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Jose Manuel Balbuena

RETORCIDA REALIDAD

Toca sufrir.

34172547-624x415Desde luego, los vaivenes políticos no le vienen bien a nuestro plan de vías. Pedro Sánchez ya es presidente del Gobierno merced a una moción de censura relámpago. Durante esta misma semana, incluso, fíjense, hasta vamos a tener un nuevo ministro de Fomento. Habrá que explicarle, claro, lo que significa para nosotros y en qué consiste el eterno levantamiento ferroviario de Gijón. En otras palabras: la prisa que tenemos por ver algo. Casi dieciséis años -desde septiembre del 2002- de retrasos, incumplimientos y falsas promesas son ya demasiados. Creíamos que lo habíamos encarrilado con los últimos acontecimientos. El anterior ministro, Iñigo de la Serna, dejó un convenio con la sociedad Gijón al Norte por 814 millones de euros. La mayor inversión del Estado en la ciudad. En el mismo se incluía la ampliación del metrotrén a Cabueñes, el cambio de ubicación de la estación intermodal, o un soterramiento hacia La Calzada.

Pues bien, lo mínimo que tendremos con este relevo súbito son retrasos. El convenio de la sociedad que gestiona nuestro eterno plan de vías tiene que pasar por el Consejo de Ministros. Ahí le tienen que dar el visto bueno a saber cuándo. Además, estamos hablando de que el grueso de la inversión es a partir del 2020. No es problema del actual presupuesto -se supone que aprobado- sino de los que tienen que venir. Pregunto, ¿mantendrá el gobierno de Sánchez la última versión que conocemos o se inventará otra? ¿Le dará tiempo a completar alguna actuación? ¿Veremos un compromiso completo o, simplemente, dejarán que el proyecto se pudra viendo cómo pasa el tiempo?

Sin duda, la incertidumbre que se apodera del levantamiento ferroviario -y otras infraestructuras a nivel asturiano- es máxima. Costó mucho llegar hasta aquí -o sea, poner de acuerdo a tres administraciones de distinto signo político- como para pensar que podemos perderlo todo. Sería un varapalo tan terrible que a esta ciudad le costaría recuperarse. Necesitamos señales claras desde Madrid de que lo acordado se va a cumplir. Al menos, de que existe esa voluntad política para llevarlo a cabo. Ahora bien, también es cierto que el futuro Ejecutivo de Pedro Sánchez nace débil. Con una minoría parlamentaria que necesita de múltiples apoyos para gobernar. Eso, como decíamos, no es bueno para una obra que se alarga durante siete años y cuesta tanto dinero. Por no decir, que resulta fatal que ahora tengamos un ministro y -en el mejor de los casos- otro en el 2020. Digamos que las expectativas sobre el plan de vías -con este cambio en La Moncloa- han dado un giro copernicano. Ya no podemos dar nada por descontado y menos aún con los tambores de guerra que suenan en el Ayuntamiento. Según parece, IU quiere con el calentón de la moción de censura hacer lo mismo para Gijón. Esto es, formar un gobierno municipal de izquierda para así tener una especie de conjunción planetaria con Madrid. Lo dicho: toca sufrir.

@balbuenajm

Temas

estación intermodal, gijón, levantamiento ferroviario, pedro sánchez, plan de vías, solarón

Por JOSE MANUEL BALBUENA

Sobre el autor

Economista y empresario. Colaborador de EL COMERCIO desde hace ya muchos años. Vamos, un currante en toda regla

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