El Comercio
img
Contaminación ideológica.
img
Jose Manuel Balbuena | hace 22 horas| 0
gf08rja2-u10756769310oq-u30537635651hce-575x323el-comercio-elcomercio

En nuestro Gijón del alma todo es política. Los nuevos tiempos –con un Consistorio tan fragmentado- es lo que tienen. Nada se escapa a su enrevesado y retorcido influjo. Ya sea para llegar a un acuerdo cualquiera, en la concesión de las medallas de la ciudad o en asuntos que no deberían tener mayor discusión. Lo último: la programación del Teatro Jovellanos. Verán, Xixón Sí Puede (XSP) votó en contra del programa del segundo semestre. Más que nada, porque Arturo Fernández –el conocido actor gijonés- va a representar su obra durante seis días seguidos. Todo un exceso, por lo visto, para XSP. Su concejal, Orlando Fernández, con la retórica propia de este grupo, lo expresaba así: «Se está privatizando el ocio y disfrute. Hay que socializar la cultura». Llegando incluso a acusar a Foro de utilizar Divertia –la empresa municipal que se encarga de la gestión- para la «cultura de amiguetes». Arturo Fernández viene a Gijón sin ningún fijo. Gana lo que saque en taquilla. A la ciudad no le cuesta ni un euro, según aclara el concejal de Festejos, Jesús Martínez Salvador. Guste o no –personalmente, tampoco soy un fan- hay que reconocer que sus obras siempre atraen a un público fiel. El actor tiene un tirón indudable. Me atrevo a pronosticar incluso que llenará el teatro durante ese tiempo. Entonces, ¿cuál es el problema? Si no cuesta y encima vende, ¿por qué ese rechazo a que se atreva –por su cuenta y riesgo, insisto- con seis días en el Jovellanos? No lo duden, aquí de lo que estamos hablando es de un rechazo ideológico en toda regla. Fernández, como es de sobra conocido, está en las antípodas políticas de Podemos. Ya lo ha manifestado más de una vez sin ningún tapujo. Por eso, claro está, se le estigmatiza. Porque, vamos a ver, si es capaz de llenar repetidamente, ¿no es acaso el mismo argumento que se utiliza para defender a la Semana Negra? ¿No se dice exactamente eso, que trae mucha gente, cuando se reclama un incremento del 75% en la subvención municipal como este año? ¡Uy, pero con la Iglesia hemos topado! El evento negro es del mismo signo político y Arturo Fernández del contrario. El manoseado concepto de la cultura para algunos, como escribía Ramón de Campoamor, es según el color del cristal con el que se mira. Nada es verdad ni nada mentira. Si es de los míos lo que haga falta, ahora bien, al enemigo ni agua. Les contaba al principio que el ambiente político durante esta legislatura está siendo irrespirable. Hay una contaminación ideológica en toda regla. Mucho mayor incluso que la ambiental. Y ya es decir…

 

Ver Post >
La rebelión de las bases.
img
Jose Manuel Balbuena | hace 22 horas| 0

pedro-sanchez-victoria-primarias-psoe_ediima20170521_0457_5

Los militantes del PSOE le han pegado una patada al aparato. No les voy a decir en qué parte, pero se la pueden suponer. Pedro Sánchez es el nuevo secretario general socialista. Lo ha hecho contra todo y contra todos. Pocas veces, en política se ha dado un caso como el suyo. Después del convulso Comité Federal de octubre del año pasado, el bello Pedro, parecía estar más que defenestrado. Un secretario general que había dimitido (lo empujaron a dimitir) entre graves acusaciones de intento de pucherazo, discusiones y un guirigay impresionante. Tras dos derrotas electorales -las peores en la historia del socialismo- y a punto de ser «sorpassado» por Podemos. Sin embargo, hoy estamos hablando de que la militancia le ha apoyado sin condiciones. Se ha entregado a él. En la mayoría de las agrupaciones, además, con un número de votos muy superior al de los avales recogidos. Había, pues, un sufragio oculto hacia la candidatura de Sánchez. La derrota de Susana Díaz, en cambio, ha sido sin paliativos. Dolorosa y de las que dejan huella. La andaluza entró en estas primarias sin ganas, arrastrada por los compromisos y sin convicción propia. Sólo reaccionó en cuanto vio la exigua diferencia que le sacó a su rival en la lucha por los avales. Es más, hasta presentó a pocos días del domingo electoral el programa, bien es cierto, cogido con alfileres. Todo ello, una campaña apresurada y una candidata sacada con gancho de su reino andalusí, ha dado como resultado un batacazo impresionante: Pedro Sánchez le ha sacado más de diez puntos. Su discurso populista -os voy a devolver el partido, le repetía a las bases en cada mitin- ha calado muy hondo. La rabia de que siga gobernando la derecha en España le ha llevado en volandas de nuevo hasta Ferraz. El odio, tanto a las oligarquías del propio partido como al PP de Mariano Rajoy, le ha devuelto la Secretaria General. Patxi López, por su parte, ha acabado con un porcentaje decoroso. Algo más de los avales que pudo recoger. Una pena lo del vasco, pero en esta guerra ya había dos ejércitos bien diferenciados. No cabía una tercera vía. Muchas cosas van a cambiar en la política española. La primera, sin duda, la relación del PSOE con el Gobierno que no va a ser la misma. El nuevo secretario general ya avisó de que haría lo que fuese necesario para desalojar a los populares del poder. Su «no es no» volverá a resonar con fuerza otra vez en el Congreso. Espero equivocarme, pero creo que dentro de poco tiempo los españoles volveremos a pasar por las urnas. El bloqueo en toda regla está servido.

Ver Post >
La biblia anticoche.
img
Jose Manuel Balbuena | hace 22 horas| 0
unknown-1

Sí, soy un pecador. Un criminal ecológico. Lo peor de lo peor. Necesito ir a trabajar utilizando un motor y ruedas. En concreto, las de mi moto. Aunque a veces, lo reconozco, también en coche. No queda muy bien decirle a un señor de setenta años: ¡hala, coja la bicicleta que nos vamos a hacer gestiones! Fustíguenme señores del Ayuntamiento, díganme que estoy contribuyendo a que Gijón sea un lugar insoportable. Que lo bueno, según su teoría, sería convertirnos en una especie de mundo feliz -a la manera del libro de Aldous Huxley- donde nos moviésemos siempre a pie. Donde nadie nunca tuviese prisa y los automóviles quedasen en el recuerdo. Pero eso, la verdad, no es más que ciencia ficción. Lo único cierto es que, a los tres o cuatro que todavía trabajamos en esta ciudad, desde el Consistorio no paran de pegarnos patadas en el culo. Lo digo porque el Plan de Movilidad de Gijón 2018-2024 es lo que hace de forma preferente: ser la biblia anticoche. Todo un rosario de medidas para desincentivar su uso, cuando, en la práctica, la mayoría de gijoneses ni lo coge salvo que no le quede otra. Es más, no sé de dónde sale esa leyenda urbana amplificada de que algunos lo utilizan hasta para ir a comprar el pan. He probado estos días a realizar el recorrido desde Laviada a La Arena a veinte kilómetros por hora. Según este documento, es lo que se piensa hacer en estos barrios -junto con el Centro- para disuadir al vehículo particular. ¡Qué agonía, por Dios! Lo primero que me pregunté es, teniendo en cuenta que la limitación a treinta kilómetros por hora ya es mayoritaria en esas zonas, por qué hay que bajarlo a veinte. Por qué no a diez, cinco o incluso, como le gustaría a más de uno, que hubiese que empujar el coche con el motor apagado. ¿Se contamina más acaso por un incremento en la velocidad de diez kilómetros por hora? ¿Existe algún riesgo quizá mayor? Entiendo que no y lo único que se pretende es chinchar. Tocar las narices. En el plan, al que todavía le queda pasar el filtro de 78 entidades que integran el Foro de Movilidad, no he visto ni una sola mención a los que trabajamos (especie en extinción, sin duda). Podían decir, por ejemplo, que se eliminarán los atascos que se forman en las glorietas de Viesques o El Llano. Básicamente, formados por personas que entran o salen de la ciudad por ese motivo. ¡Qué se fastidien! Que vayan en esa red ferroviaria de cercanías obsoleta y retrógrada. Que utilicen nuestra estupenda estación de autobuses que se les cae encima. Total, aquí lo importante es que no haya ni un automóvil más por Gijón. Capital, por lo visto, de los que odian al vehículo particular.

Ver Post >
La unidad deseada.
img
Jose Manuel Balbuena | 18-05-2017 | 04:34| 0
download

Ruptura, escisión, división, posturas irreconciliables… Es lo que se escucha sobre qué pasará con el PSOE a partir del día veintiuno. Esto es, tal parece que se prepara un cataclismo en toda regla una vez se produzca la elección del secretario general. Todo ello, según esas mismas voces, como consecuencia de unas primarias tan reñidas como las que están en marcha. Un proceso descarnado donde los socialistas, bien es cierto, no se han dejado nada en el tintero. Sin embargo, a mi entender, nada de eso va a suceder. El proceso de primarias al que le quedan sólo unos días ha sido muy duro y difícil. De eso, no cabe ninguna duda. Ha habido tensiones fuertes expuestas a la opinión pública sin tapujos. Fíjense si no en los saludos entre los candidatos, sus caras, o los reproches mutuos en el debate del pasado lunes. ¿Tuvieron acaso algo de artificial? ¿Hubo algo de eso que se llama «postureo»? Susana Díaz y Pedro Sánchez no se soportan. Javier Fernández, por su parte, tampoco traga a Sánchez: observen si no el gélido saludo con el que le recibió. Y, por supuesto, no fue una percepción subjetiva expuesta a interpretación, sino un hecho real que pudimos ver bien a las claras. El PSOE se mostró tal y como está. Sin disimulos ni fingimientos de ningún tipo. ¿Es eso malo? Para algunos, desde luego que sí. Son de la teoría de que los trapos sucios se lavan en casa. Ahora bien, yo lo entiendo al revés. Que estas primarias están siendo sumamente positivas. Diría que casi ejemplares y un modelo a seguir por otras formaciones. Al final, servirán como una buena base con la que comenzar a construir un partido ganador. Susana Díaz, durante el debate, dijo que el PSOE está «malito». ¡Qué va! Es mucho más y lo sabe: está ante la mayor crisis quizá de su historia. ¿Qué podía hacer el partido para afrontarla? ¿Enrocarse en sí mismo y cerrar las puertas para que nada se pudiera ver? ¿Montar conciliábulos en los que elegir una nueva dirección? Sin duda, se optó por la mejor solución posible: dejar que las diferencias salieran a la luz y fueran visibles. Hacer una catarsis colectiva donde se arrojaran las cosas a la cara. De manera pública, sí, y sin nada que esconder. Muchos creen que una vez elegido el secretario general, se afilarán los cuchillos. Es decir, habrá purgas y la mitad del socialismo, aproximadamente, marginará a la otra mitad. No lo creo. Poco a poco el ganador irá concretando apoyos. Muchos se pasarán a su bando y con el tiempo esta guerra quedará olvidada. Tarde o temprano, estoy seguro, se alcanzará la tan deseada unidad del día después.

 

Ver Post >
Mal cocinado.
img
Jose Manuel Balbuena | 16-05-2017 | 04:37| 0
imagen-quay-24271787-kanc-575x383el-comercio

La renta social municipal nace bajo el signo del barullo constante. Infinitas complicaciones que ha tenido que sortear para incrustarse, aunque sea a calzador, en el amplio y extenso catálogo de ayudas ya existente. Eso es así, lógicamente, porque políticamente interesa. Forma parte fundamental del programa de Xixón Sí Puede (XSP) e IU y tenía que materializarse a toda costa. Aunque fuese incompatible con otro tipo de percepciones -el salario el social, por ejemplo- había que buscarle acomodo a la fuerza. De hecho, las prestaciones que ofrece son dos: por un lado, un complemento de ingresos hasta garantizar que nadie va a cobrar por debajo de los 665 euros mensuales; y por otro, las famosas «tarjetas white». Esto es, una tarjeta bancaria que te permite realizar compras en los comercios de la ciudad dentro de un catálogo de productos seleccionados. Entre los cuales, ojo, como aviso a navegantes, hubo que aclarar que no se incluían restaurantes, gimnasios o agencias de viaje. Es más, hasta el nombre de la convocatoria ha tenido que ser inventado para evitar problemas: «Ayudas económicas complementarias para personas con bajos niveles de ingresos». En la junta rectora de la Fundación Municipal de Servicios Sociales del pasado viernes, donde fue aprobada, incluso se rozó el esperpento. Grupos como el PP acabaron desquiciados. Los populares habían dicho que la renta municipal era un engendro. Su concejal, Pablo González, así lo había manifestado. El día antes, sin embargo, sostuvo que la apoyarían. ¡Oh sorpresa! Por lo visto, repentinamente había dejado de ser lo que tanto habían vilipendiado. Luego, a la hora de la verdad, votaron en contra. Volvía, pues, a ser un engendro. ¿Alguien lo entiende? Yo tampoco. Asimismo, el PSOE dudó y acabó absteniéndose, mientras que Ciudadanos estuvo en contra desde un primer momento. Todo ello, con un aroma de improvisación y premura innegable. Es decir, que esto se ha hecho de prisa y corriendo. Sin calcular demasiado las repercusiones y sus consecuencias. Resumiendo, han hecho un plato mal cocinado y a medio acabar. Fíjense que, tal y como pudieron leer en estas mismas páginas, el dinero destinado sólo va a cubrir el 60% de la demanda potencial. El resto de los que la soliciten -que serán muchos, por cierto- se las tendrán que apañar como puedan. Si acaban frustrados, sin duda, será su problema. Lo importante es que ya tenemos una renta social municipal. Menos ambiciosa de lo que querían XSP e IU, pero igual de efectiva de cara a la propaganda. Eso sí, será una prestación que, como si fuese un barco sin timón, no sabemos muy bien a dónde nos llevará.

 

Ver Post >
El contubernio.
img
Jose Manuel Balbuena | 13-05-2017 | 07:52| 0

images

Si a usted se le queda cara de tonto viendo la operación, sin duda, es su problema. La Semana Negra recibirá un incremento del 75% en la ayuda con objeto de salvarla. Ya saben, por lo visto estamos en deuda con el famoso certamen, puesto que, claro está, tiene pufos sustanciales – sobre 300.000 euros, que ni eso se sabe- por culpa (dicen) de una reducción en el dinero público aportado desde el Ayuntamiento. De mala gestión, obviamente, ni hablamos. Durante estos tiempos de crisis le han mermado los ingresos a todas las asociaciones culturales, deportivas o sociales y la mayoría han sobrevivido. Sin embargo, ojo, con la Semana Negra es diferente. Le faltó tiempo a la izquierda municipal para movilizarse en cuanto saltó la liebre: los impagos ante Hacienda se habían transformado en embargos. Entonces, tomó cuerpo la operación «salvar al soldado negro», el contubernio por el cual harían lo que fuese necesario para socorrer a su criatura. Lo primero, cebar la bomba a tope: este año la aportación municipal pasará de 100.000 euros, como venía siendo, a 175.000. Todo ello tramitado con carácter de urgencia y vía fondo de contingencia. Todo ello aprobado por los grupos de izquierda al alimón y sin fisuras de ningún tipo: Xixón Sí Puede, IU y PSOE votaron a favor de forma coral. Con lo cual, a los organizadores del evento sólo les quedaría un cabo suelto por atar: regularizar su situación con el fisco. Lo necesitan porque, sin estar al corriente con el implacable Montoro, no pueden acceder a la ayuda pendiente del año pasado, ni al generoso incremento con el que han sido agraciados éste. Esto es así por Ley, si no, ¡faltaría más!, también lo hubiesen intentado cambiar a toda costa. De hecho, ya han modificado el convenio firmado con el festival para evitar problemas: en 2017 no tendrá que demostrar el gasto total del presupuesto para cobrar los 175.000 euros de marras. Es más, como parece que los «gestores negros» van a acudir a un banco para intentar salir de penurias, en el caso de que haya problemas en la concesión del préstamo, seguro que escucharemos cosas como: hay que avalar desde el Consistorio por el bien de Gijón. Y de nuevo, como si fuese el fin del mundo, el motivo por el cual esta ciudad es conocida a nivel universal, como si Gijón no hubiese hecho célebre a la Semana Negra y no al revés; saldrá adelante una edición más. Pelillos a la mar. La deuda se mutualiza, cada gijonés que pague su parte alícuota, y a otra cosa mariposa. Lo dicho: si a usted se le queda cara de tonto viendo la operación, sin duda, es su problema.

 

Ver Post >
Dudas.
img
Jose Manuel Balbuena | 13-05-2017 | 06:21| 0
susana_diaz_psoe_andalucia

La candidatura de Susana Díaz genera dudas. Las mismas que ella tuvo a la hora de aceptarla. Recuerden que fue la última en sumarse a las primarias en el PSOE y, casi, me atrevo a decir, a regañadientes. Hizo falta incluso apelar a una hipotética obligación moral para conseguirlo. Es más, diseñó una campaña tranquila y plácida para navegar, como un velero a favor de viento, hacia una victoria segura. Los actos –mucho menos concurridos que los de Pedro Sánchez– no levantaban ningún tipo de pasión. O si no, díganme en la presidenta andaluza alguna frase a destacar, argumento, lema o coletilla. Así era todo hasta que… llegó la presentación de avales. Entonces, y como quien cae de un guindo, los «susanistas» se dieron cuenta de que había que cambiar el ritmo. Esperaban sacarle a Sánchez una diferencia brutal que, al final, se quedó sólo en 6.000 avales. Todo un desafío, un reto para el aparato que se había volcado en este proceso. Desde entonces, Susana Díaz ya no es tan «light» y afila cuchillos. Sugiere que el bello Pedro no ha conseguido ganar ningún tipo de elección, mientras que ella sí. Procura arrinconarlo para que parezca una fotocopia de Podemos, e intenta trasladar la imagen de un secretario que destruiría el socialismo clásico que gobernó este país. La batalla se ha vuelto tan cruenta –insultos, descalificaciones y crispación por doquier- que ha generado una segunda duda: la de la validez de las propias primarias como sistema de elección. El ex presidente de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Íbarra, dice que era mejor cuando se realizaba mediante congresos. Esto es, con el juego de los delegados y pasillos, claro, el río no se salía del cauce. El problema, según lo veo, es que no hay vuelta atrás. Dentro del PSOE son toda una institución –quizá el partido que mejor las hace- y abandonarlas sería como dar la espalda al afiliado. Decirles que su opinión no interesa. Lo dicho: ya no hay quien las pare. Pero existe una tercera duda aún más gorda: la de los posibles votantes. Efectivamente, la decisión de los afiliados puede no coincidir con la de los electores. Realmente, la que vale e interesa. Lo hemos visto en los recientes comicios franceses. Todos los candidatos elegidos mediante un sistema de primarias abierto –a izquierda o derecha- se pegaron un batacazo. En el caso de ser Susana Díaz la próxima secretaria general, la incertidumbre que me asalta es si querrá imponer también el modelo económico andaluz a nivel de España. El de más paro juvenil de Europa, el de la región campeona en el desempleo, el de un sistema público mastodóntico que teje redes clientelares, ¿sigo?

 

Ver Post >
El unicornio rosa.
img
Jose Manuel Balbuena | 09-05-2017 | 04:19| 0

Al igual que si fuese la búsqueda de un unicornio rosa, seguimos dándole vueltas al tema de la estación. Tantas, que ya no sabemos muy bien dónde estamos. Ahora, Xixón Sí Puede (XSP) e IU quieren deshacer lo que estaba hecho, bien es cierto, cosido sólo con hilvanes. Proponen que la estación intermodal no se ubique en el entorno del Museo del Ferrocarril. Es decir, tal y como en su día se había aprobado en un consejo de la sociedad Gijón al Norte por el ministerio de Fomento y Ayuntamiento. A esto también se ha sumado el PSOE que, ¡faltaría más!, sigue teniendo nostalgia de su proyecto para situarla en Moreda. Sostiene XSP e IU que la ubicación es «faraónica y mastodóntica más propia de tiempos pasados, requiriendo de inversiones públicas inasumibles». Cuando la realidad es que inversiones públicas mayores o menores, lo que se dice dinero para financiar el plan de vías, jamás ha existido. Esto es, Ana Pastor, la anterior Ministra de Fomento, había planteado una solución «low cost» basándose en aprovechar la provisional de Sanz Crespo y adosarle otra de cercanías. Menos ya no se podía gastar. Sin embargo, tampoco salió adelante. Entonces, ¿cuál es el problema? ¿Qué Fomento quiere abaratar el proyecto, o simplemente no aportar nada? Pregunto, ¿acaso hay algún estudio financiero en el que basarse para descartar el emplazamiento acordado por caro? Además, XSP e IU no le dan excesiva importancia a dónde se coloque la intermodal (ojo, que también están los autobuses). Dicen que como es de largo recorrido se utiliza menos y los viajeros podrían servirse del metrotrén. En Oviedo está en el centro, al igual que en León o Madrid. Ahora bien, aquí, por lo visto, nos da igual que se sitúe en un páramo desierto, tipo las del Oeste americano. Miren ustedes, la única ventaja que tiene el tren con respecto a otros medios de transporte, es que puede penetrar en las ciudades. Si renunciamos a eso –a una estación céntrica moderna dotada de servicios – estamos eliminando gran parte de su potencial. Imagínense que la llegada del AVE estuviese en La Providencia, ¿sería razonable? No contentos con eso –con que se desprecie un elemento clave- nos dicen que hay que llevarlo hasta el Hospital de Cabueñes. Digo más, en superficie para abaratar costes. Con lo cual tendríamos tren, metrotrén y una especie de tranvía. Todo por el mismo precio. Eso sí, desconozco por dónde lo quieren incrustar en medio de universidades, el parque tecnológico y carreteras. Vamos a ver, si todavía estamos esperando acabar un enlace directo rodado con el hospital, ¿qué fantasía es esa de un tren en superficie por Cabueñes?

Ver Post >
Atasco social.
img
Jose Manuel Balbuena | 06-05-2017 | 05:40| 0

Según la concejala de Bienestar Social, Eva Illán, la Fundación Municipal de Servicios Sociales está desbordada. Vamos, que no puede más. En octubre del año pasado finalizó la convocatoria de ayudas contra la pobreza energética, y todavía 1.689 beneficiarios están sin cobrarlas. O sea, que han pasado el invierno sin que su Ayuntamiento, nunca mejor dicho, les dé calor. Sostiene Illán para justificarlo que, desde el comienzo de la crisis, la Fundación ha duplicado el presupuesto y número de prestaciones que da. Todo ello, ojo, en palabras de la concejala «con el mismo personal». En situación parecida se encuentra también la Empresa Municipal de Vivienda (EMVISA). Con los datos en la mano, uno de cada cuatro alquileres que se firma en nuestra ciudad está subvencionado por el Consistorio. Cifra récord y que no ha parado de crecer desde que se ofrece esta línea de ayudas. En 2016 se concedieron casi cuatro millones de euros para atender a 3.896 familias, pero en el ejercicio actual se espera aún más. Cualquier día, ya lo verán, desde EMVISA lanzarán también un SOS al verse superados. A todo esto, hay que añadir los retrasos crecientes en el cobro de las subvenciones a la mejora de la eficiencia energética en los edificios, accesibilidad y eliminación de barreras arquitectónicas de los portales, etcétera. En resumen, que el «Gijón social» sube y sube sin que el Ayuntamiento sepa cómo hacerle frente. No contento con esto, con que ya tenía un bocado que no podían masticar, el Gobierno municipal decidió escalar el Everest. Esto es, poner en marcha la madre de todas las ayudas, el maná por excelencia: una renta social sin «demasiados controles burocráticos». Condición «sine qua non» que exigió la izquierda (Xixón Sí Puede e IU) para acceder a que tuviésemos presupuestos. No sé, si ya estamos viendo que ante una convocatoria cualquiera la gente se apunta de forma masiva (tengan o no derecho las solicitudes hay que estudiarlas), imagínense lo que puede suceder con una prestación que pretende ser universal. Es decir, tal y como dijo nuestra Alcaldesa, Carmen Moriyón, que en Gijón nadie viva por debajo de una renta básica mensual garantizada. Pregunto, ¿de verdad van a poder controlar este tsunami que se les viene encima? Si el compromiso de esta ciudad es el mayor en su historia –prácticamente, no hay ninguna situación de exclusión que no esté amparada -, ¿hacía falta meterse en camisa de once varas? Las posibilidades de que el número de solicitantes para la futura renta social municipal sea infinito, son más que altas. ¡A ver qué nos cuentan luego cuándo no se le pueda hacer frente!

Ver Post >
Los «Impuestos Zero».
img
Jose Manuel Balbuena | 04-05-2017 | 04:36| 0

Atención ciudadanos: llega un nuevo concepto en materia tributara. O. por lo menos, así consideran en IU al impuesto sobre bebidas azucaradas que pretendían aplicar en Asturias. Consiste el mismo en meterle mano al bolsillo del consumidor, para de esta manera cuidar su salud. Al igual que desde el uno de mayo en Cataluña, la coalición propuso también gravar el consumo de bebidas azucaradas con hasta doce céntimos por litro. Es decir, aquí costaría más que en el resto de España tomar un simple refresco. Según su portavoz, Gaspar Llamazares, se trata de «una nueva generación de impuestos que no pretenden tanto recaudar como disuadir». A lo que añade que la población asturiana está engordando cada vez más y, por eso, porque no saben lo que les conviene, ya se encargan ellos de mostrárselo vía tributaria. Como comprenderán, semejante milonga no se la traga nadie. Esto es, cuando se quiere implantar un nuevo gravamen en nuestro paraíso natural no tiene más que un propósito: conseguir más dinero. Exactamente lo mismo que han hecho en Cataluña, pero para sufragar una deuda estratosférica que es como una soga que aprieta (y mucho). Lo curioso, claro, es que esta fórmula de trampantojo impositivo no es nueva. Aquí, en Asturias, ya la hemos visto un montón de veces. Recuerden la historia del «céntimo sanitario» sobre los hidrocarburos: en su motivación estaba proteger el sistema público sanitario por el bien común, aunque en realidad el dinero se utilizaba para cualquier cosa. Sobre todo, tapar los agujeros de la mala gestión (ZALIA, SOGEPSA, etcétera). Por ello, el Principado, como saben, acabó teniendo que devolverlo ante las múltiples sentencias judiciales en contra. Lo mismo que el impuesto sobre los depósitos bancarios –una suerte de Robin Hood moderno- que terminó como el rosario de la aurora. Miren ustedes, si de verdad se quisiese salvaguardar nuestra salud la Administración lo tendría fácil. Impondría un nivel máximo de azúcar en las bebidas y punto. Sin embargo, se prefiere que le cueste más a todo el mundo –sí, porque ese coste nunca lo va a asumir el fabricante, sino nosotros- haciéndole ver que es por su bien. Nada más lejos de la realidad. Al igual que los impuestos medioambientales, todo el dinero recaudado con esta «nueva generación» acabará en un cajón de sastre donde nunca se aplicará para su fin. Hoy estamos hablando de los azucares, y quizá mañana (ya lo verán) querrán gravar la bollería, las grasas saturadas, la denominada comida basura… Todo ello, no lo duden, siempre bajo un manto de proteccionismo insoportable por parte del gobierno de turno.

Ver Post >

Últimos Comentarios

kika47_1390494074313 31-03-2017 | 21:30 en:
Nos la cuelan.
kika47_1390494074313 26-03-2017 | 09:43 en:
¡Vaya semanita!

Etiquetas

Otros Blogs de Autor