El Comercio
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El «IBI para ricos».
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Jose Manuel Balbuena | 30-09-2017 | 10:22| 0

2907x1825_v1_gijonedificiosEstaba claro que iba a pasar y era sólo cuestión de tiempo. Que la izquierda municipal intentase poner en marcha el denominado Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) para ricos -formalmente conocido como IBI diferenciado- entraba dentro de lo inevitable. Es más, si nos guiamos por lo que hizo el tripartito que gobierna Oviedo, esta especie de «contribución ideológica», incluso llega tarde. Recordemos lo que pasó en la capital. Allí, efectivamente, quisieron gravar más a los inmuebles cuyo valor catastral supera el millón de euros. Ya saben: es que pagan poco las grandes fortunas, es que deben contribuir más para preservar los servicios públicos, blablablá. Sin embargo, el intento de su aplicación no ha podido ser más chapucero. En primer lugar, por un error formal. Esto es, obviaron la publicación de las ordenanzas fiscales, con lo que legalmente están en el aire. En segundo, porque, al final, quien va a acabar pagando (como siempre) esta subida de órdago es la sufrida clase media. Vean si no el siguiente ejemplo. Los garajes que no tienen división horizontal, es decir, donde múltiples propietarios son titulares de una cuota de participación del total. Inmuebles que en su conjunto superan con creces el famoso millón de euros, aunque sus dueños no tengan yate ni mansión en la Costa Azul. Ahí el incremento por plaza es espectacular. Hasta de un 70 por ciento. Los contribuyentes –gente como usted o yo, insisto- se echan las manos a la cabeza al ver la repercusión. El Ayuntamiento, encogiéndose de hombros, les ha dicho que es lo que hay. La teoría de las lentejas. Además, imagínese, no sé, el caso de una empresa que tenga (o quiera radicar) su actividad aquí. Pregunto, ¿no repercutiría la «contribución ideológica» muy negativamente en la economía y por ende el empleo? Entre una ciudad que cobra un IBI y otra más del doble (ojo, se habla pasar del 0,45% actual al 1,10%), ¿dónde creen que se van a establecer? Si el propietario de un edificio de oficinas o comercios sufre esa brutal subida, ¿cuánto tiempo creen que tardará en trasladarlo a las rentas? ¿Cuántos negocios pagarán un mayor arrendamiento al mes? ¿Cómo se puede decir que no va a afectar al pequeño comercio y hostelería? ¿Acaso esto no tiene unos daños colaterales más que evidentes? El motivo esgrimido para su implantación, según sus promotores (PSOE, Xixón Sí Puede e IU), es lo de siempre: «Necesitamos más ingresos para mantener el nivel de prestación y calidad de servicios». Dicho en otras palabras: para duplicar o triplicar el presupuesto de su prestación estrella, el sol sobre el cual ahora gira todo en el Consistorio: la renta social municipal. Ustedes mismos.

 

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Mucho ruido.
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Jose Manuel Balbuena | 28-09-2017 | 04:43| 0

%d8%ac%d8%a7%d9%86%d8%a8-%d9%85%d9%86-%d9%85%d8%b8%d8%a7%d9%87%d8%b1%d8%a9-%d8%b3%d8%a7%d8%a8%d9%82%d8%a9-%d9%84%d9%84%d9%85%d8%b7%d8%a7%d9%84%d8%a8%d9%8a%d9%86-%d8%a8%d8%a7%d8%b3%d8%aa%d9%82%d9%84Vamos a ver, ¿qué país de la Unión Europea se quedaría de brazos cruzados si una parte de su territorio se quisiese independizar a las bravas? ¿Miraría Francia para otro lado si lo intenta uno de sus departamentos? ¿Diría que no se puede impedir que la gente vote? ¿Qué no hay nada malo en expresarse ante unas urnas? ¿No mandaría Alemania a las fuerzas de seguridad para impedir que se vulnere la Constitución ante un «länder» rebelde? ¿No tiene también su carta magna un artículo similar al 155 de la española? ¿Acaso creen que dudarían en aplicarlo? ¿Seguirían tan felices los italianos si Lombardía amenazase su unidad territorial? ¿Pensarían quizá que ese sentimiento patriótico de menos de la mitad de la población no se debe frenar? Entonces, pregunto, ¿por qué aquí vemos tan mal la actuación del Estado? ¿Por qué decimos que al enviar policía y guardia civil se está agravando el problema? ¿Por qué no debe hacerse nada –sí, bueno, negociar con quien tiene programada una hoja de ruta inquebrantable hacia la república- ante un referéndum ilegal impuesto por algunos? Porque, no lo olviden, el movimiento secesionista en Cataluña se ha ido montando de arriba a abajo. Es decir, fueron las élites gobernantes catalanas las que poco a poco –y como la lluvia fina- calaron con su discurso antiespañol en la sociedad. Machacando con que todo lo que estaba fuera de su pequeño mundo era malo y nocivo. Con cosas tan paradójicas como reclamar ser europeo a toda costa, pero no español. España, según su versión, está fuera de Europa. Formando con éxito, eso sí, una turbamulta que ahora se expresa con fuerza en las calles y a la que se le han ido sumando colectivos. En una Cataluña independiente los puestos de trabajo brotarán como las flores en primavera, les aseguraban a los parados. Los antisistema tendrán la anarquía revolucionaria que tanto añoran. Los estudiantes una educación pública, gratuita y sin tener que esforzarse para una beca. Y los curas, junto con las monjas alférez, feligreses consagrados a «La Moreneta» de por vida. ¿A alguien le extraña, por tanto, que haya ido subiendo el independentismo después de haber atravesado una crisis económica de caballo? Si te ofrecen el paraíso, un lugar donde habrá ríos de leche y miel, lo normal es que te apuntes. Que lo creas con fe ciega ya que, según el Govern, en la secesión de un Estado opresor, está la solución a los problemas. La tierra prometida a la que llegará el pueblo catalán. Ruido. Mucho ruido es lo que veremos hasta el domingo y después. Pero cuando baje se verá con rotundidad la triste realidad que se oculta detrás: en la independencia no hay futuro.

 

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El garbanzo negro.
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Jose Manuel Balbuena | 26-09-2017 | 04:36| 0

26113519-kwdb-624x416el-comercioPoco suelo en nuestra ciudad habrá dado tantas vueltas para su desarrollo como el del PERI-100. Me refiero a la zona de la Ería del Piles y el proyecto del complejo de ocio. Doce años, ni más ni menos, que llevamos escuchando hablar de ello. A los problemas internos –agrias disputas con los propietarios minoritarios- se han sumado otros mucho más difíciles de resolver. Astur Promotora, la empresa que pretendía llevarlo a cabo, está en proceso de disolución judicial. No ha podido superar el concurso de acreedores en el que entró en noviembre de 2016. Por tanto, la situación da un giro peculiar. Dicho entorno tiene un plan especial aprobado por el Pleno el uno de agosto del año pasado, pero a nadie que lo desarrolle. Esto es, una empresa que haga realidad lo que habían concebido sus anteriores propietarios. Escenario completamente diferente a la que hemos estado viviendo: teníamos empresa, pero no ficha urbanística que permitiese avanzar. Como digo, parece que a este suelo le echaron mal de ojo. No obstante, todas las esperanzas se centran en que aparezca otra promotora y se subrogue en dicho proyecto. Algo que, bien es cierto, hay que acoger con cautela porque no va a ser tan fácil. Quien quiera desarrollar el famoso complejo tendrá buena parte del trabajo hecho: hasta un aval depositado de 93.000 euros puesto “in extremis” por Astur Promotora. Sin embargo, hemos de decir que quizá el concepto que se ha puesto encima de la mesa –a mi modo de ver- ya no sea tan interesante. En la Ería del Piles un centro comercial con tiendas, restaurantes, cafeterías, etcétera; no creo que en estos momentos sea la opción más atractiva para su explotación. Es más, si yo tuviera dinero (y mucho), haría ahí ese hotel de cinco estrellas que tanto añora esta ciudad. Una inversión mucho más acorde y respetuosa, sin duda, con la zona. Comparen si no. Una superficie comercial –al que algunos tacharon ya de «mamotreto»- frente a un edificio de diseño que encajaría con los que ya existen en las cercanías. Es más, a día de hoy lo de un establecimiento cinco estrellas para Gijón parece que va a seguir en vía muerta. A los intentos fallidos de ubicarlo en La Laboral, se ha unido otro con dificultades para conseguir la categoría. Por tanto, entiendo que la Ería del Piles sería un buen lugar para ese hotel de lujo por el que venimos suspirando. Ahora, claro, sólo falta que alguien con pasta lo vea así. Es decir, que apueste por invertir –ojo, que en lo del complejo de ocio se habrían gastado ya veinte millones de euros- y sacar adelante lo que resulta un garbanzo negro. La parte de la fachada marítima quizá más fea de todo el Cantábrico.

 

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Militancia en llamas.
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Jose Manuel Balbuena | 23-09-2017 | 05:57| 0

27774801-624x365A Adrián Barbón se le va a pedir que dé caña. Esto es, que remueva piedra por piedra lo que hasta ahora conocíamos de la FSA. No hay más que ver cómo se están desarrollando las asambleas de las agrupaciones locales. Tensas y entre conflictos. Empezó Oviedo reprobando la gestión de la dirección regional encabezada por Javier Fernández. A ello se sumó también, y en no poca medida, Mieres, Langreo y San Martín del Rey Aurelio. En cambio, en Laviana, el feudo de Barbón, sucedió lo contario: fue aprobada por una clara mayoría. Sin duda, un mensaje de calma y tranquilidad que decidió enviar el nuevo secretario general. Sin embargo, el caso más llamativo se encuentra en Gijón. Ciudad emblema para el socialismo asturiano. Aquí se concentra, no sólo el mayor número de militantes, sino también un currículum de 32 años de gobierno municipal. Como digo, todo un símbolo. Pues bien, la asamblea del PSOE gijonés transcurrió en medio de un ambiente que en cierta manera se cortaba a cuchillo. Con intervenciones de calado como las de Francisco y Faustino Blanco. Ambos ex consejeros de Javier Fernández y que no se anduvieron por las ramas. El primero para reclamar neutralidad de la gestora a la hora de pedir el voto y, el segundo, con mucha más crudeza, para arremeter en su contra. Fíjense que hasta se produjo una discusión sobre si lo que había que valorar eran los cinco o quince últimos años de mandato. Ahora bien, lo más contundente vino al final con la votación. La reprobación a Fernández fue por 130 votos frente a 67. O sea, casi el doble. Lo cual, no se puede negar, resulta muy llamativo por dos motivos. Primero, es la agrupación donde milita el presidente del Principado y segundo, supone un varapalo de considerables dimensiones a la gestora que ahora mismo rige sus destinos. Con un José María Pérez que la preside y parece perderlo todo de un tiempo a esta parte. Y eso duele. Duele mucho y representa una profunda herida interna en el anteriormente todopoderoso socialismo gijonés. La militancia, bien a las claras, está en llamas. Quiere un cambio radical y no repara en prendas. Incluso a una histórica como Paz Fernández Felgueroso se la pone en un brete. Una mayoría aplastante -104 votos negativos por 59 a favor- rechazó la gestión en el Comité de Ética y Garantías que preside. Nada de lo que existe, según parece, vale. Se quiere un cambio –concepto sobado hasta la saciedad- de órdago. De calado y que se lleve por delante lo que haga falta. En resumen, una catarsis colectiva en toda regla. A lo que algunos por lo bajo, como en la novela de Pérez Reverte «El capitán Alatriste», replican con un… cuenta lo que fuimos.

 

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El día después.
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Jose Manuel Balbuena | 21-09-2017 | 04:32| 0

bloqueo-consejeria-kxob-620x349abcCataluña es independiente. Así lo han proclamado desde la Generalitat y nadie sabe a ciencia cierta cómo. Al igual que en un mal sueño, los peores presagios, han acabado tomando cuerpo. Sus partidarios salen a la calle para celebrarlo. Fiestas patrióticas, vítores y algarabía por doquier. Mientras, una inquietante pregunta flota en el aire: ¿y ahora qué? A las pocas semanas empiezan a darse cuenta de que algo va mal. La fuga de empresas que no quieren abandonar la zona euro, es una realidad casi diaria. Cientos de compañías trasladan sus negocios fuera de la república catalana. La Unión Europea advierte de que, como nuevo país, deben ponerse a la cola para solicitar su ingreso. Es decir, no están amparados, ni por una moneda, ni por el mercado único. Las pocas sociedades que desean quedarse y exportar, van a tener que adaptarse al sistema arancelario para países extracomunitarios. Asimismo, el Banco Central de Cataluña –de reciente creación- se pone a la tarea de emitir una nueva divisa. Imprecisa y sin cotización. De momento, los catalanes la miran con extrañeza al no saber exactamente su valor. Esto es, si la pueden utilizar o sólo sirve como objeto de colección. La inflación de ciertos bienes de consumo básicos se dispara. Pasa a ser de dos dígitos. Por su parte, la Hacienda catalana dice que no puede garantizar las pensiones. Desconoce cómo va a pagar a los jubilados, puesto que, en la nueva realidad, nadie le va a compensar el importante déficit entre cotizantes y beneficiarios. Máxime si tenemos en cuenta que el paro, debido a esa huida de capital masiva, se ha triplicado. Desde el Govern no paran de quebrarse la cabeza: intentar pagar a los funcionarios y cubrir a la vez el desempleo resulta imposible. Ahora, claro está, ya no hay ningún Estado para que preste dinero a coste cero. El sistema financiero, por supuesto, recela y califica cualquier tipo de deuda pública como bono basura. A la CUP, está situación cercana a la anarquía, le encanta. Nunca han engañado a nadie: son antisistema por naturaleza. Después de la independencia toca derribar el capitalismo hasta reducirlo a cenizas. Cosa que van a hacer con afán, porque, entre sus primeras medidas, está proponer una ola de nacionalizaciones. De empresas o bienes particulares, que eso da igual. Lo importante es crear una especie de comuna donde cualquier tipo de propiedad privada sea abolida. Eso asusta, ya no sólo a los pocos empresarios que quedan, sino al resto de ciudadanos. Muchos se plantean marcharse debido a que el ambiente es irrespirable. Y la mayoría de la población, ante esta distopía independentista de algunos, se pregunta, ¿cómo hemos llegado a esto?

 

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El tripartito, otra vez.
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Jose Manuel Balbuena | 19-09-2017 | 04:27| 0

debate-fsa-mario-rojas-u402451020xkf-984x468el-comercio-elcomercioAdrián Barbón –el candidato de Pedro Sánchez– se ha impuesto con claridad en las primarias socialistas a la secretaria general de la FSA. No ha dejado ninguna duda al respecto. Hasta ahí, digamos, su victoria tampoco representa ninguna novedad. Había indicios más que de sobra para intuir que esto iba a suceder: los resultados de las primarias generales donde Sánchez ganó también en Asturias y, más cerca en el tiempo, la distancia considerable que Barbón sacó a José María Pérez en la presentación de avales. Lo dicho, nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, resulta chocante el resultado de Gijón. Me refiero a la casa de Pérez y donde ejerce de portavoz en el Ayuntamiento. En nuestro trozo de paraíso natural, Barbón venció de forma nítida por 490 votos frente a 396. Lo cual, trasladado al lenguaje llano, representa una enmienda al trabajo realizado por el actual presidente de la gestora socialista gijonesa. Recordemos: la mayor agrupación del PSOE en toda la región. Por su parte, es bien conocido que uno de los mantras de esta campaña –sosa y aburrida como ella sola- estuvo precisamente en la situación política de Gijón. Es decir, en que Barbón –tal y como reiteró en numerosas ocasiones durante la misma- intentaría dar la vuelta a la tortilla municipal si era ganador. O sea, que esa famosa anomalía de la izquierda –ya saben, un ayuntamiento donde tiene mayoría pero que es incapaz de gobernar- sería corregida «ipso facto». Para ello, una de sus primeras medidas sería reunirse con los otros dos grupos, a la postre, Xixón Sí Puede (XSP) e IU, de cara a intentar formar un tripartito durante lo que resta de legislatura. A lo que, sobre todo, desde XSP, se fue dando largas porque no interesa. Al fin y al cabo, su situación actual es muy cómoda. Gobierna Foro y ellos mandan. Nada se hace en esta ciudad sin que pase por su tamiz. Por eso, es posible que esta coalición tan deseada por algunos nunca se produzca. Que acaben las cosas tal y como empezaron: con un gobierno de ocho concejales que tiene que basarse en pactos, aunque sean contrarios a la ideología por la que fueron votados. No obstante, veremos cómo el carrusel de ofrecimientos, intento de acuerdos y llamadas a la unidad se repite. Eso, sin duda, va a ser inevitable. Pero de ahí a que veamos un cambio efectivo en el Consistorio dista un trecho. Más que nada, porque XSP no se quiere hacerse corresponsable de los errores de 32 años de gestión del PSOE en la ciudad. Lo han dicho en numerosas ocasiones y dado el tiempo que resta hasta elecciones, entiendo que los de morado difícilmente van a morder el anzuelo. No es lo mismo predicar que dar trigo.

 

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Sobre milongas y errores.
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Jose Manuel Balbuena | 16-09-2017 | 05:48| 0

27521056-khtg-624x416el-comercioCuando se está hablando de urbanismo, en muchas ocasiones, se cae en lo cursi con un lenguaje ampuloso que nada significa y sirve para justificarlo todo. En el nuevo Plan General de Ordenación (PGO) que se está tramitando, esa fanfarria repipi y milonguera, también se da. Vean si no cómo Xixón Sí Puede (XSP) e IU justifican los cambios introducidos por ellos y que han sido aceptados. Dicen que el PGO «refleja el mestizaje y la pluralidad». ¿Qué demonios es eso? Así mismo, que Gijón va a representar «un modelo de ciudad sostenible, compacta, productiva y preservacionista». ¿Cómo? Pues bien, lo cierto es que toda esta prosopopeya sirve únicamente para ensalzar sus aportaciones. Algunas de ellas acertadas y otras, en cambio, no tanto. Comienzo por las primeras. A mí me parece bien la playa verde que se quiere realizar en la zona de El Riconín. Es lo que pide el entorno. Estaría mal, porque no pintan nada, que se construyeran edificios en primera línea marítima, pese a que el anterior planeamiento erigía una torre de apartamentos sin ningún pudor. De hecho, el bloque del Rick’s ya representa en sí una anomalía histórica: una cicatriz que afea un espacio urbano por recuperar. Por ahí, sin duda, nada que decir. Ahora bien, lo de que en los terrenos de Naval Gijón se quiera hacer un parque industrial me parece un error. Profundo y que traerá consecuencias en el futuro para la ciudad. No sólo porque retrasará, en el mejor de los casos, la urbanización de una zona del Natahoyo profundamente degradada; sino porque incluso puede acabar siendo otro proyecto fallido. Al parque Científico y Tecnológico de Cabueñes –cuyo exitoso modelo, según parece, se quiere imitar- se le van a añadir 90.000 metros cuadrados. Esto es, el Ayuntamiento está negociando la compra de los terrenos a la Tesorería de la Seguridad Social con ese fin. Pregunto, ¿no estaremos acaso creando demasiado suelo para este tipo de empresas? ¿No puede acabar el supuesto Parque Científico de Poniente en un chasco de órdago? Además, lo bueno es concentrar este tipo de industria limpia en un lugar concreto: más que nada, para que puedan aprovechar sinergias. Es decir, las mismas infraestructuras. Sin embargo, como un plan no deja de ser algo político, al final, se impide la edificación residencial. O sea, que se construyan pisos. Lo que, en definitiva, sería lo suyo. Dejar el suelo a la memoria de Naval Gijón por los siglos de los siglos para protegerlo, dicen, de la especulación. Vuelvo a preguntar, ¿cómo se construyó y urbanizó si no fue así Poniente? ¿Hubiese sido igual con esta especie de urbanismo ideológico? Yo creo que tampoco.

 

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Sentencia en diferido.
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Jose Manuel Balbuena | 13-09-2017 | 05:35| 0

27518343-k20c-732x348el-comercio¿Qué diríamos de un libro que empieza por el final? Seguramente, que es incorrecto en las formas. Que primero hay que contar la trama, para luego llegar al desenlace. Es lo que ha pasado con la sentencia del llamado «caso Renedo»: primero supimos las condenas –un total de 40 años de cárcel junto con 6,7 millones en multas- y ahora el por qué. Sin duda, el mundo al revés. Pues bien, a través de su lectura conocemos que el magistrado ponente señala a María Jesús Otero, la número dos de la Consejería de Educación, como el eje del mal de toda esta trama de corrupción. Presuntamente, era ella la que «controlaba el proceso de contratación» y recibía tratos de favor de las empresas implicadas. Valorados por la Audiencia Provincial en, ojo, cerca de 2 millones de euros. De José Luis Iglesias Riopedre, el ex consejero de Educación, dice que Otero actuó «con su conocimiento y aquiescencia». Vamos, que la dejó hacer a su capricho. Eso sí, establece una duda razonable sobre si Iglesias Riopedre estaba al corriente del chanchullo constante que crecía bajo sus pies. Señalando que su motivo, en cualquier caso, no fue personal, sino para favorecer a la empresa de su hijo. A Marta Renedo Avilés, la funcionaria más famosa del Principado, le cae la segunda condena en importancia (9 años). La Audiencia acepta como hechos probados el relato de la fiscalía. Es decir, que empezó esa supuesta carrera delictiva a principios del año 2000 y no paró hasta que la pillaron una década después. Falsificando firmas, creando empresas propias para el desvío de dinero público y, finalmente, en la Consejería de Cultura, adhiriéndose al sistema corrupto de Igrafo y Almacenes Pumarín. O sea, amañando de forma grosera la adjudicación de contratos para recibir toda clase de favores. El currículum delictivo de la funcionaria es excelso y lo que sorprende, la verdad, es que no se la hubiese detectado mucho antes. Por último, resulta también asombroso que no sea posible saber lo que nos han afanado a los asturianos. La sentencia señala que «ha sido imposible determinar hasta el momento el perjuicio generado». O lo que es lo mismo: era tal la tela de araña corrupta montada en torno a la Administración, que el tribunal no sabe a ciencia cierta, por ejemplo, si el material que se compraba para los centros era entregado o no. Todo ello, con un Principado que ahora se rasga las vestiduras, se adhiere a las máximas penas posibles y congratula por las condenas. Asume ce por be el criterio de la Fiscalía y hace mutis por el foro durante el proceso. Al que roban una vez yo lo tildaría de incauto, pero cuando es tanto y a lo largo del tiempo… diría que es tonto.

 

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El jamón y el hueso.
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Jose Manuel Balbuena | 12-09-2017 | 05:37| 0

thumbEstá claro lo que va a suceder. Me refiero al varapalo que le van a dar –ya lo verán- a las ordenanzas fiscales que hoy se presentan. Dicho de otro modo: los impuestos municipales que vamos a tener de cara al año que viene. La oposición –sobre todo Xixón Sí Puede (XSP) e IU- ha exigido continuamente al equipo de gobierno que incurra en más gasto. Los nuevos tiempos políticos es lo que tienen: ponen en un brete a Carmen Moriyón y los suyos hasta llevar al límite el endeudamiento. Si querían un presupuesto para este ejercicio, sin ir más lejos, tenían que poner en marcha a la fuerza la renta social municipal. Una partida estructural de al menos 7,7 millones de euros (y subiendo) que es necesario metabolizar. Esto es, asimilar que ha llegado para quedarse. Sin embargo, cuando toca elevar la imposición local –para que los números cuadren, más que nada- nadie lo apoya. Buen ejemplo es la subida media propuesta del 5% por el uso de servicios e instalaciones en el Patronato Deportivo. Foro se quedó sólo en sus pretensiones, mientras que el resto de la oposición la rechazaba de pleno. Igual que pasará con el resto de incrementos que se intenten llevar a cabo, porque lo fácil en este caso es ordeñar la vaca. Tirar de la deuda hasta llegar a incumplir la regla de gasto que impone Hacienda. Con unas partidas, en la mayoría de los casos, que van a ser difíciles de controlar. ¿O acaso va a ser flor de un día la renta básica que se ha puesto en marcha? ¿O acaso se van a dejar de conceder la pléyade de subvenciones que permiten sobrevivir a múltiples sectores económicos en nuestra ciudad? El problema, como digo, es que la oposición quiere llevar a cabo la cuadratura del círculo. Que se siga manteniendo (e incrementado) este nivel de cobertura social sin que suban los impuestos. De hecho, a lo máximo que pueden aspirar nuestros gobernantes para intentar paliar esta sangría, es a inventarse nuevos tributos. Eso sí, siempre que sean del agrado de los socios virtuales (XSP e IU), ya que si no tampoco pasarán el tamiz. Cosas como cobrar por el uso del espacio público a los bancos, compañías telefónicas o energéticas. Fórmulas, en definitiva, de nuevo cuño y que no sabemos cómo saldrán. Igual se recauda mucho, o bastante menos de lo esperado. En resumen, que resulta complicado meterse en semejante orgía de gasto y luego no querer subir la imposición a los ciudadanos. Sabiendo todos de sobra el porqué: eso duele al bolsillo y, aunque parezcan todavía lejos, las elecciones están ahí. Mejor comer el jamón (regar bien la ciudad con dinero público) y dejar a otros el hueso.

 

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Reciclaje futurista.
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Jose Manuel Balbuena | 26-08-2017 | 06:19| 0

contenedores-reciclaje-colores-asturiasTiene razón nuestro Ayuntamiento cuando dice que no reciclamos. O por lo menos, en cuantía suficiente. Según la Unión Europea tendríamos que estar al 50% de nuestros residuos antes del 2020, y en la actualidad apenas llegamos a la mitad. Queda, pues, un largo camino por delante. Dicen que la solución se encuentra en el tratamiento individualizado. Es decir, si yo reciclo más que mi vecino: o bien pago menos, o a él le sancionan. Que esto, por lo visto, es también objeto de debate y hay opiniones para todos los gustos. En los próximos cinco años se van a instalar contenedores inteligentes. O sea, que intentarán saber lo que cada uno arroja a ellos mediante bolsas con código de barras, apertura con la tarjeta ciudadana o incluso cámaras de vigilancia. Pregunto, ¿una especie de «Gran Hermano» de la porquería? Lo que faltaba. Hasta, según el presidente de Emulsa, Esteban Aparicio, se podría estudiar la recogida neumática. Un tubo que saldría de las casas y llevaría los residuos directamente hasta la planta de tratamiento. ¡Vaya! Aunque la segunda parte de «Blade Runner», la mítica película de ciencia ficción, se va a estrenar en octubre; parece que en Gijón ya tenemos un anticipo. Pienso que todo esto está muy bien. Me parece estupendo que contribuyamos en función de nuestros actos. Ahora bien, el sistema actual no está montado así y costará mucho cambiarlo. Pagamos la factura de recogida y tratamiento de basura con la del agua. En la mayoría de las ocasiones con la cuota de comunidad, porque no existe la posibilidad de medición por cada piso. Por tanto, quizá tendríamos que empezar por ahí: individualizar los consumos. Dejar de incrustarlos en un recibo comunitario y que nos llegue a cada cual el importe correspondiente. Con eso, seguro, conseguiríamos una mayor concienciación, al igual que sucedería con el dispendio de agua. Una vez hecho, pasaríamos a la segunda fase: ver el reciclaje. Sin duda, una cuestión difícil se mire por donde se mire. Saber a ciencia cierta lo que arrojamos al contenedor se me antoja complicado, salvo que un inspector municipal venga a vivir con nosotros. No obstante, lo que sí pueden dar por seguro es que la tasa de basura subirá (y mucho). Desde el Principado no paran de hacer comparaciones odiosas. Dicen que en San Sebastián los residentes pagan 130,10 euros al año, mientras que en Asturias la ciudad más cara no pasa de 79,50. Nos están preparando para un incremento de órdago. Cogersa –el consorcio asturiano de recogida y gestión- cobrará más a los ayuntamientos y estos al ciudadano. En resumen, que de forma selectiva o no, con reciclaje «Blade Runner» o sin él; agárrense que vienen curvas.

 

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