El Comercio
img
La unidad deseada.
img
Jose Manuel Balbuena | 18-05-2017 | 04:34

download

Ruptura, escisión, división, posturas irreconciliables… Es lo que se escucha sobre qué pasará con el PSOE a partir del día veintiuno. Esto es, tal parece que se prepara un cataclismo en toda regla una vez se produzca la elección del secretario general. Todo ello, según esas mismas voces, como consecuencia de unas primarias tan reñidas como las que están en marcha. Un proceso descarnado donde los socialistas, bien es cierto, no se han dejado nada en el tintero. Sin embargo, a mi entender, nada de eso va a suceder. El proceso de primarias al que le quedan sólo unos días ha sido muy duro y difícil. De eso, no cabe ninguna duda. Ha habido tensiones fuertes expuestas a la opinión pública sin tapujos. Fíjense si no en los saludos entre los candidatos, sus caras, o los reproches mutuos en el debate del pasado lunes. ¿Tuvieron acaso algo de artificial? ¿Hubo algo de eso que se llama «postureo»? Susana Díaz y Pedro Sánchez no se soportan. Javier Fernández, por su parte, tampoco traga a Sánchez: observen si no el gélido saludo con el que le recibió. Y, por supuesto, no fue una percepción subjetiva expuesta a interpretación, sino un hecho real que pudimos ver bien a las claras. El PSOE se mostró tal y como está. Sin disimulos ni fingimientos de ningún tipo. ¿Es eso malo? Para algunos, desde luego que sí. Son de la teoría de que los trapos sucios se lavan en casa. Ahora bien, yo lo entiendo al revés. Que estas primarias están siendo sumamente positivas. Diría que casi ejemplares y un modelo a seguir por otras formaciones. Al final, servirán como una buena base con la que comenzar a construir un partido ganador. Susana Díaz, durante el debate, dijo que el PSOE está «malito». ¡Qué va! Es mucho más y lo sabe: está ante la mayor crisis quizá de su historia. ¿Qué podía hacer el partido para afrontarla? ¿Enrocarse en sí mismo y cerrar las puertas para que nada se pudiera ver? ¿Montar conciliábulos en los que elegir una nueva dirección? Sin duda, se optó por la mejor solución posible: dejar que las diferencias salieran a la luz y fueran visibles. Hacer una catarsis colectiva donde se arrojaran las cosas a la cara. De manera pública, sí, y sin nada que esconder. Muchos creen que una vez elegido el secretario general, se afilarán los cuchillos. Es decir, habrá purgas y la mitad del socialismo, aproximadamente, marginará a la otra mitad. No lo creo. Poco a poco el ganador irá concretando apoyos. Muchos se pasarán a su bando y con el tiempo esta guerra quedará olvidada. Tarde o temprano, estoy seguro, se alcanzará la tan deseada unidad del día después.

 

Últimos Comentarios

kika47_1390494074313 03-10-2017 | 14:34 en:
Desbordados.

Etiquetas

Otros Blogs de Autor