El Comercio
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«Help Catalonia».
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Jose Manuel Balbuena | 22-10-2017 | 10:05

15082661694290A estas alturas lo deberíamos de tener claro: la Generalitat no va a dar un paso atrás. El Govern jamás volverá a la legalidad –tal y como le pide el Gobierno español- porque ya se encuentra sumido en la independencia. Abducido por una (no) declaración de la misma y a la espera de hacerlo de manera formal. Sus acciones y gestos no dejan lugar a dudas. El lunes deberían de haber respondido a una pregunta muy sencilla que les hacía Mariano Rajoy: señor Puigdemont, ¿ha declarado usted o no la independencia para Cataluña? Sin embargo, lo que hizo Carles fue salirse por la tangente. Pedir dos meses para un diálogo que a cualquiera se le antoja imposible, mientras nos aburría con una perorata sobre la libertad y democracia. Vamos a ver, ¿qué se va a dialogar con quien se ha saltado todas las leyes? ¿Con quién siempre está con añagazas y enredos en una burla constante? Porque, no lo duden, la estrategia ahora mismo del independentismo está en la movilización. Sacar a los fieles a la calle para así intentar obtener un reconocimiento internacional que se les muestra esquivo. De hecho, si lo hubieran tenido (o lo tuvieran en un futuro) el President no tardaría un segundo en salir al balcón para proclamar la república. Ahora bien, como de momento, nadie les apoya ni por asomo, optan por dilatarlo todo para ganar tiempo. Trasladando la imagen de un Estado represor de las libertades, en contraposición a un independentismo bueno y tolerante. Fíjense si no en las manifestaciones de apoyo a los líderes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural. Predominan los mensajes y la parafernalia propagandista montada para los medios extranjeros. «Help Catalonia», «Save Europe» o «Where is Europe?»; son algunos de los lemas con video incluido. Todos ellos en inglés, que para eso no hay reparo lingüístico alguno. Además, tergiversando hechos y contando mentiras: quien encarceló a los líderes de ANC y Òmnium no fue ningún Gobierno, sino una jueza por su conducta delictiva el 20 de septiembre. Imagínense que lo hubiésemos hecho usted o yo. Que hubiésemos alentado –megáfono en mano- a la turba para que impidiese a la Justicia hacer un registro. Que exhortásemos a destrozar dos coches de la Guardia Civil, como forma de amedrentamiento. ¿No estaríamos acaso también en la cárcel? ¿Por qué Jordi Sánchez y Jordi Cuixart –que así se llaman los presuntos «presos políticos»- son diferentes a nosotros? ¿Era de verdad eso –cuando no podían ni salir de la Consejería de Economía- una «manifestación pacífica»? Al Estado no le queda más remedio que recorrer el camino del 155. Ponerlo en marcha definitivamente y sin mayor dilación. Se acabaron los plazos y la paciencia de muchos españoles.

 

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kika47_1390494074313 03-10-2017 | 14:34 en:
Desbordados.

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