Blogs

Luis Arias Argüelles-Meres

Panorama Vetustense

Recuerdos de Oviedo: Cafetería Lira

«El silencio en que caemos ante lo bello es un profundo esperar, un querer oír las más finas y lejanas tonalidades». (Nietzsche). 

Justamente hoy, domingo 10 de junio, entre las tres y la cinco de la tarde, la Cafetería Lira celebra sus cuarenta años de existencia. Así pues, vino al mundo, asentándose en Oviedo, en el mismo año en que se refrendó la actual Constitución vigente. Así pues, estamos hablando de cuatro décadas en la historia de Oviedo. Así pues, este establecimiento forma parte de momentos inolvidables de muchas gentes, tanto de nuestra ciudad como también de otras personas que, en un momento dado, pasaron por allí.

Pero situémonos, de entrada, en junio de 1978, cuando faltaban justamente cinco días para que se cumpliese un año de las primeras elecciones democráticas tras la muerte de Franco. Primavera avanzada, preludios del verano. Era la época en la que se puso en boga la palabra ‘consenso’ no sólo para elaborar aquella Carta Magna, sino también para alcanzar un largo listado de acuerdos imprescindibles para que se pusiera en marcha definitivamente la andadura de un nuevo periodo de nuestra historia.

No sabría decir con precisión la fecha y la hora de la primera vez que entré en la cafetería Lira. Pero, en todo caso, fue muy pocos días después de su apertura, cuando estaba acabando el curso, cuando ya no había clases en la Facultad, pero sí exámenes, cuando estábamos pendientes de la notas.

Serían las cuatro de la tarde, cuando mi amigo y yo nos citamos allí para conocer el local y tomarnos un café. Nunca olvidaré que mi contertulio llevaba un libro de cuentos de Chejov, un viejo volumen, con el papel amarillento, de la bendita y legendaria Colección Austral. Según me contó, el libro en cuestión llevaba décadas en su casa, y, por unas causas o por otras, había ido aplazando su lectura hasta que, por fin, cuando se pintaron las habitaciones y los libros fueron sacados de sus estanterías, decidió que había llegado el momento. Y estaba realmente entusiasmado con la lectura de aquellos cuentos que le dejaban un enorme poso de melancolía, pero que, ante todo y sobre todo, estaban magistralmente contados y remitían a universos en los que el lector decidía quedarse.

Era una de esas tardes de sol y nubes, que amenazaban tormenta, de calor pegajoso. Y, dentro de la cafetería, resultaba fácil sentirse de un modo confortable, pues estaba muy bien diseñada y los productos que se servían alcanzaban una calidad que colmaba las expectativas de todo el mundo que decidiese pasar por allí.

A esto hay que añadir algo muy importante: estamos hablando de una zona de Oviedo en la que, desde hace no se bien cuántas décadas, residen muchas personas que ejercieron y ejercen la docencia. Pensemos que está muy cerca la llamada casa de los maestros, justo enfrente de la antigua Facultad de Químicas. Y no perdamos de vista tampoco que, en el conjunto de la zona, siempre fue frecuente encontrarse con gentes dedicadas al venerable y denostado oficio de la tiza. Por eso, en cualquier establecimiento de la zona se notaba este componente profesional y profesoral. (Se notaba y se sigue notando).

Pocos días después, volví a entrar en Lira, en esa ocasión por la noche, si bien, al ser últimos de junio la luz del día no se había ido del todo. Serían, más o menos, las diez y media, justo después de cenar.

Muy cerca de la mesa en donde estábamos, alguien estaba degustando un sándwich, al que acompañaba no sólo de un botellín de cerveza, sino también de un libro sobre la historia de Roma, libro voluminoso, que cerró por un momento cuando dirigió sus pasos al baño. Gracias a eso, pudimos ver el título, que era el primer tomo de la ‘Historia de Roma’, de Mommsen. Sin duda, toda una catedral en la historiografía de esa época. Curiosa mezcla –a decir verdad– de lo clásico y lo más moderno, entre lo que leía y lo que cenaba, todo un periplo de siglos.

La noche era deliciosa. Soplaba una brisa cálida que no llegaba a sofocar, el cielo estaba parcialmente estrellado, siendo hermoso el contraste entre el pedazo despejado y el resto tapado por las nubes. Era una noche de ésas en las que cada cual rescata la melodía particular para añadir acordes a la magia de esas horas en las que las prisas desaparecieron, en las que los relojes no tienen quien les mire.

Frente al voluminoso libro de Mommsen, nosotros teníamos a César Vallejo, sus golpes tan fuertes, su anunciada muerte con aguacero, su veneración al erotismo, su desgarro, pero también su declaración de amor no sólo en medio de, sino también por encima de casi todo, a la vida.

Frente al sándwich, nuestros cafés, a modo de preámbulo de una noche sin prisas, que continuaría por el Antiguo, que estaría acompañada de principio a fin por un largo repertorio musical, no necesariamente externo.

Cuarenta años que cumple la cafetería Lira, establecimiento que nunca dejé de frecuentar, al que siempre relaciono con aquel fin de curso del año de la Constitución y de los mundiales de Argentina, con los cuentos de Chejov, con tantos y tantos libros que, entre café y café, comentamos, con la primera parada de muchas noches sin prisas. Y, muchos años después, con la salida del colegio de mi hijo, meriendas incluidas, con cocacolas sin cafeína. Y, como escribí más arriba, zona de personal docente, de todos los niveles del oficio, de un oficio que también es el mío.

Ya a últimos de los ochenta, una revista de historia desplegada sobre la mesa a primera hora de la tarde. Un ‘Tiempo de historia’, no sólo de Oviedo, pero también.

Temas

Blog de Luis Arias Argüelles-Meres

Sobre el autor

Luis Arias Argüelles-Meres es escritor y profesor de Lengua y Literatura en el IES "César Rodríguez", de Grao. Como columnista, publica sus artículos en EL COMERCIO sobre,actualidad, cultura, educación, Oviedo y Asturias. Es autor de los blogs: Desde el Bajo Narcea http://blogs.elcomercio.es/desde-el-bajo-narcea/ Desde la plaza del Carbayón http://blogs.elcomercio.es/panorama-vetustense/

junio 2018
MTWTFSS
    123
45678910
11121314151617
18192021222324
252627282930