a cuyo frente está, paradójicamente, un político veterano que, sin embargo, y, por fortuna, no es vieja política.