El Comercio
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Blanco, negro o gris.
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Jose Manuel Balbuena | 02-03-2008 | 19:31| 0

Si nos atenemos a los pronósticos que se hacen sobre el próximo 9M una cosa está clara: los espacios políticos se reducen a tres, a la sazón, derecha, izquierda y nacionalismo. Todos los sondeos destacan que, después de los comicios, nuestro Parlamento será más bipartisdista (PSOE y PP ganan escaños mientras IU pierde) y menos minoritario (a excepción del PNV o CIU todos los demás bajan bastante y hasta alguno desparece como CHA o Nafarroa Bai). Estamos, pues, ante un escenario donde el nacionalismo (tanto catalán como vasco) volverá a tener protagonismo, puesto que, aunque menos votado, seguirá teniendo la misma fuerza a la hora de condicionar gobierno. Por otra parte, parece claro que los tres espacios que antes mencionaba no dejan crecer nada más a su alrededor. Se definen claramente y quien no encuentre su sitio dentro de los mismos, no tiene cabida. Partidos como UPyD que no se sitúa claramente en ninguno de los tres grandes bloques tiene, según las encuestas, difícil su entrada en el Congreso. Es, por tanto, una situación de bipartidismo imperfecto: la dos grandes formaciones suman más del 80 por ciento de los votos pero se ven incapaces de formar una mayoría suficiente para gobernar de manera estable. No sé lo que nos deparará el 9M, pero, si lo previsto se cumple, empezaremos a ver nuestra política únicamente en tres colores: blanco, negro o gris.

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Por fin, un buen debate.
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Jose Manuel Balbuena | 26-02-2008 | 08:14| 0

Creo sinceramente que esta vez ha ganado Rajoy. Y lo ha hecho por un concepto clave cuando se afronta este tipo de debates: la intensidad. Pero, bien, vayamos por partes. A mí la organización del evento en general del evento me pareció bastante floja. Gastarse toda esa cantidad de dinero (casi 800.000 euros), cuidar hasta el más mínimo detalle (había que ver a los asesores de los candidatos probando una y otra vez las sillas antes de empezar), o controlar la temperatura (21 grados) para que luego los planos de los candidatos sean pésimos; es para quejarse. En más de una ocasión, cuando éstos recurrían a los cuadros sinópticos para mostrar una información, se le negaba la oportunidad al espectador de verlos porque estaban fuera de encuadre. Además, ¿por qué no se utilizó un cronómetro visual en vez de la voz del moderador para controlar el tiempo de cada turno? En general, podríamos decir que el debate aportó poco en cuanto a nuevos argumentos (los mismos que durante toda la legislatura), pero tuvo toda la tensión de un “cara a cara”. Hubo momentos en los que ambos se interrumpían entre sí, lanzaban comentarios por lo bajo, o se acusaban directamente de una y otra cosa. Si doy la victoria a Rajoy es porque su intervención fue mucho más neuronal: se dedicó a atacar al Presidente Zapatero con sus consabidos reproches (ETA, unidad de España, , inmigración, crisis económica…) sin perderse en nada más. Directamente y a la yugular, como se suele decir para estos casos. En cambio, Zapatero, pese a llevar bien preparado el debate y rayar en ocasiones a gran altura, introdujo un discurso mixto que mezclaba su pasado de oposición con su presente como Gobierno, pero, claro, sin la suficiente audacia como para arrinconar a su rival. Fíjense que ni siquiera en uno de los momentos álgidos -cuando Rajoy formuló la grave acusación de haber agredido a las víctimas del terrorismo- obtuvo una respuesta acorde con el órdago que le lanzó. A mí, en general, me pareció un debate bastante bueno con un Rajoy que sorprendió por su agresividad y un Zapatero que adoleció precisamente de eso, de intensidad en sus ataques hacia la oposición. De haberlo hecho, de haber utilizado de modo más punzante sus argumentos, ahora podríamos estar hablando de otra cosa. Pero, en fin, todavía queda una segunda parte…

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Empate técnico.
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Jose Manuel Balbuena | 22-02-2008 | 07:47| 0

El primer gran debate cara a cara entre dos “pesos pesados” de esta campaña, a la postre, el señor Solbes y Pizarro, resultó aburrido. Casi de un tedio manifiesto del cual sólo caben destacar momentos puntuales. Digamos que, ni el responsable económico del PP atacó todo lo que se espera de un aspirante, ni el vicepresidente económico del Gobierno se salió de guión. Así que, al final, todo el debate se resumió en el siguiente axioma: cuando retuerces números, acaban diciendo lo que tú quieres. Y es que, mientras Pizarro se centraba una y otra vez en la desaceleración que se está produciendo en nuestra economía desde el segundo semestre del año pasado, Solbes se encargaba de recordarle las cifras macroeconómicas de toda la legislatura que, lógicamente, son mucho mejores. Mientras el “número 2” del PP atacaba con la inflación, el Vicepresidente le rebatía cada argumento señalando que se debe a factores exógenos que afectan a toda Europa. Y así, siguieron toda la noche sin que apenas se viera una chispa de ingenio por parte de ambos participantes que, demostraron, en definitiva, tener una faceta mucho más técnica que política. Si quieren, y por hacer nosotros un poco más interesante el debate, vamos a señalar alguna contradicción que pudimos observar. Por ejemplo, ¿por qué el señor Solbes afirma tajantemente que dentro de unos meses la inflación bajará al 3 por ciento si él mismo reconoce que se debe a la subida del petróleo y los alimentos? ¿Tiene acaso una bola de cristal para saber lo que pasará en la economía mundial? ¿Cómo pretende el señor Pizarro reducir el gasto público cerrando el Ministerio de Vivienda cuando va a crear uno de la Familia si llega al Gobierno? ¿Por qué afirma el señor Solbes que la crisis inmobiliaria será pasajera? ¿En qué se basa? ¿Por qué el señor Pizarro echa en cara el monocultivo de la economía del ladrillo si fue durante la época de gobierno del PP cuando se produjo el “boom” inmobiliario? Resumiendo: empate técnico.

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No es país de tontos.
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Jose Manuel Balbuena | 19-02-2008 | 08:06| 0

Estoy convencido de que cuando un artista o cualquier personaje de la vida pública se posiciona en política, sabe de sobra lo que hace. Es decir, tiene medidas hasta las últimas consecuencias de su actitud y hasta juega con ella. Quizá por eso, las declaraciones que ayer mismo se publicaron en este periódico del cantautor asturiano Víctor Manuel, carecen de sentido. Al ser preguntado por su apoyo al Presidente Zapatero junto con un grupo de cantantes y actores dijo, «Muchos artistas no han hecho campaña por temor al PP», lo cual, a mí modo de ver, es una auténtica falacia. Porque, vamos a ver, que un artista se manifieste públicamente hacia un lado o el otro, ¿qué le puede representar? ¿Qué lo ignoren en la televisión pública cuando hay tres más privadas y tropecientos canales por cable o satélite? ¿Qué no lo contraten en tal o cual ayuntamiento cuando el del signo contrario lo incluirá como fijo en su programa de festejos? ¿Qué quizá lo critiquen en un medio cuando el de la competencia lo alabará hasta el corvejón? No existe ese discurso del miedo que nos quiere hacer creer el de Mieres. Cada uno se posiciona donde le da la gana y, si no lo hace, es porque, o bien no le apetece, o bien no quiere mezclar su carrera con la política, En fin, permítanme que termine parafraseando el título de la película de otro que también se moja y no paran de darle premios, a la sazón, Javier Bardem: no es éste, precisamente, un país de tontos.

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Intuyendo tendencias.
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Jose Manuel Balbuena | 17-02-2008 | 14:17| 0

Tampoco se crean mucho las encuestas del CIS y les explicó el porqué. Éstas, más o menos, se realizan en tiempos donde nada tienen que ver con los momentos decisivos de cara a unas elecciones, o sea, con periodos como éste donde están apunto de empezar. Por otra parte, la muestra que se toma es más bien escasa y, por tanto, saber por dónde va a ir la intención de voto con tan poco número de encuestas se hace bastante difícil. Además, si se fijan en la última difundida, las horquillas que se dan de margen van hasta los cinco diputados para cada uno de los principales partidos (a los pequeños casi los ignora), por lo que, obviamente, vienen a decir bien poco sobre la futura configuración del Congreso. Conclusión: la encuesta del CIS, al final, dice lo que todos más o menos sabíamos, es decir, que las cosas van a estar bastante ajustadas. Ahora bien, si es bueno fijarnos en cuál es la principal preocupación de los ciudadanos a pocas fechas de los comicios porque, al fin y al cabo, es lo que debe marcar el debate en la campaña electoral. En este sentido, parece claro que ciertos temas han ido perdiendo peso, mientras que otros han ganado. Así, por ejemplo, el terrorismo o el debate territorial -que aparentemente parecían ejes de esta campaña- han pasado a un segundo plano, mientras que la economía se muestra casi como el principal punto de debate. Y se preguntarán ustedes, ¿es bueno que esto sea así, o sea, que dejemos de hablar de la lacra del terrorismo para centrarnos casi en nuestros bolsillos? Pues yo creo que sí, que el terrorismo no sea sentido como un tema de campaña es, para mí, una buena noticia.

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¿Quién crispa a quién?
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Jose Manuel Balbuena | 15-02-2008 | 08:15| 0

Parece que la última catarata de acusaciones entre nuestros dos grandes partidos viene por echarse a la cara el tema de la crispación. Lo cual, por cierto, tiene cierta dosis de ironía porque, si, por ejemplo, dos personas discuten por quién insulta o otro, al final, seguro, acabarán vituperándose aún más. Pero, bien, el debate surgió por unas palabras del Presidente Zapatero a micrófono cerrado después de una entrevista televisada. Dijo «Nos conviene que haya tensión» al ser interpelado sobre lo que predicen las encuestas para el próximo 9 de marzo. Y, como no podía ser de otra manera, a mí juicio, esta frase fue interpretada de manera incorrecta al sacarla de su verdadero contexto. Porque, lo que pretende cualquier candidato, lógicamente, es que sus votantes salgan ese día de casa y vayan a las urnas, es decir, que tengan «tensión electoral» (palabra que le quedó por decir) para que no se produzca una alta abstención. Sin embargo, lo que algunos quisieron ver fue una especie de invitación hacia la crispación que, a mi modo de ver, no viene en absoluto a cuento. Pero, en fin, creo que asistiremos a unos comicios duros porque es lo que se ha instaurado en nuestra política. Quizá hubo un hecho que la cambió por completo hasta llevarla a una espiral de tensión (en la vida pública, matizo) continua: el 11M. Los atentados de Madrid y todas las consecuencias que de ellos se derivaron (cambios de gobierno, acusaciones de manipulación, respuesta ciudadana en forma de movilizaciones…); fueron el inicio de una forma de hacer política más lacerante para el contrario y, sobre todo, de un ansia de revancha por parte de unos y otros. En fin, veremos qué pasa.

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El discurso del «donde yo pago».
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Jose Manuel Balbuena | 13-02-2008 | 08:11| 0

Observo curioso como, al socaire de la polémica entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal, soterradamente, se insiste una y vez en la siguiente argumentación. Más o menos viene a decir la misma que, se ha sido injusto con el Gobierno en las críticas de los Obispos, puesto que, estos, al fin y al cabo, reciben una importante cuantía de fondos públicos. Lejos de volver a analizar si el documento de la Iglesia fue o no correcto con respecto a anteriores ocasiones, me propongo demostrarles lo peligroso que es un discurso donde, las críticas y el dinero público, son incompatibles. Y es que, a uno le hubiese sentado mejor si la argumentación en contra del posicionamiento eclesiástico se hubiese llevado, no sé, por un camino que no condujese directamente a recordar que quien paga manda. Pero, claro, eso de «ya revisaremos el convenio con la Santa Sede» suena precisamente así. Y es que, el poder, siempre tiene tendencia a negarle el derecho a ponerse en contra a todo aquello que sufraga. Piensen si no cómo sentaría a cualquier Gobierno críticas de colectivos como parados o pensionistas, a los cuales, directamente, paga. Piensen si sería justo que, el trabajo en la función pública, estuviese sometido a dicha ley no escrita: si criticáis vuestra nómina nunca será revisada, por ejemplo. Piensen si, en definitiva, no es completamente humano y, por lo tanto, perverso, el pensar que a quien le das algo tiene que estar a tus órdenes, puesto que, en resumidas cuentas, le puedes cortar el grifo cuando quieras.

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El errático discurso de IU.
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Jose Manuel Balbuena | 10-02-2008 | 09:36| 0

Asisto, como en todas las campañas, con atención a los discursos de los partidos. Esto es, a su manera de llegar a los ciudadanos. Aparte de considerarlos en muchas ocasiones oportunistas, flojos, o que dicen bien poco; siempre tienden a reflejar la personalidad del partido. Es decir, el lugar político que quieren ocupar y con el que pretenden atraer el voto. En el caso de Izquierda Unida -quizá por los malos resultados que le han ido acompañando últimamente- observo como éste se muestra cada vez más alejado de lo que una vez fue y da auténticos bandazos. Me explico. En ciertas comunidades (Euskadi o Cataluña) exhiben una faceta plenamente nacionalista, mientras que en otras, sin embargo, hacen notar el carácter internacionalista de su movimiento. Y es que, muchos valores que defendía este histórico grupo, se han ido perdiendo. Las sociedades, al aumentar su nivel de riqueza, se vuelven cada vez más conservadoras. Contar en la España del siglo XXI las bondades del comunismo es casi como querer predicar en el desierto. Nadie, a día de hoy, cambiaría nuestro sistema por un utópico comunismo, ya que, éste, desde la caída del imperio soviético, se muestra como un sistema fracasado. Como ejemplo de este voy y vengo, quiero estar aquí y allí, condeno la dictadura chilena de Pinochet pero miro para otro lado en Cuba; vean las palabras de su líder, Gaspar Llamazares, ante una propuesta del Partido Popular sobre el velo islámico. Como saben, el PP propone la prohibición del mismo en las aulas por considerarlo un símbolo de discriminación. Gaspar Llamazares, en contrarréplica, les pregunta «Si harán lo mismo con las monjas», cuando, perdónenme, pero eso es una auténtica chorrada. En el caso del «hiyab» estamos hablando de menores y colegios, en el caso de las monjas de adultos y personas que consagran su vida voluntariamente a la religión. O sea que, resumiendo, un grupo que se denomina laico a más no poder no le molesta que se lleve un símbolo religioso en un colegio, si éste es islámico, claro está.

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El “contrato de integración”.
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Jose Manuel Balbuena | 07-02-2008 | 17:09| 0

He de decir que, la propuesta lanzada ayer por Mariano Rajoy sobre la firma de un “contrato de integración” para los emigrantes, no me gusta mucho. Me parece, cuando menos, floja en alguno de sus puntos. Cuando se trata de deberes y obligaciones de un individuo lo que hay que hacer son leyes (o en su caso reformarlas, claro está). Si la Ley de Extranjería posee lagunas tal y como durante todos estos años se ha demostrado, pues que se cambie. Pero, díganme, ¿de qué valdría semejante contrato ante un incumplimiento del mismo si luego, como ahora, no se lleva a la práctica la orden de expulsión? ¿No prevalecerían siempre otras normativas, por ejemplo, un convenio firmado con determinado país, sobre dicho contrato? ¿Solucionaría esto acaso el verdadero problema, o sea, la llegada masiva de “cayucos” a las playas? ¿Qué es eso, como señala en uno de sus apartados, de aceptar las costumbres españolas? ¿Incluiríamos en ese caso la siesta, por ejemplo? Que la emigración se integre y forme parte sin reticencias de nuestra comunidad, creo que es compartido mayoritariamente por todos. Ahora bien, para eso ya existe una Ley, la de Extranjería, repito, que no se cumple en la mayoría de los casos. El objetivo de nuestros gobernantes debería ser que la misma se llevase a la práctica y, sobre todo, mejorarla.

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El “caso Haro”.
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Jose Manuel Balbuena | 05-02-2008 | 10:07| 0

Hubiese sido interesante conocer la sentencia en el caso de Tomás Delgado contra los padres de un chico al que atropelló. Como saben, el conductor, interpuso una demanda contra los herederos legales de un joven de 26 años al cual arrolló con su vehículo por los daños ocasionados en éste. Finalmente, y «ante la presión mediática» según declaró, decidió retirarla. Pues bien, hubiese sido edificante conocer el criterio del juez a la hora de valorar la importancia de cada uno de los daños -o bien los materiales del vehículo (chapa y pintura), o bien los morales (el perder a un hijo)- puesto que el tema se ha puesto de moda. La práctica, o sea, denunciar a las víctimas de un atropello cuando se ha demostrado la falta de culpabilidad en el conductor, antes era considerada como “indeseable” dentro de los profesionales del sector. Sin embargo, ahora, parece que las aseguradoras instan a sus clientes a que demanden por daños y perjuicios a las víctimas. Así, el padre de una chica de 34 años en Castellón se enfrenta a un proceso similar. Éste ve cómo tiene que afrontar un juicio donde le piden 6.995 euros, porque, su hija, iba por el arcén de una autopista sin chaleco reflectante en una noche de eclipse lunar. En Sabadell, a un hombre que sufrió la amputación de la pierna izquierda y graves secuelas le demandan 4.991 euros después de haber cobrado 28.000 euros como indemnización pactada con el demandante. En fin, juzguen ustedes si esta práctica es moral o no y qué debería hacer la justicia en cada uno de estos casos, porque, de las futuras sentencias, dependerá el que haya o no más demandas de este tipo.

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