El Comercio
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Autor: balbuena2222
Sobre mexicanos y palestinos.
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Jose Manuel Balbuena | 11-03-2017 | 9:15| 0

Fíjense en la bronca que se ha montado en el último Pleno. Aprobar la revocación del ignominioso acuerdo de enero de 2106 –ya saben, el del boicot al Estado de Israel-  puede que acabe en los tribunales. Un requisito legal sobre la presentación de la moción de urgencia es posible que produzca dichos efectos. En principio, cuatro grupos (Foro, PSOE, PP y Ciudadanos) estaban de acuerdo en que dicha de declaración de Gijón como «espacio libre de apartheid israelí» fuese anulada. Sin embargo, por estas cuitas que tiene la política otros cuatro (Xixón Sí Puede, IU, PP y Ciudadanos) acabaron abandonando el salón al considerar su tramitación irregular. En fin, esa ONU ideológica en que se ha convertido nuestro Consistorio sigue dando problemas. Vamos a ver, independientemente de que se actuase de forma correcta o no, el fondo se debería de haber impuesto a las formas. Esto es, lo peor no es cómo se tramitó la revocación (seguramente, mal), sino el hecho de que se hubiese producido semejante disparate desde el Ayuntamiento: adherir a Gijón a una campaña internacional por el boicot, desinversión y sanciones contra el Estado israelí. Cosa, la verdad, que sólo ha traído consecuencias muy negativas. La primera: ser centro de atención mundial por temas extradeportivos en vísperas de un partido internacional de fútbol en El Molinón. Dicha iniciativa siempre respondió a una cuestión ideológica: la defensa a ultranza por parte de la izquierda municipal –la marca local de Podemos e IU- de la causa palestina. Vean si no el siguiente ejemplo. Los vínculos de Gijón (y por ende Asturias) con México son muy profundos. ¿De dónde salen los barcos que se construyen en el astillero de La Calzada? Sí, de ese país. Los encarga un emigrante asturiano, el empresario Antonio Suárez, que ya lleva construidos tres buques atuneros en nuestra ciudad. Ahora bien, no he escuchado a ninguno de esos grupos decir nada a cerca del famoso muro de Trump. No ha habido ni la más mínima intención de una declaración institucional de condena a la leonina política del nuevo presidente norteamericano. Ni la más mínima intención, repito, de salir en defensa de los numerosos mexicanos que se van a ver atrapados por ella. Si llegan a ser palestinos, no lo duden, ¡madre mía!, se hubiese armado la de Dios. Como poco un pleno extraordinario, mientras que por las bocas de algunos saldrían sapos y culebras. Históricamente nuestro Ayuntamiento siempre ha sido así en cuestiones internacionales: se mira sólo para un lado (Cuba, Sahara, Irak..). Otras injusticias mucho más cercanas, en cambio, ya ven, ni preocupan.

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¡Sálvese quién pueda!
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Jose Manuel Balbuena | 09-03-2017 | 10:49| 0

Sigue levantando polvo la declaración ante la Justicia del ex líder del SOMA-UGT, José Ángel Fernández Villa. No por lo que aclaró, sino por lo que dejó en el aire: un cúmulo de acusaciones veladas hacia los que fueron sus compañeros. Por lo visto, la presunta enfermedad mental que padece –el famoso «síndrome confusional»- es de quita y pon: algo así como un abrigo. En sus palabras –a veces dispersas, a veces claras y diáfanas, según interese- no paró de mostrarse casi como una víctima. Un intenso trabajador («con los dedos de una mano se pueden contar mis días de vacaciones») que dejó de lado todos sus deberes de gestión. Que no sabía ni la contraseña de la tarjeta de crédito y al que falsificaban la firma constantemente. Todo ello, basándose en una «fe ciega» en sus subordinados «que le llevó a esta situación», a decir del líder más minero del mundo. Según sus explicaciones, el contable del SOMA era quien le llevaba los asuntos personales. «Tenía mis libretas bancarias, mi testamento, mis últimas voluntades. Lo tenía todo», afirmó. No sé, igual Juan Cigales  -el ex contable de «tú apunta y calla», según declaró que le ordenaba- tiene asentado de dónde salieron los 1,2 millones intentó regularizar con Hacienda. En todo caso, tal parece que estamos ante un hombre descuidado y blando desde el punto de vista interno. Una persona que no ejercía un control efectivo sobre la gestión, mientras que en los temas sindicales actuaba como si fuese el capitán de un cuartel. Observen la paradoja. En nuestro paraíso natural durante muchos años no se movió nada sin que Villa lo consintiese. El señor del carbón ponía o quitaba presidentes asturianos, controlaba la extinta Cajastur y los sucesivos gobiernos socialistas le rendían pleitesía. ¡Ay, quien osara a desafiarle! Era un poder fáctico profundamente venerado y temido. Sin embargo, en su casa le estaban engañando constantemente. Ni se daba cuenta, ya que, según parece, esa mano de hierro se convertía en guante de seda en cuanto cruzaba la puerta del sindicato. Curioso, ¿no? Pero lo mejor, no lo duden, está por llegar. La abogada de Villaaviso, voy a dar mandobles con la cartera como no le dejéis pasar») está barajando la posibilidad de que vuelva a declarar. El «síndrome confusional» de nuevo desaparece. Ahora lo que toca es poner en marcha el ventilador para que a otros les salpique también la mierda. El ex secretario de una fundación afín al sindicato (Infinde), Pedro Castillejo, ya ha reaccionado: pedirá imputar a Cigales. Su secretaria personal, Carmen Blanco, no tardará en utilizar la misma estrategia. Señores: ¡sálvese  quién pueda!

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Más allá de las subvenciones.
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Jose Manuel Balbuena | 07-03-2017 | 10:58| 0

No soy una persona mañosa. Quiero decir que, cuando me pongo a montar algo mecánico, siempre sobra alguna pieza. Mi respuesta ante esta inutilidad congénita es ver si el artilugio funciona. Es decir, me consuelo a mí mismo pensando que no era necesaria del todo. Ahora bien, siempre acaba sucediendo lo mismo: el cacharro al cabo del tiempo se muere. La pieza, faltaría más, estaba ahí por algo. No era ningún delirio del fabricante. Digo esto por la reunión que tuvo lugar el pasado viernes en la sede de Puertos del Estado. El motivo de la misma era intentar poner en marcha de nuevo nuestra maltrecha autopista del mar. Un proyecto que pasó a mejor vida hará en septiembre tres años. La reunión tuvo el mérito –en este paraíso natural nuestro de colmillo político retorcido- de poner de acuerdo a las tres administraciones implicadas. A la postre, el Estado, Principado y Ayuntamiento. Todas salieron muy satisfechas porque, más que nada, no acabaron tirándose los trastos a la cabeza como suele suceder. Su intención es trabajar de forma conjunta y coordinada (ya veremos) con el fin de conseguir subvenciones europeas. Esto es, afanarse en que Bruselas vuelva a soltar la pasta para poner en marcha otra vez una línea para El Musel. Sin embargo, a mí me parece que falta la pieza clave. Que en este montaje se está obviando algo tan importante como una buena naviera. O sea, una empresa sólida y fiable que quiera, más allá de los subsidios, llevar a cabo la conexión entre Gijón y Nantes. Si recuerdan la primera experiencia falló precisamente en eso: el proyecto estaba financiado por los Gobiernos de España y Francia con 30 millones de euros, pero la concesionaria (LdLines) plegó velas en cuanto vio que se acababa el dinero público. En el segundo intento, con Transportes Riva, sucedió un tanto lo mismo: estaba más pendiente de que le llovieran las ayudas para ponerla en marcha que otra cosa. Por tanto, a mí sinceramente me parece que sin una naviera solvente volveremos a darnos de bruces contra el suelo. En el conflicto de la estiba que actualmente afecta a los puertos siempre escucho lo mismo: los tráficos son muy difíciles de captar y fáciles de perder. Imagínense una conexión como la nuestra que lleva tanto tiempo parada. Que sus tráficos naturales han ido buscando otras salidas puesto que aquí, sin duda, hemos estado mareando la perdiz con engendros imposibles. No podemos volver a tropezar con la misma piedra. La  autopista del mar tiene que llevarla a cabo una empresa del sector que piense más allá de las subvenciones.

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Efectos colaterales.
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Jose Manuel Balbuena | 04-03-2017 | 12:11| 0

Poco a poco Xixón Sí Puede e IU van dejando la renta social municipal a su antojo. Puliéndola como un diamante porque es su obra, su aportación ideológica inequívoca a esta legislatura que estamos disfrutando (o más bien, padeciendo). Por mucho que Foro quiera hacerla suya a toda costa: lo siento, señora Moriyón, nunca lo será. Esta ciudad tendrá una Renta Social Municipal-Plan de Emergencia Social porque así lo han querido esos dos grupos. Ellos le sacarán rédito político y podrán vender el producto como un logro ante su electorado. Lo demás –me refiero al equipo de gobierno de Foro, claro- sólo es un mero instrumento a su servicio. Pues bien, si ya las bases en la primera redacción eran bastante ambiciosas –se pretendía que nadie en Gijón obtuviese menos de 532,5 euros mensuales- ahora le dan una vuelta de tuerca. Esos ingresos mínimos garantizados pasan a ser de 665,64 euros. Esto es, el salario que muchos, sobre todo jóvenes, reciben en los primeros trabajos. Si uno de los problemas que le achacan a estas rentas universales es que desincentivan la búsqueda de empleo, imagínense al ir subiendo ese ingreso básico que se le ofrece al individuo. Además, y como complemento, si también bajamos la edad mínima de acceso (de 23 años a 18) el cóctel resulta perfecto: fomentaremos en Gijón una generación donde les sale más rentable quedarse en casa que trabajar. Por otra parte, puestos a eliminar barreras vamos con otra: el año de padrón. Antes, como es lógico, se exigía estar viviendo aquí durante ese tiempo ya que, recuerden, es un sistema implantado con nuestros impuestos locales. Sin embargo, se han añadido excepciones tan «sui generis» que, oigan, no dejan de ser curiosas. Por ejemplo, no hace falta ese periodo de convivencia a quienes abandonaron la ciudad «por causas políticas» cuando eran menores. Dicho de otra manera: a los niños exiliados de la guerra civil. No se me ocurre otro colectivo. Faltaría más si no se sumase a la causa el tema favorito de la izquierda. Tampoco a los refugiados de cualquier tipo que, desgraciadamente, hay por el mundo. Mientras que en Europa hay un debate intenso y profundo sobre la capacidad de absorción, aquí, en nuestro trozo de paraíso natural, les garantizamos 1.065,02 euros mensuales por familia de cuatro miembros. Ya me dirán si esto no produce un efecto llamada. Es decir, si más de un refugiado que llegue a España va a elegir Gijón, no ya porque existan más oportunidades de trabajo que en ningún otro sitio, sino por el generoso sistema de subvenciones municipales. Lo cual, permítanme que se lo diga, es triste. Muy triste, diría yo.

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Alfiles y peones.
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Jose Manuel Balbuena | 02-03-2017 | 7:30| 0

La política en muchas ocasiones es como el ajedrez. Hay que mover y sacrificar piezas con un único objetivo: salvar al rey. El político que no disponga de ellas está perdido. Quedará desprotegido ante el adversario y más cerca del jaque mate final. Para el congreso del PP que va a tener lugar el próximo día 18 de marzo se han presentado tres candidaturas. Una de ellas, la de Pablo Álvarez Pichel, ni siquiera ha llegado al número mínimo de avales. Le han anulado la mayoría de ellos, según dicen en el comité organizador, por falta de pago en las cuotas. Pichel dice que hay un error y que logrará pasar el corte de los 90 necesarios. De momento, jaque. Las otras dos, sin embargo, son mucho más sólidas. Carmen Rodríguez Maniega, la que se proclama representante del sector crítico, ha conseguido superar la cifra sin demasiada holgura. Logró reunir 139 avales válidos. Ahora bien, el problema que le veo es la soledad. Esto es, nadie ha dado la cara por ella. Ninguna declaración pública de adhesión de algún cargo relevante, ni tan siquiera una simple foto de familia. Tal parece que en este caso el rey (o la reina, para ser más exactos) está solo. Sin más apoyo que el de un grupo de militantes, casi todos de su agrupación de Avilés. En cambio, Mercedes Fernández dispone del tablero completo. Vean si no la procesión que la acompañó en la entrega de los avales. Había alcaldes, diputados, presidentes de las agrupaciones del partido o militantes de base; que se habían convertido por obra y gracia del juego en alfiles, torres, caballos y peones. Todos ellos dispuestos a defender al rey (la reina, para ser más exactos) en esta partida que acaba de comenzar. La diferencia, pues, es notable y sustancial. Mientras que Maniega dice que tiene apoyos -¿dónde están? ¿A qué esperan para aparecer?- «Cherines» los exhibe sin tapujos. Todas sus opciones las fía a la votación directa de la militancia del día 10. No obstante, tampoco son unas primarias «sensu stricto». Es decir, su voto sólo sirve si un candidato arrasa al resto sacándole bastante ventaja. Cosa que, visto lo visto, no creo que con Maniega vaya a suceder. Además, la cultura del voto del militante dentro del PP es algo nuevo. Nunca les habían preguntado a los afiliados por su opinión. Por tanto, desconocemos si la fórmula tendrá éxito o no. En cualquier caso, se confirma que Mercedes Fernández va como una centella hacia la victoria gracias a una oposición divida y  a la  que nadie públicamente apoya. En definitiva, será un congreso de lo más cómodo para la actual presidenta popular: se dará un homenaje a sí misma.

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La gloria del empeño.
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Vértigo me da.

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