El Comercio
img
Autor: balbuena2222
Adiós Carles y hasta nunca.
img
Jose Manuel Balbuena | 01-02-2018 | 6:20| 0

puigdemont-kqkh-u50840683446ccd-624x385rcComo todas las decisiones que se quedan a medio camino, la de Roger Torrent, presidente del Parlament, no contentó a nadie. En el bloque constitucional -si bien agradó el aplazamiento del pleno de investidura- tampoco gustó que se mantuviera como candidato a Carles Puigdemont. Eje del mal, príncipe de toda esta parálisis y sin dios que vive la política catalana. A los constitucionalistas -valorando que se respete la legalidad impuesta por el Tribunal Constitucional- no les resultó especialmente atractivo el empecinamiento por investir al prófugo. Con cualquier otro candidato sin causas penales pendientes la normalidad institucional (si algo normal queda en Cataluña), volvería. Ahora bien, donde resultó especialmente dolorosa fue dentro del independentismo. Ha provocado, como no podía ser de otra manera, un cisma de órdago. Al propio Carles le sentó como un tiro porque él pretende seguir tensando la cuerda y salvar su situación personal. Incluso dijo que no había otro candidato alternativo posible. O yo, o la nada. Saltándose, claro está, todo lo que Junts per Catalunya (a quien tiene secuestrado) y Esquerra Republicana pudiesen decidir. Es más, en un émulo de la toma del Palacio de Invierno, algunos de sus radicales fanatizados empezaron a gritar «o investís al president, o tomamos el Parlament». Hecho que causó conflicto con los Mossos, porque, ya ven, no sólo la malvada policía española da palos. El caso es que la postura tomada por Torrent también tiene algo de personal. Resulta obvio que el recién elegido tiene miedo a la cárcel. Es decir, acabar como Junqueras y compañía habiendo aterrizado apenas en el cargo. En esta marcha atrás ha pesado el bagaje anterior y las consecuencias de saltarse las leyes. El Constitucional lo dejó muy claro: si no se acataba su resolución habría sanciones penales. A Puigdemont le resulta especialmente sencillo mover piezas desde su retiro dorado, sin embargo, quienes sufren las consecuencias son los que están aquí. Que se lo digan al preso más famoso de la prisión de Estremera, privado de libertad provisional por su fuga. Aplazar el problema que representa Puigdemont para Cataluña no lo soluciona. Está, como él mismo admite al verse abandonado, acabado. El president del Parlament no puede mantener su candidatura contra viento y marea. Es completamente imposible. Al final, tendrá que ceder porque no le va a quedar más remedio. Este limbo creado no se puede prolongar mucho más allá: el secesionismo no creo que esté contento con seguir intervenidos. En sus manos está acabar con él. Es tan sencillo como que otro ocupe su lugar. Lo demás, es prologar esta sangría económica y social «sine die». Adiós Carles y hasta nunca.

@balbuenajm

Ver Post >
Tabacalera.
img
Jose Manuel Balbuena | 30-01-2018 | 6:17| 0

tabacalera-gijon-u402351122x0c-u508279481071l-624x385el-comercio-elcomercioEs curioso lo que está pasando con tan singular edificio. La rehabilitación de mayor calado, sin duda, que se está llevando a cabo por parte del Ayuntamiento. A los problemas técnicos (las obras llevan retrasos por el continuo hallazgo de restos arqueológicos), hay que sumar que todavía no existe un plan de usos definido (es decir, no se sabe qué hacer con tanto espacio). De lo primero, de cómo se ha tenido que variar el calendario de la obra, da buena prueba la definición que dio la directora general de Coordinación de Infraestructuras, María López de Castro, calificándola de «pozo de la historia». Es más, durante el presente mes de enero se han encontrado nuevos restos en las excavaciones. Eso hace que el plazo programado para terminar las obras de consolidación (quince meses desde mayo 2016) se haya quedado corto, así como el presupuesto inicial de 4,8 millones de euros. Sin embargo, lo más preocupante es la segunda parte. Esto es, no saber todavía qué hacer en su interior. Hace pocos días diversos colectivos vinculados a Cimavilla proponían la creación de una cooperativa cultural. O sea, un centro polivalente con gestión público-privada donde tuviesen cabida diversas actividades culturales. Desde las particulares de ciudadanos, pasando por el albergue para las charangas de carnaval, locales de ensayo, asociaciones de vecinos o empresas del ámbito de la cultura. En definitiva, un batiburrillo que haría que semejante contenido no diera sentido al continente. O dicho de otra forma: gastarse 19,6 millones de euros para acabar siendo un centro municipal más, la verdad, no deja de ser una paradoja. El inmueble de la antigua fábrica de tabacos por historia y singularidad, para mí, sería el mejor de los museos posibles de Gijón. Una exposición viva y progresiva de la historia de la ciudad hasta nuestros días. Incluidos, claro está, los fondos del Museo Casa Natal de Jovellanos que no pueden seguir ahí por las deficiencias que presenta. Ahora bien, esto no se quiso llevar a cabo porque los nuevos tiempos políticos que corren son así. Parece que conservar nuestras señas de identidad no es tan importante, como ponerlo al servicio de la ciudadanía aunque sea de una forma vaga e imprecisa. Incluso, fíjense, se habló de que tan noble construcción acabase siendo un «laboratorio ciudadano». Más concretamente, un centro de «innovación social» tal y como lo definieron desde Xixón Sí Puede. El caso es que las obras avanzan -aunque sea con dificultades- pero las ideas para su utilización resultan hasta peregrinas. Tenemos claro cómo va a ser el edificio, pero no para qué va a servir semejante inversión. Desde luego, si al final, lo vamos a utilizar para que sea un difuso «espacio creativo abierto», más que un referente para quienes nos visitan… aviados vamos.

@balbuenajm

Ver Post >
¿Hasta dónde?
img
Jose Manuel Balbuena | 27-01-2018 | 7:10| 0

30077524-624x416Esta semana supimos que las ayudas al alquiler se encuentran atascadas. O sea, que el Ayuntamiento está tardando en tramitarlas y, por tanto, sus beneficiarios sufren las consecuencias al no poder pagar la renta. Según la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) hay más de diez desahucios pendientes en la ciudad, debido a que «lo que antes se hacía en 20 días, ahora se tarda entre cuatro y seis meses». Algo parecido, recuerden, a lo que está sucediendo con las subvenciones municipales a las fachadas. El sistema colapsó y, en la actualidad, se encuentran suspendidas a la espera de elaborar nuevas bases. Eso sí, hay una diferencia muy notable: en las del alquiler hablamos de personas, no de ladrillos. Pues bien, estas ayudas tienen un recorrido muy largo en nuestra ciudad. Se pusieron en marcha con un Gobierno socialista en el Consistorio, siendo socio IU a quién se le dio el control a través de la Empresa Municipal de Vivienda (Emvisa). Desde entonces, y mira que ha llovido, no han parado de crecer. Tanto en beneficiarios, como en casuística o plazo. Se supone que las mismas fueron creadas para paliar una necesidad muy concreta: el precio de la vivienda estaba por las nubes y su acceso era imposible para una parte importante de la población. Sin embargo, estalló la burbuja, los precios se desinflaron y la subvenciones a las rentas no dejaron, como digo, de subir como si le echasen levadura. El año pasado, sin ir más lejos, Emvisa duplicó el número de beneficiarios de una línea de urgencia que había creado en 2016. Esto es, se trataba de una ampliación por dos años para aquellas personas que habían agotado el plazo convencional. Seguro que dicho plan, ya lo verán, volverá a crecer este ejercicio porque alarga de facto el tiempo de amparo. Conclusión: cada vez que se alquila un piso en Gijón se pide (casi exige) la correspondiente subvención y, por eso, uno de cada cuatro gijoneses que vive de alquiler la disfruta. De hecho, los más demandados -buscados como si fuesen oro- son aquellos inmuebles cuya renta máxima no supera los 450 euros mensuales. Es decir, el límite establecido para su concesión. Lo que supuestamente era temporal -para aliviar unas condiciones de mercado complicadas y una crisis económica flagrante- se ha acabado convirtiendo en definitivo. Incluso, tal y como está admitido por Emvisa, producen un efecto llamada. Hay personas que fijan su residencia en Gijón porque quieren optar a ellas. Su importe presupuestario es ya bastante considerable: está alrededor de los cuatro millones de euros anuales. Teniendo en cuenta además que, normalmente, a mitad del ejercicio, hay que modificarlo para poder cubrir el número de solicitudes. En definitiva, que su dinámica es tan aplastante como una bola de nieve. Y la pregunta obvia es, ¿hasta dónde se va a llegar?

@balbuenajm

Ver Post >
A rebufo.
img
Jose Manuel Balbuena | 25-01-2018 | 6:46| 0

downloadAl igual que en el Hamlet de Shakespeare, Carles Puigdemont fue príncipe de Dinamarca aunque sólo por dos días. Llegó en loor de multitud el lunes y se fue el martes por la tarde. Eso sí, dejó tras de sí un reguero de hechos insólitos difíciles de calificar. Desde sembrar dudas sobre la democracia española (franquista, según él), pasando por besar la bandera sin ningún problema (grabado y difundido en las redes sociales), para acabar reclamando poder volver a Cataluña con garantías. Es decir, sin que la Justicia haga su trabajo y lo lleve ante un tribunal. Cosa que, desde luego, el de Girona pretende a toda costa. O sea, ser reelegido presidente de la Generalitat y con ello borrar sus presuntos delitos como si fuese el disco duro de un ordenador. El caso es que el avatar que mora por Bruselas formó una buena. A su llegada al aeropuerto de Copenhague había decenas de cámaras esperándole. En la universidad -como admitió la profesora danesa que le dio una réplica brillante- llenó el aula con alumnos que no suelen ir a clase. Ávidos de ver a un personaje más propio del romanticismo que del siglo en el que vivimos: el único político de la Unión Europea que se dice perseguido por sus ideas. Mientras tanto, la Mesa del Parlament en casa sigue haciendo su trabajo. O lo que es lo mismo: jugar al gato y el ratón con el Estado. Primero, proponiendo como candidato a Puigdemont pese a que no puede serlo por prófugo y segundo, yendo a visitarlo a la capital belga sin ningún reparo. Todo ello, habiendo dejado antes congelada la decisión de permitir el voto delegado, por miedo a que Tribunal Constitucional invalide la sesión de investidura. En resumen, tal parece que estamos en un punto y seguido de la anterior legislatura. Fíjense que hasta en este delirio absoluto, se habla de cómo va a cruzar la frontera Carles para hacerse presente. Si en el maletero de un coche, con peluca y barba postiza o en ultraligero, como señaló el inefable ministro del Interior, José Ignacio Zoido, en un programa de televisión. La cosa, créanme, tiene bemoles. Supuestamente el Gobierno va a reforzar la seguridad en busca de que el huido no entre en España a escondidas, cuando, digo yo, que los servicios secretos de un país sirven para algo. Por ejemplo, para tener vigilado al ex president las veinticuatro horas del día. Sin embargo, ni se habla de otro tema, ni existen más cuestiones sobre la mesa. Todo está bloqueado por la eterna y crónica crisis catalana, llevando siempre la iniciativa los independentistas. El choque con el Gobierno central va a ser continuo por una sencilla razón: son protagonistas, se llevan toda la atención mediática y encima estamos a su rebufo.

@balbuenajm

Ver Post >
El «anticoche» total.
img
Jose Manuel Balbuena | 23-01-2018 | 6:09| 0

31227409-624x936El Plan Integral de Movilidad Sostenible y Segura que está encima de la mesa tiene propuestas curiosas. Yo diría que chuscas por irreales. Me refiero, por ejemplo, a eso de que las empresas paguen más a los trabajadores que vayan andando a su puesto. Según el Plan de Movilidad deberían de ofrecer ayudas económicas a sus empleados para la compra de bicicletas, o abonos gratis para el transporte público y hasta la figura de un coordinador, o sea, una persona que se encargue de fomentar el uso compartido del coche. Todo ello, lógicamente, para que en una especie de exorcismo colectivo y organizado se expulse al demonio de esta ciudad: el vehículo particular. Quienes tengan que ir a trabajar en él -o incluso a través de medios públicos- se estarán partiendo de risa con la ocurrencia. Seguro que les ha costado dios y ayuda lograr que les paguen el desplazamiento, en el caso improbable de que así sea. Lo han tenido que pedir, casi rogar, y al final, después de años, puede que le hayan concedido una dádiva que no cubre ni mucho menos la totalidad del gasto. Sin embargo, el plan dice que las empresas tienen que hacer estudios tan curiosos como definir el «perfil de movilidad» de sus empleados, aleccionándoles, claro, para que dejen el coche en casa. Nota: la realidad es tan cruda como que esto les importa tres pitos con tal de que estén a su hora en el trabajo. ¡Cómo si van en helicóptero! No contentos con esto, es decir, con que se penalice y mire mal al trabajador que utiliza su vehículo, siguen erre que erre con lo de las zonas 20 y 30. Proponiendo, sin ir más lejos, que la avenida de la Costa –un vial muy concurrido y que recorre nuestra ciudad de este a oeste- tenga una velocidad máxima de 30 Km/h. Lo mismo que arterias como la avenida de Galicia, Portugal, Velázquez y el Muro. Por curiosidad, me dio el otro día por probarlo. Esto es, ciruclar a esas velocidades de vértigo mientras el resto de conductores juraba en arameo al ver mi ritmo. Fíjense que hasta los autobuses municipales acabaron adelantándome. Además, lo de las zonas de 20 –todo el centro y el resto a 30- tiene su miga. ¿Alguien sabría diferenciar si un vehículo va a 20 o 30 Km/h? ¿No es tan fina la línea que apenas hay diferencia entre ambas? Entonces, ¿por qué ese empeño en bajar aún más la velocidad hasta equiparar el ritmo al de los peatones más cansinos? Vengo diciendo que este documento, tal y como está concebido, es el «anticoche» total». Vean si no que hasta proponen que quienes lo aparquen en el trabajo, la empresa les cobre una cantidad simbólica de entre 40 y 100 euros al año. Toma…

@balbuenajm

Ver Post >

Últimos Comentarios

albertoperez 30-12-2017 | 18:44 en:
La gloria del empeño.
albertoperez 10-12-2017 | 10:17 en:
Vértigo me da.

Otros Blogs de Autor