El Comercio
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Autor: balbuena2222
Los cantos de sirena.
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Jose Manuel Balbuena | 31-01-2017 | 12:00| 0

Echo de menos el Foro Asturias que llegó al Ayuntamiento en 2011. Dotado de una buena dosis de frescura, abrió las ventanas del Consistorio. Un grupo que tuvo que luchar mucho –no fue fácil cambiar más de treinta años de inercia socialista- y que aportó una manera diferente de hacer las cosas. La convención local de Foro que tuvo lugar este fin semana, de alguna manera, denotó cansancio. Un agotamiento del proyecto al ir, poco a poco, abandonando las ideas que en su día le llevaron al poder. Un partido de centro-derecha y reformista –con ideología, claro- al que la ilusión ciudadana le dio el gobierno municipal. Carmen Moriyón, tal parece, ha quedado prendada por la puesta en marcha de la renta social municipal. Al igual que Ulises y  los cantos de las sirenas, la Alcaldesa fía toda su suerte en esta legislatura a llevar a cabo el Plan de Emergencia Social-Renta Social Municipal que otros diseñaron. Es más, hasta dice que estaba en su programa electoral, aunque no creo que nadie le haya votado por eso. Sostiene incluso que esa nueva prestación es un «derecho» ciudadano, mientras que califica de  «verdadera suerte el tener un trabajo estable y remunerado» en Gijón. Pregunto, ¿cuál es entonces el derecho? ¿El que te den un subsidio o un puesto de trabajo? ¿Es que acaso se renuncia a la creación de empleo en favor de un sistema de ayudas? El encantamiento que sufre Moriyón con la renta básica es tal que critica a quienes no la apoyan. Utiliza reiteradamente el argumento –en cierto modo populista- de la falta de solidaridad y sensibilidad con los más desfavorecidos. No, señora Moriyón, los que estamos en contra de este popurrí de ayudas que ahora se crean en absoluto miramos para otro lado ante la pobreza. Más bien, consideramos que hay que combatirla de otra forma. De ninguna manera, creando un monstruo administrativo que devorará los recursos de nuestra ciudad, para mayor gloria de Xixón Sí Puede e IU. Grupos que sí, efectivamente, llevaron la renta básica de forma destacada en su programa. Ahora bien, si ese es el modelo que quiere implantar en nuestra ciudad, por el cual, según usted, vamos a ser referente nacional, aviados vamos. El partido al que un día votó la clase media parece haberse olvidado de ella. Le da la espalda y dice que va a subvencionar más que nadie, llevando el presupuesto municipal hasta el infinito y más allá. Sí, porque, no se olviden, hoy el experimento cuesta sobre ocho millones de euros, pero, y mañana, ¿qué? ¿Quién va a parar ese tsunami que se nos viene encima?

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Epitafio.
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Jose Manuel Balbuena | 28-01-2017 | 10:21| 0

A los tres o cuatro que leen esto ya se lo había anticipado: creer que íbamos a tener de nuevo una autopista del mar era casi un acto de fe, un milagro. La empresa que pretende llevarla a cabo no ofrece garantías a nadie. Ni a El Musel, ni a Puertos del Estado, ni siquiera a quienes tenían que darle la financiación. El Instituto de Desarrollo Económico del Principado de Asturias (IDEPA) le negó un millón de euros que había solicitado, puesto que el proyecto de Transporte Riva está «sujeto a altos niveles de riesgo». Vamos, que le daban la pasta y no la volvían a ver. Que se iban a quedar a dos velas porque la línea Gijón-Nantes resultaría un fracaso. A todo esto, tenemos que unir las declaraciones de José Llorca, presidente de Puertos del Estado. En el Fórum El COMERCIO aseguró que la anterior concesionaria, LDLines, actuó como una «cazasubvenciones». También que a la naviera francesa le iban a realizar una auditoria en busca de responsabilidades. Estupendo, ¿y qué? Eso a nosotros en qué nos beneficia. Nos devuelve acaso la conexión. Es como si en una película de vaqueros, el bueno aparece después de que el malo se hubiese marchado haciendo una escabechina. Si ya había –y tenía que haberlas- sospechas de que LDLines iba a abandonar la línea de forma irregular, ¿por qué se actúa ahora casi tres años después? Además, Llorca dice que las autopistas del mar tienen que vivir sin subvenciones. Vale, entonces, ¿por qué el gobierno de España le dio hace un año a Vigo 11,9 millones de euros en ayudas? ¿Por qué le compró hasta las rampas de carga y descarga que El Musel tuvo que pagar de su propio bolsillo? Como traca final, aparece la consejera de Infraestructuras del Principado, Belén Fernández. Gran amiga de Gijón, sin duda. Dice que la autopista del mar es «una pieza para nosotros vital». Me parto. Es el chiste triste de este desaguisado. Si es así, ¿por qué la anterior dirección de El Musel –nombrada por el Ejecutivo asturiano- puso todos los inconvenientes del mundo y más a la línea? ¿No se acuerdan cuando ni siquiera facilitaba el tráfico peatonal al barco? ¿Por qué dejó que Vigo se fuese llevando clientes incluso antes de que cerrase? Si en su visión estratégica considera que es «importante para el futuro de la economía regional», ¿por qué el IDEPA no le da a Riva el millón de euros, aunque sepa que es un crédito de alto riesgo? Señora Fernández, a estas alturas, no cuela: todo no es responsabilidad de Fomento. Alguna culpa también tiene su gobierno. Epitafio: «Aquí yace la autopista del mar: todos la querían y entre todos la mataron».

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Un mundo feliz.
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Jose Manuel Balbuena | 26-01-2017 | 12:00| 0

El PSOE confirmó que llevará al Congreso una iniciativa planteada por los sindicatos. Los desempleados tendrán una «prestación de servicios mínimos» de 426 euros al mes, siempre que sus ingresos sean inferiores al 75% del salario mínimo. La medida, según UGT y CCOO, costaría aproximadamente 11.000 millones de euros. El economista de cabecera de los socialistas, José Carlos Díez, dijo sobre esto: «los de Marruecos, los del Congo y los de Uganda querrán venir aquí, a tener una renta básica». A lo que añadió «no es que pongas el muro de Trump, tendrás que poner francotiradores». Posteriormente, cuando el dios de lo políticamente correcto le vino a ver, pidió disculpas por sus palabras. Podemos se tira de los pelos por la propuesta del PSOE. Lo de la renta básica universal es casi marca registrada. Según sus teorías, se podría implantar un sueldo de 600 euros al mes para cada español. Esto es, independientemente de su situación o circunstancias. El monto total, según la formación morada, sería aproximadamente 15.158 millones de euros. Los distintos gobiernos autonómicos también han ido implantando mecanismos parecidos para garantizar un mínimo vital. En Asturias, como saben, se llama salario social básico. Tiene en la actualidad 20.436 beneficiarios que crecen cada año, y un coste de 109 millones de euros al que le sucede un tanto de lo mismo. A esto se han ido sumando también los ayuntamientos. En La Coruña, por ejemplo, ya tienen una renta social municipal y en Gijón se está implantando.  Xixón Sí Puede e IU, junto con Foro como partido gobernante, pretenden que ningún gijonés viva con menos de 532,21 euros mensuales. ¿Qué está pasando? ¿A qué estamos asistiendo? No lo duden: hay una burbuja creada en torno a lo de la renta básica. Cada una de las administraciones, tal parece, quiere crear la suya para mayor gloria. Eso sí, no sabemos cómo o si las mismas serán compatibles entre sí. O sea, si un ciudadano recibirá tres ayudas, dos o ninguna. Y lo más importante, ¿quién paga toda esta fiesta? Los defensores del concepto acuden a la teoría  del trabajo robotizado. Es decir, debido al incremento de robots en los procesos de producción los empleos se irán perdiendo. Es hora, pues, de recibir un salario del Estado. Sin ir más lejos, este artículo lo acabará escribiendo una máquina, mientras que yo estaré por ahí rascándome el escroto. Como comprenderán, a día de hoy, eso es ciencia ficción. Sin embargo, sus valedores pretenden adelantarse quizá un siglo y ponerlo en marcha ya. En fin, a mí esto me suena como la novela «Un mundo feliz» de Aldous Huxley. Sin guerra, sin pobreza, sin tener que trabajar…

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Historias intermodales.
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Jose Manuel Balbuena | 24-01-2017 | 12:33| 0

Una. Por motivos familiares, tuve que ir a la estación de autobuses (la única) de nuestra ciudad. Como no tenía claro la hora de llegada de mis parientes, levanté la cabeza para ver si había un panel informativo o similar. Es decir, algo que te indicase, no voy a decir ya el andén que son pocos y se pueden controlar, sino los autobuses en tránsito y su horario. Al no existir absolutamente nada, entré en el local donde se venden los billetes. Un espacio pequeño y angosto para quizá quince personas. Tampoco allí había información a la vista. Pregunté a la chica de una ventanilla que me miró con extrañeza. «¿Panel informativo? No, qué va», fue la respuesta. Su expresión, como si le hubiese pedido una tecnología de última generación diseñada por la NASA, me lo dijo todo. Amablemente lo miró en el ordenador y me pude enterar. Pues bien, de eso hablamos cuando decimos que no podemos esperar más por el plan de vías. Si a mí me causó una sensación de desamparo infinita nuestra estación de autobuses, imagínense a los que llegan de visita a nuestra ciudad.

 
Dos. Una familia transita por la calle Sanz Crespo. Está compuesta por matrimonio y tres niños. Uno de ellos tan pequeño que tienen que llevarlo en la silla. Todos ellos van con maletas. Los padres cargan con las grandes y los pequeños con una pequeña mochila al hombro. Hace un calor de fragua, puesto que estamos en pleno mes de agosto. Me preguntan dónde está la estación de tren. Se encuentran más o menos al principio de la calle, esto es, donde la Casa Sindical. Les digo que en esas condiciones, todavía tienen que ir hasta más allá de Carlos Marx. Un rictus de desánimo les invade. Resignados comienzan a andar, sabiendo que les queda un buen trecho. Cuando la consejera de Infraestructuras del Principado, Belén Fernández, dice que al mover la estación de Moreda sólo se ganan trescientos metros, ahí la quería ver. Diciéndoles que, cargados como burros, la distancia no es nada en su concepto de centralidad. Seguro que también se acordarían de su familia.

 
Y tres. Como vecino de la zona del plan de vías no me paran de preguntar: ¿lo veremos algún día? Yo intento dar ánimos. Les digo que hemos avanzado, eso sí, muy lentamente. Ahora, por lo menos, ya no pasan los trenes, ni las ratas saltan por el «solarón». Algo hemos ganado. Sin embargo, tengo las mismas dudas que Moisés en su huida de los egipcios. ¿Existe la tierra prometida? ¿Existe de verdad alguna fecha creíble para iniciar el proyecto? Desde luego, lo que vi este fin de semana con la visita del ministro de Fomento no me lleva al optimismo.

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Hechos y no palabras.
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Jose Manuel Balbuena | 22-01-2017 | 10:13| 0

Como cuando un familiar inesperado nos pica a la puerta, así se presentó en Gijón el ministro de Fomento, Iñigo de la Serna. Por sorpresa y poco menos que sin previo aviso. En apenas veinticuatro horas montó una reunión por todo lo alto, cosa que no sucedía desde noviembre de 2015 con su antecesora en el cargo, Ana Pastor. Presentes, los de siempre: el Ministerio, Principado y Ayuntamiento. En primer lugar, hay que agradecerle la visita. No ha sido una semana fácil para De la Serna –con toda una crisis encima por las nevadas en las autovías de Levante- y, sin embargo, estuvo por aquí. En segundo, preguntarle, ¿para qué? Es decir, cuando un ministro viene a Gijón para tratar de nuestro eterno plan de vías, tiene a la fuerza que traer algo. Estamos ya hartos de palabras. Dijo que «estaba para hacer un estudio serio y sólido de la parte financiera del plan». Pues bien, ¿dónde está? ¿Por qué hace quinientos kilómetros sin un papel y con las manos vacías? ¿Es que acaso no se daba cuenta de que las plusvalías del suelo son insuficientes para financiar el proyecto? Miren ustedes, yo aprecio la buena voluntad del nuevo ministro. Al menos, da la cara y viene con su mejor disposición. No como hacía José Blanco y su engañifa de un absurdo plan público-privado para el metrotrén, o Ana Pastor siempre en tiempo electoral y con prisas. Ahora bien, estamos quemados. Llevamos ya más de catorce años esperando por el levantamiento ferroviario y queremos hechos. Lo de ayer no voy a decir que sobraba, pero casi. Esto es, cuando venga que traiga algo sólido y elaborado sobre lo que discutir. El punto de partida con el cual comenzar a desbloquear esta situación. Por lo visto, tenemos que partir de cero. La famosa comisión técnica que se aprobó en un consejo de administración de Gijón al Norte en marzo del año pasado no ha hecho absolutamente nada. Estamos como estábamos. Eso sí, parece que todos van asumiendo la ubicación de la intermodal en frente del Museo Ferrocarril. Bueno, todos no. El Principado sigue erre que erre con situarla, según el proyecto original, en Moreda. Si me permite la consejera de Infraestructuras, Belén Fernández, le voy a contar un chiste que leí a Fernando Savater. Un hombre va por el cementerio y ve que sale una mano de una tumba. «Socorro», grita, «ayúdenme que estoy vivo». El individuo la pisa para volver a taparla y le dice: «Tú lo que estás es mal enterrado». Pues eso, señora Fernández, lo que le pasa a su adorado plan Junquera no es que esté muerto, es que está mal enterrado.

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kika47_1390494074313 31-03-2017 | 21:30 en:
Nos la cuelan.
kika47_1390494074313 26-03-2017 | 09:43 en:
¡Vaya semanita!

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