El Comercio
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Tres claves.
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Jose Manuel Balbuena | 02-06-2016 | 16:57| 1

Una. Las encuestas son muy claras: de cara al 26-J, la movilización del electorado propio va a ser muy importante. En estos comicios, quien logre llevar más simpatizantes a las urnas, acabará ganando. Será una lucha por evitar que los respectivos votantes no se queden en casa. La participación, según parece, puede estar entre tres y cinco puntos por debajo del 20-D. Los partidos tendrán que convencer a quienes no tienen intención de ir a votar, además de a los indecisos. Muchos ciudadanos se han cansado de la política o la siguen con cierta indiferencia. Han sido demasiadas llamadas a la urnas seguidas y eso se nota. Si contamos municipales, autonómicas y generales vamos a votar tres veces -hasta cuatro en algunas comunidades- en poco más de un año. Hay un cierto hartazgo, desencanto diría yo, en el ambiente.

Dos. En este sentido, se diseñan estrategias para que no prevalezca la desgana. El PP lo tiene claro: «¡qué viene Podemos!» es el lema de campaña. El principal incentivo por la cual su electorado debe ir a votar. Hablar de Venezuela, mostrar estanterías de supermercados vacías, pensiones que no se pagan o represión política está a la orden día. A eso también se ha unido Ciudadanos. Los de la formación naranja han dado un giro apuntándose a lo que se denomina «el discurso del miedo». Unidos Podemos, por su parte, tira contra todo. Contra el bipartidismo, los de arriba, los medios de comunicación y, sobre todo, el PSOE. La coalición de IU y Podemos tiene esa gran virtud: aunar el desencanto para lograr un grado de movilización muy alto. Tanto los votantes populares como de Unidos Podemos son quienes mayor fidelidad muestran. No tienen duda en acudir a las urnas para que el otro no gane. En cierta manera, el odio mueve mucho más que la simpatía.

Y tres. El problema está en quedarse a la mitad. Es decir, en no ser claro a la hora de posicionarse. Algo, sin duda, que le ocurre al PSOE. Pedro Sánchez de repente se acerca a Ciudadanos (llega a firmar incluso un acuerdo con él), y ahora habla del Podemos moderado de Iñigo Errejón con el que podría pactar. Sánchez tiene con los formación morada la misma relación que Ulises con las sirenas: le atraen. Y eso despista mucho al electorado de centro. Además, los socialistas no acaban de encontrar su sitio en este nuevo escenario. Quieren echar a Mariano Rajoy de La Moncloa a toda costa, pero a la vez no juntarse con Pablo Iglesias por miedo al «sorpasso». Ni aquí ni allí. Ni a un lado ni a otro.

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El finiquito en diferido.
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Jose Manuel Balbuena | 31-05-2016 | 11:42| 2

Sí, ser concejal de Urbanismo es una desgracia que le puede pasar a cualquiera. Tal parece el discurso que nos quiere trasladar la ex edil de Foro, Lucía García Serrano. La concejala de Urbanismo durante la pasada legislatura demanda una indemnización al Ayuntamiento de 78.110 euros. Todo ello en base a un artículo de la Ley de Régimen Local, por el cual solicita «la fijación de una compensación económica durante los dos años siguientes al cese». Esto es, como se prevé una incompatibilidad con su profesión de arquitecta en Gijón, García Serrano quiere que se le paguen dos años íntegros del salario equivalente a un concejal con dedicación parcial. Algo, por cierto, a lo que ningún edil en la historia del Consistorio había optado anteriormente. Lucía García Serrano fue una titular de Urbanismo controvertida. Es más, suscitó en torno a ella una cierta unanimidad: cabreaba a todo el mundo. A los constructores con sus decisiones sobre el Plan General de Ordenación anulado, a los funcionarios que trabajaban a su lado y, en general, a muchos ciudadanos a los que abría expedientes urbanísticos por cualquier cosa. Su pretensión –veremos qué dicen los tribunales- no tiene el apoyo del partido. Salió por la puerta de atrás cuando no fue incluida en la lista municipal hace ahora un año. Digo más, en la actualidad reniega de Foro y dice que su expediente está paralizando. Según ella, ha sido retenido «por las altas esferas». La ex edil de Urbanismo asegura que va a acudir a la Justicia para obtener tan jugosa cantidad, y ya ha dado los primeros pasos elevando una protesta ante el Defensor del Pueblo. En fin, no sé a ustedes pero a mí me resulta escandaloso. Si a cada uno de los ediles que dejen su puesto en el equipo de gobierno hay que pagarle una especie de finiquito en diferido, apaga y vamos. Sería como tratar a cualquier concejal con responsabilidades a la altura de un Ministro. Algo, sin duda, que nuestro Ayuntamiento no se puede permitir. Ni por razones económicas, ni morales. Quién opte por la vida púbica que sepa muy bien a lo que va y punto. Es muy posible que el caso de García Serrano sea un hecho aislado, pero lo cierto es que esa  puerta hay que cerrarla. No puede haber más reclamaciones de este tipo por el bien de nuestro Ayuntamiento. Resultaría del todo inadmisible explicar a los gijoneses que a un señor (o señora) se le va a pagar el sueldo de dos años como compensación.

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El cabreo es nuestro.
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Jose Manuel Balbuena | 28-05-2016 | 09:36| 0

Acollone general. El Estado ve cómo la construcción de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) se puede ir por encima de los 200 millones de euros. El Principado, que está vertiendo aguas residuales sin control a la bahía de San Lorenzo, ya no puede presumir de paraíso natural. Y nuestro Ayuntamiento tiene un problema encima: una temporada de baños que puede resultar caótica si empiezan a aparecer manchas fecales por la costa. Todos se lanzan reproches y acusaciones mutuas. Tal parece un partido de tenis. Sin embargo, la realidad es que cada una de la Administraciones intervinientes en el desastre de la paralización de la depuradora tiene su parte alícuota de culpa. Verán, fue en el año 1992 cuando Gijón comenzó el saneamiento. Estaba de Ministro el socialista Josep Borrell. Desde entonces, ojo, han pasado la friolera de 24 años y todavía no se ha logrado completar. Lo deberíamos llamar «La obra de Dios». Para más inri, cuando ya pensábamos que iba a estar operativo, la EDAR de la zona Este es una planta ilegal por la incompetencia supina del Ministerio de Agricultura y Medioambiente. En todo este tiempo, han pasado gobernantes de distinto signo. Coincidieron gobiernos del mismo color y el contrario. Ha habido periodos de bonanza y crisis. Algunas veces había dinero vía presupuesto y otras no. Resumiendo: después de mil y un peripecias, encima está mal hecho. Por tanto, ya me dirán si es como para darse golpes en el pecho, echarse culpas unos a otros y, en general, politizar el asunto hasta convertirlo en un guirigay. Señores políticos: aquí los cabreados somos nosotros. La solución que propone Xixón Sí Puede –menos mal que alguien piensa en positivo- es sencilla: volver a lo anterior. Instalar de nuevo filtros en la «Plantona» y seguir como estábamos. Todo ello con un coste de un millón de euros que, en caso de llevarse a cabo, generará polémica por ver quién lo paga. Sería exactamente el mismo planteamiento que, si el juez lo ve bien, utilizar los ya instalados en la nueva depuradora. Además, sin perjuicios económicos añadidos. El problema -aparte de no saber si se autorizará- es que la justicia es lenta. Cuando nos demos cuenta, habrá pasado el verano y seguiremos en la misma situación de cara al año que viene. Viendo como el emisario submarino de Peñarrubia lanza las vergüenzas de Gijón directamente al mar. Por eso, entiendo que quizá lo mejor sería volver a instalar los filtros en «la Plantona». Parche más seguro y rápido se mire por donde se mire.

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Desunidos Podemos.
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Jose Manuel Balbuena | 26-05-2016 | 11:46| 0

La coalición entre IU y Podemos en Asturias nació con mal pie. Si a nivel estatal todo es armonía y abrazos en la Puerta del Sol, en nuestro paraíso natural la cosa no va tan bien. Al revés, yo diría que mal. Todo empezó cuando, Gaspar Llamazares, el portavoz de la corriente Izquierda Abierta, se opuso frontalmente al acuerdo. Consideraba toda una ignominia que su histórica formación se echase en brazos de los de Pablo Iglesias. Dio igual: el pacto ya estaba hecho y casi firmado de antemano en Madrid. Luego vino lo de las listas. Primero, que IU se sentía minusvalorada por el reparto de puestos, y después que la cremallera –hombre o mujer y viceversa- se trabó en el tercer puesto. Este último aspecto casi da al traste con la candidatura conjunta. A última hora Podemos se saltó un diente del engranaje, gracias a que Equo cambió a su representante en aras a una paridad imperfecta. El caso es que, a pesar de que ya están inscritos como coalición, ni tan siquiera dieron una rueda de prensa conjunta. Cada uno por su lado. Es más, si nos ponemos a analizar los objetivos de Unidos Podemos en Asturias puede que sean hasta contradictorios. El secretario general de Podemos, Daniel Ripa, los fijó en dos. Conseguir un tercer diputado a costa de la coalición PP-Foro, algo con lo que IU estará seguro de acuerdo. Y, ojo, «echar a Vicente Álvarez Areces, el ex presidente del Principado, de la vida pública». Última obsesión, por lo visto, del partido morado. Aquí IU, entiendo, se va a mostrar cauto. Más que nada, porque Álvarez Areces fue socio suyo durante dos legislaturas. Juntos –el PSOE de Areces e IU- llegaron a acuerdos de gobierno en 2003 y 2008. En definitiva, tirar contra Tini sería como pegarse un tiro en el pie. Por tanto, no creo que veamos a Manuel Orviz cuestionar gobiernos de los que formó  parte. Cuando queda un mes justo para las elecciones, la duda es cómo funcionará «Desunidos Podemos» (llamémoslo así) en Asturias. Si el votante pasará por alto este grado de disensión existente entre ambos, o bien al contrario, acabará optando por otros caminos: reforzar al PSOE o ir directamente a la abstención.  El que el acuerdo en IU fuese refrendado con el porcentaje más bajo de todas las federaciones, ya nos da una pista de por dónde pueden ir los tiros. Dicho en otras palabras: muchos votantes y simpatizantes de IU tendrán el dilema de mirar hacia Pablo Iglesias o Emilio León.

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Apocalipsis fecal.
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Jose Manuel Balbuena | 24-05-2016 | 11:44| 0

La situación es más grave de lo que creíamos. Ya no sólo es una falta de diligencia intolerable, sino que también afecta a la salud. Me refiero, claro está, a la paralización de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de la zona Este. Pensábamos que lo preocupante estaba en que 36 millones de euros, el coste de la instalación, podían acabar en  la basura merced a una sentencia de la Audiencia Nacional. Pero no, aún hay más. Resulta que se desvistió un santo para vestir a otro. En concreto, se desmantelaron los filtros de la planta de pretratamiento (la «Plantona»), y ahora la ciudad vierte al mar directamente los residuos de 150.000 habitantes. Esto es, al no entrar en funcionamiento la depuradora Este por orden judicial y ser anulada la «Plantona», lo que estamos haciendo a diario es un atentado ecológico de primer orden. Nuestra costa Este, incluida la playa, está convertida en una inmensa charca fecal. Sin embargo, el tema no acaba ahí. Por estas mismas páginas supimos que la situación, incluso funcionando la «Plantona», era muy similar. O sea, que estaba obsoleta  y con una función tan escasa –casi quitar bichos muertos y poca cosa más- que la diferencia de tratar las aguas a través de ella o no era mínima. Lo dicen los técnicos de la Confederación Hidrográfica del Norte. Vamos a recapitular. La «Plantona» era la única instalación válida dentro del saneamiento de la zona Este. Por lo visto, ya no funcionaba correctamente y los gijoneses lo desconocíamos por completo. Por si fuera poco, se desmanteló para poner en funcionamiento una depuradora que tardará años en legalizarse, si es que lo consigue. Resultado: la mierda fluye libremente por el emisario submarino de Peñarrubia. Como ven, el despropósito no puede ser mayor. Todo ello, además, a las puertas ya de un verano en ciernes. No me digan que no es como para llevarse las manos a la cabeza. Tanto hablar de turismo, de promoción, de trasvasar arena y lo principal, que nuestra playa esté limpia de cualquier tipo de vertido, está más en el aire que nunca. La Alcaldesa, Carmen Moriyón, anunció posibles acciones legales contra el Principado y Gobierno central. ¡Qué más da! El daño está hecho y la solución no va a llegar de forma inmediata. El Ministerio de Agricultura y Medioambiente –Administración responsable del desaguisado- pretende que se autorice excepcionalmente poner en marcha los filtros de la nueva instalación. A la postre, un parche.

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Esplendor vial.
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Jose Manuel Balbuena | 21-05-2016 | 07:19| 0

Piensen en una calle. Luego amplíen su radio de acción a dos o tres más. Formen una especie de círculo y se encontrarán irremediablemente con una obra. Será pequeña o grande, en la acera o el asfalto, para meter conducciones o reasfaltar algo, se habrá desarrollado o estará por hacer… pero, efectivamente, en Gijón las obras se multiplican como setas. Casi sin previo aviso y de forma anárquica en la mayoría de las ocasiones. Puede incluso, como ya sucedió cuando se arregló un tramo de la calle San Bernardo, que se dé una confluencia tal que haga el tráfico imposible. Formando un caos que es difícil de ver en una ciudad como ésta. Nuestro Ayuntamiento anunció hace poco que iba levantar la calle Asturias. A eso hay que añadir que la calle Instituto, para su desgracia, tal parece el escenario de un conflicto bélico. Las de Aguado, con una peatonalización más que discutible, se hacen tan eternas que no acaban nunca. Y queda todavía, que es una reforma de enjundia, la de Marqués de San Esteban. Además, hay proyectos previstos que afectan a más de 29 viales. Vamos, que no se libra ni un barrio. En Nuevo Gijón, Pumarín, Natahoyo, La Calzada, Montevil o Contrueces nadie estará ajeno a las molestias que producen. Agreguen a eso que también les va a tocar a los parques: el de Isabel La Católica se lleva 482.000 euros del presupuesto, o La Serena en el Llano 350.000. Súmenle las que yo llamo «micro obras». Es decir, aquéllas realizadas por empresas que crean o mantienen una red de suministros determinada. Últimamente, casi todas tienen que ver con la telefonía. Alguna vez, por curiosidad, le he preguntado a los operarios por qué levantaban una calle que hacía poco habían puesto patas arriba. La respuesta siempre fue la misma: es que yo soy de otra compañía. En resumen, que bien sea por acción municipal o privada las calles, nuestras calles, acaban convirtiéndose en una especie de «Gymkhana». O sea, que constantemente tienes que salvar obstáculos –zanjas, vallas, agujeros y demás- a un lado u otro. Vale, que sí, que luego queda muy bonito y para hacer una tortilla hay que cascar huevos. Ahora bien, yo pregunto, ¿no se pueden dilatar más en el tiempo para que no coincidan? ¿No se pueden coordinar mejor? ¿Es necesario acometerlas todas a la vez? Sin embargo, de remodelaciones tan necesarias como las de la avenida Pablo Iglesias o Manuel Llaneza nada se sabe. Fueron paradas buscando un consenso en su diseño y ahí siguen.

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Panorama electoral.
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Jose Manuel Balbuena | 19-05-2016 | 11:13| 1

Paisaje antes de la batalla. Mariano Rajoy está inquieto: no sabe si el Real Madrid ganará la undécima Copa de Europa. El Atlético es un rival duro, correoso y que lucha a muerte por cada balón. El resultado de la final del 28 de mayo en Milán le preocupa mucho. No tanto, que su partido baje en las encuestas, o que vuelvan –como las oscuras golondrinas de Bécquer- episodios de corrupción de la trama Púnica, o que después del 26-J todo siga igual: el PP presumiendo ser el partido ganador y los demás intentando fraguar un pacto a sus espaldas. ¡Qué más da! Para el «hombre invisible», según Financial Times, el no hacer nada siempre acaba siendo rentable. Ciudadanos, por su parte, no sabe a qué atenerse. Ni fu ni fa. Algunos sondeos le dan un ligero incremento, en otros queda similar. Quizá se pregunten si la estrategia de pactar con el PSOE fue la adecuada, o si estamos ante un techo electoral. El PSOE, en cambio, se encuentra en una encrucijada. La amenaza de Unidos Podemos –la confluencia entre IU y el partido morado- es más que cierta. El «sorpasso» infunde terror con sólo nombrarlo. Hace temblar  los cimientos de la organización y pone a todo el mundo nervioso. Revive luchas internas y se buscan soluciones en el pasado. Josep Borrell reaparece y Adolfo Suárez también: puedo prometer y prometo, repitió Pedro Sánchez hasta la saciedad. Vivir de ficciones es a lo que se está acostumbrado el PSOE. Reparte carteras ministeriales con todo lujo de detalles, sabiendo de sobra que ningún Ejecutivo que se forme será monocolor. Lo malo para ellos vendrá el día después: a ver con quién pactan los socialistas que están llamados a ser la llave de la gobernabilidad. Unidos Podemos, sin duda, es el ganador de esta precampaña. La coalición entre Podemos e IU ha acaparado titulares borrando los malos pronósticos. ¿Acaso se habla ahora del bajón demoscópico en el partido de Pablo Iglesias? ¿Acaso de problemas internos? Alberto Garzón le ha solventado las dudas que se habían generado de un plumazo. Su unión, casi absorción, presenta problemas puntuales; pero va viento en popa. Puede que se trabe la lista cremallera en Asturias, o que algunos puestos den lugar a conflictos. Es igual, están tratando de tú a tú al PSOE y metiéndole en problemas: invitarle a hacer listas conjuntas para el Senado es lo que pretendía. Los profesores de la Complutense diseñaron una estrategia en la pizarra y, por lo visto, les está saliendo bien.

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Legislatura perdida.
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Jose Manuel Balbuena | 17-05-2016 | 17:30| 1

Igual que si fuese una triquiñuela de vendedor, el secretario de Estado de Infraestructuras, Julio Gómez Pomar, se tiró un farol con las parcelas del solar del plan de vías. Dijo que había «más de 30 solicitudes de interés» y, sin embargo, a la hora de la verdad, no se presentó ninguna oferta en firme. Esta misma semana se tenían que abrir los sobres, pero hay que declarar desierta la subasta. Buena prueba, sin duda, de que las pretensiones sobre las mismas por parte de Gijón al Norte eran excesivas. Quizás basadas en tasaciones hinchadas que decían lo que se quería escuchar: que el suelo en la zona centro está a precio de oro. Ahora bien, sólo con analizar los números hubieran caído en la cuenta de lo irreal de sus cálculos. 70 millones de euros para, más o menos, construir 400 viviendas, da como resultado pisos por encima de 500.000 euros. O sea, un tipo de vivienda que actualmente no se vende así como así en Gijón. Además, a esto hay que sumarle las incertidumbres propias del proyecto: ¿dónde va a ir ubicada por fin la estación intermodal? Nadie lo sabe con certeza  y, por eso, porque construir sin saber dónde va a estar situada la infraestructura que condiciona todo, es como jugar a la Loto, los promotores no aparecen. Más bien, se retrotraen ante lo imprevisible del resultado final. Entiendo que, como cualquiera de nosotros que quiere vender un piso, lo primero es bajar el precio. Situar los 44.669 metros cuadrados edificables en el entorno de los 50 millones de euros sería más razonable. Eso daría lugar a viviendas sobre los 300.000 euros, mucho más acordes con el nivel económico actual. Serían caras, claro, pero no imposibles. Por su parte, nuestra Alcaldesa, Carmen Moriyón, también le dio un buen baño de realidad al plan. Dijo que no se darán pasos mientras el Gobierno siga en funciones. A lo cual, yo añadiría aún más: ni después es probable que tampoco. El 26-J habrá de nuevo elecciones. De ahí saldrá un Ejecutivo formado por varios partidos, no puede ser de otra manera, que seguro que no tendrá entre sus prioridades el levantamiento ferroviario gijonés. Si acaso, y con buena suerte, se logrará por fin aclarar dónde va a ir la intermodal. Todo ello, si el juego político –veremos de qué signo es- lo permite. Tomen, pues, buena nota de esto: la legislatura para el plan de vías está perdida. Se hace muy difícil que ante esta coyuntura pueda salir adelante.

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Sobre alcaldes y zapatillas.
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Jose Manuel Balbuena | 14-05-2016 | 09:50| 2

A mí no me gustan los tripartitos. Los considero profundamente inestables. Las diferencias entres sus socios –pese a que firmen un programa común- suelen ponerse de manifiesto a la más mínima. Cada partido que lo integra, como es  habitual en política, acaba barriendo para casa. Sólo tienen que ver lo que está pasando a treinta kilómetros en dirección sur. Me refiero, claro está, a Oviedo. Allí, hace ahora casi un año, surgió un tripartido por sorpresa. El voto de Somos Oviedo al PSOE permitió la investidura de éste y al acuerdo se sumó IU sobre la marcha. Total, tres formaciones bastante diferentes llegaron a un pacto de gobierno y ahí están. Siempre en el filo entre seguir adelante o romper. No hay día en el que sus integrantes –por unas u otras razones- no acaben tirándose los trastos a la cabeza. La sensación de fragilidad es tan grande que basta un simple acto institucional -los premios Princesa de Asturias, por ejemplo- para que surjan discrepancias graves. Pues bien, aquí en la capital de la Costa Verde parece que se quiere hacer algo parecido. Al rebufo de la confluencia estatal entre Podemos e IU, Xixón Sí Puede (XSP) sacó a relucir de nuevo lo que antes no pudo ser. Y la diferencia con la capital está bien clara: que Somos Oviedo entregó la Alcaldía al PSOE sin mayores problemas. Cosa que aquí, por lo visto, nadie está dispuesto a hacer. XSP porque considera que junto con IU supera en concejales al PSOE, y los socialistas por el orgullo de ser un partido histórico en Gijón. Digamos, pues, que lo que les separa de forma irreconciliable es la figura del Alcalde. Aurelio Martín, el portavoz municipal de IU, defendía en una entrevista en estas mismas páginas que «la Alcaldía tenga un valor simbólico e instrumental». Vamos, que se puede poner al frente de esta ciudad a una zapatilla y no pasa nada. Más o menos, repito, lo que está sucediendo en Oviedo. Wenceslao López, su actual regidor, da la sensación de que no manda: dedica su tiempo a pacificar un gobierno de lo más heterogéneo y poca cosa más. Sin embargo, la realidad es que la figura del Alcalde es importantísima –yo diría que clave- en la vida municipal. Un eje sobre el que gira toda la política del municipio. El PSOE lo sabe y por eso no se deja pisar el terreno. Sería tonto –y no creo que tanto- como para votar a otro primer edil que no sea suyo. Prácticamente, se estaría suicidando políticamente.

 

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«Sorpasso» a la vista.
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Jose Manuel Balbuena | 12-05-2016 | 11:37| 1

Tengo claro una cosa: Asturias es de las comunidades donde la confluencia entre Podemos e IU tiene más fácil dar el «sorpasso» al PSOE. Lo dicen los números. Si extrapolamos el resultado del 20-D sumando los votos de ambas formaciones por separado, nos sale 184.323 sufragios. Los socialistas obtuvieron 144.323. Vale, estoy de acuerdo con ustedes: los votos individuales a cada partido no se pueden agregar así. En política -como se ha dicho hasta la saciedad en los últimos tiempos- dos más dos no son cuatro. Bien, hagámoslo de otra manera. Como saben, la unión electoral entre Podemos e IU no es vista con buenos ojos dentro de nuestro paraíso natural. Más bien, todo lo contrario. Es el territorio donde la confluencia tuvo un menor apoyo interno. Sólo el 65% de los militantes de IU la refrendó, mientras que en el resto del país subió hasta el 85%. Obviamente aquí la coalición se siente fuerte. Digamos que con cinco diputados en el Parlamento asturiano, la federación de IU en Asturias se ha convertido en su reserva espiritual. Por tanto, son entendibles los recelos de Gaspar Llamazares al proceso. Al fin y al cabo, reclama un protagonismo para la coalición que en el resto de España no tiene. Veámoslo, entonces, de la siguiente manera. Muchos votantes de IU, al sentirse traicionados por el camino seguido: o se quedarán en casa, o acabarán tomando otras opciones. Vamos a poner que pierda la mitad, yendo al peor de los escenarios posibles. El resultado, para desgracia del PSOE, sería más o menos similar. La confluencia obtendría 158.607 votos y volvería a superar al PSOE. Debemos, pues, hacer la siguiente reflexión: la unión Podemos-IU es, sin duda, una amenaza electoral en toda regla para los socialistas. El 26-J van a tener que luchar contra una pinza: la formada por la coalición PP-Foro de un lado, y por el otro la de Podemos-IU. Dos bloques bien diferenciados que van a polarizar el voto, quedándose la FSA en medio sin un discurso que vender a su electorado. Podríamos decir que casi en tierra de nadie y a las puertas de un cambio de poder dentro de la izquierda. Nada será igual si –Ley de D´Hondt mediante- el PSOE obtiene un solo diputado por Asturias. Las consecuencias de esta nueva correlación de fuerzas pueden ser sustanciales. Incluso dentro del propio Gobierno asturiano al que, difícilmente, la IU de Llamazares podrá seguir sosteniendo de forma tan generosa.

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kika47_1390494074313 31-03-2017 | 21:30 en:
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