El Comercio
img
Categoría: indecisión
ATRÉVETE

Atrévete a derribar las murallas que el miedo ha levantado entorno a tu persona.

Atrévete a pensar como quieres independientemente de lo que los demás puedan pensar.

Atrévete a expresar tu opinión, si procede, sin que el temor al qué dirán anule tus deseos.

A ligar si te gusta ese hombre o esa mujer. El “no”, ya lo tienes pero ¿y si acepta?

Atrévete a subir a ese avión que siempre rechazaste sabiendo que no se va a estrellar con una seguridad que roza el 100%.

No tengas miedo a alejarte de casa pensando que te pondrás enfermo y no habrá quien te auxilie.

No lo tengas a estar entre la gente por si te miran. Que miren donde quieran.

Atrévete a pedir un aumento de sueldo si estás seguro de que te lo mereces porque trabajas más de lo que esperan de ti y les eres rentable.

Da el paso de aprender aquello que te gusta, pero siempre dejaste de hacerlo por temor al fracaso.

Afronta situaciones nuevas sabiendo que te vas a encontrar con alguna sorpresa casi siempre agradable.

Mira a la gente a los ojos, aprende lo que sienten. No te van a comer, te lo aseguro, ni se van a reir.

Sal a hablar en público si te lo has preparado. ¿Vas a quedarte con las ganas para siempre de ver lo bien que uno se siente cuando transmite lo que piensa?

Pregunta aquello que no sabes en lugar de quedarte con las ganas. Lo más que ocurrirá es que no te contesten, pero eso es improbable.

En fin, amigo o amiga. No dejes que el temor te vaya bloqueando las salidas y te pases la vida evitando o escapando por temores más bien irracionales. ¿O prefieres morir de envidia viendo cómo la gente se lanza sin temor en pos de expresar sus deseos, de cumplir sus proyectos y ganarse el favor de los viandantes? Venga, rompe de una vez esas cadenas que te impide ser libre y moverte a tus anchas. ¡Atrévete!

Ver Post >
COGE TÚ EL TIMÓN

Quizás vienes viajando en diferentes barcos pilotados por otros, acomodado y dejando que te lleven a destinos inciertos, unos apetecibles y otros no de tu gusto pero en los que consentiste desde el momento mismo en que no decidiste coger tú el timón de esas embarcaciones. Cierto es que no todos los barcos podemos pilotarlos y que no hay más remedio que viajar como un pasajero, pero en lo que concierne a tu barquito personal, a qué hacer con tu vida, eso es otro cantar. En ese caso hay quien prefiere encomendar a otras manos su destino, delegar la responsabilidad de lo que sea su vida en el futuro. Quizás no te hayas planteado que vivir de esa forma supone encontrarte a merced de los otros, siendo ellos los que deciden por ti en vez de decidir tú por ti mismo. Coge pues el timón si de verdad lo que quieres es ir llegando a los puertos que deseas, alcanzar tus destinos ansiados. No es tu madre, ni padre, no es tu pareja, si la tienes, a quien has de encomendar lo que a ti sólo te incumbe, ni a tus jefes o amigos. Piensa qué es lo que quieres y a qué puerto pretendes dirigirte. Analiza si tienes claro o no qué hacer con tu vida, tu talento, tus facultades, tus posibilidades, tu preparación y aprendizaje. Y una vez que te has aclarado, ponte a trabajar en esa dirección. No seas de los que luego, si no salen las cosas, te de por echar la culpa a los demás de tus fallos o malos resultados. Tu vida es tuya, aunque en un primer momento fueron tus padres quienes pusieron la semilla. Hazla propia y procede de tal forma que seas tú quien asuma todo el riesgo de hacer lo necesario y si hay errores asúmelos también, no pasa nada. Es una opción muy respetable optar porque sean otros quienes decidan por nosotros, nos dirijan, manden, impongan sus planes y hagan sin contar con nosotros en lo que nos incumbe, pero en tal caso no procede después culpar a los demás, acusarlos porque, al quedarnos a expensas de sus comportamientos, lo que hacemos es delegar en ellos y asumir lo que acontezca. Tomar nuestro timón implica poder equivocarse de rumbo o acertar pero uno podrá sentirse satisfecho de sus propias acciones, de su lucha, podrá estar orgulloso de que lo realizado será un producto suyo, elevará su autoestima y tendrá la sensación de no vivir en débito constante. Eso si eres adulto. Y si eres padre o madre lo mejor es que lleves el timón de tu hijo pero vayas soltando poco a poco de forma que él se entrene en auto conducción, autonomía y en el auto dominio.

Ver Post >
Sobre el autor Miguel Silveira
Psicólogo clínico, experto en ansiedad y estrés C/ Carlos Marx,1 - 6º D Gijón (Asturias) http://www.miguelsilveira.com http://www.estresyansiedadonline.com

Últimos Comentarios

Carmen Maria Otero 24-02-2016 | 19:14 en:
RECIÉN SEPARADA
leandro1995_885 27-01-2016 | 23:34 en:
ESTUDIAR EN EXCESO

Etiquetas

Otros Blogs de Autor