El Comercio
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Militancia en llamas.
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Jose Manuel Balbuena | 23-09-2017 | 05:57

27774801-624x365A Adrián Barbón se le va a pedir que dé caña. Esto es, que remueva piedra por piedra lo que hasta ahora conocíamos de la FSA. No hay más que ver cómo se están desarrollando las asambleas de las agrupaciones locales. Tensas y entre conflictos. Empezó Oviedo reprobando la gestión de la dirección regional encabezada por Javier Fernández. A ello se sumó también, y en no poca medida, Mieres, Langreo y San Martín del Rey Aurelio. En cambio, en Laviana, el feudo de Barbón, sucedió lo contario: fue aprobada por una clara mayoría. Sin duda, un mensaje de calma y tranquilidad que decidió enviar el nuevo secretario general. Sin embargo, el caso más llamativo se encuentra en Gijón. Ciudad emblema para el socialismo asturiano. Aquí se concentra, no sólo el mayor número de militantes, sino también un currículum de 32 años de gobierno municipal. Como digo, todo un símbolo. Pues bien, la asamblea del PSOE gijonés transcurrió en medio de un ambiente que en cierta manera se cortaba a cuchillo. Con intervenciones de calado como las de Francisco y Faustino Blanco. Ambos ex consejeros de Javier Fernández y que no se anduvieron por las ramas. El primero para reclamar neutralidad de la gestora a la hora de pedir el voto y, el segundo, con mucha más crudeza, para arremeter en su contra. Fíjense que hasta se produjo una discusión sobre si lo que había que valorar eran los cinco o quince últimos años de mandato. Ahora bien, lo más contundente vino al final con la votación. La reprobación a Fernández fue por 130 votos frente a 67. O sea, casi el doble. Lo cual, no se puede negar, resulta muy llamativo por dos motivos. Primero, es la agrupación donde milita el presidente del Principado y segundo, supone un varapalo de considerables dimensiones a la gestora que ahora mismo rige sus destinos. Con un José María Pérez que la preside y parece perderlo todo de un tiempo a esta parte. Y eso duele. Duele mucho y representa una profunda herida interna en el anteriormente todopoderoso socialismo gijonés. La militancia, bien a las claras, está en llamas. Quiere un cambio radical y no repara en prendas. Incluso a una histórica como Paz Fernández Felgueroso se la pone en un brete. Una mayoría aplastante -104 votos negativos por 59 a favor- rechazó la gestión en el Comité de Ética y Garantías que preside. Nada de lo que existe, según parece, vale. Se quiere un cambio –concepto sobado hasta la saciedad- de órdago. De calado y que se lleve por delante lo que haga falta. En resumen, una catarsis colectiva en toda regla. A lo que algunos por lo bajo, como en la novela de Pérez Reverte «El capitán Alatriste», replican con un… cuenta lo que fuimos.

 

Últimos Comentarios

albertoperez 10-12-2017 | 10:17 en:
Vértigo me da.

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