El Comercio
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CARVALHO, MATERIALES PARA UNA EXPOSICIÓN
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Luis Arias Argüelles-Meres | 26-01-2018 | 12:32

Resultado de imagen de carvalho exposición universidad de oviedo

«Carvalho abarca una época que va de las utopías de los sesenta, cuando el sexo libre y todo lo demás era posible, hasta el desencanto de los noventa. Va de las grandes expectativas hasta los fracasos de estas mismas expectativas, cuando volvemos a follar con condón y aún sin permiso del Papa». (Vázquez Montalbán).

Cuando escribo estas líneas, acabo de visitar la muestra que tiene por título ‘Manuel Vázquez Montalbán: Pepe Carvalho’, que puede verse en la sala de exposiciones del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo. Se trata de un proyecto gráfico en el que colaboran más de cuarenta artistas, que pretende homenajear al gran escritor a través de su personaje literario más representativo.

Carvalho nos emplaza en lo más genuino del universo literario de Vázquez Montalbán, esa Barcelona en la que todo era posible, una ternura infinita bajo el envoltorio de la novela negra, una ironía que no cesa, ironía de un personaje tan descreído como el autor que lo parió, pero a la vez tan marcado por un tiempo en el que los sueños individuales y colectivos definieron a una generación que no estaba dispuesta a ceder ante lo irrenunciable.

Pepe Carvalho no es exactamente el alter ego del autor, pero sí que nos transpone a su mundo. ¿Cómo olvidar la larga lista de episodios en los que nuestro héroe detectivesco quemaba determinados libros en su chimenea en esos momentos de sosiego tras las pesquisas, a veces disparatadas, a veces hilarantes, de su trabajo?

Carvalho en el Comité Central, también en Buenos Aires, quinteto incluido. Sus recetas de cocina, dando su no sé qué a los casos, su escepticismo, su desengaño, su aparente dureza que no era más que una máscara con la que un personaje entrañable se defendía.

¿Cómo no preguntarse qué harían y qué dirían ahora sobre Cataluña tanto Carvalho como su creador?

Carvalho, personaje irrepetible e imprescindible de nuestra literatura contemporánea, criatura literaria de un autor que, según dijo alguien, era capaz de escribir un artículo mientras preparaba una paella.

Carvalho nació literariamente con la novela ‘Yo maté a Kennedy’, es decir, se asomó, gracias a la magia de su autor, a los grandes acontecimientos de la segunda mitad del siglo XX, a las grandes preguntas y, también, a aquella Barcelona en la que la mejor literatura en la lengua del imperio se daba cita.

Para quienes hemos leído a Vázquez Montalbán, esta exposición es un reencuentro que nos recuerda horas y horas inolvidables, al tiempo que nos lleva a nuestra educación sentimental en las últimas décadas del pasado siglo. Para quienes no han disfrutado hasta el momento de ese placer que supone la lectura de las novelas protagonizadas por Carvalho, la exposición puede suponer un punto de partida inolvidable.

Recomiendo vivamente que no la se pierdan.