El Comercio
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El atraco.
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Jose Manuel Balbuena | 12-04-2016 | 17:15| 0

La semana pasada tuvo lugar la vista previa del «caso Renedo»: la presunta mayor trama de corrupción juzgada hasta ahora en Asturias. Ahí supimos para nuestro horror que el control del Principado sobre la Consejería de Educación, al menos entre los años 2009 y 2010, era nulo. Que sus máximos responsables en aquel momento –el ex consejero José Luis Iglesias Riopedre y su subordinada María Jesús Otero– hacían y deshacían a su antojo sin ningún pudor. Todo ello, debido a que el Principado presentó un informe donde les reclamaba un perjuicio económico de más de 4 millones de euros. Eso sí, la polémica auditoria llevada a cabo sobre 87 colegios se entregó a pocos días del juicio –pese a que la Administración está personada en la causa desde el 2010- con el consiguiente rechazo por parte de la Audiencia Provincial y la Fiscalía. Dicho de otra forma: la mala praxis del Principado le llevó a obtener un aluvión de críticas y acabar con más recriminaciones que los propios acusados. La víctima –a quien supuestamente se había defraudado- fue puesta en cuestión una y otra vez por los abogados de las defensas de manera casi cruel. El cazador, sin duda, acabó siendo cazado. Pues bien, hete aquí que algo que considerábamos ajeno a nuestra ciudad le afecta claramente. Según pudimos leer en estas mismas páginas, 18 colegios de Gijón se vieron inmersos de lleno en el «caso Renedo». Educación pagó más de un millón de euros por comedores que no existían, pupitres nunca entregados, ratones inalámbricos a precio exorbitante y un sinfín más de anomalías. A los directores de los centros, incluso se les llegó a falsificar la firma en la supuesta recepción del material durante el mes de agosto con los colegios cerrados. Viendo sus declaraciones, poco menos que alucinaron cuando se les habló de un inventario que nunca tuvieron. Además, todos señalaron que los controles hacia ellos, hacia el material que compraban directamente, eran muy estrictos. Sin embargo, lo que venía de la Consejería tenía manga ancha. Como ven, bochornoso, no sólo en la forma de proceder, sino también en que tengamos que enterarnos 6 años después. En estos tiempos que corren, cualquier piedra que se tira en el proceloso charco de la corrupción crea ondas de magnitud y consecuencias imprevisibles. Algo así como el «efecto mariposa»: los tejemanejes de una funcionaria en Oviedo, acaban en un auténtico «atraco a la educación pública».

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Abusar de la paciencia.
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Jose Manuel Balbuena | 09-04-2016 | 07:20| 2

Lo de volver a tropezar en la misma piedra es muy del PP de Gijón. Si en octubre de 2014  le habían anulado un congreso a pocos meses de una cita electoral, ahora sucede exactamente lo mismo. Esta vez, porque el censo sobre el cual se trabajó incluía a personas fallecidas, y  otras que no estaban al corriente de sus obligaciones de pago. Consecuencia: que la cantidad de avales necesarios para presentar candidatura –la brutal cifra de 500- no tenía justificación alguna. Estaba inflada para un número de militantes con derecho a voto cifrado alrededor de 947, mientras que los cálculos se basaban en 3.526. Como ven, la diferencia es más que sustancial. El caso es que de ahí surgió el actual presidente, Mariano Marín, y la junta directiva local. Puestos ambos, no cabe duda, en solfa por la sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 11 de nuestra ciudad. Asimismo, de una directiva ahora anulada, salió una lista con la que se concurrió a las municipales del año pasado y que tan malos resultados consiguió: tres concejales es un balance mísero para un partido como el popular. Por tanto, podemos decir que toda la estructura del PP gijonés ha saltado por los aires el pasado jueves. De momento, y aunque la sentencia no sea firme, lo que se pone en cuestión es un sistema: el de los congresos viciados para que gane el candidato oficial. Método utilizado en Gijón hasta la saciedad y que recibe varapalos por doquier. A mí me parece que ya es hora de que el PP se modernice. Esto es, de que acepte el sistema de primarias –como lo hacen todos los demás partidos- para elegir a sus cargos y candidatos. Volver a hacer un congreso, aunque se le quiera dar el carácter de abierto, significa  que el elegido –llamemos así a quien designen a dedo, esta vez- tendrá ventaja sobre los demás. Bien sea por el número de avales que se fije, o bien por la información privilegiada de la que dispondrá. El PP gijonés necesita abrir las ventanas y que entre aire fresco. Seguramente,  volverá a implantar una gestora. La anterior –la que destituyó de forma fulminante a Pilar Fernández Pardo– estuvo en vigor la friolera de 18 meses. Volverlo a repetir sería un error de proporciones mayúsculas, sin embargo… Supongo que hoy muchos militantes y simpatizantes del PP, estarán pensando lo que decía Marco Tulio Cicerón: «¿Hasta cuándo Catalina –en este caso, Mercedes– vas a abusar de nuestra paciencia?».

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En clave electoral.
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Jose Manuel Balbuena | 07-04-2016 | 10:42| 0

Los partidos miran ya hacia una nueva convocatoria electoral sin ningún pudor. Sus gestos, mensajes y maneras apuntan directamente hacia ahí: al 26 de junio como fecha de unos nuevos comicios. Uno enciende la televisión y ve a Mariano Rajoy de campaña. Todos los fines de semana está dando un mitin. En el último, incluso anunció un punto de su programa electoral: propone jornadas de trabajo hasta las 18:00 horas y cambiar el huso horario del país. A Pablo Iglesias, en cambio, le van más los espacios de entrenamiento. Estos días se le pudo ver acompañando a los timbales, mientras una orquesta interpretaba la sintonía de su serie favorita: Juego de Tronos. Ciudadanos, por su parte,  lo hace de forma más sutil y cambia de discurso sobre la marcha. Ahora estaría interesado en formar parte de un hipotético Gobierno del PSOE, eso sí, cumpliendo de forma estricta el documento firmado. Todo ello porque la estrategia, sin duda, es distanciarse lo más posible de Podemos. Que el votante de centro-derecha, al cual pretende seducir, ni por asomo crea que acercan posturas. Ante la reunión a tres bandas (PSOE, Ciudadanos y Podemos) que hoy va a tener lugar en el Congreso, las expectativas sobre un posible acuerdo son muy bajas. Más bien, nulas. Tal parece que sólo los socialistas están interesados en ello. Los demás, a lo suyo. Los tríos –trasládenlo al aspecto amoroso- nunca suelen salir bien. Si acaso, se busca dar una imagen de diálogo y no parecer el malo de la película. Puro marketing. El cambio de postura en todas las formaciones ante unas Generales resulta más que evidente. Hasta ahora, la posibilidad de una repetición del 20-D, poco menos que era visto como una tragedia: un nuevo fracaso de la clase política. Ya no. Se puede ir de nuevo a las urnas y eso es bueno. Lo dijo Albert Rivera: hay algo peor que unas nuevas elecciones, un mal Gobierno. Las encuestas que se publican casi a diario en los medios de comunicación también influyen. Todos las miran de reojo y hacen los cálculos necesarios para que no salir muy mal parados. La poca fe que había en la política de pactos se va esfumando. A todas luces, el tiempo corre y nadie quiere equivocarse. Saben que si toman una decisión contraria a sus intereses –si ceden, en una palabra- se lo puede hacer pagar el electorado. Lo mejor, quizá, que esto acabe cuanto antes.

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Pregúntese.
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Jose Manuel Balbuena | 02-04-2016 | 09:57| 0

Propongo que se haga una consulta ciudadana. Sí, ese mecanismo de participación que tanto gusta ahora. La pregunta sería muy concreta y directa. ¿Dónde prefiere usted que se sitúe la futura estación intermodal de Gijón: en Moreda o en el Museo de Ferrocarril? Así, por lo menos, ya saldríamos de  dudas sobre lo que opina la gente. Podría realizarse a través de la plataforma digital de participación del Ayuntamiento –la cual, por cierto, debería llamarse www.nomeusanidios.com– y serviría para zanjar el debate. Porque, a la vista está, se le sigue dando vueltas al tema. El pasado jueves se convocó un consejo de administración de la sociedad Gijón al Norte. El motivo era volver a aprobar el estudio de un proyecto de construcción para la estación frente al Museo de Ferrocarril. El Ministerio de Fomento trataba con ello de contrarrestar una impugnación judicial presentada por el Principado sobre ese mismo punto en una reunión anterior. Decían –y siguen diciendo tres meses después- que no le había sido presentada la información con el tiempo suficiente para estudiarla. Sin embargo, lo que subyace en realidad es que el Gobierno asturiano se opone a toda costa a un traslado de la intermodal. Y con el recurso a los tribunales, lo único que pretende es ganar tiempo: el necesario para que haya un nuevo gobierno en Madrid –del PSOE, claro- y tirar todo esto a la basura. Pues bien, salgamos de dudas. Ya que la presunta sociedad civil gijonesa nunca se pronunció sobre el asunto –sorprendentemente, las asociaciones de vecinos de la zona urbana dijeron que era un tema técnico- que lo hagan los ciudadanos. A ver si así, en el caso de que se ratifique el cambio, la consejera de Fomento, Belén Fernández, se opone al mismo de forma tan feroz y destructiva como hasta ahora. Reiterando argumentos que cada vez se sostienen menos. Ni la nueva ubicación es más cara que la anterior (en todo caso, similar), ni va a representar un mayor retraso en su puesta en marcha. Sólo con recordar que su versión del plan de vías viene desde 2008 sin que se haya hecho nada, la oposición al nuevo proyecto se cae por sí sola. En fin, termino como empecé. La ubicación de una estación intermodal, que condicionará la vida de la ciudad, es algo de vital transcendencia. Si se van a consultar chorradas -lean si no las preguntas sobre la ordenanza de convivencia ciudadana que se pretenden formular-, ¿por qué no algo tan importante?

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Dando vueltas.
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Jose Manuel Balbuena | 31-03-2016 | 08:54| 0

Esto se hace demasiado largo. ¿De verdad era necesario darse dos meses desde la fallida investidura de Pedro Sánchez para ver si alguien se pone de acuerdo? Si todo el mundo está esperando, como tal parece, a una solución de última hora, ¿por qué no ahorrarnos todo este tiempo estéril que no va a ningún sitio? ¿No se puede acaso acortar este impasse al ver que nadie cede? Fíjense, en este bucle en el que estamos inmersos, hasta ha dejado de ser noticia la propia formación de gobierno. Lo es mucho más los líos internos de los partidos. Mariano Rajoy, como siempre, parece no tener prisa. Iba a llamar a Sánchez antes de Semana Santa pero lo pospuso. Las vacaciones, sin duda, hay que disfrutarlas. Dice que espera a la reunión de éste con Podemos para hacer algo. Mientras tanto, las voces en el PP que le cuestionan van creciendo: José María Aznar habla incluso de «nuevos liderazgos» en su presencia. La (no) estrategia llevada a cabo desde el 20-D le pasa factura. Pablo Iglesias e Iñigo Errejón acaparan titulares. Su desencuentro, con los sucesivos ceses fulminantes y nombramientos, tuvo más repercusión que la propia dinámica de una posible negociación. Podemos sigue insistiendo en formar un gobierno «a la valenciana», pero está mucho más preocupado por las cuitas internas. Divisiones y fracturas que ponen en peligro la unidad del proyecto. Pedro Sánchez, por su parte, se debate entre alianzas imposibles y la vorágine de su partido. La sombra de Susana Díaz y su candidatura le acecha. Sánchez quiere unir agua y aceite –Podemos con Ciudadanos- vendiendo mercancía atrasada: un documento que cada día está más caduco. Quiere hacer alquimia, convertir en oro lo que no es más que un trozo de metal, pero no le resulta nada fácil. De reojo mira (y cambia) la fecha del congreso del PSOE para ver si logra ser Presidente. Y ayer, su esperada reunión con Pablo Iglesias, acabó en nada. Pura ficción. Ni siquiera el supuesto ofrecimiento de Iglesias a no estar en un hipotético ejecutivo es relevante: nadie se creía que el de Podemos acabase de Vicepresidente y con la mitad de las carteras. Estamos donde estábamos: dando vueltas. Podemos ahora quiere que Ciudadanos –por activa o pasiva- apoye el «Gobierno del 161»: suma de los diputados de PSOE, el propio Podemos e IU. Poco menos que les está pidiendo un imposible, que se suiciden políticamente. La luz al final del túnel, si la hay, no se ve ni por asomo.

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Duro y amargo.
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Jose Manuel Balbuena | 24-03-2016 | 07:38| 1

Así fue como el Estado Islámico reivindicó los atentados de Bruselas: «Lo que os espera será duro y amargo». Una amenaza más si no fuera porque, poco a poco, se va cumpliendo. Madrid, Londres, París y ahora la capital belga. Fue después de la masacre en la sala Bataclan cuando nos enteramos que, en mitad del corazón de Europa, había un barrio que era la zona cero del yihadismo: Molenbeek. De ahí partió el ataque a París e incluso hubo conexiones en su día con el 11-M español. Sin embargo, Bélgica parecía ajeno a esto. Salah Abdesalam era el terrorista más buscado del viejo continente. Fue el único que escapó con vida de los atentados de París en noviembre. Salió de Molenbeek para inmolarse y allí volvió cuando no lo consiguió. Burlando fronteras, controles y registros sin ningún pudor. La policía de media Europa estaba buscándole y, fíjense, fue detenido en su casa el pasado viernes. Es como si a Bin Laden lo hubiesen encontrado en La Meca –donde reside su familia- y no en un chalé búnker en Pakistán. Sorprendente, ¿no? El Gobierno belga, una vez descubierto con horror que tenía un problema serio dentro de sus fronteras, empezó a dar palos de ciego. Decretó niveles de alerta máximos –suspendiendo colegios, universidades y hasta partidos de fútbol- para luego levantarlos como si tal cosa. Cerró indiscriminadamente el transporte público creando alarma entre la población, mientras que unas leyes caducas impedían entrar en domicilios privados de 12 de la noche a 6 de la mañana. Es más, hasta los servicios de inteligencia franceses se atribuyeron la captura de Abdesalam. Según su versión, los belgas no tenían ninguna base de datos fiable de yihadistas. Todo ello, pese a  que más de 300 ciudadanos del país viajaron en los últimos tiempos a Siria o Irak para luego regresar. Eso, en un Estado que apenas sobrepasa los 11 millones de habitantes, da un índice de posibles terroristas muy alto. El mayor de los países europeos. Bélgica no estaba preparada para un golpe así y se demostró. Los autores del atentado fueron en taxi hasta el aeropuerto como si fueran de vacaciones. El taxista que los llevó incluso discutió con ellos: el equipaje que portaban, posiblemente relleno de bombas, no cogía en el maletero. Es muy probable que una barbarie de estas características no se pueda evitar. Ahora bien, está claro que se deben sacar conclusiones: Europa necesita unos mecanismos de defensa coordinados. Unos servicios de inteligencia, al estilo del FBI estadounidense, que traspasen fronteras.

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Metrópolis.
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Jose Manuel Balbuena | 22-03-2016 | 18:45| 1

A mí lo del Área Metropolitana de Asturias (AMA) me recuerda a la película Metrópolis de Fritz Lang. Una distopía que revela la creación de dos mundos: uno ideal en superficie y otro subterráneo de esclavitud. Así, los defensores del documento presentado por el Principado -«Directrices subregionales de ordenación del área central de Asturias»- nos muestran un mundo apocalíptico en el caso de no aplicarse. Poco menos que las plagas de Egipto y la maldición de la tumba de Tutankamón juntas. Dicen que habrá atascos por doquier, contaminación, desorden y caos. Ahora bien, si se lleva a cabo el mágico AMA eso va a cambiar. De hecho, incluso seremos la envidia de Europa y un foco de crecimiento continuo. Ojo, todo ello en una comunidad con una sangría demográfica que va a más, y donde ya hay casi más jubilados que gente trabajando. El problema que le veo al AMA –tan pomposamente presentado por el Gobierno asturiano- es que ya tiene demasiadas cargas previas. Yo no sé cómo piensa restañar las numerosas heridas que fueron creadas durante el desorden que hasta ahora reinó. Porque, ¿acaso el AMA tiene una receta para los millones de metros cuadrados –sumen el polígono de Bobes en Siero, la ZALIA o LLoreda en Gijón y alguno más- de suelo industrial que van a quedar sin utilizar? La misma pregunta la podríamos hacer sobre las comunicaciones. En el documento nos reprochan a los asturianos que usamos mucho el coche en nuestros desplazamientos. No sé, ¿queda otra? Para trasladarse entre Gijón y Oviedo, ¿existe otro tipo de transporte mejor que no sea por carretera? ¿Recuerdan los del AMA lo que es viajar en un cercanías por Asturias a 10 Km/h? ¿Saben que para modernizar y ser atractivo al pasajero el Gobierno central –que no el de aquí- tiene que invertir muchos millones de euros? ¿Es que no se dan cuenta de que en Gijón no tenemos ni previsión a corto plazo de estación de autobuses, y la provisional de ferrocarril es una máquina de perder viajeros? Incide el estudio en derribar los localismos de cara a una planificación, pero ése no es el único problema. La política y sus tejemanejes partidistas lo son mucho más. El AMA fue subscrito por  todos los alcaldes socialistas con entusiasmo, mientras que el resto lo ponía en solfa. De haber sido al revés, es decir, con un gobierno autonómico de otro color, hubiese sucedido todo lo contrario. Aquí cada uno diseña Asturias según el color del cristal político con el que lo mira. En fin, tampoco le den más vueltas. Todo esto muy probablemente quedará en nada. Pompas de jabón. El AMA irá directamente al limbo de los proyectos sin realizar, como los otros dos intentos anteriores.

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Primarias, sin tapujos.
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Jose Manuel Balbuena | 18-03-2016 | 07:42| 1

Por si tuviera poco el PP asturiano con lo del «caso Pokemon», ahora el delegado del Gobierno, Gabino de Lorenzo, abre un cisma interno. A los populares les pasa un poco lo que decía Jorge Luis Borges sobre los peronistas argentinos: no son ni buenos ni malos, simplemente, incorregibles. Así, tal parece que el PP entra en erupción de forma cíclica le vaya bien o mal. Posee una actividad sísmica tan profunda que, una legislatura tras otra, acaba viendo cómo sus cimientos se remueven. En la actualidad, todo hacía pensar que se encontraba tranquilo. Primero, porque vio cómo su principal rival político, esto es, Foro Asturias, obtenía en los comicios del año pasado unos resultados pésimos. Luego, en las Generales del 20-D, formó una coalición con ellos que terminó de forma positiva: además de obtener tres diputados, fueron los más votados en Asturias. La añorada reunificación de su espacio político, el del centro-derecha, parecía ir bien encaminada. Sin embargo, al igual que en esos azulejos que hay en los bares, ya saben, «Hoy es un buen día, hasta que viene alguien y lo jode», el ataque de De Lorenzo a Mercedes Fernández ha desatado la caja de los truenos. Ha puesto de los nervios a más de uno de cara a un congreso que, de momento, no tiene ni fecha. A mí modo de ver, lo único acertado que ha salido del ex alcalde ha sido la necesidad de hacer un congreso abierto. Sin avales ni chanchullos para que todo el mundo participe. Eso sí, cuando él los organizaba en Oviedo eran totalmente a la búlgara. Entiendo que lo que necesita su partido, de una vez por todas, son unas primarias en toda regla. Es más, es el único que no las tiene implantadas y reniega de ellas a conciencia. Los militantes del PP, en la práctica, pagan sus cuotas y no participan a la hora de elegir a sus representantes. Un sistema de congresos –viciado como se vio en Gijón- se lo impide. Y los nuevos tiempos –que sí, que los hay aunque algunos no se enteren- exigen precisamente eso: que se elijan los cargos de forma transparente y limpia. Lo del dedazo se acabó. Pero al PP le cuesta digerir los cambios y adaptarse, a pesar de que el Parlamento asturiano quiere imponer primarias en los partidos a través de una ley. En resumen, no sé por qué se sigue hablando de congresos abiertos de manera eufemística. No sé por qué en el PP se cree que es un método problemático o que sólo lo puede practicar la izquierda. No se por qué, en definitiva, no se instauran unas primarias sin tapujos y punto.

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El pasado no fue mejor.
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Jose Manuel Balbuena | 14-03-2016 | 07:18| 0

¿Se echan de menos los viejos tiempos en el Festival Internacional de Cine de Xixón (FICX)? Desde luego que no. La anterior gestión del FICX era caótica: lo dijo un juez ante una demanda presentada por su anterior director, José Luis Cienfuegos. Éste trabajó para el festival sin ningún tipo de soporte documental –contrato o similar- durante ocho años. Además, se le pagaban las facturas por su labor con cinco años de retraso sin que al implicado pareciese importarle. Eso sí, protestó y de forma contundente cuando se produjo el relevo en la dirección. Hasta entonces, el silencio y la opacidad parecían reinar. Ahí, aparte de ganarle un juicio al Teatro Jovellanos que costó 104.886 euros, se supieron detalles mucho más escabrosos. Por ejemplo, que Cienfuegos había intentado registrar la marca FCIX a su nombre. En junio de 2012 la Oficina de Patentes y Marcas le denegó esta posibilidad que había solicitado. Por tanto, el modelo de gestión anterior a 2012 más vale olvidarlo. Sin embargo, eso no es óbice para que nos preguntemos qué está pasando en el FICX. El desfase presupuestario de, ojo,  636.000 euros en dos años, ha hecho saltar todas las alarmas. Para mí, hay un hecho que no tiene discusión: se ha presupuestado muy mal. Desde luego, que se ponga como excusa tener que reabrir los Cines Centro no vale. Esto ya se sabía antes de poner en marcha el festival. Lo de los patrocinios, en fin, puede que no se cierren hasta última hora; ahora bien, en los tiempos que corren hay que calcularlos siempre a la baja. Previsiones optimistas con los fondos que te van a aportar, por desgracia, cero. Al FICX parece haberle invadido ese virus que suele atacar a los eventos culturales: da igual lo que cuesten porque el fin justifica los medios. Lo hemos visto ya tantas veces que el argumento de lo que genera para la ciudad –sobre 800.000 euros se calcularon- carece de sentido. También sirvió en su día para explicar un polémico concierto de Paul McCartney que arrojó 500.000 euros de déficit. Personalmente, como dije, no añoro para nada los viejos tiempos. Aunque se haya decidido en el consejo de administración de la sociedad Divertia buscar un nuevo director, me parece que desde el punto de vista artístico el FICX sigue siendo teniendo éxito. El problema se encuentra única y exclusivamente en el dinero. En que quede bien claro que los gastos se controlan y van en función de las posibilidades de este Ayuntamiento.

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Totum revolutum.
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Jose Manuel Balbuena | 11-03-2016 | 07:33| 1

Los partidos miran de reojo las elecciones. Sí, se ve en sus gestos, declaraciones y las estrategias que toman. El PP sigue repitiendo, casi como un mantra, que ha ganado las elecciones. Pienso que por reiterar un hecho cierto no van a conseguir gran cosa. Ahora, la línea de acción consiste en atacar a Ciudadanos. Su pacto con el PSOE intentan mostrarlo como una alianza de izquierdas. El objetivo es volver a captar al electorado que cambió su voto el 20-D. Los discursos populares quieren demostrar que Albert Rivera no representa el centro-derecha que ellos esperaban. Por su parte, la formación naranja se defiende yendo directamente a por la figura de Mariano Rajoy. No lo consideran el candidato válido para un posible gobierno. Rivera lo dijo  así de claro en una entrevista: sin Rajoy todo es posible. El PSOE se afana en vender su pacto con Ciudadanos aunque sea un producto fracasado. Si una vez ya tuvo el rechazo del Parlamento, no se adivina ninguna razón por la que en 50 días deje de tenerlo. Y más si tenemos en cuenta que todos los partidos se encuentran enrocados. Los socialistas siguen en su particular guerra con Podemos: los convocan a una mesa de negociación y no van. Quizá consideren que la intervención de Pablo Iglesias –lo de la cal viva, ya saben- fue la gota que colmó el vaso. Podemos excluye a Ciudadanos de cualquier tipo de pacto. Su visión de Rivera como un hombre de la derecha –aunque el PP lo presente de izquierda casi radical, insisto- les impide sentarse con él. Denuncian que el PSOE va de la mano de éste y por eso acentúan que lo único que se pretende es la gran coalición: socialistas, más populares y Ciudadanos. Todo un frente de la derecha en esa visión de blanco o negro –o conmigo o contra mí, diría yo- que tienen en la búsqueda de acuerdos. ¿Cómo se resolverá este revoltijo en que se ha convertido la política española? Muy posiblemente en el último minuto. Los cuatro partidos estarán pendientes de las encuestas y si ven que le son adversas, ablandarán mucho su postura. De momento, éstas señalan –escaño arriba o abajo- unos resultados muy parecidos a los actuales. O sea, que con una nueva convocatoria electoral lo único que se lograría es entrar en bucle. Sin embargo, esto puede cambiar. Con el paso del tiempo el voto puede ir virando y con ello acercarse las posiciones. En el «virgencita que me quede como estoy» puede estar la solución. Más o menos, lo que sucedió en Cataluña.

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