El Comercio
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“TRABAJÓLICOS”
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Miguel Silveira | 20-01-2015 | 12:06

 

Frente a tantos y tantos que tienen la desgracia de realizar trabajos que nada les agradan están esos privilegiados a los que su trabajo les encanta. Les encanta hasta el punto de que absorbe su energía, dedicándoles horas incontables y esfuerzos sistemáticos aunque sea a costa de su sueño, su descanso y su salud. Son los trabajólicos, los alcohólicos a quienes emborracha su trabajo y sin el que no pueden pasar, exprimiendo su esfuerzo hasta extremos de escándalo. Les verás siempre hablando de su tema, entendiendo por tema su trabajo, con el móvil a cuestas, siempre encendido y subordinando todo a la eficacia y el deleite que les supone centrarse en esa afición que les absorbe. Inconscientes de que pasados los años les pasará factura y no queriendo ver ni escuchar voces que intentan disuadirles de tanta dedicación, avanzan conectados todo el tiempo a su preocupación laboral, pensando que son infatigables. Se exceden hasta el punto de dedicarles no tan solo las horas semanales que deben dedicar sino extendiendo el área a toda la semana, incluídas las vacaciones que, o prescinden de ellas, o las acortan pero no las disfrutan como tales porque su mente no está en las vacaciones sino en su único tema recurrente. Como se muestran insaciables abarcan más que pueden. ¿Resultado? O bien su mente llega a enfermar o su cuerpo lo paga de diferentes formas. El estrés, que ellos niegan tener, se apodera de ellos y les resta descanso y diversión. Perder el tiempo es mortal para ellos. Lo que no saben muchos es que puede llegar un momento en que la depresión por puro agotamiento les sorprenda y con ella la baja laboral o la imposibilidad de seguir trabajando e incluso pueden llegar a odiar lo que tanto les hizo disfrutar. Una pena, porque suelen ser personas muy valiosas que a base de abusar de su finita resistencia les lleva enfermar o claudicar por fuerza. Se pasan. Se pasan y se niegan a ver que se están exponiendo a cualquier descalabro por actuar como si fuesen imprescindibles, aunque si les preguntan si lo son, te dirán que en absoluto así se sienten. Son adictos y como todo adicto acaban sucumbiendo a su vicio o dependencia. Son como los alcohólicos que sustituyen el alcohol por el trabajo. Por eso les llamo “Trabajólicos”.

Sobre el autor Miguel Silveira
Psicólogo clínico, experto en ansiedad y estrés C/ Carlos Marx,1 - 6º D Gijón (Asturias) http://www.miguelsilveira.com http://www.estresyansiedadonline.com

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