El Comercio
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Un proyecto de futuro en los terrenos del viejo HUCA
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Luis Arias Argüelles-Meres | 06-10-2017 | 04:06

‘La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia’. (Walt Whitman).

En aquellos años de los sobrecostes y del despilfarro, la improvisación parecía presidirlo todo, pues sigue siendo inexplicable que, teniendo en cuenta el tiempo que se empleó en la construcción del HUCA, no se hubiera establecido plan viable alguno para los terrenos del viejo hospital.

Sin burbuja inmobiliaria, con el descarnado retrato que dejó la crisis, hemos venido asistiendo a la agonía de un barrio cuya actividad giraba en no pequeña parte sobre el viejo hospital. Ítem más: nostalgias aparte, desde que se inauguró el nuevo HUCA, ni siquiera se pudieron asumir los gastos que conllevaría la demolición de los edificios del viejo hospital, demolición que tendría que ir seguida de una alternativa al abandono y a la maleza.

Por eso, la noticia de que hay un proyecto que pretende incluir los referidos terrenos dentro del Campus del Cristo hay que saludarla con alborozo y apoyarla sin reservas. Por un lado, se daría vida a ese enclave y, por otra parte, redundaría en beneficio de la actividad universitaria, beneficio para el presente y para el futuro.

Obviamente, no estamos hablando de algo inmediato, ni siquiera de algo de lo que podamos estar seguros de que vaya a cristalizar, pues aún no se sabe si el mencionado proyecto va a ser aprobado.

Pero, situándonos en el mejor de los mundos posibles, no cabe duda de que ese proyecto haría resurgir una zona de Oviedo que, en estos momentos, es, como el occidente de Asturias al que se asoma esta zona, una geografía del abandono.

Por otra parte, si se llega a aprobar el proyecto, el actual Equipo de Gobierno habrá conseguido ganar su baza más importante, la de haber podido contribuir a poner las bases de un Oviedo del futuro más inmediato.

Como ya escribí en alguna ocasión en esta misma columna, los terrenos de la Fábrica de Armas, la antigua Fábrica de gas y la zona del viejo hospital son, necesariamente, proyectos de futuro que, en el mejor de los casos, para llevarse a cabo, necesitarán dos legislaturas, pero, si en lo que le queda de mandato al Equipo de Gobierno,  podrá darse por satisfecho si sientan las bases de estos proyectos que, lógicamente, tardarán no pocos años en cristalizar.

Me atrevería a afirmar que, si el destino de los terrenos del viejo hospital va ligado al campus del Cristo, habría triunfado la sensatez, lo que en estos tiempos no es poco.