El Comercio
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Los debates televisados.
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Jose Manuel Balbuena | 14-12-2007 | 07:38| 0

Hay quien sostiene que Mariano Rajoy se equivocó al no querer debatir públicamente durante la anterior campaña con el, por aquel entonces, candidato Zapatero. Bien, yo he de decir dos cosas a tenor de esto. Primero, considero el efecto de un debate bastante limitado, puesto que, entre otras cosas, sus formatos suelen ser rígidos y estudiados para que apenas dejen ver al candidato de verdad y segundo, las elecciones del 2004 fueron tan atípicas debido al atentado del 11-M que toda la parafernalia electoral pasó a segundo plano. En todo caso, esta semana ya supimos que para la nueva contienda de marzo tendremos, de momento, dos debates. Y, lo que resultó más curioso, la forma de anunciarlo fue completamente contraria a lo que recomiendan los manuales de política. Desde una tribuna pública Rajoy habló de que le gustaría tener tres debates y, lo que fue más chocante, señaló las cadenas en las cuales deberían celebrarse. Craso error. A los cinco segundos ya le estaban lloviendo las críticas por dejar fuera a la cadena pública (RTVE) y una privada (La Sexta). Digamos que, este tipo de cosas, deben entretejerse en las bambalinas de los partidos. Su departamento de comunicación (o coordinador de campaña en su caso) es el que tiene que ponerse de acuerdo con el contrario, pero, lógicamente, en ningún caso el líder debe ser públicamente responsable de la elección de medios ni contenidos. Ayer, como no podía ser de otra forma, desde el PP se rectificó. Ya ni se señalaron cadenas, ni formatos. Únicamente, que se habían puesto de acuerdo con el oponente en que fueran dos y las fechas. De los errores, también se aprende.

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Crónica de un desencuentro más.
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Jose Manuel Balbuena | 12-12-2007 | 07:56| 0

Ayer, por cuarta vez, el Partido Popular recibió la oposición de todo el arco parlamentario hacia sus propuestas en materia de política antiterrorista. La proposición no de ley pedía, fundamentalmente, dos cosas. Una, la ilegalización de Acción Nacionalista Vasca y el Partido Comunista de las Tierras Vascas y dos, la revocación de la resolución aprobada en mayo de 2005 que autorizaba a la negociación con ETA. Bien, vayamos por partes. Complicado tenía, y ellos lo sabían, que dicha proposición prosperase en la Cámara. En ambos casos, tanto la ilegalización como la revocación del permiso, sería admitir un error por parte del Ejecutivo y, claro, difícilmente, se iban a votar contra sí mismos. Después de recabar pruebas (más que un CSI, por cierto) el Gobierno piensa instar la ilegalización de ambas organizaciones, con lo cual, lógicamente, dará por hecho que aquella depuración a la carta, o sea, por listas tal y como se llamó, fue un arma que no sirvió para mucho. Decidir dentro de un entramado político de este tipo quién, por decirlo así, es bueno y quién es malo; resulta casi imposible. O se ilegaliza un partido o no y punto, sería la moraleja del asunto. Por otra parte, la revocación del mandato tendría tintes de admitir públicamente el fracaso en una negociación (cosa, claro está, que ya todos sabemos), por lo que, de momento, tendremos que fiarnos de su palabra de que no habrá ningún tipo de contacto. Sería, a mí modo de ver, imperdonable que eso sucediera y, francamente, pienso que no se volverá a tropezar con la misma piedra, ¿o no?

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El fantasma de la inflación.
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Jose Manuel Balbuena | 10-12-2007 | 11:34| 0

Uno de mis escritores de cabecera, Stefan Zweig, relataba la situación que se vivía en Berlín poco antes de la Segunda Guerra Mundial. Decía que la inflación -ese fantasma que tanto asusta a los economistas- era tan alta y difícil de controlar que la gente se dedicaba a gastar todo su dinero porque ahorrar no servía de nada (véase la película “Cabaret” inspirada en aquella época). Es más, aseguraba que una de las causas de la llegada de Hitler al poder había sido esa: la incapacidad para poder gobernar una economía que registraba incrementos exorbitantes en productos básicos y, por tanto, llevaba a la gente a la desesperación. Sin llegar a tanto, en las economías modernas, la inflación siempre es un mal que conviene atajar. Últimamente, en nuestro país se están produciendo fenómenos inflacionistas que, según el propio Ministro de Economía, resultan, cuando menos, preocupantes. Antiguamente, cuando la economía se controlaba desde el propio sistema, las medidas a realizar estaban claras: era necesario enfriarla. Eso se hacía reduciendo el consumo al subir el precio del dinero (y con ello el tipo de interés), o, en su caso, aplicando una política fiscal más dura. Ahora, tal y como están las cosas, la situación es más complicada. Recuerden que, la política económica, ya no sólo depende de un país, sino que es el Banco Central Europeo quien la dicta. Por otra parte, éste ya realizó subidas reiteradas de los tipos de interés para así reducir el consumo y, con ello, también, inevitablemente, trajo la crisis hipotecaria. Hay que tener en cuenta que, la actual situación inflacionaria (el IPC acabará el año rondando el 4 por ciento), tiene sus fundamentos en la subida del petróleo y otros productos básicos que afectan directamente a la cesta de la compra (todo lo relativo a cereales, por ejemplo). Por ello, me temo que, poco o nada, puede hacer nuestro Gobierno por contenerla, ya que, desgraciadamente, no tiene ningún control sobre los mismos. En resumen, nuestra inflación depende más de otros que de nosotros. O sea, la famosa globalización.

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Desconsolado Marín.
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Jose Manuel Balbuena | 07-12-2007 | 18:29| 0

Ayer, en el XXIX Aniversario de la Constitución el Presidente del Congreso, Manuel Marín, sorprendió a todos con un discurso poco habitual. Con tono quejicoso -a mí modo de ver demasiado- señaló que «no se puede repetir otra legislatura tan dura y tan ruda como la que hemos tenido». Cuando uno le veía así, de esa guisa meliflua y tontorrona delante de un puñado de cámaras, daba la impresión de que estaba hablando del estallido de la Tercera Guerra Mundial, o un ataque nuclear, o, quizá, una invasión marciana repentina y que pusiese en peligro a la humanidad. Pero no. Lo que el Presidente del Congreso denunciaba es que los señores diputados se ponían acalorados en los debates y, como dijo en una ocasión, se buscaban unos a otros para montarse auténticas emboscadas en los pasillos. Bien, coincidiendo con él en que no fue una legislatura fácil, también se hace necesario señalar que hubo otras de semejante corte. En la última de Felipe González, a parte de sonados escándalos de corrupción, se hizo famosa la frase de «váyase señor González» por parte de un José María Aznar que practicaba con inusitada violencia desde la tribuna de oradores. La última de éste, o sea, con toda la guerra de Irak en marcha, los follones parlamentarios era continuos, tanto, que, la Presidenta por aquel entonces, se volvía loca para poner orden puesto que los señores diputados ni se respetaban el turno de palabra. En resumen, efectivamente, el 11-M trajo la crispación a nuestra política. Hubo un antes y un después de aquel triste episodio, sin lugar a dudas. Pero, por favor, señor Marín, que la suya tampoco fue el acabose. Jolín…

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Una manifestación desastrosa.
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Jose Manuel Balbuena | 05-12-2007 | 07:39| 0

Ya lo decíamos ayer: la falta de compromiso de unos y otros ha dejado a la convocatoria completamente huérfana. Ni el Gobierno (el Presidente Zapatero anunció bien a las claras su intención de no asistir), ni la oposición (Rajoy decidió a última hora acudir), ni las asociaciones de víctimas del terrorismo (AVT y el Foro de Ermua no participaron), ni, por lo visto, la gente normal y corriente (apenas 5.000 personas); apoyaron el acto. A este panorama desolador contribuyó también, a mi modo de ver, una desastrosa organización. En cinco minutos -el tiempo que empleas en quitarte de encima a un conocido- despacharon el asunto. Parecía, la verdad, como si todo estuviese montado para que, los políticos de turno, saliesen en la foto y poco más. Todo lo que debe llevar consigo un acto bien organizado: lemas, calor popular, discursos emotivos.. quedó para la próxima convocatoria. Está claro que, a día de hoy, lo que mueve a la gente a manifestarse en temas terroristas es el rechazo (por no decir el odio), hacia una determinada política (la del Gobierno, en concreto). Comparen esta manifestación con la última (y no fue de las mayores) de la AVT, y verán la diferencia. La calle, parece, ya no es sólo de la izquierda. En fin, tendremos que esperar hasta la próxima para ver de verdad la unidad que tanto se pide. Una pena.

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Un cúmulo de ausencias.
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Jose Manuel Balbuena | 04-12-2007 | 11:33| 0

La manifestación que se producirá hoy en Madrid con el lema «Por la libertad, para la derrota de ETA», traerá cola. Sí, porque tal parece que nadie significativo quiera comprometerse con ella. El Presidente del Gobierno no acudirá porque, según su propio partido, nunca ha asistido a ninguna desde que lo es. Ahora bien, por un motivo más que justificado como éste, tampoco estaría de más que rompiese la norma. Más bien -y siendo mal pensado- es como si temiese a los silbidos y abucheos de algunos asistentes. Mariano Rajoy, pues, a esta hora, se lo está pensado. Sí parece que se ha desmarcado de la postura de la Asociación de Víctimas del Terrorismo y eso ya es significativo. A ésta, a la AVT, sinceramente, no la entiendo en absoluto. Hace unos días salía en manifestación para reclamar precisamente la ilegalización de ANV y PCTV, junto con la revocación por el Parlamento del permiso para la negociación con la banda terrorista. Ahora, quizá más cargados de razón que nunca, dicen que no acudirán porque, entre otras cosas, ponen como condición que se pongan en práctica sus exigencias. En definitiva, parecen seguir cada vez más por la vía política como guía en sus reivindicaciones. A todo este caos ha contribuido definitivamente las bochornosas imágenes que ayer se produjeron en algunos consistorios. Más que cinco minutos de silencio, la verdad, aquello parecía cinco minutos de improperios. Y, claro, con semejante paisaje delante de las narices, nadie se atreve a dar la cara por dos jóvenes, recuerden, que perdieron su vida uno y el otro está en coma por el atentado.

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Triste domingo de invierno.
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Jose Manuel Balbuena | 02-12-2007 | 19:23| 0

Sobre el atentado que costó la vida a un muchacho de 24 años y a otro lo tiene en coma, poco se puede decir. Solamente, pienso, condenarlo y repudiar a sus autores. Ahora bien, de cómo se produjo y las reacciones posteriores que se han sucedido, sí cabe comentar algo. Miren si no.

Uno. A veces el destino es cruel con las personas. ¿Quién le iba a decir a los dos guardias civiles que parar a tomar un café les iba a costar la vida? Fíjense que Interior señala que el hecho fue casual, o sea, que se encontraron de frente con sus verdugos y estos, en vez de huir, se dedicaron a asesinarlos. La verdad, penosa coincidencia, aberrante reacción.

Dos. Es de esperar que el Estado francés actúe con contundencia. Un país vecino y socio no puede permitir que unos terroristas, no ya sólo campen por su territorio, sino que lo utilicen para perpetrar atentados. Hasta ahora, la respuesta de Francia ha sido impecable, lógicamente, con este asesinato, aún lo será más. Les recuerdo que uno de sus objetivos es precisamente ocupar esos territorios, el otro, como saben, Navarra.

Tres. La respuesta unánime y sin fisuras de todas las fuerzas políticas ha sido lo más positivo del fin de semana. No es el momento de discutir, ni de dividirse. El objetivo común, derrotar a ETA, es compartido por toda la sociedad. Ya habrá tiempo de ver qué se ha hecho mal y qué bien. Por el momento, bien nuestra clase política.

Y cuatro. Hace unos días, a tenor de la construcción el AVE vasco, se pudo saber que la banda terrorista y sus compinches practicaban amenazas continuas contra las empresas y sus trabajadores. Uno de las contratas, asustada por el cariz del asunto, decidió retirarse por considerar la situación insostenible. El hecho -absolutamente habitual en la sociedad vasca- ha llevado a que, cuando algo no les gustaba (ora un trazado, ora una infraestructura cualquiera), acababan por amenazar y amedrentar a quienes se les ponían por delante (la central de Lemóniz o alguna que otra la autovía son algunos ejemplos). Como pueden ver el cambio que pretenden estos iluminados, no sólo es político, sino que también afecta hasta una simple línea de tren. La última banda terrorista de Europa es así: sádica en sus formas, perversa en sus intenciones hacia la sociedad que dice proteger.

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Ni contigo, ni sin ti.
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Jose Manuel Balbuena | 29-11-2007 | 19:58| 0

La vuelta de José Bono a la política podría resumirse en eso: ni contigo, ni sin ti. Recuerden que, el ex ministro de Defensa, dejó su puesto para dedicarse más a su familia, sin embargo, apenas unos meses después, vuelve. El caso es que, su abandono, se interpretó como una falta de sintonía con la política que el Presidente Zapatero estaba ejerciendo por aquel entonces. Pues bien, el tiempo lo debe de curar todo porque si no… Ahora, acepta ser candidato por Toledo, terreno, por otra parte, que conoce de sobra. Parece ser que aspira (o tiene prometido) ser Presidente del Congreso de los Diputados en la nueva legislatura, ahora bien, tampoco es tan fácil. Lo primero es ganar las elecciones y luego ver cómo se configura la cámara. Me explico. Salvo que se forme una mayoría absoluta (cosa, con la actual configuración, bastante difícil para cualquier partido), lo demás son especulaciones. Puede que se gane pero, la política de pactos para poder gobernar, haga que el presidente sea de otro partido (véase el caso catalán donde es de Esquerra Republicana). Puede que se pierda y, por el mismo motivo anterior, haya que ceder dicho puesto. En todo caso, si no logra José Bono el cargo, ¿aceptará ser un diputado más durante toda la legislatura? ¿Dejará entonces de verdad la política activa? Si vuelve el Partido Socialista a gobernar, ¿se sustraerá acaso a ser otra vez ministro pero de mayor enjundia? No sé, pero en política todo puede suceder. He aquí la prueba.

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Cierto hartazgo climático.
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Jose Manuel Balbuena | 28-11-2007 | 11:24| 0

Veo -no puedo decir que sorprendido- como la ola sobre el cambio climático crece y crece, y hasta vuelve a crecer. Ayer, el Presidente Zapatero, se mostró orgulloso ante las cámaras con los paneles solares del complejo de Moncloa, los cuales, por cierto, según dicen las malas lenguas, fueron instalados por el anterior inquilino en el año 2000. Bien, lo primero que hay que decir es que, meter la lucha contra el cambio climático en la guerra política, no favorece en nada a la causa. Piensen que, el Presidente, tuvo 4 años para darse cuenta o instalar un nuevo sistema energético, pero, ay, ¡qué casualidad!, va a ser ahora, o sea, a pocos meses de elecciones, cuando nos lo muestra en público. Lo segundo es que, los mensajes alarmistas, tampoco ayudan mucho. Ayer, nuevamente, el inquilino del palacio, dijo “El cambio climático es el principal problema de la humanidad”, cosa que, como comprenderán, resulta cuando menos discutible. Parece como si ahora las guerras no importasen, o el hambre y la pobreza fuesen objetivos secundarios, o los extremismos en forma de terrorismo tampoco resultasen relevantes. Y es que, para reafirmar su teoría, señaló “Hay que firmar un nuevo contrato con la tierra”, como si, eso, la verdad, hubiese existido alguna vez. Desde que el primer homínido pisó la tierra el hombre ha intentado dominarla, sin embargo, y pese a los avances técnicos, nunca lo ha conseguido. La tierra, tal y como la conocemos, borró civilizaciones del mapa, creó continentes e hizo desiertos donde antes había agua. Así, pues, ya me contarán, qué tipo de contrato se puede firmar con ella (hace con nosotros lo que le da la gana, en definitiva). En fin, yo sólo reclamo desde esta tribuna virtual que no se intente utilizar al cambio climático como una cortina para tapar todo. Nada más.

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Matrimoniadas.
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Jose Manuel Balbuena | 27-11-2007 | 09:49| 0

“La soledad del juzgador”, el libro de la mujer del juez Gómez Bermúdez, fue presentado ayer con notables ausencias. A su puesta de largo no acudieron ni los magistrados compañeros de su marido en el tribunal del 11-M, ni destacados representantes del aparato judicial, ni una parte de las víctimas. Recuerden que, el susodicho libro, generó toda una polémica, puesto que, entre otras cosas, contaba detalles sobre las interioridades del juicio, no ponía muy bien a ciertos compañeros de su marido y, además, revelaba conversaciones de las víctimas. O sea, todo un estupendo cóctel para llegar a la fama de forma rápida y contundente. Confieso que ni lo he leído ni tengo la más mínima intención de hacerlo. Es, a mí juicio, todo un ejercicio de oportunismo que la autora podría haberse ahorrado. Primero, por el bien de su propio marido a quien afeó su labor dentro del juicio del 11-M y segundo, por la justicia en sí -recordemos que Elisa Beni es jefa de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Madrid- cuyas bambalinas no tienen porqué verse en semejantes trances. Ayer, la autora, se dedicó a pedir perdón a quienes haya podido ofender con su publicación. Demasiado tarde. El daño ya está hecho y la campaña de marketing amortizada. Ahora, sólo queda cobrar los derechos de autor.

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kika47_1390494074313 31-03-2017 | 21:30 en:
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kika47_1390494074313 26-03-2017 | 09:43 en:
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