ADICCIÓN: EGOCENTRISMO & ESPIRITUALIDAD

ADICCIÓN:
EGOCENTRISMO & ESPIRITUALIDAD

La adicción es una enfermedad crónica, con un sin fin de características que en su conjunto desarman la personalidad del individuo, podríamos decir que es una de las patologías más complejas que puede llegar a comprometer seriamente el desenvolvimiento de una persona dentro de su entorno social, léase, familia, trabajo, sociedad en general. “Al observar con lupa” la personalidad de un adicto, nos encontramos con uno de los rasgos que acentúan más el comportamiento degenerativo del individuo, y no es otro que la parte espiritual, durante el tiempo de adicción “activa” el individuo va desarrollando un deterioro de su espiritualidad a consecuencia de un elevado egocentrismo. El adicto comienza a creer que el mundo gira a su alrededor , son sus deseos y demandas los únicos dignos de consideración, la mente egocéntrica de un adicto cree que es capaz de conseguir todo lo que quiere si la dejan actuar a su antojo, ese engaño de autosuficiencia total solo puede florecer a gran escala en la mente enfermiza de un adicto, una estructura de pensamiento de este tipo no puede concebir nada más grande ni más importante que ella misma, son victimas de un agobiante engreimiento, la única razón que motiva a una mente con esta patología a tratar con los demás es el egoísmo, si, de querer lo que se quiere en el momento que se quiere, y nada más; es una obsesión con él mismo que esta arraigada en el mismísimo terreno de su vida. Cuando un adicto decide parar su consumo, y empezar un proceso de recuperación se va a encontrar con un “espejo” que le hará ver de que el mundo no gira a su alrededor, muchos están convencidos de que sus sentimientos, deseos y necesidades son de suma importancia para todo el mundo, es de entender, son años creyendo que es la única forma de vivir; mientras el adicto insista en ser el centro del universo, mas se llenara de insatisfacciones.
Es urgente revertir esta concepción de vida, como ya mencionamos hace falta mucho más que simplemente le mera abstinencia, es vital abocarse a desarrollar y practicar principios espirituales, es lo único que podrá con la mente egocéntrica; en primer lugar permitirse creer en que algo superior a él mismo puede guiar su vida, es simple solamente se plantea es que en el individuo se de, el génesis de la “fe”, que el crea en algo superior, en un dios, tal cual como lo conciba. Seguidamente la práctica continúa de principios espirituales, y los resumimos en tres, honestidad, buena voluntad y receptividad; con la determinación de caminar agarrado de la mano de estos principios no quedara espacio en la mente para pensamientos egocéntricos. Estamos en la puerta de una solución que liberará al individuo de ese bloqueo que no le permite ver la existencia del prójimo. Cuando se comienza a percibir que se puede servir a los demás y no solo a él mismo, que en vez de pensar lo que se puede sacar de una situación, se empieza a pensar en el bienestar de los demás, cuando se enfrenta una situación que implique una decisión moral, y se aprende a parar, recordar principios y actuar adecuadamente, se están cambiando patrones de pensamientos poniendo en práctica la buena voluntad que mencionamos anteriormente, “haciendo lo correcto por el motivo correcto”. Es un trabajo difícil, continuo, implica cambios de pensamientos, esto es sencillamente poner en acción la intención de recuperarse.

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