El Comercio
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Fecha: julio 1, 2017
Siempre el Naranco
Luis Arias Argüelles-Meres 01-07-2017 | 11:48 | 0

Presentación de la jira al Naranco. :: MARIO ROJAS

Confieso que desconocía que en 1929 se celebró la primera jira al Naranco y que esa tradición quedó interrumpida, como tantas otras cosas, durante la guerra civil. Y, según leo en EL COMERCIO el Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Oviedo decidió recuperarla. De hecho, tendrá lugar este domingo. Habrá quien lo haga en bicicleta y habría quien lo haga a pie. Y, al final de la jornada, romería.

Lo positivo del caso no es sólo que se recupere una tradición en la que la población ovetense rendirá homenaje el Naranco disfrutándolo, sino que además se trata de un enclave que es fundamental en  nuestra geografía y en nuestra historia.

Ahí está ese patrimonio de la Humanidad que es el Prerrománico, ahí está también la mejor atalaya para contemplar Oviedo, ahí está uno de los pulmones fundamentales de la ciudad. O sea, la historia, el arte y también las vivencias de siempre relacionadas con el Naranco.

Confieso que siempre que releo lo que Valentín Andrés Álvarez dejó escrito sobre Oviedo y el Naranco no sólo me emociona la belleza de las palabras del literato moscón, sino que además me percato de la importancia tan enorme que tiene este enclave en la ciudad.

Escuchemos a don Valentín: “¡Torre de la Catedral de Oviedo, mástil de la ciudad anclada a la orilla del Naranco! En ella, el espíritu de la ciudad encarnó en las entrañas de la sierra; en los nudos de sus filigranas de piedra está prendido lo inmortal con lo perecedero, lo eterno y lo vivo, la montaña y la ciudad. Es un trozo del Naranco, hecho ciudad para sentir la caricia de la vida, es un trozo de ciudad esculpido en pedazos del Naranco para calmar su ansia de inmortalidad».

Y añade el personaje que, según confesión propia, pasó de los cuentos a las cuentas: “Avilés, Oviedo y Gijón forman el triángulo central en que se plasma el espíritu de la región: son las tres potencias del alma de Asturias: Avilés, la memoria; Oviedo, el entendimiento, y Gijón, la voluntad”.

Y es que en un momento como éste en el que la historia de la ciudad está sometida a revisión, de la que saldrán nuevos datos muy significativos, que la fiesta de la que venimos hablando se recupere contribuirá, sin duda, a que los vínculos de la población ovetense con el Naranco se estrechen más, escenificando toda una peregrinación por la historia y la geografía de esta atalaya que tanta historia en intrahistoria tiene y contiene.

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