El Comercio
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Autor: balbuena2222
El ser o no ser del Natahoyo.
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Jose Manuel Balbuena | 09-01-2018 | 6:34| 0

downloadPronto sabremos si la decisión ha sido acertada. Me refiero a la de mantener el suelo de Naval Gijón como no residencial en el nuevo Plan General de Ordenación (PGO). La parcela propiedad del Puerto ha salido a subasta el pasado día seis de enero. Los casi 40.000 metros cuadrados tiene un precio de salida de 5.408.149 euros. Eso sí, con cláusula incluida por la cual, en el caso de cambie su calificación urbanística, dicho valor se vería incrementado después de la venta. Algo así como que la Autoridad Portuaria pretende nadar y guardar la ropa. Esto es, vende ahora porque necesita el dinero y, si el comprador logra cambiar las condiciones, también se beneficia después. La banca siempre gana. Digo que pronto sabremos si el desarrollo de esta trama urbana del Natahoyo va a ser rápido o no, porque los interesados tienen hasta el cinco de febrero para presentar las ofertas. Y tampoco hay que ser muy listo para saber cuál será el resultado: lo más probable es que quede desierta. No creo que nadie vaya a comprar una parcela con calificación difusa de parque empresarial. Lo hemos dicho muchas veces: en los terrenos del antiguo astillero, si se quiere compactar una zona que lo necesita a gritos, tiene que permitirse la construcción de pisos. Lo demás, son proyectos de futuro incierto que pueden salir o no. Recordemos que el único motivo para que no sea así es de índole ideológico. Es decir, conservar la memoria histórica de la lucha obrera que allí tuvo lugar. Lo normal, lo que pide el entorno, es que la urbanización de Poniente tenga continuidad hacia el oeste. Esto es, que los llamados «edificios barco» de la playa se extiendan todavía más allá formando una primera línea. Sin embargo, en aras al consenso político, el PGO cercenó dicha posibilidad y quiere que se implante una suerte de industria limpia. Justo en el momento en el que el Parque Científico y Tecnológico se va a ampliar en 90.000 metros cuadrados, mediante la adquisición de la finca La Formigosa a la Tesorería de la Seguridad Social. Ya me dirán quién va a apostar por Naval teniendo como oferta semejante suelo consolidado. Seguramente, escucharemos voces que de nuevo demanden la compra por parte del Ayuntamiento. Fue propuesto en su día por el PSOE gijonés. A lo que tendríamos que añadir también el tanteo que se realizó desde instancias municipales, por las antiguas oficinas de la Autoridad Portuaria en Claudio Alvargonzález para sede de varias concejalías. Con lo cual, si nos dejamos llevar por estas tentaciones inmobiliarias, El Musel no tiene nada que temer. Para liquidar su fondo de armario de activos ociosos ya está nuestro Consistorio. Tomen como ejemplo si no la Quinta la Vega, adquirida por 1,3 millones de euros para no se sabe qué.

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Ni primos, ni hermanos.
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Jose Manuel Balbuena | 06-01-2018 | 7:39| 0

mercedes-fernandez-brindis-ktfc-984x468el-comercioSorprende las tensas relaciones que están viviendo Foro y el PP gijonés. No es que nunca, la verdad, fueran buenas. Vamos, que jamás se consideraron ni primos, ni hermanos; pero es que ahora el grado de animadversión entre ambos ha subido bastante. Todo ello, teniendo como detonante principal las declaraciones de la presidenta popular, Mercedes Fernández, durante el brindis navideño en Gijón. Dijo, refiriéndose a Carmen Moriyón, «los alcaldes y alcaldesas que quieren a su ciudad y que quieren unos presupuestos aprobados porque así tienen más recursos y por tanto más inversiones y más ayudas sociales, tienen que tener el coraje político de echar un órdago y vincular a través de una cuestión de confianza los presupuestos». O dicho de forma: cree que Foro debe pasar por el tamiz de un Consistorio fragmentado en seis grupos con todo lo que ello significa. Es decir, que planteada esa cuestión de confianza habría un mes para la investidura de un candidato alternativo y en caso no presentarse, tendríamos presupuestos. Ahora bien, sin duda, la izquierda y más con los nuevos tiempos que viven los socialistas, no dejaría pasar de nuevo esta oportunidad de oro. Probablemente, fuese éste el hecho que les llevase a intentar gobernar lo que resta de legislatura. No sé, ¿de verdad es eso lo que quiere «Cherines» para su ciudad? ¿De verdad es eso la que le plantea a un partido del que presuntamente quiere ser socio de nuevo? A esto, el secretario general de Foro, Fernando Couto, respondió a cuchillo. Dijo del PP local que «nunca han sido capaces de ganar nada, ni la confianza de los ciudadanos ni la de los demás partidos». Palabras que sentaron como una bomba entre los populares, con la consiguiente réplica por su parte. Pues bien, lo que llama la atención es que esta animadversión, este ataque directo desde las filas del PP, no se da en Oviedo. Es decir, en el Parlamento asturiano los dos grupos van casi de la mano. Sin embargo, cuando hablamos de Gijón las cosas cambian y mucho. Los enfrentamientos son directos, frontales y a la yugular, principalmente con Carmen Moriyón. Hecho que no se entiende muy bien, puesto que, en múltiples ocasiones, hemos visto que Mercedes Fernández tiene la intención de reeditar la exitosa coalición de ambos en las elecciones generales. Lo ha dicho por activa y pasiva, sin cortarse un pelo. Su estrategia pasa por unir el centro-derecha, de cara a los comicios de 2019. Cosa que, sin duda, no cuadra para nada con esta furia que parece demostrar contra la alcaldesa. Tal parece que la ve más como una rival política, que una posible aliada en el futuro. Sinceramente, no lo entiendo.

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Panorama demencial.
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Jose Manuel Balbuena | 05-01-2018 | 6:39| 0

combo-politica-u4022192495md-624x385el-comercio-elcomercioDa la impresión de que esta legislatura se ha acabado y no queda nada más por hacer. Tal parece, digo, que los partidos políticos asturianos están ya inmersos de lleno en una larga y tediosa campaña electoral, sin que, en apariencia, nadie vaya a preocuparse demasiado por nuestro paraíso natural hasta los comicios autonómicos. Dicho de otra forma: todo el mundo actúa como si las elecciones fuesen mañana, pero falta casi año y medio. Los socialistas, por lo visto, discuten más sobre sus procesos y guerras internas, que acerca de las acciones a realizar desde el Gobierno. Es más, esa negociación fallida de los presupuestos ha sido como la bajada del telón en una obra teatral. Fin. Ahora, lo que toca es ver quién encabeza el sector oficial, frente al crítico y viceversa. Si los «sanchistas» vuelven a ganar a los «susanistas» y revivir la batalla entre ambos por enésima vez. Su secretario general, Adrián Barbón, incluso se permite el lujo de hablar sin tapujos de unas listas que, según dice, serán objeto de una profunda renovación donde «debe notarse que lo del cambio va en serio». Interpretación: va a borrar del mapa cualquier atisbo de Javier Fernández. Fernando Lastra, el consejero de Infraestructuras del Principado, tal y como pudimos leer en estas mismas páginas, se deja querer para encabezar una candidatura alternativa frente a los «oficialistas». Ojo, todo ello pese a que las primarias en la FSA no están previstas hasta octubre o noviembre de este año. Lo dicho: nos vamos a aburrir. Ciudadanos, por su parte, a lomos de ese caballo victorioso llamado Cataluña, ya ha comenzado también su particular carrera electoral. En este caso, encabezada por Ignacio Prendes, el diputado nacional y vicepresidente del Congreso, que de forma descarada se postula como candidato. A su vez, Foro busca soluciones como la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, para sus listas. Podemos sigue con ese debate interno que no cesa desde la renovación del liderazgo de Daniel Ripa. IU deshoja la margarita: o voy con la formación morada, o solo. Y el PP, faltaría, se siente ganador antes de que llegue mayo del 2019. Ya saben, lo de la piel del oso. En definitiva, que Asturias queda como en el poema de Pedro Garfias, más conocido por la canción de Victor Manuel, «sola en mitad de la tierra». Con dieciocho meses a la deriva: sin rumbo, ni timonel. A la suerte de una economía, tal y como se señala en tres informes económicos distintos, que va a crecer menos que el resto de España. Con un parlamento incapaz de llegar a acuerdos y 76.547 parados que todavía buscan un empleo. Resumiendo, panorama demencial el que tenemos por delante.

 

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A menos.
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Jose Manuel Balbuena | 02-01-2018 | 6:25| 0

gente_xoptimizadax-kb7d-u21828101783wh-575x323el-comercioDe todos los retos a los que nos enfrentamos, hay uno que sobresale especialmente. Me refiero al demográfico. Gijón acabó 2017 con 1.057 vecinos menos. Algo que ha sido una constante durante los últimos tiempos. Desde 2012 –año en el que se dio el máximo de población empadronada con 277.733 habitantes- el ritmo de caída es superior a las 1.000 personas anuales. Es más, si tenemos en cuenta los datos del Instituto Nacional de Estadística, Asturias cruzará la barrera psicológica del millón de habitantes hacia el 2020. Fecha en la que también nuestra ciudad –si la proyección se cumple, que tiene toda la pinta- bajará de los 270.000 habitantes. Incluso, según los estudios de Eurostat, o sea, el organismo europeo de estadística, hacia el 2050 el número de asturianos rondará los 889.000. Si eso lo trasladamos a la mayor ciudad de nuestro paraíso natural, la cifra resulta aterradora: en Gijón seremos poco más de 230.000 habitantes. Una ruina si pensamos que un día llegamos a creer que sobrepasaríamos los 300.000, acercándonos poco a poco a metrópolis como Bilbao. Y eso, según Eurostat, con un 40% de los gijoneses mayores de 65 años. Imagínense lo que significa la vida en una urbe con semejante cantidad de población mayor. Una ciudad envejecida tiene tasas de actividad bajas, porque, como es lógico, con la edad se necesitan menos cosas. Menos coches, viviendas, hipotecas, viajes, ocio, etcétera. Pregunto, ¿es ése el futuro que nos espera? El Principado ha puesto en marcha un ambicioso Plan Demográfico con el horizonte fijado en 2027. El objetivo es revertir este declive constante y aumentar la natalidad, actualmente situada en 1,01 hijos por mujer. Sin embargo, será muy difícil si la inmigración no ayuda, es decir, si no viene gente de afuera a vivir, que se pueda cambiar dicha tendencia. Lo digo porque es muy nuestro pensar que a base de subvenciones se soluciona todo. Recordemos que, a nivel estatal, el Gobierno de Zapatero, ofreció ayudas de 3.000 euros por hijo y la merma siguió igual. Lo mismo que aquí durante las presidencias de Areces y Cascos, que también tomaron esta vía con nulos resultados. Miren ustedes, la única opción que existe de no ir a menos es crear puestos de trabajo. La única posibilidad de que una pareja tome la decisión de formar (o incrementar) una familia, viene si sus miembros tienen trabajos estables y seguros. Al igual que, si se genera actividad económica y con ello el consiguiente empleo, ese «bucle diabólico» en el cual la emigración siempre supera a la inmigración cambiará. O dicho de forma: se dejarán de ir más de los que llegan. Nuestra alcaldesa, Carmen Moriyón, expresaba hace poco que su principal deseo para 2018 era el auge del empleo. Pues eso…

 

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La gloria del empeño.
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Jose Manuel Balbuena | 30-12-2017 | 7:49| 0

hqdefaultNuestro Ayuntamiento está poniendo toda la carne en el asador para sacar adelante el plan de vías. De eso, no cabe ninguna duda. Lucha como un titán para progresar en lo que lleva ya quince años (septiembre 2002) dando tumbos. Con el actual ministro de Fomento, Iñigo de la Serna, bien es cierto, las cosas han avanzado mucho más rápido que antes. Hay interés desde Madrid en desbloquear la situación y aunque todavía no se ha logrado firmar nada entre las tres administraciones –estatal, autonómica y local- las inversiones comprometidas son cuantiosas. Tanto que, calculadora en mano, dan vértigo. Recordemos que, de momento, van 716 millones de euros en actuaciones, a lo que ahora hay que sumar el soterramiento de las vías desde La Calzada. Obra que se considera muy importante –nadie entendería que la ciudad siguiese partida en dos, después de gastar esa pasta- pero que está dando problemas. Más que nada, porque De la Serna ha dicho que pagaría 35 millones de euros como máximo. Tope que se muestra insuficiente si lo que queremos es tener un túnel en la zona oeste. Así las cosas, en realidad, con todo pendiente, cabe preguntarse cuál es la estrategia buena a seguir. Es decir, si acortar plazos para poner el proyecto en papel lo más rápido posible –me refiero a firmar el convenio pendiente detallando el cuándo y cómo- o dilatarlo en busca del soterramiento completo. Analicemos esta última opción. La política nacional está enrarecida. Tengamos en cuenta que, aunque el gobierno de Mariano Rajoy está comenzando los contactos, es muy posible que en 2018 haya prórroga presupuestaria. De no ser así, va a tener que pagar un precio importante en forma de inversiones para otros territorios, como ha sucedido este año con Canarias o País Vasco. Por tanto, las opciones de que llegue el dinero para nuestro plan de vías disminuyen de forma clara. Lo mismo que con el eterno conflicto catalán. Problema que no parece tener solución a corto plazo y que condiciona al resto del Estado. En definitiva, creo que el paso del tiempo juega en nuestra contra. Cuanto antes cerremos el trato con Fomento mucho mejor. Quizá, y sólo digo quizá, rebajando nuestras pretensiones, porque, a la postre, vale más pájaro en mano que ciento volando. Si los técnicos del Ministerio dan una solución aceptable que integre Moreda, El Natahoyo y La Calzada; no le demos más vueltas y a por ella. Corremos el riego de que todo acabe en un sueño, como tantos que hemos vivido con el levantamiento ferroviario. A estas alturas y después de haber renacido nuestra ilusión, no podemos quedarnos únicamente en lo que Cervantes llamaba «la gloria del empeño».

 

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albertoperez 30-12-2017 | 18:44 en:
La gloria del empeño.
albertoperez 10-12-2017 | 10:17 en:
Vértigo me da.

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