El Comercio
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Fecha: abril 9, 2018
VIGA AZUL: ¿CAMINO DE RETORNO?
Luis Arias Argüelles-Meres 09-04-2018 | 3:14 | 0

Seamos claros: la realidad demuestra, partido a partido, que resulta poco menos que imposible librarnos del sufrimiento, aun ganando. Así sucedió en Lugo. Además, el hecho de que el equipo rival se quedase con diez jugadores, tras la expulsión de Kravets, no sirvió para que el Oviedo se hiciese dueño del partido, ni siquiera para jugar con mayor comodidad. Fue una victoria que costó muchísimo obtener.

No obstante, por un lado, se rompió el maleficio que teníamos en el estadio lucense, en el que nunca habíamos conseguido buenos resultados tras el retorno al fútbol profesional y, por otra parte, habrá que tener la esperanza de que este triunfo a domicilio ponga fin a la mala racha del Oviedo que comenzó tras vencer al Sporting en el derbi en el Carlos Tartiere.

Asimismo, entre las cosas positivas dignas de mención, está que, una vez más, el conjunto carbayón no dejó de luchar a lo largo de todo el encuentro. Por fortuna, desde los partidos de la primera vuelta ante el Alcorcón y el Granada, no hay una actitud de brazos caídos, por muy cuesta arriba que se nos pongan las cosas.

Fabbrini va mejorando, por mucho que no haya estado muy fino en algunos lanzamientos a puerta. Berjón, por su lado, sigue siendo el jugador más desequilibrante del Oviedo, y la defensa, con independencia del sistema que decida Anquela, volvió a mostrarse solvente.

En Lugo, además de romperse una mala racha y de reencontrarnos con el agradable sabor de haber logrado una victoria a domicilio, tocó un cambio en el dispositivo táctico, cambio que, a juzgar por el resultado y por la lucha, funcionó.

Habrá que hacer conjuros para que el triunfo en el Anxo Carro sea un punto de partida en un cambio de dinámica en cuanto a resultados y que, en ningún caso, haya sido un espejismo.

Sin duda, en los dos partidos consecutivos que se jugarán en el Carlos Tartiere habrá que luchar denodadamente y habrá que evitar que se repita la insulsez del primer tiempo frente al Alcorcón. Aquí, la única garantía es la del sufrimiento y la de la lucha sin desmayo. Sobre eso, no cabe discusión alguna.

Hablando de retorno, hay que confiar en que Diegui, tras el gol en Lugo, vuelva a reconcliarse consigo mismo como jugador incisivo y también decisivo. Sólo nos falta que Toché se reencuentre con el gol. Por su lado, en Lugo, Forlín volvió a ser una garantía.

La afición azul que acompañó en Lugo retorna a Oviedo contenta.

Ya era hora.

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