El Comercio
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¡ LA SERENIDAD DE EL MEVEL,EL PENSAR Y PACO !
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Rafael Fernández Tomás | 19-05-2017 | 16:41

Treinta años hacía que aquel café bar de la calle del Gran Capitán en La Calzada se había abierto, cuando me lo encontré en el camino.Era un lugar sereno a esa hora principio de la mañana y el hombre que lo atendía era amable conmigo sin conocerme, pero el principio fue que encontraba allí El País, diario nacional, que me daría la información ya leída en El Comercio a las 8 de la mañana.

Con mis 11 euros diarios durante estos diez años, allí me servían un suculento café con leche por un euro treinta centavos lo que me ahorraba comprar el diario nacional básico para mi información.Más barato el suculento café más el diario que comprar uno sólo en el kiosko.

Y allí, a las 9 de la mañana, sereno, sin las voces asturianas tan altisonantes que en la tarde se escuchan en la terraza del mismo lugar, no sólo me informaba sino que iba “craneando” muchas de las ideas que más tarde volcaría en este blog y en el blog que tengo en Facebook y que llega a México, Canadá, Nueva York y Perú.

Para mis 77 años, la ventaja de no haber tenido en estos diez años, y hasta ahora, ordenador propio, me llevaba a Mar de Niebla, al Ateneo de la Calzada y a Natahoyo,juntando las tres horas diarias que necesito para comunicarme con mis lectores.

Además, el no tener ordenador, la gran ventaja era que tengo que caminar y caminar en días 10 kms, lo cual repercutía en mi salud.

Pero, los detalles del dueño, lo llaman cariñosamente todos los clientes Paco, que había entrado a los 13 años y que ahora a los 50, planea, sin dudarlo, que en 2020 dejará la diaria vista por La Calzada para irse a pasar sus siguientes años a……Cuba.

Y poco a poco terminó convirtiéndose no sólo en ele lugar donde veo los partidos de la Champions, sino en parte de mi casa.

Cuando necesito tener una pagina o dos con información confidencial o importante, Paco me dice que las corte y me las lleve, por que la mayor parte de los clientes leen la prensa local.

Los buenos, regulares o malos análisis que, con todo cariño envío a mis lectoras y lectores en 5 países, son producto de esa serenidad del Mevel,continuación de mi Apartamento.

Y forma parte del Gijón que me ha permitido crecer internamente y escribir 4 libros y gozar cada día de la vida, que un día uno ya no llegará. Pero mientras, empiezo el día comiéndome esa oportunidad que se llama LA VIDA.