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Utópicos y posibilistas
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Andrés Suárez | 10-03-2016 | 09:33

Si Pablo Iglesias desea chequear los problemas que aquejan a su formación, no tiene más que descolgar el teléfono y llamar a alguno de los dirigentes de IU. Porque el mal que padece su recién creado partido es el mismo que sufren históricamente los partidos de la llamada izquierda alternativa y singularmente IU: la división entre utópicos y posibilistas, entre quienes creen que hay que mantenerse fuera de las estructuras del poder para defender la pureza de sangre y quienes creen que solo desde dentro, desde las instituciones, se puede cambiar el mundo. Aunque sea poco.

Desde fuera, cualquiera de las dos opciones me parece válida. Aunque, en la práctica, solo una de ellas produce resultados positivos. De este asunto pueden hablar largo y tendido los dirigentes de IU en Asturias, eternamente inmersos en este debate. Pero es un hecho cierto que si en estos momentos en la región existe el salario social es porque los posibilistas optaron por entrar en el Gobierno de Vicente Álvarez Areces y, desde el núcleo del poder, forzaron al PSOE a activar una prestación que ahora ningún partido, aunque no crea en ella, osaría quitar.

Parece claro que en Podemos se vive una batalla entre utópicos y posibilistas. Entre quienes defienden quedarse fuera, agazapados ante la oportunidad de conseguir todo el poder en unas hipotéticas nuevas elecciones, y quienes creen que habría que tolerar un Gobierno de Pedro Sánchez como mal menor. La batalla se antoja intensa. Veremos.