¿Crédito? ¿Intervención? Llámalo hache.

La familia X tiene un problema: su hijo se ha ido a la ruina en el negocio. Intentan resolverlo por sus propios medios, es decir, buscándole financiación, pero ven que resulta del todo imposible. Encuentran unos tipos de interés demasiados altos como para poder soportarlos. La solución, pues, viene a través de un amigo que les presta el importe necesario. Eso sí, como la amistad no debe confundirse va a estar vigilando su dinero de manera férrea. O sea, no le va parecer bien si se van de vacaciones, o compran coche, o salen a cenar fuera de forma habitual. Además, les recuerda que el garante último de toda la operación son ellos. El futuro de la familia X pasa porque su hijo, no sólo pueda recuperarse, sino devolver todo lo que ahora debe. En caso contrario, representaría la quiebra. Más o menos, ésta es la historia del rescate al que se ha acogido el sistema financiero español. Mariano Rajoy lo intenta vender como un éxito al conseguir crédito para salir adelante. Sin embargo, hay más, mucho más. De hecho, entre lo positivo es que se ha evitado la intervención formal del Estado. Y en lo negativo, que ahora estamos más endeudados todos: la banca y nosotros. Porque, si por un casual las entidades no son capaces de devolver el rescate, al final, quien responde, somos usted y yo.

A mí me parece que los 100.000 millones de euros no son un fin, sino un medio para ganar tiempo. Se trata de tapar agujeros con el objetivo último de esperar una recuperación económica. Ahora bien, si ésta no llega o lo hace de forma débil, los bancos rescatados tendrán dificultades para hacer frente al compromiso. Lo que ha pasado, pero de forma global, con Grecia, Irlanda o Portugal. Aquí el dinero fue directamente para los países, y todos han tenido problemas a la hora de hacer frente al pago. Cosa que, insisto, puede pasar en este país si los bancos no recuperan el negocio suficiente. Digo más, me parece una entelequia –como se ha dicho- que con entidades rescatadas fluya el crédito. Primero, tendrán que asumir las pérdidas del ladrillo gracias a los 100.000 millones de euros; y luego se lo pensarán al ver un panorama que sobrepasa los 5 millones de parados. En resumen, el mejor sistema financiero del mundo (Zapatero dixit) se hundió y tuvieron que lanzarle un salvavidas. Veremos si al final no hunde el barco.

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  • -Ramon

    Básicamente es como usted dice, se trata simplemente de un país que pide ayuda para sus bancos. Desde luego lo bueno sería el no tener que pedir nada, pero dada la situación, si te lo dan mejor porque sino hablamos de la quiebra total. Lo que no se analizó suficiente fue el porqué se llegó a esta situación tan mala. No parece haber responsables y, los que lo hicieron, se han dedicado a blindarse con jubilaciones e indemnizaciones de oro. Aquí la justicia tiene mucha tela que cortar y parece que no quiere, o no puede, empezar. Agradeceríamos juicios contra quienes produjeron este desaguisado.

  • raitanucu

    Llámalo rescate: dulce, blando o financiero. Un rescate para nuestro sistema financiero, instrumentalizado a través del FROB, o sea del Estado, es decir de todos los españolitos. Las hipotéticas exigencias externas que traiga aparejadas, y las consecuentes nuevas medidas que se vea obligado a disponer el Gobierno de Rajoy, las iremos conociendo en breve. Por mucho que se retuerzan los argumentos, o se rebusque en el cajón de los eufemismos, la pérdida de soberanía que con acritud se censuraba a Zapatero, no sólo no se ha sabido contener, sino que se acentúa muy preocupantemente.

El Comercio Digital

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