El Comercio
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Fecha: noviembre 4, 2017
¡NO ERA PARA TANTO!
Miguel Silveira 04-11-2017 | 6:06 | 0

 

 

Cuando nos enfrentamos a un problema serio  tendemos a pensar lo duro que nos resultará resolverlo, a magnificar su importancia hasta el punto de que, en algunos casos, la preocupación se apodera de nosotros, sobre todo, en temas de salud, del porvenir de nuestros hijos o del nuestro propio. En determinadas circunstancias tendemos a pensar no solo que nos será difícil superarlo, si no imposible. La imposibilidad y la dificultad se magnifican pudiendo frenarnos por completo, bloquearnos y dejarnos con el alma encogida. Sucede también cuando nos enfrentamos a experiencias que no hayamos tenido y cuya vivencia se nos antoja insuperable o casi. Anticipamos los resultados negativos y  nos vemos incapaces de superarlos. De esa forma la ansiedad o la angustia dominan nuestra acción empujándonos a evitarlo en lo posible.

Que se lo pregunten  a los hipocondríacos, tendentes a imaginarse ante cualquier dolor que el peor mal les acecha, si es que no les ha invadido ya. Pero no sólo en temas de salud. La negatividad tiende a apoderarse de los débiles, inseguros y poco confiados en si mismos y en sus capacidades. El miedo, en fin, hace acto de presencia y tienden o tendemos a cruzar los puentes antes de que lleguemos a ellos. Seneca, nuestro sabio español, lo tiene claro. Sus palabras describen mejor que yo podría hacerlo el mecanismo psicológico que se activa en cuanto nos enfrentamos a lo desconocido o dificultoso que se avecina. “El camino no es tan abrupto como algunos se imaginan. Solo la primera parte tiene rocas y peñascos y aspecto de ser impracticable, tal como mucho parajes, vistos de lejos, suelen parecer abruptos y macizos, puesto que la lejanía engaña a la vista. Luego, a medida que se van acercando, aquellos mismos lugares que la confusión visual había amontonado, poco a poco se separan. Entonces, lo que por la lejanía les parecía un despeñadero, se torna ligera pendiente.” Maravillosa descripción y símil. Con las preocupaciones ocurre parecido y no está mal recordar que de cada 100 temas que nos preocupan 96 no ocurren o si alguna vez ocurren no lo hacen como lo habíamos imaginado.

 

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Sobre el autor Miguel Silveira
Psicólogo clínico, experto en ansiedad y estrés C/ Carlos Marx,1 - 6º D Gijón (Asturias) http://www.miguelsilveira.com http://www.estresyansiedadonline.com

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