El Comercio
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Viga Azul: De Charco en Charco
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Luis Arias Argüelles-Meres | 11-12-2017 | 18:10

Con o sin barro, el Real Oviedo sigue en racha, y lo demostró sobradamente ante Osasuna. No estaba el césped para florituras, tocaba pelearse con el barro y el once azul no se arredró. Lo cierto es que los prolegómenos anunciaban un partido típico del norte, con dos equipos que tradicionalmente saben lo que es pelearse con un terreno encharcado a la hora de jugar al fútbol. Partido de galerna, partido de ciclogénesis, si utilizamos la actual terminología meteorológica.

Contra el viento y la lluvia tocaba diputar el partido. Se sabía que en multitud de ocasiones el balón iba a quedar frenado por el barro, algo que fue a más conforme iba avanzando el choque. Era lo que había: luchar contra los elementos.

Habían transcurrido muy pocos minutos cuando el árbitro señaló un penalti a favor del Oviedo. El fallo de Rocha, que mandó el balón fuera, no creó inseguridad en el once carbayón; antes al contrario, se diría que, a partir de ese momento, se conjuraron luchando sin cuartel en busca del gol, hasta que llegó el tanto de Diegui que, por cierto, es el segundo que consigue en lo que va de campeonato, un dato más que da muestra de que ésta, si las lesiones no lo malogran, será la temporada en la que se consolide nuestro canterano. Además de haber sido el jugador que nos dio la victoria con su cabezazo perfecto, luchó continuamente durante todo el partido.

Por su parte, Yeboah, una vez más, se ganó los aplausos de la afición por su empuje y lucha. El éxito del excelente momento que vive este jugador hay que repartirlo entre el delantero y el entrenador, por haber conseguido motivarlo hasta el extremo de que dé su mejor versión y se vaya superando a sí mismo partido a partido. Durante la primera parte, fue muy clara la superioridad del Oviedo. Tras el descanso, como erad de esperar, el Osasuna salió a por todas, demostrando que, ni mucho menos, había renunciado al partido. Lo que puede decirse al respecto, teniendo en cuenta el estado del terreno de juego, así como la calidad del rival, es que nuestro equipo dio la talla defendiendo el resultado, batallando continuamente.

Osasuna dominó tras el descanso, ciertamente, al menos durante bastantes minutos, pero no se vio en el once azul desconcierto ni tampoco inseguridad, tampoco se renunció al ataque cuando las circunstancias y el barro lo permitieron. Lucha, coraje, entrega, esfuerzo. Frente al Osasuna, se vio al equipo que Anquela reivindica. Sólo queda seguir así.