El Comercio
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Todo está por ver.
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Jose Manuel Balbuena | 07-12-2017 | 06:50

imagesEs muy posible que las encuestas se equivoquen en las elecciones catalanas del 21 de diciembre. No es la primera vez que esto ocurre cuando hay movimientos importantes de fondo y alta participación. Recordemos que la demoscopia nunca detectó, por ejemplo, la fuerte irrupción de Podemos en el panorama nacional. En los comicios para el Parlamento Europeo de 2014, donde fue su presentación en sociedad, le daban un único diputado o ninguno. Al final, entraron con tanta fuerza que obtuvieron cinco y a partir de ahí comenzó su carrera para «tomar el cielo por asalto». Lo mismo podríamos decir del voto oculto: al PP en las Generales siempre le vaticinaron menos de que lo que sacó. Pues bien, pongámonos en el caso catalán. Con una intervención del Estado por el medio y los sentimientos de una Declaración Unilateral de Independencia fallida a flor de piel. Con una participación que se prevé, ojo, cercana al 90%. Hecho insólito en democracia que se da pocas veces, puesto que la media se encuentra entre el 60 y 70% como mucho. A partir de ahí, cuando aparece gente que nunca iba a votar, que estaba, por decirlo de otra forma, fuera del sistema, se hace muy difícil pronosticar lo que puede pasar. Tenemos, eso sí, tendencias significativas tal y como nos muestra la última encuesta del CIS. Así, el bloque independentista, aunque mengua con respecto a las elecciones de 2015, sigue fuerte. La dureza del sentimiento patriótico forjado durante treinta y nueve años en el más puro acero, está fuera de duda. De hecho, lo del independentismo es casi una fe. Aguantan de todo. Desde que les engañen con una república que duró horas, hasta que su «President» salga disparado por la frontera eludiendo la acción de la Justicia. Sin embargo, también tienen dudas. Buena prueba de ello es que no consiguen alcanzar la mayoría en el «Parlament», como hasta ahora. Por el otro lado, Ciudadanos es la fuerza emergente. Le ha conseguido comer el espacio al PP que parece ser penalizado por las vacilaciones -no por la aplicación, a mi juicio- a la hora de poner en marcha el 155. Parte del electorado ve como más firme la posición del partido naranja y, quizá por eso, los populares obtienen un muy mal resultado. Tampoco este bloque, por supuesto, consigue alcanzar la mayoría. Queda, pues, la duda de lo que hará Catalunya en Comú Podem, a la postre, el partido de Ada Colau y Pablo Iglesias. Coalición que baja en la encuesta del CIS, posiblemente por la indefinición en la que siempre se mueve, pero que puede resultar clave el día después. De su decisión dependerá que gobiernen unos u otros, que se deje enterrado el «Procés» o no. Como digo, todo está por ver.

Últimos Comentarios

albertoperez 10-12-2017 | 10:17 en:
Vértigo me da.

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