El Comercio
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VIGA AZUL: CONTRA CASI TODO
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Luis Arias Argüelles-Meres | 11-02-2018 | 20:00

Contra una expulsión injusta, contra un árbitro que, a la hora de señalar tarjetas, no fue muy ecuánime, contra uno de los grandes equipos de la categoría. Contra todo eso, se perdió, a pesar de habernos adelantado en el marcador teniendo sólo en el campo diez jugadores.

Desde luego, no hay ningún reproche que hacer al conjunto azul. En los goles del equipo local, no creo que se pueda hablar de fallos defensivos o de falta de concentración en el juego. Y, por lo demás, todos empujaron hasta el final del choque cuanto pudieron.

No creo que existan derrotas dulces propiamente hablando, pero sí que se puede hablar de partidos que se pierden dejando la dignidad intacta, y éste fue uno de esos encuentros en los que el Oviedo dio una buena imagen en su juego, en su lucha y en su cohesión.

No está de más recordar que, si costó un imperio ganar al filial del Sevilla con un jugador menos haber conseguido la victoria el domingo ante el Cádiz con  diez futbolistas sobre el terreno de juego, desde luego, hubiese rozado lo heroico. Y, a decir verdad, no se estuvo muy lejos de ello.

Y, sin lugar a dudas, la derrota en Cádiz, pese a romper la racha de diez partidos sin perder, en modo alguno provoca sensaciones pesimistas.

Hay hechuras, hay entendimiento entre las líneas, se sabe a qué se juega y, sobre todo, aunque seguramente no resultase necesario, hasta podría considerarse positiva la lección de realismo que hemos recibido hoy en el sentido de que hay que luchar a muerte para obtener resultados  favorables y que en la categoría hay rivales con la calidad suficiente para ganarnos al mínimo revés que se nos presente. Y, sin duda, el mayor revés en Cádiz fue la expulsión de Rocha.

De todos modos, el Oviedo no sólo no tiró la toalla en ningún momento, sino que además, a lo largo de todo el partido, no dejó de buscar la portería contraria.

En definitiva, un antes y un después de la expulsión de Rocha. El mérito añadido de habernos puesto por delante en el marcador con un hombre menos sobre el campo. Y, por si todo ello fuera poco, no haberse arrugado en ningún momento.

Contra casi todo, llegó la derrota tras 10 jornadas en las que estuvimos imbatidos. Contra casi todo, al Cádiz le costó un imperio vencer al Oviedo, a pesar de que a su favor jugaron el factor campo y la injusta expulsión del centrocampista carbayón.

Nos sobran los motivos para seguir creyendo en este equipo.