El Comercio
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Vientos de cambio
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Jose Manuel Balbuena | 06-07-2017 | 04:15

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Como si fuese la secuela de una película de éxito, vuelven las primarias al PSOE. Esta vez, a través de los congresos regionales. Aquí, en nuestro paraíso natural, dos sectores se enfrentan abiertamente sin tapujos. Por un lado, los partidarios de Pedro Sánchez que disfrutan de sus días de gloria y por otro, los que apoyaron a Susana Díaz. Estos últimos, claro está, con la moral más bien baja. Sus respectivos candidatos también se amoldan perfectamente a los cánones que hemos visto hasta ahora. Adrián Barbón, el alcalde de Laviana, representará al todopoderoso «sanchismo» y por su lado, José María Pérez, el edil gijonés, a lo que se ha denominado el «javierismo». En referencia, obviamente, al presidente del Principado, Javier Fernández, que juega un papel muy importante –aunque esté retirándose de la vida política- en todo este asunto. Pues bien, puestas encima de la mesa las cartas podríamos hablar de suspense, interés, igualdad y lo que se vivió en las primarias originales. Las que enfrentaron a tres candidaturas a nivel estatal. Sin embargo, no va a ser así. Éstas son mucho más paniaguadas. Carecen de tanta emoción y ya se sabe de antemano casi el resultado. Existe la referencia previa de la victoria de Pedro Sánchez y eso lo cambia todo. Tanto, que ahora mismo el candidato oficial, José María Pérez, es el que parte con desventaja. La ola (casi tsunami) que hizo triunfar al bello Pedro también arrasó en Asturias. Ganó a la presidenta andaluza en casa del presidente de la Gestora con todas las de la ley. El 53% de los militantes apoyaron a Sánchez, frente al 39% a Susana Díaz. La cosa, a la vista está, quedó bastante sentenciada desde hace tiempo. Es de suponer, pues, que la tendencia continúe. Que los militantes socialistas en Asturias –esa reserva espiritual del PSOE- sigan el mismo camino de renovación hasta las últimas consecuencias. Es decir, que Barbón salga elegido con amplia mayoría y transforme el aparato de la FSA a las nuevas circunstancias políticas. Y a partir de ahí, es donde empiezan los problemas. Habrá un secretario general de una facción y un gobierno de otra. Esto es, la sintonía entre ambos a priori no parece que vaya a ser la mejor posible. Hasta dónde influirá el partido en las decisiones del Ejecutivo para lo que resta de legislatura, a día de hoy, es una incógnita. La cohabitación entre ambos puede ser fácil o no, depende. Lo normal es que haya un pacto de no agresión hasta elecciones y luego ya veremos. Será el ganador de este congreso quién impondrá candidato y lista de cara a 2019. Vientos fuertes de cambio empiezan a soplar en la FSA.

 

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kika47_1390494074313 03-10-2017 | 14:34 en:
Desbordados.

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