El Comercio
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Filosofía cholista.
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Jose Manuel Balbuena | 27-05-2017 | 05:48

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Hay que recurrir al fútbol para explicar lo que está pasando con nuestra autopista del mar. Verán, desde que la naviera concesionaria (Ldlines) abandonó la línea en su día, todo fue dar tumbos. Hablamos de septiembre de 2104. En principio, se iba a retomar la conexión en pocas semanas. Era cuestión sólo de encontrar otra compañía, porque, según Puertos del Estado, Ldlines había venido para apropiarse de las subvenciones. Sin embargo, fueron pasando los meses y nadie aparecía. Es más, muchas empresas –como las pizarras de León, por ejemplo- se mostraban desesperadas porque su salida natural a través de El Musel se veía cercenada. Entonces apareció Transportes Riva. Una naviera asturiana que desde el primer momento no ofreció ninguna garantía de solvencia. Es más, en que pudiera llevar adelante su plan no confiaba absolutamente nadie. Ni la Autoridad Portuaria, ni Puertos del Estado, ni mucho menos los bancos que finalmente le denegaron la financiación. Se estuvo, dicho de otra manera, mareando la perdiz y perdiendo el tiempo con este proyecto. Cada vez que le preguntaban a José Llorca, presidente del ente portuario estatal, sobre el tema; daba falsas esperanzas esperando el derrumbe del castillo de naipes que se había montado. Pues bien, hete aquí que ahora las cosas son muy distintas. Llorca se ha puesto las pilas. Me refiero a que se está buscando una compañía sólida como se debió hacer desde el principio. Es decir, contratando una consultora especializada –«Shipping Business Consultants», se llama- que venda al mundo la autopista del mar entre Gijón y Nantes. Una asistencia técnica como Dios manda que mueve el culo y tiene conocimientos. Y fíjense, ha sido aplicar sólo eso -ganas, trabajo y sapiencia- para que aparezcan nada más ni nada menos que quince navieras. De ellas, hay dos muy interesadas que incluso ya han visitado nuestro puerto. El presidente de Puertos del Estado dice que, a mediados de junio, vamos ya a tener quizá una solución. Es decir, que con todas las reservas podemos afirmar que estamos en el buen camino. Más que probablemente, volveremos a tener una nueva conexión con Saint Nazaire. La pregunta que me hago es por qué hemos tenido que esperar casi tres años para esto. O sea, a que se ponga toda la carne en el asador para sacar adelante la autopista, mientras que la rival de Vigo crecía como las flores en primavera. Vuelvo al principio. Lo que ha pasado sólo se puede explicar con el fútbol. «Si se cree y se trabaja, se puede», dice Diego Pablo Simeone, entrenador del Atlético de Madrid. Auténtica filosofía cholista que no habíamos visto hasta ahora.

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Desbordados.

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