El Comercio
img
Vía muerta.
img
Jose Manuel Balbuena | 21-11-2017 | 05:43| 0
unknown

El portavoz de la juta de gobierno, Fernando Couto, considera determinante la postura que tome el PSOE para que esta ciudad tenga presupuestos. Lo hace después de constatar que su aliado del año pasado, Xixón Sí Puede (XSP), esta vez no lo va a ser. La formación morada no está dispuesta –a tenor de los hechos y mensajes emitidos- a aprobarle unas cuentas a Foro. Razones externas (la dura exigencia de municipalizar el servicio de ayuda a domicilio) e internas (el descontento de las bases con el apoyo que se dio) hacen que resulte prácticamente imposible. Por eso, Couto señala al socialismo local como quien debería de dar la cara en este momento. Esto es, sentarse a negociar para que Gijón, más que probablemente, no acabe con sólo unos presupuestos aprobados de cuatro posibles. Pues bien, José María Pérez, el portavoz del grupo municipal, aceptó el reto. Eso sí, haciendo tantas recriminaciones por anticipado que ya nos da una idea de cuál va a ser el resultado final. Una, que Carmen Moriyón no es en absoluto de fiar. Según Pérez, «sistemáticamente incumple sus acuerdos de Pleno, pese a votar a favor de muchos». Y la otra, que se sienten segundo plato en la mesa. Es decir, que sólo se han fijado en ellos una vez que XSP ha sido descartado para el diálogo. Así y todo, aceptan trasladarle sus propuestas que, faltaría, son de máximos. O sea, que exigirían un esfuerzo ímprobo por parte de Foro en caso de tener que llevarlas a cabo. Plantean ni más ni menos que un importe económico de 50,2 millones de euros, lo cual representa casi un 25 por ciento del monto presupuestario total. Además, incluyen una reorganización de distintas áreas con ceses incluidos. En concreto, el del director general de Empleo, Pelayo Barcia, porque, según Pérez, la Alcaldesa no se va atrever a destituir a las concejalas Aña Braña y Eva Illán. Cosa que, por lo visto, también sería de su agrado. Como ven, entenderse no va a ser fácil. Por un lado, los socialistas pretenden una reasignación de los recursos a medida y, por otro, cambiar determinados puestos señalando con el dedo quién debe marcharse. Está claro que, si no cambian las condiciones, el acuerdo a explorar parece una vía muerta. Máxime si tenemos en cuenta las circunstancias en las que se encuentra el PSOE. Inmensos en plena campaña electoral para renovar a su ejecutiva local. Algo que también influye y mucho. De hecho, creo que es determinante. Ningún secretario general gijonés recién elegido quiere encontrarse con un pacto presupuestario de este tipo. Eso lo sabe el grupo municipal y por eso actúa de esa manera: exigiendo imposibles.

 

Ver Post >
Con alfombra roja.
img
Jose Manuel Balbuena | 18-11-2017 | 07:04| 0
29355743-624x350

Atención ciudadanos: en la Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias (ZALIA) han caído del guindo. Se les ha aparecido la virgen, podríamos decir. Acaban de darse cuenta de que, al igual que les ha sucedido a muchos propietarios desde que pinchó la burbuja inmobiliaria, para vender sus parcelas tienen que bajar el precio. No les queda otra. Eso de intentar colocar en el mercado una zona logística sin accesos (aunque estén en marcha), sin estación intermodal (aunque su diseño esté pagado por Bruselas) y con unos terrenos donde crece el plumero de la Pampa (dando una imagen de abandono total) no es nada fácil. Ahora bien, ese primer paso, o sea, adecuar el valor de los terrenos a la nueva realidad inmobiliaria, han tardado en darlo ni más ni menos que diez años. A cualquiera que hubiese estado interesado en adquirir una parcela, ojo, le pedían más del doble del precio real. Comenzaron intentando comercializarlas a entre 130 y 185 euros metro cuadrado en plena crisis. Resultado: ni Dios se interesó por ellas. Luego bajaron a 100 y 125 siendo igualmente muy poco atractivas. Sucedió lo mismo. Y en la actualidad, una sesuda consultora internacional contratada al efecto, les acaba de certificar lo que todo el mundo sabíamos, porque es el abecé del mercado inmobiliario: resulta imposible encontrar clientes con precios de 2006. Proceso, como digo, que miles de propietarios han venido aplicando desde hace una década –cuando comenzó el declive del sector- para poder deshacerse de sus inmuebles. Máxime, cuando en nuestro paraíso natural existe una burbuja de suelo industrial de órdago. Millones de metros cuadrados inactivos –polígono de Bobes en Siero, Lloreda en nuestra ciudad o todos los terrenos liberados de Hunosa, por ejemplo- y que ya han llevado a cabo este ajuste para ser competitivos. Sin embargo, en la ZALIA son así. En absoluto les daba vergüenza mostrar un balance tan magro: sólo cuando se crearon (año 2005) consiguieron vender una única parcela a la patronal del transporte Asetra. A partir de ahí, la nada más absoluta. Ni siquiera el intento de adecuar el producto para hacerlo atractivo. Según parece, existe una importante compañía del metal –Norteña de Comercialización Siderúrgica S.A (Norsider)- que está interesada en adquirir 30.000 metros cuadrados para su implantación. A ver si no la espantan. Si no le vienen con chorradas y al final acaba yéndose a comunidades vecinas donde, por cierto, sí están al día. Los responsables de ZALIA, sin duda, tendrían que ponerle la alfombra roja. Un nuevo fracaso a estas alturas, o sea, seguir viendo cómo crecen los plumeros, sería casi definitivo.

 

Ver Post >
Discurso plano.
img
Jose Manuel Balbuena | 15-11-2017 | 05:21| 0
foto-debate-u50119715402mdc-u50115612486k6-624x400el-comercio-elcomercio

Nada nuevo bajo el sol. El discurso de Javier Fernández en el Debate de Orientación Política dejó claro lo que ya sabíamos: Asturias está parada. Quieta y estancada a la espera de un pacto que se antoja casi imposible. Me refiero, obviamente, al presupuestario de cara al año que viene. De hecho, es en lo que más puso ahínco el presidente del Principado durante su intervención, haciendo constantes llamamientos a la búsqueda de acuerdos dentro de la izquierda. Apelando a su sentido de la responsabilidad y dejando atrás las desavenencias constantes que han marcado esta legislatura. Era el objetivo de este primer día y, por lo que dijeron después de la sesión tanto Podemos como IU, no parece que su confianza haya subido demasiado. Es más, Fernández llegó a ofrecerles acuerdos concretos como una red educativa pública y universal de 0 a 3 años -que ya había acordado con IU en el pacto de investidura- y la creación de una unidad anticorrupción. Algo en lo que Podemos está muy interesado, pero siempre que se gestione a su manera, es decir, con independencia total del gobierno. Eso sí, fue claro en cuanto a las posibilidades de explorar la otra vía: alcanzar un pacto con el PP como el año pasado. El Presidente no lo ve ni de lejos. Cree que eso de querer bajar los impuestos hasta límites insospechados, pone en peligro la financiación de los servicios. Entiende, pues, que ya con la rebaja en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones que se produjo en este ejercicio, se ha agotado el cupo de las bajadas fiscales en nuestro paraíso natural. No hay más. Que se contenten con esto los asturianos que la fiesta se acabó. Asimismo, tuvo lugar la tradicional defensa del carbón, aunque luego el PSOE junto con Unidos Podemos vote en el Parlamento español el anticipo del cierre de las térmicas. La apuesta inequívoca por la sanidad pública con la anunciada ampliación del Hospital de Cabueñes, además de alguna mención sobre la cooficialidad del asturiano que, a su juicio y como es notorio, no toca. Estamos, por tanto, ante una legislatura ya casi amortizada. Faltan 19 meses para que se acabe y, sin embargo, tal parece en el día de ayer se estuviera despidiendo de nosotros. Que nuestro paraíso natural fuese un lugar próspero, lleno de gente joven que encuentra trabajo para no tener que emigrar y al cual llega población en masa. Nada más lejos de la realidad. Asturias necesita un empujón, un fuerte empujón, y no parece que lo vayamos a tener en lo que nos resta hasta elecciones. Al menos, esa sensación quedó después de escuchar un discurso de Javier Fernández demasiado plano.

Ver Post >
Estancados.
img
Jose Manuel Balbuena | 14-11-2017 | 05:27| 0

29227436-624x513

Salvo milagro de la virgen de Covadonga, esta ciudad volverá a entrar en prórroga presupuestaria el año que viene. Todo parece indicar que va a ser inevitable. La primera ronda de contactos que ha tenido el equipo de gobierno con los diferentes grupos municipales, no ha sido muy fructífera que digamos. Al PP, por ejemplo, le espanta el proyecto presentado. Es más, hasta sus representantes se mostraron «desolados» tras el encuentro. Ciudadanos, aunque salió «razonablemente satisfecho», también señaló el «escaso margen de negociación» que había. El PSOE considera «imprescindible introducir cambios» e IU, por su parte, sí parece dispuesta a discutir partidas concretas. Sin embargo, la clave de todo este proceso se encuentra en la postura que tome Xixón Sí Puede (XSP). Muy condicionada por dos nudos gordianos difíciles de desatar. El primero, supedita su abstención o voto favorable a la remunicipalización del servicio de ayuda a domicilio. Algo que la Alcaldesa, en el Pleno del pasado jueves, dejó absolutamente claro: no la va a municipalizar porque hay cinco informes jurídicos y económicos en contra. A cambio, ofrece una mejora de las condiciones de trabajo en el nuevo contrato que se firme con la empresa adjudicataria. Y el segundo, sin duda, tiene que ver con el debate interno que se está llevando a cabo en XSP. El mosqueo de sus bases al considerar que el apoyo dado este año ha sido baldío. O por decirlo de otra forma: poco rentable. Pese a poner en marcha su medida estrella, la renta social municipal, entienden que hay mucho desgaste en renovar unas cuentas a la derecha. Por tanto, y como es marca de la casa, cualquier proyecto que se negocie para Gijón tendrá que pasar por la asamblea de militantes de la formación. Algo que, a día de hoy, no creo que vaya a pasar el corte. Marío Suárez del Fueyo, el portavoz de XSP, lo decía en estas mismas páginas: «La aprobación está más lejos». Acostúmbrese, pues, a que toca sufrir. Es decir, a ver cómo se negocia de forma cruenta en cada Pleno, hay retrasos y en general la maquinaria municipal va mucho más lenta. De hecho, los que más van a padecer esta nueva prórroga serán quienes dependan del dinero público para subsistir. Aquellas asociaciones -entidades deportivas, culturales o sociales- que viven de las subvenciones. ¿Es esto el fin del mundo? ¿Un cataclismo en toda regla? Por supuesto que no. Ya casi nos hemos acostumbrado a ello. Ahora bien, no deja de ser de nuevo un fracaso mayúsculo de la política. Eso de que esta legislatura era la del pacto y el acuerdo… un cuerno. Más bien, yo diría que es la del estancamiento completo. Nadie da un paso adelante en este Ayuntamiento.

Ver Post >
Y que lo veamos.
img
Jose Manuel Balbuena | 11-11-2017 | 06:25| 0
grafico1-ktoc-624x385el-comercio

Ayer fue presentado en sociedad el proyecto de ampliación y reforma del Hospital de Cabueñes. No es la primera vez. Ya en enero del 2015, el anterior consejero de Sanidad, Francisco Blanco, lo había intentado a su manera. Es decir, de forma más modesta y dejando múltiples incógnitas por despejar. De hecho, la oposición se cebó en sus críticas tildándolo más de «proyecto imaginario» que otra cosa. Propaganda electoral de cara a los comicios a celebrar ese mismo año. Pues bien, decía entonces Blanco que la licitación iba a tener lugar pocos meses después. Sin embargo, han tenido que pasar más de dos años -sí, las cosas en nuestro paraíso natural funcionan de esta manera- para que se haya hecho realidad. En concreto, fue licitado en febrero de 2017 por 693.595 euros. El nuevo consejero del ramo, Francisco del Busto, como digo, lo presentó con todo lujo de detalles a los ayuntamientos y con gran parte de la cúpula sanitaria asturiana presente. Una ampliación y reforma, no podemos negarlo, muy ambiciosa. Al final de las dos fases que se quieren llevar a cabo, prácticamente tendríamos un hospital de paquete. Edificio de nueva planta, remodelación completa de su interior y mejores servicios acordes con el siglo que vivimos. Además, pasaríamos a duplicar casi la superficie actual, cien nuevas camas y, tecnológicamente hablando, nuestro vetusto Cabueñes estaría a la última. Dice Del Busto, como ejemplo, que los cirujanos desde la mesa de operaciones tendrán acceso directo al historial clínico del paciente. Como ven, muy guapo todo. Sólo con ver las infografías que se reproducen en estas mismas páginas, uno acaba enamorándose del nuevo complejo. Dejando atrás como una imagen del pasado ese hospital desbordado, obsoleto e incómodo que esta ciudad está pidiendo a gritos que se renueve. Eso, según el consejero, comenzará a verse hacia finales de 2018. Fecha en la que se pretenden comenzar las obras con una inversión prevista de 38 millones de euros. Ahora bien, si nos guiamos por las del otro gran centro sanitario de nuestra comunidad -me refiero al Hospital Central Universitario de Asturias (HUCA), claro- será más. Bastante más y con plazos de ejecución mucho más amplios. Para que se den una idea, el HUCA se acabó con un sobrecoste de 90,1 millones de euros. Un incremento cercano al 45% del importe final de su adjudicación. En fin, disfrutemos del momento. De ver cómo una de las grandes obras pendientes en Gijón, gracias a Dios, va tomando poco a poco cuerpo. Al menos, en lo que a la primera fase se refiere, porque la segunda, ojo, no tiene ni fecha establecida y es mucho más compleja.

Ver Post >
¿Cuándo es el momento?
img
Jose Manuel Balbuena | 09-11-2017 | 05:29| 1
29133066-624x416

El debate sobre la oficialidad del asturiano tiene algo de cíclico. Se produce casi cada legislatura. Unas veces salta a la palestra por una cosa y otras por otra. Esta vez, ha sido el giro copernicano del PSOE en su XXXII congreso quien lo impulsó. De hecho, la aprobación de un dictamen favorable a la cooficialidad causó gran revuelo en las filas socialistas. Era una auténtica novedad, puesto que, si bien entre las bases la llingua está bien vista, nunca ha sucedido lo mismo con la cúpula gobernante. Sin embargo, los nuevos aires que corren en la FSA le han dado la vuelta a la tortilla. Ahora mantienen una postura favorable hacia cooficialidad y eso ha sido cogido al vuelo por otros. Me refiero a Podemos e IU que hacen de ello ya su bandera. Una comisión parlamentaria creada al efecto –y presidida por IU- propone a la Junta General declararlo oficial. A eso hemos de sumar el presumible pronunciamiento favorable del Ayuntamiento de Gijón, propugnado también por ambos grupos. Junto con Oviedo que, por su parte, también aboga por una reforma del estatuto. Ahora bien, quien lo tiene en su mano, me refiero al grupo parlamentario socialista, está callado. Como dicen, a verlas venir. Javier Fernández considera que la oficialidad no toca. Como excusa pone que no lo lleva en su programa electoral. Con lo cual, nos vamos a encontrar con lo mismo de siempre: tanto nadar para morir a la orilla. Igual que ha sucedido en otras muchas ocasiones. Se calienta el sector proclive a la cooficialidad, unos cuantos grupos políticos la piden y, al final, nada. Seguimos en lo mismo. Escuchando los sobados argumentos en su contra. Que si va a ser obligatorio (¿es algo malo acaso aprender la lengua donde naces?), que si va a ser muy caro (y todo el dinero tirado en infraestructuras fallidas, ¿no?), que si va a «catalanizar» Asturias (¡toma ya! Resulta que el bable de repente nos va a volver independentistas. Por favor…). Personalmente, siempre me he mostrado favorable a que el asturiano sea oficial. En absoluto me asusta y lo afrontaría con toda la normalidad del mundo. No veo por ninguna parte los dragones y el cielo negro que algunos pintan. Es más, si no es de esta manera, un bien tan preciado y precioso como nuestra llingua, acabará desapareciendo. Algo así como unos zapatos metidos en el armario: la falta de uso acaba echándolos a perder. Pese a ello, como el gato escaldado del agua calienta huye, tampoco me hago muchas ilusiones. Entiendo que, aunque dicen que estamos más cerca que nunca de conseguirlo, no va a ser de esta vez. Lo considero realmente difícil. Tendremos que escuchar de nuevo, y si no al tiempo, lo de… no es el momento. Nunca es el momento.

Ver Post >
Incontinencia.
img
Jose Manuel Balbuena | 07-11-2017 | 05:40| 0
29002829-624x415

Jamás pensé que nuestro Ayuntamiento iba a tener que analizar una cesta de la compra. Es decir, en qué se gastan el dinero algunos gijoneses. Sin embargo, sucede con los beneficiarios de la renta social municipal. Sí, esa prestación que trata de ser universal y espléndida con una filosofía bien clara: no te preocupes, ya lo hago yo por ti. El informe sobre la utilización de las «tarjetas white», ya saben, esas tarjetas bancarias prepago con lo que pueden ir a los comercios y adquirir una serie de productos, depara datos interesantes. Resulta que lo más demandado son los electrodomésticos. Estos suman un total de 74.711 euros desde que se implementó el sistema en agosto. Mientras que la ropa le sigue con 51.177 y el calzado con 26.357 euros. Llama la atención, no obstante, que en medicamentos sólo se hayan gastado 830 euros y 522 en productos ortopédicos. Así mismo que la ropa deportiva goza sin duda de tirón: 32.607 euros se han invertido por parte de los usuarios en este concepto. Pues bien, sorprende que la Fundación Municipal de Servicios Sociales, por si tuviera poco con analizar las 3.867 solicitudes presentadas en la primera convocatoria, también tenga que revisar las compras efectuadas. Hacer una especie de «Big Data» (análisis de datos) para saber en qué invierten su ayuda los beneficiarios. Componer un catálogo, como si fuese el de un centro comercial en Navidad, para indicarles a qué pueden acceder o no. Eso sí, siempre para ir ampliándolo progresivamente porque, como saben, las necesidades para esta renta básica son infinitas, mientras que los recursos municipales no. Se pueden estirar los fondos de su dotación –ya hay una segunda convocatoria con 4,3 millones de euros más encima de la mesa- en una tendencia que va a ser exponencial. Incluso, desde Xixón Sí Puede, plantean ampliar ese listado de artículos con ordenadores o acceso a internet. El caso es que sólo en dos meses, ojo, se han trillado 222.696 euros para 238 beneficiarios. Esto viene a dar una media de 2.118 euros para cada solicitud que se concede. Hay aprobadas 1.331 ayudas por parte de la Fundación y bastante más del doble por analizar. La pregunta, pues, resulta obvia, ¿de verdad alguien piensa que esto es sostenible? ¿Pueden los servicios sociales del Ayuntamiento hacer un control exhaustivo sobre lo que se compra con la tarjeta? ¿No parece este sistema inmenso, inabarcable y que desbordará la capacidad a corto plazo? De hecho, en esta segunda convocatoria el grado de detalle de los artículos es máximo. Hasta se ha aprobado incluir en la lista productos farmacéuticos para la incontinencia. Exacto: de lo que sufre también la renta social municipal.

 

Ver Post >
El polígono del plumero.
img
Jose Manuel Balbuena | 04-11-2017 | 07:16| 0
images

Según parece, el Ayuntamiento tiene pensado impulsar dos grandes polos empresariales en nuestra ciudad. Serían en el entorno del astillero de Naval Gijón en la zona del Natahoyo, y en los terrenos de la antigua mina de La Camocha. El primero destinado a desarrollar proyectos vinculados con el mar (lo que se llama la «economía azul»), y el segundo dedicado al sector agroalimentario (denominado la «economía verde»). Desde el Centro Municipal de Empresas se va diseñar la estrategia más adecuada para cada caso, contratando el próximo año un estudio de competitividad al efecto. Asimismo, la primera fase de la ampliación del Parque Tecnológico se hará en 2020. Todo ello, una vez aprobado el nuevo Plan General de Ordenación (PGO) y la consiguiente compra de la finca «La Formigosa» a la Tesorería de la Seguridad Social. Pues bien, si las cosas salen bien –lo cual deseamos fervientemente- tendremos economía verde y azul, junto con más empresas tecnológicas. Sin embargo, el quid de la cuestión es que, el más oneroso de nuestros proyectos, el que supuestamente iba a ser el motor de Gijón y por ende Asturias, se ha quedado en nada. Es más, yo lo daría por completamente fallido y sin posibilidad alguna de sacarlo adelante. Me refiero, claro, a la famosa Zona de Actividades Logísticas e Industriales (ZALIA) de San Andrés de los Tacones. Más conocida en la actualidad como el polígono de los plumeros de la Pampa, dada la gran cantidad de plantas de dicha especie invasora que por allí crecen. De hecho, es prácticamente para lo único que sirve puesto que desde su creación se ha vendido una única parcela. El resto, pese a contar con una estructura de comercialización que cuesta lo suyo, no las han querido nadie. Ni siquiera El Musel que vio cómo desde Madrid frenaban una orden para la compra de dos parcelas, por un importe total de 1,1 millones de euros. Algo más parecido, la verdad, a una operación de rescate, que a la confianza que pueda tener el Puerto en la ZALIA. Este año el presupuesto municipal –si se aprueba- contempla una partida de 1,6 millones para hacer frente al pufo de la zona logística. A lo que habrá que seguir añadiendo más dinero ejercicio tras ejercicio, en lo que parece un pozo sin fondo. Un enfermo crónico, casi desahuciado, que no da ningún signo de recuperación. Mientras tanto, sigamos pensando en polos empresariales llenos de verde, azul o rosa. En retrasar el desarrollo de barrios como El Natahoyo -al impedir su construcción residencial en el PGO- creando allí una suerte de industria limpia que a saber cuándo y cómo se hará. El problema, el verdadero problema, lo seguimos teniendo con la ZALIA: un agujero negro que se traga lo que le echen.

 

Ver Post >
Una auténtica liberación.
img
Jose Manuel Balbuena | 02-11-2017 | 05:34| 0
15094750885677

Un soplido, eso es lo que le ha bastado al Estado para desmontar a esa todopoderosa república catalana, que el procés decía haber construido. Proclamada el viernes 27 de octubre, en una sesión parlamentaria delirante con voto secreto incluido, ya sospechábamos al día siguiente que algo iba mal. No había ni grandes manifestaciones en la calle, ni disturbios, ni siquiera resistencia civil. Lo opuesto a los pronósticos de quienes se mostraban reacios a la aplicación del artículo 155 de la Constitución. El presidente de esta república fantasma, Carles Puigdemont, se había ido corriendo a Girona. Sí, a las fiestas de su ciudad para dejarse ver en un restaurante. No sé, imagínense que el día de la independencia, un mandatario cualquiera, se va de excursión por la montaña. Alucinante, ¿no? Pues bien, por si fuera poco, ese personaje grotesco en que se ha convertido Puigdemont, el primer lunes de la república soberana se marcha por la frontera. A escondidas y de tapadillo coge un avión en Marsella, llega a Bruselas y monta una surrealista rueda de prensa. En ella, dice que en España no hay garantías para él -«déficit democrático» lo llama- y que volverá cuando las tenga. Asimismo, se lleva consigo lo que le queda de su Govern –siete ex consejeros de los cuales dos han vuelto a Barcelona- y empieza a mover tropas imaginarias, igual que Hitler en sus últimos días en el búnker de Berlín. Asegura que representa a una Generalitat en el exilio y pide a los funcionarios que resistan, que cuiden de las instituciones catalanas para que no sean demolidas. Los mismos funcionarios que, tranquila y pacíficamente, se han puesto a las órdenes del Gobierno central sin mayores problemas. Ya ven, el esperpento y la imagen del nacionalismo catalán no puede haber caído más bajo. Ahora mismo, lo único que tienen para agarrarse y no ser un ejército en desbandada son las elecciones. Esas que, según los apóstoles en contra del 155, quedarían deslegitimadas porque no se iban a presentar. Ni lo han dudado. Un partido como Esquerra, por ejemplo, jamás podría soportar estar fuera de las instituciones. Por motivos económicos –hace mucho frío fuera del Parlament- y porque, además, seguramente, va a ser quien las gane. Hasta la reaccionaria CUP ni se plantea faltar a la cita. ¡Qué poco hemos confiado en la fuerza de nuestro Estado de Derecho! ¡Cuán sobrevalorado hemos tenido al independentismo! Repito: no ha hecho falta ni fuerzas de seguridad ni nada parecido. Simplemente, la mayoría de catalanes han acogido la aplicación de la Constitución como una auténtica liberación. La llegada de una vacuna para restañar las heridas causadas durante años por el secesionismo. Esas que sangran –cerca de 1.900 empresas se han ido ya- y que de verdad preocupan.

 

Ver Post >
Hasta el infinito.
img
Jose Manuel Balbuena | 31-10-2017 | 05:37| 0
28848194-624x416

¿Por qué? Es lo que se anda preguntando el equipo de gobierno municipal. Por qué cada vez que presenta el presupuesto de una empresa o ente municipal, la oposición lo tumba sin mayores miramientos. Le ha pasado con el de la Empresa Municipal de Aguas y Centro Municipal de Empresas. A los cuales esta semana pueden añadirse todavía más rechazos, en una cadena que resulta dolorosa e incomprensible para los de Carmen Moriyón. Todo ello, junto con la no aprobación de las ordenanzas fiscales, arroja un panorama muy sombrío sobre las cuentas para el año que viene. Es más, a día de hoy podemos decir que estamos más cerca de una prórroga que de cualquier otra cosa. La clave en esta próxima negociación, según parece, se va a encontrar en el servicio de ayudas a domicilio. Una remunicipalización muy deseada por la izquierda, a la postre, Xixón Sí Puede (XSP) e IU, y que costaría, según informes de Intervención, sobre tres millones de euros de sobrecoste al Consistorio. Como ven, no es moco de pavo. La concejala de Hacienda, Ana Braña, dijo en estas mismas páginas que «ningún informe jurídico ni económico avala la municipalización de este servicio». Sin embargo, desde XSP les ha faltado tiempo para recalcar que ellos han presentado ya tres, apoyando que se dé el paso. Por informes –de un signo y el contrario- no parece que vaya a ser. Además, la formación morada quiere asegurar «la continuidad de la renta social municipal y el aumento de su dotación». Ahora ampliándola a quienes no tienen ningún ingreso o por debajo del mínimo. En fin, siempre les dije lo mismo sobre la prestación estrella de esta legislatura: nació para ir creciendo hasta el infinito y más allá. Sin límite alguno ejercicio tras ejercicio. Por tanto, el quid de este año en la negociación presupuestaria –al igual que el pasado- va a consistir en ver si Foro traga con las propuestas más onerosas de la izquierda. Es decir, si hace un Ayuntamiento todavía más volcado –y mira que ya lo está- hacia la ayuda social (el famoso «rescate ciudadano»), olvidándose de todo lo demás que conlleva una cuidad (infraestructuras, nuevos viales, etcétera). Un ente mastodóntico que ya no sólo se conforma con ser una máquina de subvenciones, sino que pretende tener en nómina a un ejército de funcionarios. Hoy el presupuesto viene condicionado por la situación de doscientas trabajadoras que prestan el servicio de ayuda a domicilio. Pero, y mañana, ¿qué? ¿Qué servicio debe también remunicipalizarse? ¿El de préstamo de bicicletas que es muy guay y está en declive? ¿El de conservación viaria? ¿El de mantenimiento de luminarias y semáforos? Lo dicho: hasta el infinito y más allá.

Ver Post >

Últimos Comentarios

albertoperez 10-12-2017 | 10:17 en:
Vértigo me da.

Etiquetas

Otros Blogs de Autor