El Comercio
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Fecha: abril, 2017
DESTINADOS A QUEDAR SOLOS
Miguel Silveira 25-04-2017 | 8:13 | 0

He  visto llorar amargamente a mucha gente al darse cuenta de que han quedado solos, después de haber desperdiciado alguna relación de pareja que se las prometía felices. Suelen ser personas egoístas, que fundamentalmente están pendientes de si mismos y solo se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena, o con otras palabras, solo se dan cuando el otro lo pide a gritos o lo exige. Mientras tanto están a lo suyo predominantemente. No practican la capacidad de la empatía y de darse cuenta de la necesidad de apoyo, amor que el otro también tiene. Son capaces de absorber la energía que necesitan de sus seres queridos pero no dan a veces ni la hora. Mientras los seres queridos les siguen apoyando o sus parejas, no presenta problema el panorama. Este  empieza a complicarse para ellos cuando los otros, hartos de darse en vano, optan por retirarse de la escena y se olvidan y quieren deshacer  del egoísta. Es entonces cuando caen en la cuenta de su falta de cuidado, de compromiso y de respuesta justa y se vienen abajo, lamentando la ausencia producida. Suele ser tarde ya para recomponer la situación y para recomponerse porque están desentrenados en la entrega. Al egoísta no le queda más remedio, si se quiere salvar, que caer en la  cuenta de la predominancia de sus fuerzas centrípetas, cuando aún está a tiempo de dar y darse, pero  no en un arranque aislado sino con cierta asiduidad y compromiso. Es la mejor manera  de salvarse del fuego abrasador de la soledad que les espera. El único problema que existe es que son refractarios a los avisos o señales y consejos que se les suelen dar. Están tan a lo suyo que no reciben el ruido o la luz de las señales que no les interesan. Por eso les espera la soledad, aunque a ellos les parezca que siempre van a ser los protagonistas admirados de cualquier película. Es normal, la naturaleza, que es sabia y neutral al mismo tiempo, se encargará de darles el pago merecido. Y después,  a llorar y a sentir el crujido sus dientes.

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QUE NO TE TOQUE UN JEFE MALO
Miguel Silveira 16-04-2017 | 11:03 | 0

 

Por desgracia la envidia es el vicio más dañino, si hace acto de presencia en el trabajo un jefe que la toma con un subordinado que ha sido feliz hasta ese instante y que de pronto cae en desgracia ante ese jefe torturador comido por la envidia o por la maldad.

Hay que estar preparado porque esto no es ciencia ficción ni una leyenda urbana. Es frecuente ver que de pronto tu jefe comprensivo y humano se cambia o le cambian de puesto y aparece en su lugar un jefe inhábil para las relaciones personales y preocupado de escalar a cualquier precio, aunque ello sea a costa de eliminar, anular, maltratar o degradar a quien hasta ese momento ha sido un empleado competente. La envidia o los celos, acompañados por la insensibilidad, cuando no por la mediocridad, con frecuencia se ceban en alguien  valioso, que puede hacerle sombra o quitarle el protagonismo que ese jefe indeseable, por lo general más inepto que el subordinado competente, no se puede ganar en base a su competencia profesional y humana.

Y el resultado suele ser, si el empleado no es resiliente o fuerte mentalmente, que donde había un trabajador contento, satisfecho y productivo o bien cursa baja laboral o se hunde o tiene que marcharse de la empresa, si es que no le despiden sin argumentos sólidos. El resultado es perjudicial para la empresa y un desastre para la víctima que no entiende, que no puede entender ese cambio perverso.

Si la víctima, no suele ser el caso, tiene buenos contactos con otro estamento superior a su jefe y ese estamento le comprende y apoya puede amortiguar el desgaste y el impacto sufrido. Pero frecuentemente lo que suele ocurrir es que el jefe superior no quiere complicarse y o bien se hace el desentendido o no quiere conflictos o bien rehúye enfrentarse a ese jefe cruel o bien deja que la situación se deteriore, porque le resulta más cómodo.

He visto y conocido varias personas destrozadas e indefensas por esa incomprensible actitud lo que redunda en una perdida de la autoconfianza y la autoestima, llegando a dudar de si mismos y de su competencia.

No es fácil manejar la situación e impermeabilizarse diariamente y no sufrir desgaste pero, si se quiere seguir, no queda más remedio que separar la persona del rol, de la función dejando en el aparcamiento la persona con sus sentimientos y entrando por la puerta de la empresa el rol que desempeña. Es decir entrando por la puerta el encargado de, el contable, el comercial, el responsable de almacén o el  electricista por poner tan solo unos ejemplos. Los roles ni sienten ni padecen. En esos casos tristes tienes que actuar como el responsable de la función que desempeñas, no como fulano de tal, con sentimientos, al menos en el trabajo si el clima laboral te es adverso. Es difícil pero absolutamente necesario para sobrevivir. Cabe usar la venganza, pero no suele ser aconsejable por tener negativos efectos, aunque uno descargue su frustración u odio. Cabe marcharse pero a menudo no  es fácil encontrar enseguida otro trabajo. Lo que hay que salvaguardar en todo caso es la salud mental y la estabilidad emocional hasta que escampe, hasta que haya cambios, como a veces ocurre. De todas formas es siempre lamentable.

Todo menos hundirse que es precisamente el deseo más sincero que abrigan esos réprobos jefes, encargados e incluso compañeros, que haberlos, haylos, vive Dios y más de los que nos parece.

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¿CONVERSAR? CARA A CARA
Miguel Silveira 04-04-2017 | 6:57 | 0

No es lo mismo comunicarse por el wasap o por e-mail que comunicarse cara a cara. La comunicación humana está sufriendo una transformación extraordinaria y posibilitando como nunca hasta ahora que al mismo tiempo sea instantánea estemos donde estemos los interlocutores. Una revolución en toda regla que estando yo en mi casa o en mi coche me pueda comunicar en tiempo real con un amigo que vive en el Caribe o en Nueva Zelanda mientras está tumbado en la playa. Nada que objetar sino admirar el progreso de la tecnología.  Pero nada puede sustituir a una conversación cara a cara mediante la cual podemos percibir en la cara del otro y en sus movimientos cual es su estado de ánimo y hacernos cargo de él asi como adaptar nuestras palabras al momento. La distancia corta cara a cara (no vale estar al lado mandándonos mensajes por el móvil) permite empatizar más fácilmente y sentirte atendido o atender y entender a la persona en si y su estado de ánimo. Esa comunicación vis a vis nos hace sentirnos más unidos y sentir el calor de la proximidad y nos hace sentirnos menos solos.

La comunicación por móvil está bien pero nos priva de esa presencialidad y de sensaciones que solo mirándonos  y escuchándonos podemos experimentar.

La comunicación telemática ha venido para quedarse pero sigue sin haber nada más satisfactorio que escuchar las palabras del otro teniéndolo presente y poder mandar y recibir flujos que solo de esta forma pueden darse. Ah, y en un momento dado permite contactar físicamente con el otro via un beso en la mejilla un apretón de manos, un toque sobre el hombro o cogerse del brazo. Por eso y para compensar la pérdida de conversaciones presenciales y del contacto que puede suponer hay que encontrar tiempo, aunque sea poco, para conversar mirándose a los ojos.

Los emoticonos transmiten sentimientos pero no pueden suplir a la visión que nos ofrece la cara física del otro.

Habría que conversar más de esta manera en la familia, en la pareja y con los compañeros y amigos para que no muera la  vieja comunicación verbal que tanto nos ayudó a sentirnos conectados, acompañados y unidos por el contacto ocular y presencial.

La comunicación digital nunca puede suplir a la analógica. Cuanto más perdamos la analógica, es decir, el contacto vis a vis sería un error del que luego lamentarnos.

De los tipos de comunicación que hay más frecuentes este sería el orden mejor en cuanto  a la calidad y eficacia: conversación cara a cara, conversación telefónica y por email o por wasap. La pena es   que la primera haya perdido tanto espacio, siendo la mejor con mucho.

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Sobre el autor Miguel Silveira
Psicólogo clínico, experto en ansiedad y estrés C/ Carlos Marx,1 - 6º D Gijón (Asturias) http://www.miguelsilveira.com http://www.estresyansiedadonline.com

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