El Comercio
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Autor: balbuena2222
El maná.
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Jose Manuel Balbuena | 11-12-2016 | 11:25| 0

Tanto Xixón Sí Puede (XSP) como IU han lanzado un órdago al proyecto presupuestario de Foro. Su propuesta de subir el gasto social en 4,5 millones de euros es lo que representa: un desafío. Según ellos, es la condición «sine qua non» para obtener su voto. Y aunque durante la negociación del presupuesto de la Fundación Municipal de Servicios Sociales ya habían conseguido incrementarlo hasta los 3,6 millones de euros, parece que esto no ha sido ni mucho menos suficiente. La partida del «plan de emergencia social» (más conocida por «renta social municipal») quieren dotarla con un importe global de 7,7 millones de euros. O lo que es  igual: casi el cuatro por ciento del presupuesto. Además, ojo, repartidos de forma simple y directa. Sin ningún tipo de «exceso de celo burocrático» y mediante ayudas finalistas. Coge el dinero y corre, que para eso lo ponemos para ti. La concejala de IU, Ana Castaño, llegó incluso en su defensa del método a compararlo con las «tarjetas black» de Bankia. «No hubo ningún tipo de control para ellas», dijo, «pero sí son exhaustivos para este tipo de ayudas». Confundiendo, entiendo, las churras con las merinas. Que yo sepa el tema de las famosas tarjetas está judicializado y con graves peticiones de penas para sus responsables, no sé, igual quiere que el Ayuntamiento siga el mismo camino. Por si fuera poco, a esta especie de maná se le quiere buscar la forma jurídica para que sea compatible. Es decir, que sus beneficiarios puedan añadirlo a otro tipo de situaciones de emergencia. Por ejemplo: el salario social del Principado, las subvenciones para vivienda, becas de estudio, el pago de la luz y gas, etcétera. Con lo cual el esquema piramidal en el Ayuntamiento de Gijón está servido: habrá individuos que no paren de acumular prestaciones de origen municipal, como si fuesen premios de la lotería. A José María Pérez, el portavoz del PSOE, también le llovieron las críticas desde XSP e IU. Todo ello por decir que este tipo de medidas «cronifican las situaciones de exclusión social». Algo que sucede habitualmente cuando se da barra libre de forma indiscriminada –tal y como se propugna- al gasto social. Por lo demás, resulta curioso que los distintos grupos centren casi todas sus enmiendas en este tema. Parece como si no hubiese otros. A los tres o cuatro que leen esta columna ya se lo dije: faltan ideas. Gobernar esta ciudad se ha convertido en repartir partidas sociales –cuanto más mejor, por supuesto- y punto. Lo demás, claramente, no existe.

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Sin concretar.
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Jose Manuel Balbuena | 08-12-2016 | 10:50| 0

En nuestro paraíso natural, las visitas de un ministro de Fomento suelen tener bastante repercusión. Casi más, si me apuran, que las de un presidente de Gobierno. Es algo consustancial a esa obsesión nuestra por el tema de las infraestructuras. Y es que, después de haber tardado en completar las conexiones por carretera más que ninguna otra comunidad, todavía nos queda el estigma de algo muy importante: el ferrocarril. Gran asignatura pendiente que nos sitúa de nuevo en el siglo XIX. Todo ello, mientras en el resto de España discuten si la Alta Velocidad puede ir un kilómetro más rápido. Pues bien, la visita del nuevo titular de Fomento, Iñigo de la Serna, fue aséptica. Igual que la que realizó anteriormente a cinco comunidades autónomas. Repaso de los temas, pero sin concretar nada. Tomó nota de nuestras reivindicaciones, las cuales conoce de sobra, pero tampoco aportó soluciones mágicas. Más que nada, porque no las hay. En la variante de Pajares es tal el desaguisado –dificultades técnicas y administrativas, lo llamó- que nadie  cree que entre en funcionamiento en 2017. Así, al menos, se presenta en un documento firmado por PP y Ciudadanos en el Congreso que es sólo eso: un papel. Está claro que una obra que lleva gastados más de 3.000 millones de euros no tiene fecha de finalización. A de la Serna sólo se le sacó un lacónico «correremos todo lo posible» y punto. Su antecesora en el cargo, Ana Pastor, cuando venía por aquí se cuidaba mucho en dar plazos. Ya saben, los carga el diablo. Por lo demás, el tema de las cercanías sigue igual. Viendo cómo se pierden viajeros al albur de unos servicios tercermundistas, mientras nosotros estamos en el diseño de un área metropolitana interconectada. Resulta obvio que el Gobierno considera a la extinta FEVE una rémora, una antigualla del pasado que sólo genera pérdidas, y que las posibilidades de inversión en la vía estrecha son más bien escasas. Aún más, si tenemos en cuenta lo que ha sentenciado el ministro: en función de la disponibilidad presupuestaria. En cuanto al plan de vías de Gijón, en absoluto tenemos claro cómo se va a reactivar. Se van a trocear las parcelas para intentar su venta después de un primer intento fallido, ¿y después qué? Si el dinero no es suficiente, que no lo va a ser, ¿quién va a aportar el resto para acabar un plan que lleva 14 años dando vueltas? La única certeza que aportó es que un tramo (Doriga-Cornellana) de la maltrecha autovía del Suroccidente se abrirá para el verano. Pero eso ya la sabíamos…

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Cuenta lo que fuimos.
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Jose Manuel Balbuena | 06-12-2016 | 11:35| 0

«El Gijón de 2106 no se puede entender sin el trabajo y el liderazgo del PSOE», esta frase es parte de un artículo del portavoz socialista en el Ayuntamiento, José María Pérez, publicado en estas mismas páginas. Todo ello, a cuenta de la celebración del 125 aniversario de la Agrupación Socialista Gijonesa y no podemos estar más de acuerdo. El Gijón que todos conocemos, el de la era democrática, es atribuible íntegramente al PSOE. De eso, no cabe ni la menor duda. Los aciertos y errores son imputables casi en su totalidad a la labor de los socialistas sin mayor debate posible. Era tal su dominio político sobre esta ciudad que ya no se discutía la victoria, sino simplemente si iba a ser por mayoría absoluta. Los candidatos elegidos por su agrupación llevaban el marchamo de alcaldes, los programas electorales casi ley y éste era el modelo de referencia municipal socialista para toda Asturias. Así, durante 32 años. Sin embargo, las cosas han cambiado mucho. Ahora mismo, el PSOE gijonés mantiene a duras penas el liderazgo de la oposición. Desde que en mayo de 2011 una completa desconocida, Carmen Moriyón, le arrebatase la alcaldía; todo ha sido ir cuesta abajo. De tener diez concejales en aquella fecha, a los siete de que disfruta en la actualidad. De haber sido un partido hegemónico y todopoderoso, a que Xixón Sí Puede le haya «sorpassado» en las dos últimas elecciones generales celebradas. De tener 73.325 votos en 1999 con Paz Fernández Felgueroso, a los 30.105 que alcanzó Pérez hace poco más de un año. O dicho de otra manera: casi el 60 por ciento del apoyo perdido por el camino. Hoy por hoy, al socialismo gijonés no se le reconoce: no deja de ser un fantasma de lo que fue. Transita por la oposición municipal sin mayor pena ni gloria. Incapaz de articular de nuevo un discurso ilusionante y ganador que le devuelva un esplendor pasado. El mensaje que recibieron sus militantes el domingo fue muy parecido a cómo un veterano soldado rememora los días de triunfo, en la novela «El capitán Alatriste» de Arturo Pérez Reverte: cuenta lo que fuimos. Sin más, sin ningún análisis crítico o similar. Es verdad, bien es cierto, que el acto no estaba pensado para eso y quizá una catarsis hubiese sido excesiva. Ahora bien, Alfonso Guerra dijo lo siguiente: «Los problemas no desaparecen por ignorarlos». Reflexión que, aunque pensada en otro contexto, sirve perfectamente para ilustrar la situación que vive la Agrupación Socialista Gijonesa tras 125 años de historia.

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Acto de fe.
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Jose Manuel Balbuena | 03-12-2016 | 9:47| 0

La supuesta reapertura de la autopista del mar me genera dudas. Mosqueo en general por cómo está diseñado el proyecto. En principio, parece que todo se va desarrollando según lo previsto. Esta misma semana se ha producido una reunión entre las tres partes implicadas. En Nantes estuvieron los dos puertos y la naviera que tiene adjudicado el servicio. En estos momentos, el puerto francés tiene que acondicionar una nueva terminal que sería subvencionada por la Unión Europea, aquí ya disponemos de una moderna rampa junto con los accesos licitados, y el buque se encuentra en su fase final de compra previa inspección. Hasta ahí, digamos, la cosa más o menos cuadra. Sin embargo, lo que resulta chocante es lo siguiente. Primero, ninguna empresa se presentó al concurso para recuperar la línea. Desde aquel lejano septiembre de 2014 en el que LDLines la abandonó, ninguna otra naviera le vio rentabilidad (o al menos la suficiente) como para volver a reactivarla. Al final, fue adjudicada a Transportes Riva porque nadie más la quiso asumir. Pregunto, ¿será la autopista del mar gijonesa –en el caso de que se ponga definitivamente en marcha- flor de un día? ¿Es en realidad el proyecto viable más allá de las subvenciones? Segunda, la adjudicataria genera dudas tanto en Puertos del Estado como en El Musel. Es decir, no se acaban de fiar del todo de la empresa y, si recuerdan, desde Madrid fueron muy reticentes con sus planes. Después de muchas tiranteces y a regañadientes, acabaron aceptándolos porque no les quedó más remedio. Al no haber más donde elegir el concurso acabó convirtiéndose en la teoría de las lentejas: o lo tomas, o lo dejas. ¿Será capaz Transportes Riva de mantener la línea entre Gijón y Nantes, o bien al contrario, le sucederá lo mismo que a la anterior concesionaria? Y tercero, pese a que la parte política está concienciada de que es necesaria una autopista del mar en El Musel, la empresarial no tanto. Ha hecho una apuesta clara –al socaire del dinero público, claro está- por Vigo. Ahí es donde se concentra ahora mismo toda la actividad. A la anterior ministra de Fomento, Ana Pastor, no le dolieron prendas en promocionarla y subvencionarla. A la naviera asturiana Suardiaz tampoco. Es más, se encuentra tan cómoda allí que va a abrir una conexión con Tánger el año que viene. Hicieron la labor comercial de captación de clientes a costa de El Musel y ya están viendo los frutos. Por tanto, si Vigo parece que se está consolidando y subiendo en tráficos a buen ritmo, ¿no es acaso eso demasiada ventaja como para competir desde Gijón?

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La rendición.
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Jose Manuel Balbuena | 01-12-2016 | 12:44| 0

A mí me parece que lo que ha sucedido con la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) se asemeja mucho a un cuadro. En concreto, a «La rendición de Breda» de Velázquez. Cambien sus personajes por políticos y tendrán la misma estampa que en el óleo del siglo XVII. Así, tenemos a un ministro de Educación que fue con las llaves en la mano para entregar una de las leyes estrella del PP. Sin resistencia ni mayores discusiones. Aquí tienen ustedes nuestra ley de educación para lo que quieran. Se presentó en la Conferencia Sectorial de Educación igual que Justino Nasau, el gobernador holandés de la ciudad de Breda en el lienzo. Los consejeros de las comunidades autónomas hicieron de Ambrosio Spínola, el general genovés al mando de los tercios de Flandes. Y, oigan, todos tan felices. Ahí yace la LOMCE de la que ya no queda ni rastro. Sorprende, pues, que Mariano Rajoy haya consentido con tanta facilidad la voladura de uno de los pilares de su anterior legislatura. Nació ya torcida con el funesto ministro José Ignacio Wert, es verdad, pero al final ha muerto a manos de los suyos. Incapaces de sostenerla incluso con mayoría absoluta. Ha bastado un simple soplido –su contestación en la calle con ser importante, tampoco fue definitiva- para derribarla. Además, sin tapujos ni medias tintas: se vuelve a la Selectividad de toda la vida y punto. Se derogan las reválidas y santas pascuas. Por tanto, no me extraña que la oposición, al ver tanta fragilidad, tire con bala. El Pleno del Congreso se ha convertido en una máquina de derogar leyes de la anterior legislatura. Sin ir más lejos, el martes se han cargado de un plumazo la Ley de Seguridad Ciudadana. La oposición en bloque, visto el éxito en la toma de Breda, se alió para aprobar una moción en contra de la conocida como «ley mordaza». ¿Siguiente estación? No lo duden: la reforma laboral. Rajoy ha dicho siempre que la considera fundamental para crear empleo. Ha manifestado una y otra vez que ésta es una de sus líneas rojas. Veremos cómo la defiende. Cuando, una vez más, el Parlamento le exija su modificación (o derogación) habrá que ver hasta qué punto lo consiente. Desde luego, si la trata igual que a la LOMCE podemos decir que le quedan cuatro días de vida. Que lo andado con dicha reforma –muy alabada en Bruselas- se volverá a desandar. No sé, pero tampoco entiendo la estrategia del Gobierno a la hora de llegar a acuerdos. Está muy bien eso de pactar como han repetido hasta la saciedad, ahora bien, si el contenido de los mismos va a consistir en ir demoliendo poco a poco lo que fueron construyendo. En fin…

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