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Miguel Silveira

PSICÓLOGO DE CABECERA

¿CÓMO VA TU DEPRESIÓN?

No es lo mismo estar “depre” que tener depresión, aunque a decir verdad es una cuestión cuantitativa. Estar deprimido es estar muy triste, sin ganas de hacer nada, haber perdido la ilusión y no encontrar motivos de disfrute y placer. Es un estado de hundimiento emocional que nos hace estar invadidos de negatividad en nuestros pensamientos, llegando en casos graves a tener pensamientos de auto daño o nihilistas. Es carecer de fuerzas y de motivación para realizar las actividades que veníamos realizando normalmente o incluso con placer hasta que la depresión se cuela en nuestra vida.

Este estado suele ser pasajero, aunque su duración en algunas personas se puede alargar bastante tiempo.

Estar “depre” es algo más liviano en cuanto a intensidad. Es tener todo lo anterior pero más reducido y más breve en el tiempo y esto afecta a un alto porcentaje de la población algunas veces en la vida.

En todo caso, aunque la tentación es tender a obedecer a esos estados conviene tener claro que hay que hacer algún tipo de terapia personal y sencilla declarando mientras tanto la desobediencia civil a ese estado emocional en cuanto sea posible. ¿Por qué? Porque corremos el riesgo de que se asienten en nosotros más tiempo del que es lógico en detrimento de nuestra calidad de vida. Dejar que el tiempo pase y los antidepresivos, si se toman, realicen los efectos deseados no es la mejor solución, aunque se entiende que no es fácil remontar desde el fondo del bache en que nos encontremos. Si se confía en los factores externos citados cedemos a ellos el peso y el protagonismo de la recuperación cuando en realidad somos nosotros los agentes que hemos de ser activos en cuanto al desobediencia aludida, cambiando las conductas, haciendo lo contrario a lo que sale de nuestro ánimo y tratando de buscar aspectos positivos de la vida, que sin duda, los hay en todos nosotros, estemos como y donde estemos. Haciendo todo esto a veces no hacer falta recurrir a ningún terapeuta ni a la medicación y eso que nos ahorramos.

Esto por lo que se refiere al ataque directo a la depre o depresión. Hay que atacar también indirectamente, yendo a la raíz inmediata del problema, que es la ansiedad, y a las causas mediatas, que pueden ser muchas y variadas, pero de esto hablaré en otro post próximamente.

Mientras tanto, desobedece a tu bajón en lo posible y no esperes. Esperar ¿a qué? Una vez uno esperando… se quedó pasmado!

Temas

ansiedad, depresión, desgana, Miguel Silveira, sin ilusión, tristeza

Temas de psicologia cotidiana para ayudar a vivir mejor

Sobre el autor

Psicólogo clínico, experto en ansiedad y estrés C/ Carlos Marx,1 - 6º D Gijón (Asturias) http://www.miguelsilveira.com http://www.estresyansiedadonline.com

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