El Comercio
img
Valores equivocados.
img
Jose Manuel Balbuena | 22-07-2017 | 06:46| 0
unknown

Desde luego, no está siendo un verano tranquilo. Me refiero a los episodios de violencia y agresiones sexuales que están teniendo lugar en nuestra ciudad. El más conocido quizá sea el de Germán: el joven apaleado brutalmente en Fomento y que todavía está luchando por su vida. Sin embargo, hay más. Durante la noche de San Juan una chica fue increpada por un grupo de hombres. Tras marcharse la asaltaron en su barrio, donde supuestamente la siguieron, produciéndose una violación grupal. Hay tres detenidos. En Castiello una niña estaba en la verbena de San Pedro y un desalmado la sometió a tocamientos. En la Semana Negra otra adolescente sufrió una agresión similar: el sátiro también se encuentra detenido. A esto hay que sumar otros casos –porque el virus de la violencia no es exclusivo de Gijón- en el resto de Asturias: en Oviedo una pareja fue brutalmente golpeada en las fiestas de La Corredoria y en Tapia hubo un apuñalamiento. Me pregunto, ¿qué pasa? ¿Es que acaso una minoría no sabe divertirse sin liarla? ¿Es que quizá hemos perdido ciertos valores? La Federación de Concejos urge a utilizar cámaras en la calle. A montar, digámoslo así, una especie de «Gran Hermano». Consideran que la videovigilancia tiene un efecto disuasorio y garantiza más la seguridad. En principio, podría ser una medida, claro, pero tenemos que ir a la raíz del problema. Estamos construyendo una sociedad donde todo son derechos y ninguna obligación. El «yo hago lo que me da la gana» junto con el alcohol o drogas tiene muy malas consecuencias. Hace un tiempo recriminé a un mozalbete el estar orinando delante de la puerta de mi oficina. Me contestó de malos modos y en seguida acudieron sus amigos al rescate. Lo que ahora se denomina «la manada». Me vi, pues, en la siguiente tesitura: o le dejaba mear a gusto, o acababa en el hospital. Fíjense en las edades de los presuntos implicados en esta ola de violencia gratuita que estamos sufriendo. Los dos últimos detenidos por la salvajada de Poniente tienen 20 y 22 años, mientras que los que están en la cárcel son chavales de 19 y 20. Nos encontramos, por tanto, ante gente muy joven cuyos valores son esos: salir a buscar bronca bajo los efectos de todo tipo de sustancias. ¿De verdad es esta la sociedad que queremos construir? ¿De verdad es eso pasárselo bien? Yo pienso que no. Que la inmensa mayoría de la juventud entiende la diversión de otra manera. Ahora bien, debemos insistir en que la libertad no es lo mismo que el libertinaje. La fiesta no significa desmadre y no todo vale cuando se sale de movida. Y si alguno lo entiende así, obviamente, habrá que recordárselo con contundencia.

 

Ver Post >
Telonero electoral.
img
Jose Manuel Balbuena | 20-07-2017 | 05:54| 0
thumb

El pasado lunes se reunieron Pablo Iglesias y Pedro Sánchez. Previamente, estrecharon relaciones en junio rompiendo una dinámica de falta de sintonía. Más que nada, porque Sánchez había dejado de ser Secretario General por las bravas. Pues bien, estaba cantado que se iba a producir un nuevo encuentro de manera inmediata. La apuesta clara de este PSOE está en acercarse lo máximo posible a Podemos. Tratar, como en más de una ocasión dijo el bello Pedro, de seducir a sus votantes para que vuelvan a recalar en las filas socialistas. Tampoco es que la reunión diese para mucho. Se hicieron una foto conjunta –los dos con camisa azul y dándose palmaditas en la espalda- y poca cosa más. Coinciden, claro, en su rechazo al Gobierno de Mariano Rajoy. Vamos, su objetivo prioritario es echarlo de Moncloa a toda cosa, aunque difieran de forma sustancial en los tiempos a emplear. Mientras que los de la formación morada apuestan por otra moción de censura con premura, en el partido socialista son más cautos. De hecho, llegaron al acuerdo de formar una «mesa de colaboración parlamentaria» que apenas ha durado 12 horas. Me explico. Con dicho instrumento de coordinación ambas formaciones formarían un frente común en el Congreso. Es decir, presentarían mociones conjuntas y se informarían respectivamente para intentar desgastar al PP. Sin embargo, digo, apenas pasadas unas horas los de Podemos ya han presentado una iniciativa propia sin avisar. Una proposición de ley sobre el trabajo de los becarios que ha sentado mal en el PSOE. No sé, supongo que Pedro Sánchez tendrá bien calculado a dónde piensa llegar con esta táctica. Esto es, si este giro a lo profundo de la izquierda que pretende dar a su partido merece la pena o no. Seguramente, como él bien dice, consiga arañar algún voto que se ha escapado por ese lado. Ahora bien, pienso que va a perder mucho más por el centro. Querámoslo o no es el votante de ese espacio político –un caladero, por cierto, mucho más amplio- quien lleva al gobierno. Lo ha hecho con el PP y PSOE cada vez que han ocupado el poder. La estrategia de Sánchez, a mi entender, sirve para ser segundo. El mejor segundo, sin duda. Asegura que no habrá «sorpasso» por parte de Pablo Iglesias, pero de eso a gobernar hay un trecho. Tan largo que en Unidos Podemos no lo han conseguido superar, a pesar de fagocitar a IU con esa intención. Si es lo que quiere este PSOE, estupendo, va a ser eternamente el primer partido de la oposición. Eso sí, a costa de que su votante pierda la ilusión porque cree que debe aspirar a algo mejor. El partido que más ha gobernado España no puede ser simplemente un telonero electoral.

 

Ver Post >
Nunca más.
img
Jose Manuel Balbuena | 18-07-2017 | 04:25| 0
26060389-kczf-984x468el-comercio

¿Es Gijón un lugar violento o peligroso? Sin lugar a dudas, no. Se puede pasear o salir de copas con toda tranquilidad. Hay incidentes aislados –excesos etílicos, desmanes o vandalismo- como en cualquier otra ciudad. Ahora bien, podemos decir sin temor a equivocarnos que este trozo de paraíso natural es completamente pacífico. Los hechos acontecidos en la madrugada del pasado viernes en Marqués de San Esteban –ya saben, la brutal agresión sufrida por un joven que lo mantiene en coma- han generado honda preocupación en la sociedad. Un grupo, que al parecer se hace denominar «la manada», actúa de esa forma violenta de manera repetida. Esto es, buscan a sus víctimas –por lo general, chavales de su misma edad o similar- y se dedican a aporrearlos hasta cansarse. El alcohol ingerido y probablemente algo más hacen efecto. Resultado: esta vez, utilizaron una baldosa de una calle en obras para mandar a un chico de 24 años al hospital. Mañana, de seguir este tipo de violencia creciendo, puede que tengamos que lamentarnos por quizá algo peor. Soy de los que se levantan pronto. O sea, casi cuando amanece salgo a hacer un poco de deporte. Es cuando me encuentro a lo que yo llamo derrelictos: restos humanos que el mar profundo y oscuro de la noche va dejando por ahí. Los veo con los ojos como platos, el pulso acelerado y siguiendo todavía la fiesta apenas a unos metros del local correspondiente. A veces su actitud es desafiante, en demasiadas ocasiones metiéndose con quién pasa a su lado. Especialmente sucede esto en Poniente: lugar habitual y de moda del ocio nocturno desde hace años. Para nada, bien es cierto, resulta habitual la violencia en esta zona, sin embargo, ocurre. En determinadas condiciones basta una simple chispa para que se produzca un incendio. Hoy le ha tocado a Germán –un muchacho que salió simplemente a pasárselo bien- pero mañana le puede suceder a otro. De hecho, desde el trágico suceso se han dado a conocer más casos. Hubo agresiones gratuitas que, en la mayoría de las ocasiones, ni siquiera fueron denunciadas. El modus operandi siempre es el mismo: un grupo la emprende contra otro –lo espera, lo incita, lo acorrala- sin venir a cuento. Es probablemente el lado más salvaje de nuestra ciudad. El que a nadie le gusta que exista. En verano –debido a la aglomeración de gente y fiestas- es cuando se vuelve más virulento. Los mastuerzos campan a sus anchas armando todo tipo de desaguisados. Aunque Gijón, insisto, en absoluto es un lugar peligroso, no conviene olvidar que esta delincuencia también nos afecta. Hay que perseguirla con dureza para que esto no vuelva a suceder nunca más.

 

Ver Post >
A reptar.
img
Jose Manuel Balbuena | 15-07-2017 | 05:14| 0
trafico-gijon-k6ng-u40320891005bjg-624x385el-comercio

En el Foro de Movilidad de Gijón, compuesto por 78 entidades, apuestan por una velocidad circulatoria general de 20 kilómetros por hora. Para ser más exactos, se repartiría en dos zonas: en el centro, sería ésa y en el resto, a 30. Digamos que los 50 kilómetros por hora que hasta ahora conocíamos quedarían reducidos a algunos viales determinados. Casi una anécdota dentro del mapa circulatorio. En la zona antes mencionada –los barrios de Laviada, centro, La Arena y parte de El Llano- se combinarían ambos límites de vértigo. Es decir, habrá calles de 20 y otras de 30. La diferencia, en realidad, no sabemos muy bien en qué consiste. Esto es, si por ir 10 kilómetros por hora más despacio los vehículos se controlan mejor, contaminan menos, causan menos accidentes, no hacen ruido o cosas así. Digo más, tan mínima variación intuyo que no servirá para mucho: muy pocos coches –ni les cuento ya las motos- podrán mantener ese ritmo cansino durante un tiempo prolongado. Entonces, pregunto, ¿cómo se va a controlar todo esto? ¿Acaso la policía de tráfico es capaz de discernir 10 kilómetros por hora de más en un vehículo cuando pasa por una calle? ¿Se van a instalar quizás una red de radares de alta tecnología? No sé, el caso es que lo de los 20 por hora parece que se va colando poco a poco en nuestras vidas. Si recuerdan, la idea partió del proyecto de Plan de Movilidad que fue presentado por el gobierno municipal en mayo. En el mismo, la gran idea central en que se inspiraba estaba precisamente en eso: en expulsar a toda costa de Gijón al coche particular. Yo diría que el plan es un manual anticoche con todas las de la ley.  En el conjunto de medidas propuesto, ni una sola hace mención a mejorar la circulación en nuestra ciudad. Por cierto, cada día peor. Más bien, se dedica a todo lo contrario: a hacerle la vida imposible a cualquier vehículo que no sea público. Al principio, digo, como la polémica fue grande se reculó. Se dijo que sólo era un borrador y quedaba todo por discutir. Ahora bien, por lo que estamos viendo -confirmado por la postura tomada desde el Foro de la Movilidad- se va a acabar imponiendo contra viento y marea. Nuestra ciudad a medio plazo será un lugar hostil para el coche privado. Le invitará a quedarse a la entrada –para eso están los llamados aparcamientos disuasorios- o a reptar por sus vías. De hecho, los insufribles atascos que hemos sufrido esta semana -¿a quién se le ocurrió asfaltar Marqués de San Esteban con la Semana Negra al lado?- son sólo un aperitivo. En un futuro muy próximo, el uso de su medio de transporte particular estará poco menos que perseguido.

 

Ver Post >
La falsa moneda.
img
Jose Manuel Balbuena | 13-07-2017 | 11:38| 0

downloadTal parece que la Alcaldía de Gijón, en esta pre campaña de primarias en la Federación Socialista Asturiana, fuese eso: la falsa moneda «que de mano en mano va», como dice la conocida canción. Veamos. La cosa empezó con una carta del presidente del Principado, Javier Fernández, dirigida a IU y Podemos. En la misma, aparte de ofertas para el diálogo a nivel asturiano, se hacía mención expresa a la situación del ayuntamiento gijonés. Animaba Fernández a desalojar a Foro porque, a su juicio, «no hay explicación política razonable que justifique que Gijón, la mayor ciudad de Asturias, esté gobernada por la derecha cuando el PSOE, Xixón Sí Puede e Izquierda Unida suman mayoría suficiente para construir una alternativa». Posteriormente, Adrián Barbón, el candidato de Pedro Sánchez, dijo que una de las primeras medidas que tomaría en el caso de llegar a la secretaría general, sería sentarse a negociar para intentar formar tripartito en la ciudad. A José María Pérez, el candidato «oficialista», esto no le sentó muy bien. Es más, le recriminó no haber consultado con los militantes gijoneses sobre la situación en el municipio. Observen la paradoja. A Pérez el que Javier Fernández ofreciese como objetivo un gobierno municipal a tres, no le pareció mal en absoluto. Qué sepamos, se quedó mudo. Sin embargo, cuando es Barbón quien lo hace lo critica y da consejos: «Es imprescindible entender lo que pasa en cada territorio». Curioso, ¿no? Pues bien, a esta entelequia se han sumado también los otros dos actores: Xixón Sí Puede (la marca local de Podemos) e IU. Los primeros, ya han sostenido por activa y pasiva que no se dan las condiciones para ello. Mario Suárez del Fueyo, su portavoz municipal, lo decía bien claro hace poco en un artículo publicado en estas mismas páginas. «Las circunstancias políticas para un pacto no han variado ni lo más mínimo». O dicho de otra forma: no quieren hacerse corresponsables de los errores de 32 años de gobierno del PSOE en la ciudad. Y vaya si los hay: Plan General de Ordenación anulado dos veces, escándalos en la Empresa Municipal de Aguas, sobrecostes de El Musel, etcétera. Por su parte, Aurelio Martín, el edil de IU, en una entrevista publicada ayer comentaba: «Hay un tiempo para todo, el de la moción de censura ya ha pasado». Todo ello mientras sacaba pecho por una encuesta interna que, ¡oh milagro!, les duplica el número de concejales. Volvemos, pues, a lo de la folclórica copla: «y a ninguno le interesa». Epílogo final: estamos ante una serpiente de verano en toda regla. Fuegos artificiales de agosto adelantados sobre la bahía de San Lorenzo. De tripartito en Gijón, ya lo verán, nada de nada.

 

Ver Post >
El nuevo talante.
img
Jose Manuel Balbuena | 11-07-2017 | 04:22| 0
images

Hacía tiempo que no veíamos por Gijón esa imagen. Me refiero al acto protocolario del inicio de las obras del desdoblamiento de la carretera GJ-10 que tuvo lugar el sábado. Allí estuvo presente el ministro de Fomento, consejero de Infraestructuras del Principado, delegado del Gobierno, Alcaldesa, senadores, diputados autonómicos, nacionales, concejales… Una pléyade de cargos que no se reunían en esta ciudad desde hacía muchos años. Lo que se dice, una primera piedra inaugurada a la antigua usanza y como Dios manda. Faltó, eso sí, la correspondiente carpa con el ágape, pero, sin duda, hubiese sido excesivo. Las cosas siguen sin estar para demasiadas fanfarrias. Ahora bien, el descubrimiento del hito kilométrico se hizo con todas las de la ley y los anuncios políticos –como el del ministro, Iñigo de la Serna, sobre el vial de Jove- también. La verdad, da gusto que en nuestro trozo de paraíso natural se pongan en marcha infraestructuras tan necesarias. Es decir, de las que funcionan porque de las que no ya tenemos de sobra. Hagan memoria: depuradora ilegal, regasificadora sin uso o zona de actividades logísticas donde crecen plumeros de la Pampa por doquier. En fin… Hoy es también un día muy importante para Gijón: quedará aprobado el plan de vías en su nueva versión. Un proyecto –creo que el más esperado- que será ratificado en el consejo de administración de la sociedad Gijón al Norte. Después de mil y una peripecias, zancadillas, idas y venidas todo el mundo está de acuerdo. Tanto que se respira otro ambiente. Se vio incluso en la inauguración antes mencionada, donde reinó el buen rollo entre las administraciones. Fomento, Gobierno asturiano y Ayuntamiento parecen ya no estar a la gresca. El consejero de Infraestructuras, Fernando Lastra, ha traído consigo un nuevo talante que antes no existía. Recuerdo perfectamente cuando la anterior consejera, Belén Fernández, aprovechaba cualquier acto para lanzar dardos. Hacer política de bajo nivel y crear mal ambiente. Con Lastra esto se ha acabado y buena prueba de ello es que el bloqueo al plan de vías, apenas duró unos días desde que accedió al cargo. Fue venir De la Serna el pasado 22 de junio anunciando una inversión millonaria y el Principado cambió radicalmente de postura. Todo ello, pese a que la estación se va a ubicar en el entorno del Museo de Ferrocarril y no en Moreda. Nudo gordiano que parecía insalvable con la ex consejera, adherida siempre a un plan (el conocido como “plan Junquera”) que estaba muerto y pendiente de enterrar. Ahora, digo, la situación es muy diferente y sólo tengo que añadir una cosa: que siga así.

 

Ver Post >
Hablemos del paro.
img
Jose Manuel Balbuena | 08-07-2017 | 05:39| 0
unknown

En esta legislatura se habla poco (o nada) sobre empleo. Tal parece que la solución al paro venga a través de la creación de ayudas a granel, y no mediante la implementación de puestos de trabajo como debería ser. Según los datos del Observatorio Socioeconómico Local en junio había registrados en Gijón 22.328 parados. Una cifra muy inferior a la que se produjo en 2012 –se llegó a sobrepasar con creces la línea roja de los 30.000- pero todavía excesivamente alta. Buena prueba, sin duda, de que la recuperación en nuestra ciudad (y Asturias) es lenta. Demasiado lenta como para pensar que ha llegado una bonanza económica, al igual que sucede en el resto de España. De hecho, estamos a años luz de los registros de actividad que tuvimos al principio de la crisis: había poco más de 15.000 parados. El camino que nos queda por recorrer, pues, es bastante largo. Sin embargo, digo, es como si en los nuevos tiempos que vivimos esto no fuese importante. Antiguamente, las políticas municipales de empleo eran activas. Buscaban –dentro de lo que es la limitación lógica en las competencias a nivel local- tratar de combatir el paro mediante el impulso de la actividad económica. Ahora, desgraciadamente, las cosas se ven de otra manera. Resulta más importante poner en marcha el subsidio correspondiente que sumar puestos de trabajo. Así de claro. Vean si no la medida estrella que se ha diseñado para tratar de combatir el desempleo durante este año: la renta social municipal. El objetivo prioritario está en mostrar que van ya 3.244 solicitudes y la máxima preocupación en que se empiecen a pagar. Es más, a sus creadores –Xixón Sí Puede e IU- incluso esto les resulta insuficiente. Quieren a muchos más ciudadanos apuntados en este subsidio –estiman que sobre 5.000- y hacer de esta manera un Gijón subvencionado hasta los tuétanos. Pregunto, ¿acaso hemos visto hacer algo desde el Consistorio para contener la desindustrialización que sufrimos? ¿Acaso hemos visto alguna alternativa desde que Suzuki cerró (o Gijón Fabril, o Tenneco) y una pléyade de pequeñas empresas que se fueron al carajo? Les pongo otro ejemplo. Antes los planes de empleo tenían un peso muy importante dentro del Ayuntamiento. Si recuerdan, el plan Piles –con sus partidarios y detractores- era el eje principal de las políticas contra el desempleo. A día de hoy, en cambio, se ven como un problema. Les llueven las demandas por parte de sus trabajadores y los municipios –uno de ellos el nuestro- se lo piensan dos veces antes de ponerlos en marcha. Lo dicho: parece ser más importante dar un pez para comer, que no la caña.

 

Ver Post >
Vientos de cambio
img
Jose Manuel Balbuena | 06-07-2017 | 04:15| 0
primarias-fsa

Como si fuese la secuela de una película de éxito, vuelven las primarias al PSOE. Esta vez, a través de los congresos regionales. Aquí, en nuestro paraíso natural, dos sectores se enfrentan abiertamente sin tapujos. Por un lado, los partidarios de Pedro Sánchez que disfrutan de sus días de gloria y por otro, los que apoyaron a Susana Díaz. Estos últimos, claro está, con la moral más bien baja. Sus respectivos candidatos también se amoldan perfectamente a los cánones que hemos visto hasta ahora. Adrián Barbón, el alcalde de Laviana, representará al todopoderoso «sanchismo» y por su lado, José María Pérez, el edil gijonés, a lo que se ha denominado el «javierismo». En referencia, obviamente, al presidente del Principado, Javier Fernández, que juega un papel muy importante –aunque esté retirándose de la vida política- en todo este asunto. Pues bien, puestas encima de la mesa las cartas podríamos hablar de suspense, interés, igualdad y lo que se vivió en las primarias originales. Las que enfrentaron a tres candidaturas a nivel estatal. Sin embargo, no va a ser así. Éstas son mucho más paniaguadas. Carecen de tanta emoción y ya se sabe de antemano casi el resultado. Existe la referencia previa de la victoria de Pedro Sánchez y eso lo cambia todo. Tanto, que ahora mismo el candidato oficial, José María Pérez, es el que parte con desventaja. La ola (casi tsunami) que hizo triunfar al bello Pedro también arrasó en Asturias. Ganó a la presidenta andaluza en casa del presidente de la Gestora con todas las de la ley. El 53% de los militantes apoyaron a Sánchez, frente al 39% a Susana Díaz. La cosa, a la vista está, quedó bastante sentenciada desde hace tiempo. Es de suponer, pues, que la tendencia continúe. Que los militantes socialistas en Asturias –esa reserva espiritual del PSOE- sigan el mismo camino de renovación hasta las últimas consecuencias. Es decir, que Barbón salga elegido con amplia mayoría y transforme el aparato de la FSA a las nuevas circunstancias políticas. Y a partir de ahí, es donde empiezan los problemas. Habrá un secretario general de una facción y un gobierno de otra. Esto es, la sintonía entre ambos a priori no parece que vaya a ser la mejor posible. Hasta dónde influirá el partido en las decisiones del Ejecutivo para lo que resta de legislatura, a día de hoy, es una incógnita. La cohabitación entre ambos puede ser fácil o no, depende. Lo normal es que haya un pacto de no agresión hasta elecciones y luego ya veremos. Será el ganador de este congreso quién impondrá candidato y lista de cara a 2019. Vientos fuertes de cambio empiezan a soplar en la FSA.

 

Ver Post >
Cambio de cromos.
img
Jose Manuel Balbuena | 04-07-2017 | 04:20| 0
images

Hace poco el presidente del Principado, Javier Fernández, envió una carta a los dirigentes de Podemos e IU. En la misma, reiteraba su oferta para sentarse a negociar «una alternativa progresista, social y de futuro». Hasta ahí, digamos, normal. Fernández pretende allanar el camino que le queda. Llevar lo mejor posible este calvario, con desavenencias y choques continuos en el Parlamento, para así tener un final feliz (o casi). No es la primera vez que esto sucede –en los presupuestos pasa un tanto de lo mismo- siempre con idéntico resultado: los pactos entre la izquierda a día de hoy parecen imposibles. Las diferencias, salvo con IU, insalvables. Pues bien, lo sorprendente viene en la segunda parte de esta misiva. Esto es, cuando pone a Gijón como materia de intercambio en esa supuesta negociación. Ofrece «recuperar un gobierno progresista» para esta ciudad, aunque no sabemos muy bien cómo. Es decir, de qué manera salvaría los obstáculos que hasta el momento ha sido imposible superar. Si recuerdan, lo de un gobierno municipal de izquierda para Gijón es algo ya casi cansino. Un mantra pertinaz como una lluvia fina. La suma de IU, Xixón Sí Puede (XSP) y PSOE daría, claro está, el Consistorio a los tres partidos. Sin embargo, el acuerdo que posibilitaría este cambio se muestra lejano. Muy lejano, diría yo. Mociones de censura virtuales, nuestra alcaldesa, Carmen Moriyón, las sufre cada dos por tres. Ahora bien, ese supuesto tripartito que llevaría el cielo a la izquierda, bien es cierto, nunca estuvo cerca. Es más, en un artículo publicado el pasado domingo en estas mismas páginas, el portavoz de XSP en el Ayuntamiento, Mario del Fueyo, lo dejaba claro. Decía que las circunstancias políticas para llegar a un pacto no habían variado ni los más mínimo: siguen considerando a los socialistas responsables de muchos de los males de esta ciudad y, por tanto, no quieren hacerse corresponsables. Entonces, pregunto, ¿qué ha llevado a Javier Fernández a formular esta propuesta? ¿Es quizá un intento a la desesperada de salvar a un gobierno asturiano acosado por las reprobaciones y dimisiones de consejeros? ¿Qué cree que se puede hacer que no se haya intentado ya? Además, existe otro matiz: el lugar en el que deja a la agrupación local. Después de la rectificación del nuevo consejero de Infraestructuras, Fernando Lastra, aceptando el nuevo plan de vías; tal parece que esto añade leña al fuego. Ningunea de forma descarada al socialismo gijonés sacándolo al mercado. Seguimos gobernando en Oviedo sin mayores complicaciones y a cambio entregamos la alcaldía. Cambio de cromos en toda regla.

 

Ver Post >
El Titanic logístico.
img
Jose Manuel Balbuena | 01-07-2017 | 05:33| 0
thumb

La Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias (ZALIA) se encuentra en la UVI. Mantenida con respiración asistida por el Principado y sin más familia ni amigos que la apoyen. En dos meses, si no encuentra una solución, entrará en concurso de acreedores. El motivo: tiene que hacer frente a dos demandas judiciales desfavorables por parte de propietarios expropiados. En un caso por importe de 780.000 euros y en otro de 800.000. Total: 1,58 millones que debe sacarse de la manga a corto plazo. Todo ello, bien es cierto, con el importante hándicap de que el proyecto se encuentra medio moribundo. Casi zombi, diría yo. Es un muerto viviente que pide cada dos por tres que le den de comer (y mucho). La ZALIA como tal no genera ingresos: ha vendido una sola parcela en toda su historia. Sin embargo, tiene gastos constantes debido a los créditos vigentes (casi 105 millones de deuda) y, claro, encima hay que construirle viales para que se comunique con el mundo. La situación no puede ser más dramática. De ser una empresa privada, obviamente, su quiebra estaría garantizada. Es más, lo realmente preocupante es que, como hojas que caen de los árboles, las administraciones le han ido dando la espalda sucesivamente. El Ayuntamiento de Avilés y las entidades portuarias dijeron hace tiempo que no pondrían un solo euro más, aunque ahora le ofrezcan ayuda. El de Gijón ya se encuentra al límite. En el Principado, incluso, la Consejería de Hacienda le deniega una autorización para un nuevo crédito por importe de 1,58 millones de euros. Las autoridades portuarias asturianas quieren comprarle las parcelas –para salir al rescate de este Titanic logístico- pero desde Madrid vetan la operación. ¿Hay alguien que de verdad crea en la ZALIA? A estas alturas, ¿no es más una infraestructura fallida que otra cosa? Si en el polígono de Lloreda restan todavía 120 parcelas por vender pese a los esfuerzos para su comercialización, ¿tiene acaso la ZALIA algún futuro? ¿Va a venir una especie de tsunami inversor que compre más de cien hectáreas de terreno industrial de sopetón? ¿Es creíble que vaya a tener una estación intermodal como nos venden –tendría narices que la tuviese antes que Gijón- y unas comunicaciones de alta capacidad? La solución a día de hoy no es fácil. Pasa por negociar con los propietarios expropiados un aplazamiento, o bien poner otra vez capital encima de la mesa. Complicado en ambos casos. Personalmente, pienso que hay que empezar a valorar una tercera vía: abandonar el proyecto. Cegar ese pozo sin fondo que no para de comerse dinero público. Retirase y dar por perdida la inversión antes de que la deuda vaya a más. Y, sin duda, irá.

Ver Post >

Últimos Comentarios

kika47_1390494074313 31-03-2017 | 21:30 en:
Nos la cuelan.
kika47_1390494074313 26-03-2017 | 09:43 en:
¡Vaya semanita!

Etiquetas

Otros Blogs de Autor