MADRES CASTRANTES

Hay cariños que matan, desde luego. Hay madres que tienen el gravísimo defecto de someter a sus hijos hasta extremos de escándalo, sin querer darse cuenta de que el daño creado es casi de juzgado de guardia, haciéndolo en nombre del amor y quedando tan panchas. Madres escrutadoras, inquisidoras que siguen todo el tiempo el rastro de sus hijos sin apenas descanso ni respiro. Les llaman con frecuencia, algunas varias veces al día, para saber donde están, con quien y cómo, que están haciendo o van a hacer, si han ido al cajero o que pan han comprado. No importa que haga tan sólo algunas horas que supieron de él o ella. El caso es tener completa información de sus movimientos y hasta sus pensamientos. No sólo les llaman sino que pueden meterse en la vida sentimental del hijo para boicotearla. Si viven cerca de la hija porque esta ya tiene casa propia, o le piden la llave o allí se le presentan sin haber previo aviso ni invitación filial, con la excusa de ofrecerle un plato cocinado para el día. Otras veces exigen a su hijo que vaya a visitarles con frecuencia y si no lo hacen le cae una buena bronca. Frecuentemente le culpabilizan, manipulan y utilizan abierta o sibilinamente de tal forma que el hijo se sienta atrapado en la culpa y con la sensación de estar frustrando los deseos dominantes de su madre. La atmósfera de asfixia es irrespirable mientras algunos hijos (si son únicos tienen más riesgo de sufrir esa cruz) se someten, se ciñen, se pliegan y obedecen al dominio castrante y quedan atrapados cual insecto en la tela de araña. Ante esas madres que no ceden en su afán de dominio y de maltrato no queda más remedio que declarar una desobediencia civil en toda regla, arriesgándose a sufrir un escándalo, una riña severa, amenazas y gritos amén de manipulaciones verbales, chantajes y a veces improperios. No importa. Ante esas madres castrantes ¡desobediencia! hasta la liberación final. Es cuestión de vida o muerte, de sometimiento o de liberación. Atención, hijo o hija esclavizada, o te sometes o te libras del yugo. Casi no hay medias tintas. Tu vida privada es sólo tuya y ni en nombre del cariño puede ser invadida o violentada. Me refiero a los hijos mayores que deben estar emancipados y a ese tipo de madres, solamente. Luego dirán que las relaciones familiares no son a veces relaciones opresoras.

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  • moymichel

    Es más común de lo que imaginamos. Ahora se tienen menos hijos y hay más madres solteras no es de extrañarse que sean mchos l@s hij@s codependientes de la figura materna. Es una situación por de más compleja porque decidase lo que se decida habrá dolor de por medio. Sin embargo la autonomía es un valor del que uno no puede desprenderse si es que alguna vez se quiere madurar. Recomiendo una lectura que trata directo este tema se llama “Asfixia” de Chuck Palahniuk. También está la pelicula con el mismo nombre basada en esa misma novela. Aquí encuentran una reseña con analisis de la obra http://catacumbasdelaimaginacion.blogspot.mx/2012/10/asfixia-chuck-palahniuk-como-salir-del.html

El Comercio Digital

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