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Jose Manuel Balbuena

RETORCIDA REALIDAD

El hombre blandengue.

quim-torra-k65-u501928752416cvc-624x385rcA primera vista, el nuevo presidente de la Generalitat, Quim Torra, parece un intelectual sin ningún viso de político. Tiene formas tranquilas, gafas de pasta y lentes de aumento, casi podría ser considerado como un hombre blandengue para enfrentarse a un entorno tan convulso como el catalán. Según parece, posee una cultura enciclopédica, eso sí, un poco viciada. Ya me dirán si no a qué vienen esos artículos incendiarios y posiciones en las redes sociales que, faltaría, salieron a la luz en el momento que accedió al cargo. No sé, imagínense que a un candidato a la presidencia del gobierno de España le hubiese sucedido algo similar. Es decir, que de repente le apareciesen cosas como que «los que hablan catalán son bestias que beben odio». O que «los catalanes viven, mueren y se multiplican; pero no pueden hacer nada más». O que los llamase «carroñeros, víboras y hienas». No sé, repito, ¿cuánto creen que dudaría la carrera política de un elemento así? ¿Acaso no pondrían el grito en el cielo desde Cataluña? ¿No tendría que apartarse y salir casi por piernas? Sin embargo, en el mundo independentista todo esto hace currículum. El que va a ser el representante de todos los catalanes -secesionistas o no- piensa eso de la mitad de la población. Se disculpa, vale, pero con serias dudas de que lo haga de verdad.

En Torra, convive el intelectual férreo -duro y granítico en sus ideas- con un político blandengue. Capaz de tragar con la condición impuesta por Carles Puigdemont de no usar el despacho oficial que le corresponde, ni lugares emblemáticos del Palau. De salir corriendo a Berlín -en su primer acto después de ser votado en el Parlament- para rendirle pleitesía. Por no hablar, en una curiosa rueda de prensa, del segundo plano al que se acogió. Siempre detrás de Puigdemont y a su rebufo. Fuertemente convencido de que hay que continuar con el desastre que el prófugo dejó tras su huida. Esto es, nuevas leyes de transitoriedad, referéndums y declaraciones unilaterales de independencia. Carente de iniciativa propia para aportar algo en un conflicto que se nos hace muy largo. Desde luego, será interesante ver qué postura toma cuando se entreviste con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. ¿Veremos al hombre dogmático o al blandengue que hace lo que le dicen? ¿A un extremista o, simplemente, al mensajero de Puigdemont? También cómo va a reaccionar al frente de los partidos constitucionalistas, o sea, PP, PSOE y Ciudadanos, que ya han dicho que no dudarán en aplicar de nuevo el artículo 155 de la Constitución, si cabe con más fuerza. Desgraciadamente, no podemos ser ni mucho menos optimistas con Quim Torra. Se atisba confrontación y situaciones límite antes incluso de esos meses de gracia que se les suele dar a cualquier cargo público, ¿hasta cuándo?

@balbuenajm

Temas

Cataluña, independencia, independentismo, Puigdemont, Quim Torra

Por JOSE MANUEL BALBUENA

Sobre el autor

Economista y empresario. Colaborador de EL COMERCIO desde hace ya muchos años. Vamos, un currante en toda regla

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