El Comercio
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Viga Azul: Criterio
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Luis Arias Argüelles-Meres | 18-09-2017 | 13:38

Sobre todo, hay criterio en el juego del equipo. Se diría que cada jugador sabe bien cuál es su misión en el partido y, con independencia de que haya fallos o no, de que los aciertos se prodiguen más o menos, eso hace que el conjunto carbayón tenga criterio, salga al campo decidido a cumplir un manual de instrucciones que fue explicado con toda claridad.

Cierto es que en el partido frente al Cádiz no hubo muchas ocasiones de gol. También lo es que el Oviedo no tuvo errores defensivos de los que pueden ocasionar disgustos, tal y como sucedió en el encuentro ante el Reus hace dos semanas.

En el plano individual, la sorpresa más grata fue Rocha, que no parece el mismo futbolista del año pasado. Por su lado, aunque se le ve que está muy lejos de haber alcanzado un estado de forma óptimo,  Yeboah puso mucha entrega en su juego. Y, como siempre, Folch mostró una seguridad que repercutió en el resto del equipo.

No es poca cosa haber ganado al Cádiz y no sólo por ser el segundo de la clasificación, algo que estas alturas puede ser anecdótico, sino porque se trata de un gran equipo para Segunda División. Y, ante el conjunto andaluz, el Oviedo no jugó acomplejado y temeroso; antes bien, siguió el guión marcado por el entrenador, y no se puede decir que lo haya cumplido mal.

Por su parte, Owusu se ganó el entusiasmo del público por el empuje y la entrega que puso en todo el tiempo que estuvo en el campo. De esto convendría tomar nota cuando se dice que el Tartiere es un campo muy difícil y que resulta complicado ser jugador del Oviedo. Porque, con la entrega de los jugadores, la comunión entre el equipo y las gradas es total, creándose un ambiente de entusiasmo que esperemos que no decaiga.

Como digo, hay criterio, y creo que eso es una garantía para el campeonato. Si la semana pasada el Oviedo no se arrugó en el derbi a pesar de haber encajado un gol tempranero, ayer, frente al Cádiz, supo interpretar la partitura encomendada con dignidad.

No hay ese nerviosismo que nos hace temer lo peor. Frente al Cádiz, el Oviedo fue un equipo solvente y serio, seguro de sí mismo, sin que ello significase haber incurrido en un exceso de confianza que, llegado el caso, también puede resultar muy caro.

Creo que hay motivos para la esperanza, porque esto marcha con buen pie, sin euforias, con las ideas muy claras.

Y es que, insisto, hay criterio.