El Comercio
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Flipando.
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Jose Manuel Balbuena | 03-11-2016 | 12:16| 0

Mariano Rajoy se encuentra desde el lunes pensando nombres para su Gobierno. En realidad, lleva desde el pasado día 23 de octubre en ello. Fue la fecha en la  que el Comité Federal del PSOE decidió la abstención y, por tanto, vía libre a su investidura. En fin, ya me dirán si no ha tenido tiempo más que de sobra para meditarlo. Sin embargo, delante de los periodistas después de la toma de posesión, sorprendió a todo el mundo diciendo que daría su Ejecutivo tal día como hoy por la tarde. Toda una pérdida de tiempo donde lo único que se alimenta son las quinielas. Esto es, el proceso por el cual las redes sociales y los medios de comunicación señalan a los posibles ministros. En cualquier caso, tal parece como si no corriese prisa, no sólo ya tener un Gobierno después de casi un año en funciones, sino también los presupuestos que exige Bruselas, las medidas para rebajar el déficit, la puesta en marcha del pacto con Ciudadanos… Es obvio que Rajoy hace la cosas a su manera: con mucha calma y marcando siempre los tiempos políticos. Incluso hasta en este periodo absurdo le ha salido bien la jugada. Se habla más de la entrevista de Pedro Sánchez en una cadena de televisión que de la más que necesaria formación de Gobierno. El ex secretario general dejó a todo el mundo flipando con sus declaraciones. Según parece, a Sánchez –ese nuevo héroe del socialismo moderno- lo ha querido hundir todo el mundo: los perversos poderes económicos, los malvados medios de comunicación, los carcas de su partido. Él y sus «resultados históricos» –los peores en el PSOE- parece ser que no. Tampoco que haya dado quiebros constantes en su (no) discurso: ahora propone de forma descarada acercarse a Podemos. Por lo visto, Pablo Iglesias ya no es un populista y se arrepiente de haberlo pensado. Sin duda, el camino es hacer lo mismo que IU. Unirse a la formación morada para, al final, acabar diluyéndose dentro de ella. Formar una especie de pastiche –multinacional de partidos de izquierda unidos- que derrote por fin a la derecha. Desde luego, si de la estrategia de Sánchez depende, el PSOE acabaría de un plumazo con sus 137 años de historia. Veríamos un «Gobierno del cambio» con Iglesias de vicepresidente y las siguientes carteras: Economía, Defensa, Educación, Justicia, Interior, el CNI y el control de RTVE. Eso fue justo lo que pidió después del 20-D. Mensaje a la militancia socialista de cara a unas primarias: si no ven lo que es Pedro Sánchez –un político vacío, un populista con ansias de poder- es que están ciegos. Y no hay mayor ciego, como dice el adagio popular, que el que no quiere ver.

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Estadística penosa.
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Jose Manuel Balbuena | 01-11-2016 | 10:04| 0

Desconozco cómo utilizan las empresas del sector turístico los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Es decir, si en base a ellos toman decisiones  o si, bien al contrario, los tiran a un cajón sin más. Intuyo que seguramente algún ejecutivo, en cualquier despacho muy lejos de Gijón, los revisa y desmenuza. Hace números y calcula si nuestra ciudad es más o menos atractiva para los planes de expansión de su compañía. Pues bien, si esto sucede así –y es muy probable- el INE nos ha estado haciendo un flaco favor. Según podíamos saber por estas mismas páginas, restó casi 8.000 turistas a Gijón por «un error en la base de datos». Cosa, por cierto, que tiene bemoles. Resulta que sus estadísticas –como ya había denunciado el Ayuntamiento- no cuadraban. Daban incrementos espectaculares durante el año 2015 y un retroceso en 2016. Nada de eso sucedió. El año pasado se creció un 12% en lugar del 22% que vaticinaron. Recibimos 388.000 visitas –una muy buena cifra- pero que en ningún caso se superaron las 400.000. Por contra, este año, según el INE, íbamos marcha atrás. En septiembre, el organismo estadístico mostró que se habían perdido casi 6.000 clientes y más de 4.000 reservas. Todo ello, ante el asombro general, puesto que los hoteles de nuestra ciudad no paraban de repetir que estaban llenos o casi. Mostrando datos históricos y más reservas que nunca. Sin embargo, lo que se acaba de reconocer es un desliz en toda regla: en vez de un retroceso del 5% preconizado, se produjo un aumento en el mismo porcentaje. El concejal de Turismo, Jesús Martínez Salvador, tuvo que ir hasta Madrid para que se lo aclarasen. Según parece, el problema viene de que la base de datos del INE está desactualizada. Esto es, hay hoteles contabilizados que ya no existen y viceversa: no tiene en cuenta las aperturas. En cualquier caso, aunque el error es mayúsculo y nos puede perjudicar, no se va a corregir hasta 2017. Los balances de 2015 –aunque en esto caso hinchados- ya están certificados y enviados a la Unión Europea. Personalmente no creo en el turismo como motor económico. Siempre preferí a la industria por dos razones. Es mucho más estable y tenemos una tradición sobre ella desde hace dos siglos. Ahora bien, de eso a que nos tomen el pelo va un trecho. Es como si la Agencia Estatal de Meteorología se dedicase a pronosticar el mal tiempo de forma equivocada, ¿quién iba a venir? ¿Acaso no afectaría un error de semejante tamaño? Pues en el caso del INE –aunque en menor medida- también.

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Epílogo.
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Jose Manuel Balbuena | 30-10-2016 | 06:38| 0

Lo increíble de la investidura de Mariano Rajoy, estuvo en que se habló más de Pedro Sánchez. Mientras el bello Pedro dimitía como diputado entre lágrimas de cocodrilo, lanzaba a la vez un órdago a su partido en toda regla. Va a volver a presentarse en primarias para optar a la Secretaria General. Así se desprende de sus palabras donde no dejó títere con cabeza. A la Gestora: «Le pido refundar un PSOE autónomo y alejado del PP». Vamos, que la mayoría de los diputados socialistas que ayer se abstuvieron, deben de tener despacho en la calle Génova. A los militantes: «A partir de lunes cojo mi coche para recorrer de nuevo todos los rincones de España y escuchar a quienes no han sido escuchados». Más bien, va a ser para hacer campaña y ajustar cuentas si llega a ser –no lo quiera el Señor- otra vez secretario general. Y a todos (votantes y simpatizantes): «Trabajemos juntos para recuperar al PSOE. Yo no faltaré a la cita». Ojo, lo dice el dirigente que llevó al PSOE, derrota tras derrota, hasta este caos final. El que ha traído la mayor división de la historia con su discurso populista barato hacia las bases. El que quería a toda costa aliarse con Podemos –los que se van del Hemiciclo si no les dan la palabra, o apoyan a los que consideran la investidura «un golpe de la mafia»- en un Gobierno que duraría lo que un hielo al sol. No se puede tener mayor desfachatez. A este paladín del socialismo, verdadero pata negra de su pensamiento, se le han unido quince diputados. Fueron los que rompieron la disciplina de voto. El PSC en bloque –¡qué tropa, joder, qué tropa!, que diría Romanones– y ocho más. Personajes en muchos casos grises y anodinos (las Zaida Cantera o Margarita Robles) cuyo currículum está en que fueron puestas a dedo por Sánchez. Javier Fernández, sin embargo, estuvo cauto. No le entró al trapo. Eso de convocar un Congreso Federal el lunes –como le conviene al galán- no es de recibo. El partido tiene todavía que enfriarse y pensar bien sus próximos movimientos. ¿Y Mariano? Pues nada, que ya no está en funciones, sino en funcionamiento. Que la segunda sesión de investidura fue tranquila y con tono más sosegado porque la aritmética estaba clara. Incluso hasta Pablo Iglesias, camisa azul a cuadros, calificó lo vivido de epílogo político sin más. La nota la dio, en cambio, el niño de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián. Discurso deshilvanado durísimo que levantó las iras de los socialistas, como siempre que aparece por la tribuna el zagal. ¡Dios mío, qué ha hecho la LOGSE!

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Presupuesto: una necesidad.
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Jose Manuel Balbuena | 29-10-2016 | 08:56| 0

La política es el arte de manejar dinero. Sin recursos, resulta imposible llevarla a cabo y se vuelve una simple declaración de intenciones: una labor de gestión (cobros y pagos) sin mayor transcendencia. El objetivo de cualquier gobierno es poder realizar su tarea a través de la ejecución presupuestaria. Es la herramienta necesaria e imprescindible para gobernar. El equipo municipal de Foro lo sabe y, por eso, porque dos años consecutivos en prórroga serían casi una tragedia, pone toda la carne en el asador para que le aprueben el suyo. Casi 300 millones de euros están encima de la mesa, apelando Carmen Moriyón a la «negociación y el optimismo» para sacarlo adelante. Ahora bien, no lo tiene fácil. Una vez más la oposición le va a apretar, aunque ahora todo sean buenas intenciones. El año pasado fue así: mucho de hablar del bien de los gijoneses, de lo mejor para la ciudad, de que se actuaría con responsabilidad, blablablá; pero, al final, nos quedamos sin presupuesto. Personalmente, creo que esta vez no puede ser igual. Si no hay cuentas para 2017, tampoco las habrá en 2018 y 2019 ya es tiempo electoral. Resultado: legislatura perdida. Entiendo que estar en una prórroga constante no se puede admitir y eso exige un esfuerzo por parte de los grupos. Máxime, si tenemos en cuenta que este año, como novedad, casi el 55% de la inversión se realiza mediante fórmulas participativas con los ciudadanos. Sería una incongruencia total que, después de montar lo de los presupuestos participativos, no fuesen aprobados por la Corporación. Lo mismo que incrementar las ayudas a la rehabilitación de edificios, por ejemplo, para que luego tarden una eternidad en concederse. Por tanto, querámoslo o no, el 27 de diciembre, fecha en la que está pensado el Pleno para su aprobación, nos la jugamos. Oposición y equipo de Gobierno tienen que ponerse de acuerdo sí o sí. Ya no sirve como excusa que es de tal o cual ideología para rechazarlo. Queremos que se dialogue, que se pacte, que se lleguen a soluciones concretas. El bloqueo que estamos sufriendo en Gijón no sirve para nada. A la vez que se desgasta al Gobierno municipal, también se hace daño a los ciudadanos de forma colateral. Yo no veo, otra vez, al tejido social esperando a que el Pleno le apruebe ayudas. O a que todo esté pendiente de un hilo, al albur de que las circunstancias políticas que se produzcan en cada momento. Gijón necesita estabilidad para salir de la crisis y prosperar. Vamos a dejarnos de tonterías.

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Dentro y fuera.
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Jose Manuel Balbuena | 27-10-2016 | 11:11| 0

Mariano Rajoy ha puesto en práctica lo que dijo Napoleón: «Nunca interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error». O dicho de otro modo: no interrumpió al PSOE cuando, su secretario general, Pedro Sánchez, llevó al partido a un callejón sin salida. A una división mayúscula como no la habíamos conocido antes. Imagínese lo que se habrían ahorrado los socialistas, si después del 26-J hubiesen decidido pasar directamente a la oposición. Sin enrocarse en el «no es no» como defendió hasta la muerte Sánchez, mientras soñaba con formar alianzas imposibles. ¡Cuánto calvario para nada! Para, al final, como se ha visto, acabar aceptando la formación de un Gobierno del PP, eso sí, ahora con un partido abierto en canal. En este sentido, el discurso de investidura de Rajoy fue conciliador con todos los grupos. Intentando restañar la herida de su principal rival político. Todo parece negociable: la educación, las pensiones o  la financiación autonómica. La supervivencia de su Gobierno exige eso y mucho más. Parafraseando lo que decía Groucho Marx: este es mi programa, pero si no les gusta… Sin embargo, lo interesante no estuvo en la perorata de Rajoy, de tono similar a la que dio en junio, sino en los movimientos que se prevén en los demás. El PSOE está pendiente de ver cómo se materializa su división. El PSC ha dicho que votará «no» el sábado, pese a que el mandato del Comité Federal es imperativo. Expulsar a los diputados díscolos tiene un alto coste, no sólo puertas adentro, sino también en el día a día parlamentario. En número de escaños Unidos Podemos podría «sorpassar» al PSOE si manda a sus disidentes al Grupo Mixto. Difícil papeleta la que tiene por delante la gestora que preside Javier Fernández. No me gustaría estar en su piel. También es importante lo que va a suceder en la calle. La plataforma «Rodea al Congreso» -de clara inspiración morada- pretende armar bulla. Los diputados de Unidos Podemos quieren tener el don de la ubicuidad: estar fuera y dentro del Congreso a la vez. El primero, no lo duden, Alberto Garzón. El líder de IU está haciendo currículum para ser el número dos de Pablo Iglesias, pasando por encima de Iñigo Errejón. Se ha ofrecido a estar en dos sitios al mismo tiempo –en la protesta y su escaño- sin que le parezca incompatible. En cualquier caso, eso de las dos almas de Podemos está más claro que nunca. Existe la facción dura de Iglesias y otra mucho más moderada con Errejón. Los primeros apoyan a quienes van a combatir un «Gobierno ilegítimo de un régimen ilegítimo», pero los segundos callan. La división también va por barrios.

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Hibernación eterna.
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Jose Manuel Balbuena | 25-10-2016 | 09:05| 0

Yo diría que la planta regasificadora de El Musel no se encuentra hibernada -término técnico utilizado para describir su situación actual- sino criogenizada.  Congelada a muchos grados bajo cero y sin que a nadie le apetezca despertarla. A tenor de lo que pudimos leer en estas mismas páginas, lo de la regasificadora (380 millones de euros), va para largo. Ni la empresa que debería explotarla, ni el Gobierno central parecen tener mucha prisa en que funcione. La instalación que alberga nuestro puerto fue concebida en plena burbuja económica (2006), cuando se pensaba que la demanda eléctrica y de gas iba a ser poco menos que infinita. A resultas, se diseño y construyó dentro de la ampliación de El Musel, como primer paso de lo que sería el polo energético. Muchos más tanques, más plantas, tráfico marítimo a tutiplén. Pues bien, en España ya hay seis de este tipo en total, mientras que en Portugal existe una y en Alemania ninguna. Sólo en nuestro país se acumula el 36,5% de la capacidad de regasificación de Europa. Como ven, el modelo de planificación sobre el futuro crecimiento del mercado energético fue estupendo. A eso se unió la crisis y el consecuente bajón en la demanda. Resultado: no es necesaria ni por asomo. Por si fuera poco, su proyecto también representó una auténtica chapuza. Se erigió incumpliendo el reglamento de la época –a menos de 2.000 metros con respecto a una población cercana- por lo que fue declarada ilegal por el Tribunal Supremo. Conclusión: su utilidad actual está en que los escolares puedan visitarla. Eso sí, de resolver todos estos problemas ni hablamos. La empresa que debería explotarla es compensada vía recibo que usted y yo pagamos. El Gobierno ve que la oferta de este tipo está profundamente sobredimensionada. Y los tribunales terminan por ponerle la puntilla, al tener encima una sentencia firme que no se quiere sortear en base a su necesidad. Evidentemente, no podemos ser optimistas acerca de su futuro. Tal parece que estemos hablando de una infraestructura fallida más, en este Gijón del alma que tantas acumula (la ZALIA, la depuradora Este, la autopista del mar, el Metrotrén…). El polo energético de El Musel –que iba a ser el del norte de España- ha resultado un fiasco. Un bluf en toda regla. Nadie, como digo, ve a la regasificadora como algo útil o que se vaya a poner en marcha a corto plazo. Más bien, la tienen ahí hibernando como los osos en invierno. Sólo que en este caso la primavera va a llegar con mucho retraso.

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Un poso amargo.
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Jose Manuel Balbuena | 24-10-2016 | 10:32| 0

Se cierra una batalla en el PSOE. Al menos, por lo que respecta al Comité Federal. Esta vez, con un debate duro, pero sin espectáculo. Nada que ver con lo que pasó el día uno de octubre. La postura de la abstención a la investidura de Mariano Rajoy ganó claramente a los partidarios del «no», eso sí, con un resultado que da que pensar. Me refiero a que, pese a que se llevó casi el 60% de los votos, nadie salió convencido por la otra parte. Se aportaron razones, ideas,  argumentos, predicciones en futuras elecciones… Sin embargo, ninguno de sus miembros cambió de postura. Todo el mundo hizo lo que anteriormente había dicho y estaba previsto, sin moverse un ápice de su planteamiento inicial. Como consecuencia, los socialistas escenificarán una ruptura en toda regla en el Congreso. Las llamadas de Javier Fernández a que se respete la decisión del máximo órgano parecen baldías. Nada más acabar, muchos de los partidos del «no es no» se apresuraron a divulgar en las redes sociales que votarán en conciencia. O lo que es lo mismo: que se pasarán por el forro lo acordado ayer. En concreto, el histriónico líder catalán, Miquel Iceta, ya anunció que sería así. Lo mismo que las federaciones de Euskadi o Islas Baleares. A eso hay que añadir actitudes individuales como la de la César Luena, ex secretario de Organización, que hace del «no» a Rajoy una forma de vida. En cualquier caso, lo que queda es un poso amargo. Como si una parte del PSOE –en concreto, la que perdió- estuviese esperando a que la otra fracase. Como si existiese en el aire un ajuste de cuentas pendiente que tendría lugar durante el Congreso Federal. A mí los partidos de Pedro Sánchez, la verdad, me sorprendieron. No esperaba para nada que, una vez caído su líder, obtuviesen más del 40% de los votos dentro del Comité. No es en absoluto una cifra baladí. Ni su postura -como ya pudimos ver a tenor del calado entre los militantes-  minoritaria o marginal. Tiene fuerza y va a seguir muy viva dentro de esta crisis socialista.  Sánchez, al poco de terminar, lo dijo en Twitter: «Pronto llegará el momento en que la militancia recupere y reconstruya su PSOE». Más claro, el agua. Por último, vamos a tener Gobierno y eso es importante. Después de más de 300 días sin Ejecutivo, el camino queda despejado. Pienso que el Comité Federal no se equivoca al desbloquear la situación y su decisión es la correcta. ¿Tiene acaso un precio alto como estamos viendo? Desde luego, pero mucho menor que mandar al partido a unas terceras elecciones en estas condiciones. Dividido justo casi a la mitad.

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Razones de traca.
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Jose Manuel Balbuena | 22-10-2016 | 09:37| 0

La verdad, respecto al solar de Naval Gijón creía haberlo escuchado todo. Desde quienes piensan que debe seguir conservando el carácter industrial, hasta quienes opinan lo contrario: que lo mejor sería un desarrollo residencial, a la postre, que se construyan pisos. El debate es ya casi legendario en nuestra ciudad. El nuevo Plan General de Ordenación (PGO) lo zanjó sin asumir riesgos: planteando un uso terciario, es decir, comercial y de oficinas. Para mí, después de tanto tiempo de ver ahí los restos del astillero, lo suyo hubiese sido regenerar la zona cuanto antes. Esto es, que se permitiese una construcción residencial y con ello la urbanización sería más rápida. Es obvio que entre hacer pisos u oficinas, en estos tiempos, cualquier promotor prefiere lo primero. Ahora bien, se decidió de esta manera –por razones políticas, claro- y así está. Partidarios a favor de cualquiera de las dos opciones siempre los ha habido. Incluso las asociaciones de vecinos directamente afectadas no piensan igual. Cada una tiene sus razones y son muy respetables. Sin embargo, lo último que escuché es de traca. A tenor de que la Autoridad Portuaria haya decidido sacar a subasta su parte en estos terrenos, algunos piensan que antes hay que resolver lo de la Semana Negra. O sea, que el certamen encuentre otra ubicación (la enésima) como paso previo a una remodelación en toda regla. Increíble, oigan. Sólo le faltaba al barrio de El Natahoyo –que necesita como el comer una trama urbana consolidada- un impedimento más: que se dejase ahí «ad eternum»  el suelo de Naval Gijón hasta encontrarle sitio a la Semana Negra. Entiendo que tal y como está planteada la venta desde El Musel es inviable. No creo que encuentren a nadie dispuesto a gastar 5,4 millones de euros en un suelo que, no sólo está pendiente de una aprobación definitiva del PGO, sino que además tiene un aprovechamiento bastante limitado. En esta ciudad, como hemos visto con la fallida subasta de las parcelas del plan de vías, este tipo de operaciones no son fáciles. Y más, si tienen una traba tan importante: no admitir la edificación residencial es un lastre demasiado grande. Imagínese lo que hubiese sucedido con Poniente. Seguro que todavía estaríamos esperando por la playa, el paseo y demás. Pues bien, a lo que ya está difícil y es necesario –para que los gijoneses podamos disfrutar de la zona Oeste en plenitud- no se le pueden seguir poniendo cargas. A este paso, el solar de Naval Gijón va a acabar viendo pasar por él tres siglos. Ya van dos: el XX y XXI.

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Rupturas.
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Jose Manuel Balbuena | 20-10-2016 | 10:54| 0

De todas las rupturas a las que se enfrenta el PSOE, hay una que es la más preocupante: la que afecta a la militancia. Lo pudimos ver estos días en las distintas asambleas locales que tuvieron lugar por todo Asturias. En Gijón y Oviedo el “no” a Mariano Rajoy se impuso claramente. Incluso, como pasó en la capital, los dirigentes presentes acabaron marchándose de la reunión: Dolores Carcedo, la consejera de Hacienda, por ejemplo, se fue justo antes de que empezase una votación. Lo mismo pasó con Guillermo Martínez –el consejero de Presidencia- al que interrumpieron de forma reiterada durante su intervención en Mieres. Como se ve, hay un abismo sideral entre las bases y los dirigentes. Los soldados ya no confían en sus mandos. Y por más que Javier Fernández intenta explicarlo con mil ejemplos –lo del «territorio del mal menor», o «el edificio del PSOE está muy dañado y nos queda el solar»- su discurso no cala hacia abajo. La militancia niega una y otra vez el que la vía elegida por la gestora sea una solución. En este sentido, creo que el Comité Federal del día 23 será tranquilo. Habrá discrepancias, claro, pero nada que ver con el que tuvo lugar anteriormente. Poco a poco, el camino hacia la abstención dentro de los órganos se va allanando y ganará el domingo con cierta holgura. Eso sí, quedará la anécdota de los socialistas catalanes –siempre un problema para el PSOE- que mantendrán su voto negativo en la sesión de investidura. Algún que otro fiel a Pedro Sánchez también, aunque éstos, como se puede ver, son cada vez menos. El problema gordo, insisto, se encuentra en los cimientos del partido. Están tan soliviantados los ánimos que el próximo vía crucis para los socialistas vendrá en un congreso, que ya están pidiendo algunos con las firmas. Ahí, más que probablemente, el fantasma de Sánchez resucite. Sus tesis interesadas han calado -¡y de qué manera!- entre los afiliados. No descartemos que a la hora de elegir secretario general se vuelva a presentar. Que el PSOE entre en una especie de bucle luchando de nuevo contra un pasado que creía enterrado. Algo que convertiría a toda esta guerra civil en estéril. Entiendo que lo difícil para el socialismo no está en el Comité Federal, ni cuándo tenga que tragarse el sapo de la abstención para facilitar un Gobierno del PP; sino en un Congreso Federal a cara de perro. Donde unas bases cabreadas castigarán a sus dirigentes eligiendo la fórmula más inesperada. La más chusca y reaccionaria ante unos cuadros en los que ya no creen.

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Un rayo de sol.
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Jose Manuel Balbuena | 18-10-2016 | 09:16| 0

A veces se ven iniciativas que dan lugar a la esperanza. Me refiero a cosas como la siguiente. Un grupo de ingenieros, geólogos y ex trabajadores de la Unión Europea están tratando de promover un «lobby». Un grupo de presión que tratará de convencer a políticos e instituciones sobre la apertura de ejes comerciales para El Musel. Según sus cálculos, el deshielo del Ártico y las nuevas condiciones geopolíticas, podrían poner a nuestro puerto en una posición interesante a la hora de captar tráficos. Eso sí, hay que moverse. El modelo de referencia sería Ferrmed: otro «lobby» creado con éxito por la iniciativa privada para promover el movimiento de mercancías desde el Mediterráneo hasta Noruega. En principio, los integrantes de esta nueva plataforma están de acuerdo en que hay que hacer algo y que «Asturias no puede quedar impávida». Hasta ahí, digamos, lo bueno. Lo que siempre venimos reclamando desde esta misma columna: que la sociedad civil se mueva y sea la que influya en la política. No al revés, como siempre acabando pasando. Sin embargo, todo este movimiento tendrá que luchar contra todo un gigante: la burocracia. Sin duda, El Musel se ha vuelto demasiado burocrático. Debido a su abultada deuda financiera las decisiones ya no se toman aquí, sino en Madrid. Algo que es palpable y vemos en cada proyecto que se quiere realizar. Tomen si no como referencia lo que pasó con la sede histórica de la Autoridad Portuaria, sita en El Muelle. Resulta que un inversor había ofrecido alquilar el edificio, para posteriormente acondicionarlo como un hotel de cinco estrellas. La idea, sin entrar en profundidades, es buena. Sería estupendo para Gijón contar con un tipo de alojamiento que no tiene, y el propio Puerto pondría en valor un inmueble que se deteriora ante el paso del tiempo. Ahora bien, en Puertos del Estado se resisten. Entienden que es necesario vender –pese a que no se encuentra comprador desde marzo del año pasado- invocando no sé qué ley o reglamento; tal y como dijo su presidente, José Llorca. Pues bien, me resulta complicado que los burócratas que rigen El Musel capten lo que está pasando: que el mundo cambia a ritmo de vértigo. Más bien, ya lo verán, acabarán viendo a este grupo de presión como una amenaza. Entenderán que es algo incompatible con su omnímodo poder y harán dos cosas: o bien lo ignorarán, o bien lo combatirán directamente. Y pese a que esta iniciativa representa un rayo de sol en la más profunda oscuridad, lo tienen bastante difícil.

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