El Comercio
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Fecha: julio 14, 2017
EL FUTURO DE LOS TERRENOS DE LA FÁBRICA DE LA VEGA
Luis Arias Argüelles-Meres 14-07-2017 | 4:25 | 0

Por fin, llegó a celebrarse la entrevista entre el Alcalde de Oviedo y la ministra de Defensa para abordar el futuro de los terrenos de la antigua fábrica de armas de la Vega. Y, como era de esperar, hubo poco más que la puesta en escena protocolaria de la que salió un acuerdo para que se cree una comisión integrada por personas del Ayuntamiento y del Ministerio que estudien el asunto. Todo está, sin sorpresas, en “veremos”.

No obstante, Wenceslao López llegó con los deberes hechos si por tal se entiende que le propuso a la ministra que en esos terrenos puede haber cabida también para “un centro tecnológico de investigación sobre la seguridad en áreas urbanas, un proyecto en el que podría estar comprometido o interesado el propio Ministerio de Defensa”, según leo en EL COMERCIO.

Está claro que, en principio, por parte del Ayuntamiento se trata de recuperar esos terrenos para la ciudad, terrenos que fueron para unos fines que hoy no tienen lugar, es decir, para una fábrica de armas del Estado. Es obvio que el Ministerio no estará dispuesto a devolver los susodichos terrenos a cambio de nada y que intentará, como mínimo, sacar contrapartidas, en el caso de que accediese a que el propietario volviese a ser el Consistorio ovetense.

Pero también parece claro que el Ministerio no tiene ningún proyecto para esos terrenos, más allá de que le resulten prácticos como moneda de cambio ante lo que el Ayuntamiento pudiera estar a dispuesto a conceder.

Una de las cuestiones que se plantean aquí es que no haya una mentalidad de Estado con amplitud de miras que considere que los Ayuntamientos forman parte de él, con independencia de que estén bajo la Administración Local. Estaría por asegurar que tanto doña Dolores como los altos cargos de su Ministerio desconocen las teorías de Hegel acerca del Estado, concretamente aquella que habla del “espíritu objetivo”. Pero no entremos en profundidades, no es el caso.

Y, por otra parte, el  Ayuntamiento tiene dos frentes abiertos. El primero de ellos sería un  proyecto concreto para esos terrenos y edificaciones, un proyecto concreto de integración entre la ciudad y este entorno, que sirviese a la primera para crecer y al segundo para mantenerse y tener viabilidad.

Con ese proyecto en concreto, la postura del Ayuntamiento cobraría, de un lado, más fuerza. Y, por otra parte, sentaría las bases de un futuro, todo lo imperfecto que se quiera, pero que Oviedo necesita. Un proyecto que debería contener no pequeña parte de la potencialidad que atesora nuestra capital.

Esperemos que, cuando se forme la comisión, las personas que el Consistorio designe acudan con los deberes bien aprendidos para que la ciudadanía carbayona pueda hacer suyo el proyecto. No sólo sería empezar con buen pie, sería empezar ganando.

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