El Comercio
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DEPENDENCIA EMOCIONAL
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Miguel Silveira | 01-09-2016 | 21:55

 

A todos nos gusta querer pero sobre todo ser y sentirnos queridos. Esto pertenece al núcleo de nuestra existencia. Pero cuando esa necesidad se convierte en lo que da, sobre todo, sentido a nuestra vida la existencia misma  se pone en alto riesgo,  si esa necesidad no se ve suficientemente satisfecha o, habiendo sido satisfecha un cierto tiempo, se rompe el vínculo por distintas razones. Entonces esa persona se siente perdida, confundida, desfondada y el sentimiento nihilista se puede apoderar de ella. Todo pierde sentido de repente. ¿Por qué sucede esto? Porque esa persona con alta dependencia emocional carece de proyecto de vida aparte de la relación amorosa o se confunde proyecto de vida con ser querido y volcarse en el otro.

Por eso, siendo hoy dia tan líquido el amor, tan precario y tan poco perdurable. Siendo tan frecuente que se cambie el destinatario de cariño por aburrimiento, por rutina, por afán de novedad o por deseo de sentir la emoción del cambio y la conquista, es necesario disponer de algo que de sentido a nuestra vida más allá de disponer o no de ser querido y me refiero en concreto a la pareja.

Disponer de proyecto de vida, complementariamente o al margen de la expresión y recepción del cariño, es una forma de diversificar el riesgo, de no poner todo el dinero en el mismo valor empresarial, es una forma de asegurarse la ilusión por la vida,  caso de que la pareja se nos muera, nos abandone, se canse de nosotros, nos cambie por otro cromo, o simplemente nos deje de querer porque se le ha agotado el caudal del cariño.

La erosión que la falta de cariño causa cuando somos mayores, se entiende mejor que si eso ocurre cuando somos jóvenes y sin embargo hay personas muy jóvenes que acusan la carencia con la misma angustia que si estuviesen en su postreros años.

Lo del proyecto no se improvisa. Es preciso tenerlo en mente y cultivarlo todo el tiempo. No me refiero sólo a una carrera o un oficio u ocupación profesional, aunque esto sea parte sustancial. El proyecto tiene la posibilidad  de ser muy amplio y variado y consiste en todo aquello que nos entretenga, que nos haga felices, que nos tenga ocupados, distraídos, enganchados, animados, con fuerza para dar sentido a nuestro dia a dia al levantarnos. El proyecto es el imán que tira de nosotros y nos hace vivir con ilusión y esperanzados. Si además, disponemos de cariño, miel sobre hojuelas.

Lo dicho, qué sabroso es tener a quien querer y verse correspondido, pero por si acaso eso falla, como suele fallar, disponer de  complementos, es altamente saludable.

Sobre el autor Miguel Silveira
Psicólogo clínico, experto en ansiedad y estrés C/ Carlos Marx,1 - 6º D Gijón (Asturias) http://www.miguelsilveira.com http://www.estresyansiedadonline.com

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