El Comercio
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Que sea verdad.
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Jose Manuel Balbuena | 13-01-2018 | 08:52

reunion-adif2-ksih-u50584306177oy-624x385el-comercioSeamos claros: el plan de vías lo ha desbloqueado el buen rollo surgido entre las administraciones. No hizo falta lo que se conoce como «tres en raya», es decir, gobiernos del mismo signo político. En esta ocasión, estamos hablando de distintos partidos que, por el bien común, se han puesto de acuerdo. ¡Milagro! Es más, en los quince años que llevamos dando vueltas, el «tres en raya»  se había producido varias veces con resultados nefastos. No se avanzó ni un ápice. Sin embargo, esta vez, la buena disposición ha dado como resultado un proyecto de eliminación de la barrera ferroviaria cinco estrellas. Tiene lo que habíamos pedido y una inversión récord de casi 800 millones de euros. No podemos dejar de estar felices por ello. Eso sí, hicieron falta dos cambios sustanciales. El primero, en el Ministerio de Fomento. El nuevo ministro, Iñigo de la Serna, sin duda, es muy diferente a su antecesora. Recordemos que ha impulsado el plan con un vigor hasta ahora desconocido. No reparando en prendas y haciendo anuncios tan sorprendentes como la prolongación del metrotrén hasta Cabueñes. Obra financiada íntegramente por Fomento (313 millones de euros) y que ya nadie esperaba. Justo lo contrario que con Ana Pastor de titular, donde no obtuvimos más que titubeos y largas. Quería dar marcha atrás en lo firmado y recortar las inversiones hasta dejarlas en mínimos. Al final, nos llegó incluso a proponer que ese apeadero de lujo que tenemos en Sanz Crespo fuese la estación intermodal de Gijón. Todo ello supeditando la operación a las plusvalías por la venta de los terrenos. Una auténtica infamia que, por suerte, no se realizó. El segundo cambio importante tuvo lugar en el Principado. Con la anterior consejera de Infraestructuras, Belén Fernández, era imposible arreglarse. Concebía el plan de vías gijonés como una auténtica guerra política contra el Ayuntamiento, precisamente por ser de distinto color. Se oponía a cada paso que se daba y no aportó ni una solución. Menos mal, que el nuevo consejero, Fernando Lastra, es de una pasta completamente diferente. Digamos que tiene otro talante y eso se ha notado desde el primer día. Vino con la intención de desbloquear la situación y todavía no hemos visto ni una sola mala palabra hacia el resto de administraciones intervinientes. Pura positividad. Tenemos, por tanto, un buen proyecto y ahora toca ponerlo en marcha a la mayor brevedad. Sin mayores dilaciones que pongan en riesgo lo conseguido. Me hace gracia cuando en estos días le preguntan a los gijoneses sobre esta integración ferroviaria. Dicen que la ven muy bien, añadiendo una coletilla resultado de la desconfianza acumulada: si es verdad… Pues eso, que sea verdad.

@balbuenajm

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albertoperez 30-12-2017 | 18:44 en:
La gloria del empeño.
albertoperez 10-12-2017 | 10:17 en:
Vértigo me da.

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