El Comercio
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Autor: balbuena2222
El tripartito, otra vez.
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Jose Manuel Balbuena | 19-09-2017 | 6:26| 0

debate-fsa-mario-rojas-u402451020xkf-984x468el-comercio-elcomercioAdrián Barbón –el candidato de Pedro Sánchez– se ha impuesto con claridad en las primarias socialistas a la secretaria general de la FSA. No ha dejado ninguna duda al respecto. Hasta ahí, digamos, su victoria tampoco representa ninguna novedad. Había indicios más que de sobra para intuir que esto iba a suceder: los resultados de las primarias generales donde Sánchez ganó también en Asturias y, más cerca en el tiempo, la distancia considerable que Barbón sacó a José María Pérez en la presentación de avales. Lo dicho, nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, resulta chocante el resultado de Gijón. Me refiero a la casa de Pérez y donde ejerce de portavoz en el Ayuntamiento. En nuestro trozo de paraíso natural, Barbón venció de forma nítida por 490 votos frente a 396. Lo cual, trasladado al lenguaje llano, representa una enmienda al trabajo realizado por el actual presidente de la gestora socialista gijonesa. Recordemos: la mayor agrupación del PSOE en toda la región. Por su parte, es bien conocido que uno de los mantras de esta campaña –sosa y aburrida como ella sola- estuvo precisamente en la situación política de Gijón. Es decir, en que Barbón –tal y como reiteró en numerosas ocasiones durante la misma- intentaría dar la vuelta a la tortilla municipal si era ganador. O sea, que esa famosa anomalía de la izquierda –ya saben, un ayuntamiento donde tiene mayoría pero que es incapaz de gobernar- sería corregida «ipso facto». Para ello, una de sus primeras medidas sería reunirse con los otros dos grupos, a la postre, Xixón Sí Puede (XSP) e IU, de cara a intentar formar un tripartito durante lo que resta de legislatura. A lo que, sobre todo, desde XSP, se fue dando largas porque no interesa. Al fin y al cabo, su situación actual es muy cómoda. Gobierna Foro y ellos mandan. Nada se hace en esta ciudad sin que pase por su tamiz. Por eso, es posible que esta coalición tan deseada por algunos nunca se produzca. Que acaben las cosas tal y como empezaron: con un gobierno de ocho concejales que tiene que basarse en pactos, aunque sean contrarios a la ideología por la que fueron votados. No obstante, veremos cómo el carrusel de ofrecimientos, intento de acuerdos y llamadas a la unidad se repite. Eso, sin duda, va a ser inevitable. Pero de ahí a que veamos un cambio efectivo en el Consistorio dista un trecho. Más que nada, porque XSP no se quiere hacerse corresponsable de los errores de 32 años de gestión del PSOE en la ciudad. Lo han dicho en numerosas ocasiones y dado el tiempo que resta hasta elecciones, entiendo que los de morado difícilmente van a morder el anzuelo. No es lo mismo predicar que dar trigo.

 

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Sobre milongas y errores.
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Jose Manuel Balbuena | 16-09-2017 | 7:48| 0

27521056-khtg-624x416el-comercioCuando se está hablando de urbanismo, en muchas ocasiones, se cae en lo cursi con un lenguaje ampuloso que nada significa y sirve para justificarlo todo. En el nuevo Plan General de Ordenación (PGO) que se está tramitando, esa fanfarria repipi y milonguera, también se da. Vean si no cómo Xixón Sí Puede (XSP) e IU justifican los cambios introducidos por ellos y que han sido aceptados. Dicen que el PGO «refleja el mestizaje y la pluralidad». ¿Qué demonios es eso? Así mismo, que Gijón va a representar «un modelo de ciudad sostenible, compacta, productiva y preservacionista». ¿Cómo? Pues bien, lo cierto es que toda esta prosopopeya sirve únicamente para ensalzar sus aportaciones. Algunas de ellas acertadas y otras, en cambio, no tanto. Comienzo por las primeras. A mí me parece bien la playa verde que se quiere realizar en la zona de El Riconín. Es lo que pide el entorno. Estaría mal, porque no pintan nada, que se construyeran edificios en primera línea marítima, pese a que el anterior planeamiento erigía una torre de apartamentos sin ningún pudor. De hecho, el bloque del Rick’s ya representa en sí una anomalía histórica: una cicatriz que afea un espacio urbano por recuperar. Por ahí, sin duda, nada que decir. Ahora bien, lo de que en los terrenos de Naval Gijón se quiera hacer un parque industrial me parece un error. Profundo y que traerá consecuencias en el futuro para la ciudad. No sólo porque retrasará, en el mejor de los casos, la urbanización de una zona del Natahoyo profundamente degradada; sino porque incluso puede acabar siendo otro proyecto fallido. Al parque Científico y Tecnológico de Cabueñes –cuyo exitoso modelo, según parece, se quiere imitar- se le van a añadir 90.000 metros cuadrados. Esto es, el Ayuntamiento está negociando la compra de los terrenos a la Tesorería de la Seguridad Social con ese fin. Pregunto, ¿no estaremos acaso creando demasiado suelo para este tipo de empresas? ¿No puede acabar el supuesto Parque Científico de Poniente en un chasco de órdago? Además, lo bueno es concentrar este tipo de industria limpia en un lugar concreto: más que nada, para que puedan aprovechar sinergias. Es decir, las mismas infraestructuras. Sin embargo, como un plan no deja de ser algo político, al final, se impide la edificación residencial. O sea, que se construyan pisos. Lo que, en definitiva, sería lo suyo. Dejar el suelo a la memoria de Naval Gijón por los siglos de los siglos para protegerlo, dicen, de la especulación. Vuelvo a preguntar, ¿cómo se construyó y urbanizó si no fue así Poniente? ¿Hubiese sido igual con esta especie de urbanismo ideológico? Yo creo que tampoco.

 

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Sentencia en diferido.
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Jose Manuel Balbuena | 13-09-2017 | 7:34| 0

27518343-k20c-732x348el-comercio¿Qué diríamos de un libro que empieza por el final? Seguramente, que es incorrecto en las formas. Que primero hay que contar la trama, para luego llegar al desenlace. Es lo que ha pasado con la sentencia del llamado «caso Renedo»: primero supimos las condenas –un total de 40 años de cárcel junto con 6,7 millones en multas- y ahora el por qué. Sin duda, el mundo al revés. Pues bien, a través de su lectura conocemos que el magistrado ponente señala a María Jesús Otero, la número dos de la Consejería de Educación, como el eje del mal de toda esta trama de corrupción. Presuntamente, era ella la que «controlaba el proceso de contratación» y recibía tratos de favor de las empresas implicadas. Valorados por la Audiencia Provincial en, ojo, cerca de 2 millones de euros. De José Luis Iglesias Riopedre, el ex consejero de Educación, dice que Otero actuó «con su conocimiento y aquiescencia». Vamos, que la dejó hacer a su capricho. Eso sí, establece una duda razonable sobre si Iglesias Riopedre estaba al corriente del chanchullo constante que crecía bajo sus pies. Señalando que su motivo, en cualquier caso, no fue personal, sino para favorecer a la empresa de su hijo. A Marta Renedo Avilés, la funcionaria más famosa del Principado, le cae la segunda condena en importancia (9 años). La Audiencia acepta como hechos probados el relato de la fiscalía. Es decir, que empezó esa supuesta carrera delictiva a principios del año 2000 y no paró hasta que la pillaron una década después. Falsificando firmas, creando empresas propias para el desvío de dinero público y, finalmente, en la Consejería de Cultura, adhiriéndose al sistema corrupto de Igrafo y Almacenes Pumarín. O sea, amañando de forma grosera la adjudicación de contratos para recibir toda clase de favores. El currículum delictivo de la funcionaria es excelso y lo que sorprende, la verdad, es que no se la hubiese detectado mucho antes. Por último, resulta también asombroso que no sea posible saber lo que nos han afanado a los asturianos. La sentencia señala que «ha sido imposible determinar hasta el momento el perjuicio generado». O lo que es lo mismo: era tal la tela de araña corrupta montada en torno a la Administración, que el tribunal no sabe a ciencia cierta, por ejemplo, si el material que se compraba para los centros era entregado o no. Todo ello, con un Principado que ahora se rasga las vestiduras, se adhiere a las máximas penas posibles y congratula por las condenas. Asume ce por be el criterio de la Fiscalía y hace mutis por el foro durante el proceso. Al que roban una vez yo lo tildaría de incauto, pero cuando es tanto y a lo largo del tiempo… diría que es tonto.

 

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El jamón y el hueso.
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Jose Manuel Balbuena | 12-09-2017 | 7:37| 0

thumbEstá claro lo que va a suceder. Me refiero al varapalo que le van a dar –ya lo verán- a las ordenanzas fiscales que hoy se presentan. Dicho de otro modo: los impuestos municipales que vamos a tener de cara al año que viene. La oposición –sobre todo Xixón Sí Puede (XSP) e IU- ha exigido continuamente al equipo de gobierno que incurra en más gasto. Los nuevos tiempos políticos es lo que tienen: ponen en un brete a Carmen Moriyón y los suyos hasta llevar al límite el endeudamiento. Si querían un presupuesto para este ejercicio, sin ir más lejos, tenían que poner en marcha a la fuerza la renta social municipal. Una partida estructural de al menos 7,7 millones de euros (y subiendo) que es necesario metabolizar. Esto es, asimilar que ha llegado para quedarse. Sin embargo, cuando toca elevar la imposición local –para que los números cuadren, más que nada- nadie lo apoya. Buen ejemplo es la subida media propuesta del 5% por el uso de servicios e instalaciones en el Patronato Deportivo. Foro se quedó sólo en sus pretensiones, mientras que el resto de la oposición la rechazaba de pleno. Igual que pasará con el resto de incrementos que se intenten llevar a cabo, porque lo fácil en este caso es ordeñar la vaca. Tirar de la deuda hasta llegar a incumplir la regla de gasto que impone Hacienda. Con unas partidas, en la mayoría de los casos, que van a ser difíciles de controlar. ¿O acaso va a ser flor de un día la renta básica que se ha puesto en marcha? ¿O acaso se van a dejar de conceder la pléyade de subvenciones que permiten sobrevivir a múltiples sectores económicos en nuestra ciudad? El problema, como digo, es que la oposición quiere llevar a cabo la cuadratura del círculo. Que se siga manteniendo (e incrementado) este nivel de cobertura social sin que suban los impuestos. De hecho, a lo máximo que pueden aspirar nuestros gobernantes para intentar paliar esta sangría, es a inventarse nuevos tributos. Eso sí, siempre que sean del agrado de los socios virtuales (XSP e IU), ya que si no tampoco pasarán el tamiz. Cosas como cobrar por el uso del espacio público a los bancos, compañías telefónicas o energéticas. Fórmulas, en definitiva, de nuevo cuño y que no sabemos cómo saldrán. Igual se recauda mucho, o bastante menos de lo esperado. En resumen, que resulta complicado meterse en semejante orgía de gasto y luego no querer subir la imposición a los ciudadanos. Sabiendo todos de sobra el porqué: eso duele al bolsillo y, aunque parezcan todavía lejos, las elecciones están ahí. Mejor comer el jamón (regar bien la ciudad con dinero público) y dejar a otros el hueso.

 

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Reciclaje futurista.
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Jose Manuel Balbuena | 26-08-2017 | 8:19| 0

contenedores-reciclaje-colores-asturiasTiene razón nuestro Ayuntamiento cuando dice que no reciclamos. O por lo menos, en cuantía suficiente. Según la Unión Europea tendríamos que estar al 50% de nuestros residuos antes del 2020, y en la actualidad apenas llegamos a la mitad. Queda, pues, un largo camino por delante. Dicen que la solución se encuentra en el tratamiento individualizado. Es decir, si yo reciclo más que mi vecino: o bien pago menos, o a él le sancionan. Que esto, por lo visto, es también objeto de debate y hay opiniones para todos los gustos. En los próximos cinco años se van a instalar contenedores inteligentes. O sea, que intentarán saber lo que cada uno arroja a ellos mediante bolsas con código de barras, apertura con la tarjeta ciudadana o incluso cámaras de vigilancia. Pregunto, ¿una especie de «Gran Hermano» de la porquería? Lo que faltaba. Hasta, según el presidente de Emulsa, Esteban Aparicio, se podría estudiar la recogida neumática. Un tubo que saldría de las casas y llevaría los residuos directamente hasta la planta de tratamiento. ¡Vaya! Aunque la segunda parte de «Blade Runner», la mítica película de ciencia ficción, se va a estrenar en octubre; parece que en Gijón ya tenemos un anticipo. Pienso que todo esto está muy bien. Me parece estupendo que contribuyamos en función de nuestros actos. Ahora bien, el sistema actual no está montado así y costará mucho cambiarlo. Pagamos la factura de recogida y tratamiento de basura con la del agua. En la mayoría de las ocasiones con la cuota de comunidad, porque no existe la posibilidad de medición por cada piso. Por tanto, quizá tendríamos que empezar por ahí: individualizar los consumos. Dejar de incrustarlos en un recibo comunitario y que nos llegue a cada cual el importe correspondiente. Con eso, seguro, conseguiríamos una mayor concienciación, al igual que sucedería con el dispendio de agua. Una vez hecho, pasaríamos a la segunda fase: ver el reciclaje. Sin duda, una cuestión difícil se mire por donde se mire. Saber a ciencia cierta lo que arrojamos al contenedor se me antoja complicado, salvo que un inspector municipal venga a vivir con nosotros. No obstante, lo que sí pueden dar por seguro es que la tasa de basura subirá (y mucho). Desde el Principado no paran de hacer comparaciones odiosas. Dicen que en San Sebastián los residentes pagan 130,10 euros al año, mientras que en Asturias la ciudad más cara no pasa de 79,50. Nos están preparando para un incremento de órdago. Cogersa –el consorcio asturiano de recogida y gestión- cobrará más a los ayuntamientos y estos al ciudadano. En resumen, que de forma selectiva o no, con reciclaje «Blade Runner» o sin él; agárrense que vienen curvas.

 

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