El Comercio
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A reptar.
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Jose Manuel Balbuena | 15-07-2017 | 05:14| 0
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En el Foro de Movilidad de Gijón, compuesto por 78 entidades, apuestan por una velocidad circulatoria general de 20 kilómetros por hora. Para ser más exactos, se repartiría en dos zonas: en el centro, sería ésa y en el resto, a 30. Digamos que los 50 kilómetros por hora que hasta ahora conocíamos quedarían reducidos a algunos viales determinados. Casi una anécdota dentro del mapa circulatorio. En la zona antes mencionada –los barrios de Laviada, centro, La Arena y parte de El Llano- se combinarían ambos límites de vértigo. Es decir, habrá calles de 20 y otras de 30. La diferencia, en realidad, no sabemos muy bien en qué consiste. Esto es, si por ir 10 kilómetros por hora más despacio los vehículos se controlan mejor, contaminan menos, causan menos accidentes, no hacen ruido o cosas así. Digo más, tan mínima variación intuyo que no servirá para mucho: muy pocos coches –ni les cuento ya las motos- podrán mantener ese ritmo cansino durante un tiempo prolongado. Entonces, pregunto, ¿cómo se va a controlar todo esto? ¿Acaso la policía de tráfico es capaz de discernir 10 kilómetros por hora de más en un vehículo cuando pasa por una calle? ¿Se van a instalar quizás una red de radares de alta tecnología? No sé, el caso es que lo de los 20 por hora parece que se va colando poco a poco en nuestras vidas. Si recuerdan, la idea partió del proyecto de Plan de Movilidad que fue presentado por el gobierno municipal en mayo. En el mismo, la gran idea central en que se inspiraba estaba precisamente en eso: en expulsar a toda costa de Gijón al coche particular. Yo diría que el plan es un manual anticoche con todas las de la ley.  En el conjunto de medidas propuesto, ni una sola hace mención a mejorar la circulación en nuestra ciudad. Por cierto, cada día peor. Más bien, se dedica a todo lo contrario: a hacerle la vida imposible a cualquier vehículo que no sea público. Al principio, digo, como la polémica fue grande se reculó. Se dijo que sólo era un borrador y quedaba todo por discutir. Ahora bien, por lo que estamos viendo -confirmado por la postura tomada desde el Foro de la Movilidad- se va a acabar imponiendo contra viento y marea. Nuestra ciudad a medio plazo será un lugar hostil para el coche privado. Le invitará a quedarse a la entrada –para eso están los llamados aparcamientos disuasorios- o a reptar por sus vías. De hecho, los insufribles atascos que hemos sufrido esta semana -¿a quién se le ocurrió asfaltar Marqués de San Esteban con la Semana Negra al lado?- son sólo un aperitivo. En un futuro muy próximo, el uso de su medio de transporte particular estará poco menos que perseguido.

 

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La falsa moneda.
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Jose Manuel Balbuena | 13-07-2017 | 11:38| 0

downloadTal parece que la Alcaldía de Gijón, en esta pre campaña de primarias en la Federación Socialista Asturiana, fuese eso: la falsa moneda «que de mano en mano va», como dice la conocida canción. Veamos. La cosa empezó con una carta del presidente del Principado, Javier Fernández, dirigida a IU y Podemos. En la misma, aparte de ofertas para el diálogo a nivel asturiano, se hacía mención expresa a la situación del ayuntamiento gijonés. Animaba Fernández a desalojar a Foro porque, a su juicio, «no hay explicación política razonable que justifique que Gijón, la mayor ciudad de Asturias, esté gobernada por la derecha cuando el PSOE, Xixón Sí Puede e Izquierda Unida suman mayoría suficiente para construir una alternativa». Posteriormente, Adrián Barbón, el candidato de Pedro Sánchez, dijo que una de las primeras medidas que tomaría en el caso de llegar a la secretaría general, sería sentarse a negociar para intentar formar tripartito en la ciudad. A José María Pérez, el candidato «oficialista», esto no le sentó muy bien. Es más, le recriminó no haber consultado con los militantes gijoneses sobre la situación en el municipio. Observen la paradoja. A Pérez el que Javier Fernández ofreciese como objetivo un gobierno municipal a tres, no le pareció mal en absoluto. Qué sepamos, se quedó mudo. Sin embargo, cuando es Barbón quien lo hace lo critica y da consejos: «Es imprescindible entender lo que pasa en cada territorio». Curioso, ¿no? Pues bien, a esta entelequia se han sumado también los otros dos actores: Xixón Sí Puede (la marca local de Podemos) e IU. Los primeros, ya han sostenido por activa y pasiva que no se dan las condiciones para ello. Mario Suárez del Fueyo, su portavoz municipal, lo decía bien claro hace poco en un artículo publicado en estas mismas páginas. «Las circunstancias políticas para un pacto no han variado ni lo más mínimo». O dicho de otra forma: no quieren hacerse corresponsables de los errores de 32 años de gobierno del PSOE en la ciudad. Y vaya si los hay: Plan General de Ordenación anulado dos veces, escándalos en la Empresa Municipal de Aguas, sobrecostes de El Musel, etcétera. Por su parte, Aurelio Martín, el edil de IU, en una entrevista publicada ayer comentaba: «Hay un tiempo para todo, el de la moción de censura ya ha pasado». Todo ello mientras sacaba pecho por una encuesta interna que, ¡oh milagro!, les duplica el número de concejales. Volvemos, pues, a lo de la folclórica copla: «y a ninguno le interesa». Epílogo final: estamos ante una serpiente de verano en toda regla. Fuegos artificiales de agosto adelantados sobre la bahía de San Lorenzo. De tripartito en Gijón, ya lo verán, nada de nada.

 

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El nuevo talante.
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Jose Manuel Balbuena | 11-07-2017 | 04:22| 0
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Hacía tiempo que no veíamos por Gijón esa imagen. Me refiero al acto protocolario del inicio de las obras del desdoblamiento de la carretera GJ-10 que tuvo lugar el sábado. Allí estuvo presente el ministro de Fomento, consejero de Infraestructuras del Principado, delegado del Gobierno, Alcaldesa, senadores, diputados autonómicos, nacionales, concejales… Una pléyade de cargos que no se reunían en esta ciudad desde hacía muchos años. Lo que se dice, una primera piedra inaugurada a la antigua usanza y como Dios manda. Faltó, eso sí, la correspondiente carpa con el ágape, pero, sin duda, hubiese sido excesivo. Las cosas siguen sin estar para demasiadas fanfarrias. Ahora bien, el descubrimiento del hito kilométrico se hizo con todas las de la ley y los anuncios políticos –como el del ministro, Iñigo de la Serna, sobre el vial de Jove- también. La verdad, da gusto que en nuestro trozo de paraíso natural se pongan en marcha infraestructuras tan necesarias. Es decir, de las que funcionan porque de las que no ya tenemos de sobra. Hagan memoria: depuradora ilegal, regasificadora sin uso o zona de actividades logísticas donde crecen plumeros de la Pampa por doquier. En fin… Hoy es también un día muy importante para Gijón: quedará aprobado el plan de vías en su nueva versión. Un proyecto –creo que el más esperado- que será ratificado en el consejo de administración de la sociedad Gijón al Norte. Después de mil y una peripecias, zancadillas, idas y venidas todo el mundo está de acuerdo. Tanto que se respira otro ambiente. Se vio incluso en la inauguración antes mencionada, donde reinó el buen rollo entre las administraciones. Fomento, Gobierno asturiano y Ayuntamiento parecen ya no estar a la gresca. El consejero de Infraestructuras, Fernando Lastra, ha traído consigo un nuevo talante que antes no existía. Recuerdo perfectamente cuando la anterior consejera, Belén Fernández, aprovechaba cualquier acto para lanzar dardos. Hacer política de bajo nivel y crear mal ambiente. Con Lastra esto se ha acabado y buena prueba de ello es que el bloqueo al plan de vías, apenas duró unos días desde que accedió al cargo. Fue venir De la Serna el pasado 22 de junio anunciando una inversión millonaria y el Principado cambió radicalmente de postura. Todo ello, pese a que la estación se va a ubicar en el entorno del Museo de Ferrocarril y no en Moreda. Nudo gordiano que parecía insalvable con la ex consejera, adherida siempre a un plan (el conocido como “plan Junquera”) que estaba muerto y pendiente de enterrar. Ahora, digo, la situación es muy diferente y sólo tengo que añadir una cosa: que siga así.

 

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Hablemos del paro.
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Jose Manuel Balbuena | 08-07-2017 | 05:39| 0
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En esta legislatura se habla poco (o nada) sobre empleo. Tal parece que la solución al paro venga a través de la creación de ayudas a granel, y no mediante la implementación de puestos de trabajo como debería ser. Según los datos del Observatorio Socioeconómico Local en junio había registrados en Gijón 22.328 parados. Una cifra muy inferior a la que se produjo en 2012 –se llegó a sobrepasar con creces la línea roja de los 30.000- pero todavía excesivamente alta. Buena prueba, sin duda, de que la recuperación en nuestra ciudad (y Asturias) es lenta. Demasiado lenta como para pensar que ha llegado una bonanza económica, al igual que sucede en el resto de España. De hecho, estamos a años luz de los registros de actividad que tuvimos al principio de la crisis: había poco más de 15.000 parados. El camino que nos queda por recorrer, pues, es bastante largo. Sin embargo, digo, es como si en los nuevos tiempos que vivimos esto no fuese importante. Antiguamente, las políticas municipales de empleo eran activas. Buscaban –dentro de lo que es la limitación lógica en las competencias a nivel local- tratar de combatir el paro mediante el impulso de la actividad económica. Ahora, desgraciadamente, las cosas se ven de otra manera. Resulta más importante poner en marcha el subsidio correspondiente que sumar puestos de trabajo. Así de claro. Vean si no la medida estrella que se ha diseñado para tratar de combatir el desempleo durante este año: la renta social municipal. El objetivo prioritario está en mostrar que van ya 3.244 solicitudes y la máxima preocupación en que se empiecen a pagar. Es más, a sus creadores –Xixón Sí Puede e IU- incluso esto les resulta insuficiente. Quieren a muchos más ciudadanos apuntados en este subsidio –estiman que sobre 5.000- y hacer de esta manera un Gijón subvencionado hasta los tuétanos. Pregunto, ¿acaso hemos visto hacer algo desde el Consistorio para contener la desindustrialización que sufrimos? ¿Acaso hemos visto alguna alternativa desde que Suzuki cerró (o Gijón Fabril, o Tenneco) y una pléyade de pequeñas empresas que se fueron al carajo? Les pongo otro ejemplo. Antes los planes de empleo tenían un peso muy importante dentro del Ayuntamiento. Si recuerdan, el plan Piles –con sus partidarios y detractores- era el eje principal de las políticas contra el desempleo. A día de hoy, en cambio, se ven como un problema. Les llueven las demandas por parte de sus trabajadores y los municipios –uno de ellos el nuestro- se lo piensan dos veces antes de ponerlos en marcha. Lo dicho: parece ser más importante dar un pez para comer, que no la caña.

 

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Vientos de cambio
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Jose Manuel Balbuena | 06-07-2017 | 04:15| 0
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Como si fuese la secuela de una película de éxito, vuelven las primarias al PSOE. Esta vez, a través de los congresos regionales. Aquí, en nuestro paraíso natural, dos sectores se enfrentan abiertamente sin tapujos. Por un lado, los partidarios de Pedro Sánchez que disfrutan de sus días de gloria y por otro, los que apoyaron a Susana Díaz. Estos últimos, claro está, con la moral más bien baja. Sus respectivos candidatos también se amoldan perfectamente a los cánones que hemos visto hasta ahora. Adrián Barbón, el alcalde de Laviana, representará al todopoderoso «sanchismo» y por su lado, José María Pérez, el edil gijonés, a lo que se ha denominado el «javierismo». En referencia, obviamente, al presidente del Principado, Javier Fernández, que juega un papel muy importante –aunque esté retirándose de la vida política- en todo este asunto. Pues bien, puestas encima de la mesa las cartas podríamos hablar de suspense, interés, igualdad y lo que se vivió en las primarias originales. Las que enfrentaron a tres candidaturas a nivel estatal. Sin embargo, no va a ser así. Éstas son mucho más paniaguadas. Carecen de tanta emoción y ya se sabe de antemano casi el resultado. Existe la referencia previa de la victoria de Pedro Sánchez y eso lo cambia todo. Tanto, que ahora mismo el candidato oficial, José María Pérez, es el que parte con desventaja. La ola (casi tsunami) que hizo triunfar al bello Pedro también arrasó en Asturias. Ganó a la presidenta andaluza en casa del presidente de la Gestora con todas las de la ley. El 53% de los militantes apoyaron a Sánchez, frente al 39% a Susana Díaz. La cosa, a la vista está, quedó bastante sentenciada desde hace tiempo. Es de suponer, pues, que la tendencia continúe. Que los militantes socialistas en Asturias –esa reserva espiritual del PSOE- sigan el mismo camino de renovación hasta las últimas consecuencias. Es decir, que Barbón salga elegido con amplia mayoría y transforme el aparato de la FSA a las nuevas circunstancias políticas. Y a partir de ahí, es donde empiezan los problemas. Habrá un secretario general de una facción y un gobierno de otra. Esto es, la sintonía entre ambos a priori no parece que vaya a ser la mejor posible. Hasta dónde influirá el partido en las decisiones del Ejecutivo para lo que resta de legislatura, a día de hoy, es una incógnita. La cohabitación entre ambos puede ser fácil o no, depende. Lo normal es que haya un pacto de no agresión hasta elecciones y luego ya veremos. Será el ganador de este congreso quién impondrá candidato y lista de cara a 2019. Vientos fuertes de cambio empiezan a soplar en la FSA.

 

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Cambio de cromos.
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Jose Manuel Balbuena | 04-07-2017 | 04:20| 0
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Hace poco el presidente del Principado, Javier Fernández, envió una carta a los dirigentes de Podemos e IU. En la misma, reiteraba su oferta para sentarse a negociar «una alternativa progresista, social y de futuro». Hasta ahí, digamos, normal. Fernández pretende allanar el camino que le queda. Llevar lo mejor posible este calvario, con desavenencias y choques continuos en el Parlamento, para así tener un final feliz (o casi). No es la primera vez que esto sucede –en los presupuestos pasa un tanto de lo mismo- siempre con idéntico resultado: los pactos entre la izquierda a día de hoy parecen imposibles. Las diferencias, salvo con IU, insalvables. Pues bien, lo sorprendente viene en la segunda parte de esta misiva. Esto es, cuando pone a Gijón como materia de intercambio en esa supuesta negociación. Ofrece «recuperar un gobierno progresista» para esta ciudad, aunque no sabemos muy bien cómo. Es decir, de qué manera salvaría los obstáculos que hasta el momento ha sido imposible superar. Si recuerdan, lo de un gobierno municipal de izquierda para Gijón es algo ya casi cansino. Un mantra pertinaz como una lluvia fina. La suma de IU, Xixón Sí Puede (XSP) y PSOE daría, claro está, el Consistorio a los tres partidos. Sin embargo, el acuerdo que posibilitaría este cambio se muestra lejano. Muy lejano, diría yo. Mociones de censura virtuales, nuestra alcaldesa, Carmen Moriyón, las sufre cada dos por tres. Ahora bien, ese supuesto tripartito que llevaría el cielo a la izquierda, bien es cierto, nunca estuvo cerca. Es más, en un artículo publicado el pasado domingo en estas mismas páginas, el portavoz de XSP en el Ayuntamiento, Mario del Fueyo, lo dejaba claro. Decía que las circunstancias políticas para llegar a un pacto no habían variado ni los más mínimo: siguen considerando a los socialistas responsables de muchos de los males de esta ciudad y, por tanto, no quieren hacerse corresponsables. Entonces, pregunto, ¿qué ha llevado a Javier Fernández a formular esta propuesta? ¿Es quizá un intento a la desesperada de salvar a un gobierno asturiano acosado por las reprobaciones y dimisiones de consejeros? ¿Qué cree que se puede hacer que no se haya intentado ya? Además, existe otro matiz: el lugar en el que deja a la agrupación local. Después de la rectificación del nuevo consejero de Infraestructuras, Fernando Lastra, aceptando el nuevo plan de vías; tal parece que esto añade leña al fuego. Ningunea de forma descarada al socialismo gijonés sacándolo al mercado. Seguimos gobernando en Oviedo sin mayores complicaciones y a cambio entregamos la alcaldía. Cambio de cromos en toda regla.

 

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El Titanic logístico.
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Jose Manuel Balbuena | 01-07-2017 | 05:33| 0
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La Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias (ZALIA) se encuentra en la UVI. Mantenida con respiración asistida por el Principado y sin más familia ni amigos que la apoyen. En dos meses, si no encuentra una solución, entrará en concurso de acreedores. El motivo: tiene que hacer frente a dos demandas judiciales desfavorables por parte de propietarios expropiados. En un caso por importe de 780.000 euros y en otro de 800.000. Total: 1,58 millones que debe sacarse de la manga a corto plazo. Todo ello, bien es cierto, con el importante hándicap de que el proyecto se encuentra medio moribundo. Casi zombi, diría yo. Es un muerto viviente que pide cada dos por tres que le den de comer (y mucho). La ZALIA como tal no genera ingresos: ha vendido una sola parcela en toda su historia. Sin embargo, tiene gastos constantes debido a los créditos vigentes (casi 105 millones de deuda) y, claro, encima hay que construirle viales para que se comunique con el mundo. La situación no puede ser más dramática. De ser una empresa privada, obviamente, su quiebra estaría garantizada. Es más, lo realmente preocupante es que, como hojas que caen de los árboles, las administraciones le han ido dando la espalda sucesivamente. El Ayuntamiento de Avilés y las entidades portuarias dijeron hace tiempo que no pondrían un solo euro más, aunque ahora le ofrezcan ayuda. El de Gijón ya se encuentra al límite. En el Principado, incluso, la Consejería de Hacienda le deniega una autorización para un nuevo crédito por importe de 1,58 millones de euros. Las autoridades portuarias asturianas quieren comprarle las parcelas –para salir al rescate de este Titanic logístico- pero desde Madrid vetan la operación. ¿Hay alguien que de verdad crea en la ZALIA? A estas alturas, ¿no es más una infraestructura fallida que otra cosa? Si en el polígono de Lloreda restan todavía 120 parcelas por vender pese a los esfuerzos para su comercialización, ¿tiene acaso la ZALIA algún futuro? ¿Va a venir una especie de tsunami inversor que compre más de cien hectáreas de terreno industrial de sopetón? ¿Es creíble que vaya a tener una estación intermodal como nos venden –tendría narices que la tuviese antes que Gijón- y unas comunicaciones de alta capacidad? La solución a día de hoy no es fácil. Pasa por negociar con los propietarios expropiados un aplazamiento, o bien poner otra vez capital encima de la mesa. Complicado en ambos casos. Personalmente, pienso que hay que empezar a valorar una tercera vía: abandonar el proyecto. Cegar ese pozo sin fondo que no para de comerse dinero público. Retirase y dar por perdida la inversión antes de que la deuda vaya a más. Y, sin duda, irá.

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Déjà vu.
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Jose Manuel Balbuena | 29-06-2017 | 05:39| 0
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Tal parece que esta situación política ya la hubiésemos vivido antes. Me refiero a las sucesivas reuniones entre grupos políticos que, con la llega de Pedro Sánchez a la secretaria general del PSOE, se están produciendo. Es como volver al periodo previo entre elecciones: si recuerdan, entre diciembre del 2015 y junio de 2016 los partidos no hacían otra cosa. Era una auténtica fiebre por intentar llegar a pactos, formar gobiernos y coaliciones. Pues bien, el fuego ahora lo ha abierto el secretario general socialista y Pablo Iglesias. Un encuentro que no se producía desde el 30 de marzo del año pasado. Todo ello, bajo el nuevo rumbo que Sánchez quiere imprimirle al PSOE. O sea, acercarse al espacio político de Podemos lo más posible. Tal es así que, horas después de la entrevista, declaró sentirse muy cercano al votante morado. Es más, ambos pactaron una llamada «agenda común» sobre diferentes asuntos, con cinco grupos de trabajo: rescate a los jóvenes, relaciones laborales, políticas de igualdad, pensiones y desbloqueo de iniciativas parlamentarias. Temas fáciles, sin mayores complicaciones, con los que crear ese forraje ideológico del que se alimenta el populismo. Una especie de preparación estratégica conjunta para lo que va a venir: la oposición frontal y absoluta al Gobierno de Mariano Rajoy. De eso, claro, no cabe ni la menor duda. Ya saben, el «no es no» es marca registrada. Casi una patente. Ese mismo día, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, almorzaba con el presidente del Gobierno. En la mesa estaban temas como negociar el techo de gasto y los presupuestos para 2018. Una contraprogramación no buscada –según dicen- a ese presunto bloque que los grupos de izquierda pretenden formar. De la comida, también salió otro equipo negociador pero esta vez con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. El objetivo es valorar la posibilidad de una rebaja en el IRPF, como desean los de Albert. Por último, Sánchez se ha reunido con Rivera. El incansable Pedro quiere volver a intentar cuadrar el círculo: juntar a Podemos y Ciudadanos de cara a formar un gobierno por él presidido. Algo que ya hizo y salió mal. De hecho, no consiguió ni el voto de Iglesias como candidato a la presidencia, cosa que le ha reprochado mil veces. Esta vez, el resultado va a ser similar. En el partido naranja no están, ni mucho menos, por la labor de hacer un frente común en contra el PP. Sería incongruente sentarse a negociar las cuentas y luego hacer una política frontal de oposición. Lo dicho: estamos viviendo un ?Déjà vu? en toda regla. Una especie de ardor por el pacto, eso sí, sin urnas en el horizonte. ¿O quizás sí?

 

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Contra viento y marea (II).
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Jose Manuel Balbuena | 27-06-2017 | 04:57| 0
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Podemos entender algunos recelos de la oposición sobre el nuevo plan de vías. Esto es, el proyecto que presentó el ministro de Fomento, Iñigo de la Serna, el pasado jueves en Gijón. El PSOE, por ejemplo, lo tildó de propaganda electoral pura y dura. Es decir, humo que nos han venido a vender de cara a las elecciones del 2019. Piensa que va a ser un bluf, una burbuja que se deshinchará con el tiempo, y no se va a realizar. Pues bien, es cierto que a estas alturas no podemos poner la mano en el fuego por nada. Es más, puede que todo esto quede en agua de borrajas. Experiencia sobre incumplimientos en nuestro levantamiento ferroviario la tenemos a mansalva. La mayoría, por cierto, con administraciones socialistas. Sin embargo, hay un hecho diferencial con respecto a la situación previa: se presentó un proyecto, plazos y financiación. O dicho de otra manera: hay algo tangible que antes no había. Porque hasta ahora, si recuerdan, ninguna de esas tres cosas fundamentales existía. Era imposible pedirle cuentas a Fomento puesto que el plan de vías se encontraba parado. Muerto y casi enterrado. Por tanto, a partir de ya, si el Ministerio incumple, pondremos el grito en el cielo con al menos un plan firmado (esperemos). A IU gastar en la ciudad 500 millones de euros en infraestructuras le parece una desmesura. Supongo que la añorada estación intermodal –según su visión- se arreglaría con un tendejón de chapa y el resto del dinero lo destinaría a la renta social municipal. Digo más, su portavoz, Aurelio Martín, dijo «es un verdadero despilfarro que no se ajusta a la austeridad que necesita la ciudad». Me entra una duda: igual después de esperar quince largos años, teníamos que haberle pedido al ministro que viniese con recortes. O igual no nos merecemos esta inversión y otras ciudades del resto de España sí (Granada, Bilbao, San Sebastián o Vigo). Xixón Sí Puede vio con satisfacción la prolongación del metrotrén hasta el Hospital de Cabueñes. A su entender, era mejor y más barato en superficie –todavía no sé por dónde lo pretendía incrustar- pero dan por buena la prolongación. Comparten también la desconfianza general y reclaman datos. Personalmente, me reitero en que es lo mejor que nos podía pasar. Algo que ni por asomo esperábamos. Hace años que esta ciudad no recibe una lluvia de millones de semejante calibre. Nos tendríamos que remontar tiempo atrás –desde la ampliación de El Musel- para encontrar una actuación similar. En la capital de las infraestructuras fallidas –una depuradora ilegal o una regasificadora utilizada para visitas escolares- nuestro plan de vías se pone en marcha. Luchemos por él contra viento y marea.

 

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Contra viento y marea.
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Jose Manuel Balbuena | 24-06-2017 | 13:51| 0

unknownNo podemos negar la evidencia: el proyecto que acaba de presentar el Ministerio de Fomento para el plan de vías es bueno. Muy bueno, diría yo. Tiene lo que se le había exigido e incluso más. La realización de la obra, por fin, ya no depende exclusivamente de la venta de los solares. El ministro del ramo, Iñigo de la Serna, se ha comprometido a realizar una inversión de 500 millones de euros. Si luego se vende el suelo liberado, mejor, baja el importe que cada administración debe aportar. Ahora bien, no tenemos por qué estar a expensas de los vaivenes del mercado inmobiliario. Además, y como guinda a este pastel, se retoma la ampliación del metrotrén hasta el Hospital de Cabueñes. Con paradas en el campus universitario y la Universidad Laboral. Algo que creíamos imposible, casi ciencia ficción, el Ministerio lo ha vuelto a poner encima de la mesa. Todo ello, con unos plazos marcados bien claros: dedica dos años para estudios y proyectos, mientras que en 2019 comenzaría la fase de adjudicaciones, dándose por concluida la actuación en 2023. Como digo, la nueva realidad que nos ha traído De la Serna supera todas las expectativas. Francamente, no sé ustedes, pero yo me siento como un niño con zapatos nuevos. Algo así como si en mitad del desierto encontrase agua fresca. Espero que de una vez por todas se acaben los debates estériles en esta ciudad. Esto es, si la intermodal tiene que ir en Moreda o en el entorno del Museo del Ferrocarril. Lo que apoya Fomento de manera inequívoca –pagando en solitario 140 millones de euros de la estación de cercanías- es esta última ubicación. Tema cerrado. Al Principado, como ha dicho el director general de Infraestructuras y Transportes, José María Pertierra, sigue sin convencerle el lugar. Sin embargo, va a tener que ceder. No le queda otra. Sería imperdonable que, ante esta lluvia de millones, desde Oviedo negasen la mayor. Que practicasen de nuevo esa política obstruccionista que tan bien se le ha dado hasta ahora. Lo que nos queda a todos, sin duda, es vigilar que el proyecto se cumpla. De eso, desgraciadamente, ya tenemos una experiencia amarga. Cuando en febrero de 2006 se presentó el plan Junquera aquello parecía «el no va más». Los dibujos nos salían por los ojos. Miren en lo que ha quedado. Una última cosa: la parte política también tiene que remar en la misma dirección. Acuerdos plenarios absurdos para volver a empezar de cero –como el que se forzó hace un mes en el Ayuntamiento- no tienen ningún sentido. Este es el plan, nuestro plan a partir de ya, y por él tenemos que luchar. Sacarlo adelante como sea, contra viento y marea.

 

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