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Nuevos y bendecidos.
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Jose Manuel Balbuena | 08-12-2015 | 07:44| 2

En esta campaña se descuentan las expectativas electorales como si fuese un pagaré. Los partidos que se denominan emergentes gozan de espacios publicitarios electorales a discreción aunque no tengan representación. En la, llamémosla así, vieja política, necesitabas tener presencia en el parlamento de turno para que te diesen cancha. Es decir, para que te permitiesen participar de algo tan importante como es la televisión en campaña. Ahora no. Tampoco es condición necesaria. Con que las encuestas vaticinen unos resultados aceptables, ya tienes a disposición todos los medios que antes eran privativos de los partidos institucionales. Y no digo yo que esto esté mal, sino que crea situaciones curiosas. Por ejemplo. A Ciudadanos y Podemos se les hace hueco en todas las tertulias que haga falta, además, claro está, de cederles los espacios electorales públicos gratuitos. Sin embargo, partidos como IU o UPyD con grupo parlamentario propio se quedan a verlas venir. La mayoría de las veces ni aparecen. Antiguamente, cuando se valoraba la política de forma distinta, las formaciones sin representación se encontraban con un muro. Resultaba muy complicado hacer llegar los mensajes sin tener acceso, no sé, al simple reparto de unas farolas en las que colgar carteles. Es más, cuando preguntabas el porqué de esa discriminación, se remitían a las órdenes de distribución de espacios que dictaba la Junta Electoral Central. Esto, sin duda, daba lugar a escenarios anómalos. Un partido que estaba gobernando –o con amplia representación en su comunidad autónoma- carecía de presencia a la hora de poder optar a entrar en el Congreso. Lo trataban casi como si estuviese fuera del sistema. Todo eso, como digo, ha dado un giro copernicano. La Junta Electoral admitió que las encuestas también valen para distribuir espacios, y el resultado es el que estamos viendo: se hacen debates con partidos que no están presenten en la institución, mientras que otros que sí que lo están quedan fuera. Algo insólito pero que nos muestra cuán diferente es esta campaña electoral. La demoscopia se utiliza como medida para participar o no de manera efectiva en política. En función de cómo esté el pulso electoral, te haces o no visible ante los ciudadanos. Da igual que tengas en la actualidad una pléyade de diputados, si las encuestas no te bendicen con un buen resultado estás muerto. Los bancos ni te abrirán la puerta, los medios de comunicación te ignorarán y, en resumen, el votante ya dará por acabada tu carrera. Ni siquiera se espera al día de las elecciones.

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Siempre los mismos.
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Jose Manuel Balbuena | 02-12-2015 | 05:41| 2

En el borrador de presupuestos presentado por el Gobierno asturiano hay nuevos impuestos. Dicen que son medioambientales, pero, al final, el dinero recaudado servirá para cualquier cosa. Rellenar agujeros, por ejemplo. El caso es que son dos: sobre residuos urbanos e industriales y bolsas de plástico. Verán, los impuestos sobre la industria me resultan particularmente antipáticos. Debemos ser el único territorio que penaliza aquello en lo que destaca. Asturias tiene una participación de la industria sobre el PIB superior a España. Incluso dentro de los parámetros que recomienda la Unión Europea. Sin embargo, erre que erre, seguimos sin querer conservar semejante ventaja. ¿Qué sería de Gijón sin Arcelor-Mittal, Duro Felguera o toda la industria del metal? Un páramo, un desierto económico donde la gente se dedicaría a pasear de forma compulsiva por El Muro. Dicen que no tiene afán recaudatorio – las cantidades a ingresar previstas gravando los residuos industriales son modestas- y la pregunta que surge entonces es obvia: si no va a servir para incrementar los ingresos de forma significativa, ¿para qué se ponen? ¿Para molestar, quizá? Lo de las bolsas plástico casi es un mal menor. Muchos vamos a la compra –ya por costumbre- con la nuestra. Ahora bien, si se nos olvida nos quieren cobrar 10 céntimos por bolsa: el doble que en la actualidad. Y lo tendremos que pagar a la fuerza, no nos va a quedar más remedio. En ningún caso, esperen que lo asuman las empresas del sector que trasladarán directamente su coste al consumidor. Pero quizá el que más nos va a afectar sea el de residuos urbanos. O sea, la basura. Tasa que pagamos junto con cada recibo de agua. De hecho, en Gijón ya hay un oneroso canon de saneamiento de 10 euros por vecino cada dos meses, que se suele incluir en la cuota de comunidad del edificio. Con el nuevo impuesto sobre residuos urbanos, la parte fija de la factura, la que no podemos evadir consumiendo menos, aumentará. Puede que según los cálculos no sea mucho, pero, al final, todo suma. Si tenemos en cuenta que, a la postre, van a ser tres nuevas figuras impositivas; dos las vamos a tener que soportar usted o yo. Digamos que la concienciación ecológica que pretende llevar a cabo el Principado, saldrá directamente de nuestros bolsillos. De aprobarse este borrador de presupuestos ahora presentado, como siempre, acabaremos pagando los mismos.

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Sombras de Foro.
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Jose Manuel Balbuena | 28-11-2015 | 09:17| 1

La decisión de la comisión directiva de Foro de no hacer campaña junto con el PP tiene trascendencia. Es cierto que no a nivel del resultado final de las elecciones: su votante acabará recalando en la coalición por un lado u otro. Pero sí, evidentemente, de forma interna. Se manda un mensaje –al ser Gijón la primera ciudad (y más importante) que opta hacer la campaña por separado- nítido a la directiva autonómica de Foro. Vamos, que aunque no se diga de forma expresa se entiende un desacuerdo con el pacto. ¿Cuándo se torció la relación de la junta local con Oviedo? En el tumultuoso proceso sucesorio abierto por Álvarez-Cascos poco antes de los comicios municipales. El entonces presidente de Foro Asturias sorprendió –como siempre, diría yo- con la decisión de no presentarse. Más que nada, porque no había tiempo de reacción y se tuvieron que convocar unas primarias exprés con una única candidata: Cristina Coto. Cuando a la Alcaldesa, Carmen Moriyón, se le preguntó por todo esto; respondió que ella y muchos otros estaban en política por la figura de Álvarez-Cascos. Más claro, el agua. Después vendría la debacle electoral y consecuente falta de respuesta: todavía seguimos esperando un análisis claro –y si quieren catártico- de por qué se perdieron el 65% de los votos. Sin tópicos y admitiendo errores cometidos. Diciendo, en definitiva, a sus militantes y simpatizantes la verdad. Ahora con el pacto, ha vuelto a producirse la desconexión de la joya de la corona –el escaparate de gestión para el resto de Asturias- con la directiva del partido. Carmen Moriyón –activo electoral que resistió el envite de la tempestad – no participó en el proceso. Dijo que ella estaba muy centrada en los problemas de la ciudad. Prácticamente, se enteró como usted o yo a través de los medios de comunicación. Es obvio que las relaciones del PP con Foro en Gijón –aunque se han rehecho en los últimos tiempos- no son las mejores. Esto es, no esperen, como sucedió en el Parlamento asturiano, besos y apretones de manos entre ambos partidos a nivel local. La anterior legislatura municipal fue demasiado convulsa –rechazo y derribo por parte de un PP dolido- como para olvidarla de repente. Sin embargo, en la postura de Foro Gijón, insisto, hay algo más: una señal inequívoca de que no gustan para nada cómo se están haciendo las cosas. Cada vez que sucede algo transcendente en el partido: Foro Gijón, o no está, o se le ignora.

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Y los autobuses, ¿qué?
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Jose Manuel Balbuena | 25-11-2015 | 12:48| 3

En el nuevo diseño del plan de vías  se está hablando sobre todo del ferrocarril. Sí, tal parece que la estación sólo vaya a ser ocupada por este medio y, sin embargo, también se tiene que construir una de autobuses. En eso, precisamente, consiste la intermodalidad de la que tanto hemos oído hablar. La situación que se encuentran los viajeros que llegan por carretera a Gijón es vergonzosa. Básicamente, tienen dos posibilidades: o bien desembarcan en una estación privada con categoría de apeadero, o bien acaban desparramados por cualquier calle de la ciudad. Una estación de verdad –con sus correspondientes servicios- no la podemos ofrecer. A uno le da cierta envidia cuando, ciudades como Oviedo o Villaviciosa sin ir más lejos, disponen de estaciones de nueva planta. En su día, jubilaron las antiguas para dar paso a algo más moderno y funcional. El caso de Gijón, si quieren, es único yo diría  a nivel de España: una ciudad de casi 300.000 habitantes que no dispone de una estación de autobuses digna. Increíble y más cuando tanto se nos llena la boca al hablar del turismo. Pues bien, como digo, en todo este nuevo planteamiento la estación de autobuses es como si no existiese. Más que nada, porque, quien tiene que impulsar su construcción, el Principado, no parece muy interesado en ello. Aferrado y defensor a ultranza del plan de 2008, sus planteamientos acerca de la estación de autobuses en la nueva ubicación son inexistentes. Vamos, que no le hemos escuchado ni una palabra –previsión, dato, cifra o similar- sobre la misma. Y en el Comité Ejecutivo de Gijón al Norte que se celebró esta semana, lo único que hizo fue preguntar por ella.  El Gobierno asturiano asistió a la reunión –después de haberse quejado de deslealtad por no haber sido invitado al anterior encuentro- para ejercer de oyente y sin un papel. Nada sabemos sobre su contribución efectiva al plan de vías. Me recuerda la posición del Principado lo que le dijo a un periodista un entrenador de fútbol cabreado: siempre negativo, nunca positivo. Digo más, según parece el Comité Ejecutivo se volverá a reunir de nuevo el día 9 de diciembre, además de que la consejería de Fomento y Ayuntamiento se sentarán –a estas alturas- para hablar de lo de la estación de autobuses la semana que viene. Eso nos es mucho avanzar. Como ven, los días pasan y nos vamos a dar de bruces con la campaña electoral del 20-D. Tiempo en el cual toda la actividad política entrará en stand by.

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¿El otro Llanes?
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Jose Manuel Balbuena | 21-11-2015 | 07:50| 1

El urbanismo gijonés está pasando por la peor época de su historia. No es ya que ni tengamos Plan General de Ordenación (PGO) porque hay dos anulados previamente, sino que cualquier pieza que se intenta tramitar por separado acaba paralizada. Es lo que ocurrió durante esta semana. Verán, la Comisión de urbanismo y Ordenación del Territorio del Principado de Asturias (CUOTA) ha tumbado dos Planes Especiales de Reforma Interior (PERI) que se querían llevar a cabo: uno el Piles-Sanatorio Marítimo (PERI 11), y el otro en La Ería del Piles (PERI-100). En este último caso, si quieren, la cosa es todavía más sangrante. En esta zona –una verdadera cicatriz en la fachada marítima de Gijón- está previsto construir un centro de ocio por parte de una empresa. El proyecto se encuentra paralizado, no sólo ya debido a las dificultades económicas de la promotora, sino también a la resistencia vecinal del entorno. Sin embargo, urbanísticamente con este PERI se le pretendía dar un impulso. Lo que sorprende de la decisión de la CUOTA –reclama un expediente separado para la modificación del PGO- es que el proyecto inicial preveía un apartotel de 40 metros de altura. Una mole que le sentaba a un entorno de viviendas familiares como al Papa dos pistolas. ¿Dijo algo la CUOTA sobre esta monstruosidad urbanística? En absoluto. La dejó pasar y por aquella época se justificaba el pequeño rascacielos como contrapunto visual a la iglesia de San Pedro. Vamos, que los gijoneses miraríamos nuestra bahía y a ambos lados habría sendas torres: una iglesia centenaria y un artefacto cutre a la altura del Piles. Más cursis no podían ser las razones para semejante aberración. Ahora bien, al proyecto inicial –que posteriormente fue modificado por el actual equipo de Gobierno eliminando el apartotel- la CUOTA no le puso ningún reparo. Tampoco al PGO anulado de 2007 que es el eje del mal en todo lo que está sucediendo con su concepto de «Urbs ir rure»: la ciudad invade el campo. Ni mechos menos a su sucedáneo, el PGO 2011 de nuevo anulado, redactado con prisas de última hora para aprobarlo antes de las elecciones. ¿Qué está pasando? ¿Es como dice el concejal de Urbanismo, Fernando Couto, una cuestión de persecución política -o coordinación, dicho de manera más suave- por parte del Principado? Juzguen ustedes. Llanes es la zona cero del urbanismo asturiano. Lleva tres planes anulados en los tribunales y el intento de hacer un cuarto paralizado por desavenencias políticas. Aquí, no lo duden, parece que seguimos el mismo camino.

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Renombramiento fallido.
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Jose Manuel Balbuena | 19-11-2015 | 05:29| 1

Uno. Cuando las cosas se hacen demasiado tarde llegan los problemas. José Manuel Palacio falleció en septiembre de 2005. Hace, pues, algo más de diez años. Desde entonces, ya me dirán ustedes si no ha habido oportunidades para ponerle una calle. En pleno «boom» urbanístico, como ocurría por aquella época, Gijón incrementaba su callejero por doquier. Contrueces, Roces o Montevil son algunos ejemplos de barrios que fueron añadiendo nombres. Era el momento, sin duda, de que Palacio hubiese tenido su merecido reconocimiento. Incluso, por qué no, en vida y con su presencia durante la inauguración. Sin embargo, nada de eso sucedió. Se fue postergando la decisión, más que nada, por esa parte canalla que tiene la política. O sea, esa mezquindad que impide reconocer los méritos si uno no es –o deja de ser, como fue lo del ex Alcalde- de un partido determinado. Tuvo que ser ahora, insisto, más de diez años después, cuando se tomó la decisión y  he aquí las consecuencias.

Dos. El caso es que esta marcha atrás va a tener efectos colaterales. A ver quién se atreve ahora a cambiarle el nombre a una calle en nuestra ciudad. Sea para José Manuel Palacio u otro cualquiera. El renombramiento fallido, llamémoslo así, ha sentado un procedente que va a condicionar el futuro nomenclátor municipal. No creo que ninguna corporación se atreva a hacer semejante cambio sin consenso, vista esta experiencia. En eso, los vecinos de la calle de la Merced han ganado. Le han echado un pulso al Pleno del Ayuntamiento con resultados favorables para su causa. Viendo su celebración –como si les hubiese tocado algún tipo de lotería- tal parece una victoria épica de la ciudadanía frente al poder establecido. Pura expresión del poder popular que tanto le gusta a Xixón Sí Puede (XSP), por cierto, impulsor de esta propuesta. El cazador, como ven, acabó siendo cazado.

Y tres. No podemos criticar a XSP por llevarla a cabo. Al final, fue el único grupo que tomó la iniciativa para que José Manuel Palacio tuviese una calle. Su fallo: se tiró a la piscina sin mirar si había agua. Pensó que la resistencia de la calle de la Merced iba a ser menor. Cogieron el mapa, vieron una vía pequeña y creyeron que todo sería consenso. Nada de eso. Los vecinos defendieron sus legítimos intereses levantando una buena polvareda. Si les hubiesen consultado previamente para ver cómo les afectaba el cambio,  seguramente, la oposición sería la misma, pero con formas bien distintas.

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En enero, tampoco.
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Jose Manuel Balbuena | 14-11-2015 | 10:46| 1

La empresa Transportes Riva -aspirante a retomar la autopista del mar gijonesa- y el Ministerio de Fomento no se entienden. Su dialogo se reduce al que tendrían un grupo de ciegos y sordos en una habitación a oscuras. Verán, el pasado día dos de noviembre ambos se reunieron en la sede ministerial. El empresario, Rafael Riva, dueño de la naviera, salió convencido de dos cosas. Primera, que tenía los parabienes del gobierno español y francés gracias a una carta de apoyo que se iba a emitir. Y segunda, que no tendría que subrogarse en las obligaciones (deuda) que dejó la anterior concesionaria que llevaba a cabo la ruta. Pretendía el señor Riva, pues, ir con esa carta a los bancos y que le anticipasen el crédito suficiente para ponerla de nuevo en funcionamiento. En concreto, hablaba de enero como fecha probable de inicio. Por supuesto, con subvenciones de por medio gracias al programa Conecta Europa. Sin embargo, Transportes Riva recibió una carta de Fomento, sí, pero no decía nada de eso. José Llorca, presidente del Puertos del Estado, le invitaba «a presentar su solicitud de financiación» a los fondos europeos; pero en absoluto mostraba algún tipo de apoyo. Es más, incluso le volvía a incidir sobre la subrogación que había rechazado de antemano. Riva, entonces, llegó a una conclusión contundente:  Puertos del Estado se opone la autopista del mar del Musel. ¿Es realmente éste el problema? A medias. Fomento nunca se tomó con mucho entusiasmo lo de la conexión con Nantes desde Gijón. Una vez finalizada prematuramente, todo han sido vueltas y más vueltas, mientras, claro está, la flamante autopista del mar de Vigo ya está en marcha. Ahora bien, subyace aquí también otra cuestión relevante: el Ministerio no se fía del proyecto. La ministra de Fomento, Ana Pastor, no pudo ser más clara en su visita a Gijón del pasado martes: «Cualquiera que quiere operarla tiene unas obligaciones legales y lo que pido es seriedad». Dicho de otra forma: considera que lo de Transportes Riva no es suficientemente serio. Lo ven, digo yo, como una aventura más que un plan en firme. Tendrá el apoyo gubernamental –porque no hay más operadores interesados- pero no la confianza. Al final, las relaciones entre ambas partes están más que tensas. Por un lado, el empresario sigue dando pasos en el vacío y por otro, el Ministerio enfriando sus pretensiones. ¿En qué terminará todo esto? En nada bueno, se lo puedo asegurar.

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Sin partidismos, por favor.
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Jose Manuel Balbuena | 11-11-2015 | 07:34| 2

Hay quien sigue sin entender de qué va la cosa: el plan de vías pertenece a todos los gijoneses, no a ningún partido en particular. Somos quienes llevamos 13 años esperando por algo que casi todo el mundo tiene en este país: una estación de ferrocarril y autobuses digna. Sin embargo, la consejera de Fomento, Belén Fernández, no quiere darse cuenta de ello. Como paso previo a la trascendental reunión que tuvo lugar el martes en el consejo de administración de Gijón al Norte –si viene la Ministra, Ana Pastor, entendemos que es para algo importante- se ha dedicado a lanzar mensajes partidistas a tutiplén. «El Principado», dijo, «no va a subordinarse a un espurio interés de la derecha reunificada en contra del interés social». ¿Y cuál es ese «interés social» para la consejera? Pues seguir esperando aún más. Que no se haga nada, porque, a la vista está, igual se escapa algún voto el 20-D. Además, no para de insistir que el nuevo emplazamiento de la intermodal –mucho mejor que el anterior, no me cansaré de repetirlo- obedece a «intereses electorales». Exactamente lo mismo que está haciendo el Principado al poner palos en las ruedas –un día sí y otro también- a un acuerdo con el Ministerio para desbloquear la situación. Tal parece, que Belén Fernández luche más por su  partido (el PSOE) que por los propios gijoneses. Que venga y pregunte si  nos importa que un partido de izquierdas o derechas lleve a cabo el de plan de vías. Nos da exactamente igual. Quien se ponga las medallas nos la trae absolutamente al pairo. Pero, eso sí, necesitamos una solución urgente y que no se deje pasar ni una sola  oportunidad más. Si el nuevo proyecto para el plan de vías resulta fallido –me refiero a que no se llegue a ningún compromiso firmado- vamos a seguir en el limbo durante mucho tiempo. El Parlamento nacional cambiará en diciembre, el Gobierno puede que también. Y, toda la obra del levantamiento ferroviario de nuestra ciudad, estará al albur de los nuevos tiempos políticos que corran por Madrid. Por el interés social la consejera, tal y como ella lo entiende, habla incluso de veto. Dice que si la solución que propone Fomento no le convence, acabará vetándola dentro del consejo de administración de Gijón al Norte. Como ven, la señora Fernández también está en campaña. Lo malo es que su programa consiste en paralizar cualquier avance del plan de vías.

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Moriyón y el pacto.
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Jose Manuel Balbuena | 07-11-2015 | 10:27| 2

Juntos pero no revueltos: ésa parece ser la fórmula que han encontrado Foro y PP para concurrir a las elecciones del  20-D. En principio, el partido de Álvarez-Cascos conserva la autonomía municipal y regional, mientras que a nivel nacional forma listas en coalición con el PP. La Alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, se ha apresurado a decir que nada va a cambiar políticamente con respecto a los populares. Sin embargo, para ambos partidos, lo quieran o no, hay un antes y un después de este pacto. Por ejemplo. Toca dentro de poco negociar los presupuestos municipales. Entiendo, o al menos eso dice el sentido común, que tanto Foro como PP tendrán que ponerse de acuerdo a la fuerza. Sería del todo chocante que, en plena campaña electoral realizada bajo unas mismas siglas, el PP gijonés le negase el voto a unas cuentas presentadas por el gobierno de Foro. Y como esto, muchas otras cuestiones necesitarán del entendimiento previo entre las dos partes. El acuerdo, si bien es cierto que se ciñe únicamente al Congreso y Senado, va a significar también un importante acercamiento entre Foro y PP. No cabe, como sucedió en la pasada legislatura, una oposición frontal cuando se está remando en la misma dirección. Dicho esto, conviene también resaltar la poca (o nula) participación que tuvo Carmen Moriyón en este proceso de acercamiento. Ni una declaración, ni un mero apunte sobre la cuestión, nos llegó de la Alcaldesa durante este tiempo. Dijo, a preguntas insistentes por parte de los periodistas, estar más centrada en el plan de vías, el PGO y el presupuesto. Tal parece que la conexión de Moriyón con la dirección no funciona. El activo electoral más importante de Foro –soportó bastante bien el tsunami electoral que asoló su formación- está completamente desconectado de la vida interna del partido. No le gustan ciertas cosas que ve, digo yo, y por eso mantiene una postura distante. Se ciñe únicamente al gobierno de la ciudad y punto. Para mí, a Carmen Moriyón le está sucediendo un poco lo que a Fernando Alonso: es un buen piloto, pero le falla el coche. En Gijón, Foro aguantó mientras veía cómo en el resto de Asturias se descalabraba. Después de un resultado electoral tan malo –y no tener ni un debate sobre el tema, añadiría yo- las relaciones de los gijoneses con Oviedo son frías. Vamos, que piloto y escudería –volvamos de nuevo a la Formula Uno- se tratan lo justo.

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El eje del mal.
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Jose Manuel Balbuena | 05-11-2015 | 15:43| 2

El «caso Pokemon» es un ejemplo de corrupción de baja densidad. De cómo una empresa, al igual que si se tratara de un gusano con la manzana, se va comiendo la estructura de un partido poco a poco. Infiltrándose hasta la médula a través de sus cargos más básicos a base de prebendas. La empresa Aquagest –el eje del mal en todo este asunto- no utilizaba comerciales para conseguir contratos con los ayuntamientos, sino a políticos. Su acción comercial consistía en doblegar voluntades mediante regalos envenenados. Hoy un viaje, mañana unas entradas para el fútbol, o pasado quizá un arreglo en casa como presuntamente sucedió con Joaquín Aréstegui; el ex presidente de Avilés del PP. El caso es que las conversaciones –grabadas en el sumario instruido- no tienen desperdicio. Sus directivos hablan claramente de buscar «abrelatas»: políticos (o ex) bien relacionados a los que colocar como peones en una partida de ajedrez. Fue el caso, claro está, de Joaquín Fernández, ex vicesecretario de comunicación de los populares. De quien ahora, por cierto, tenemos, como pieza fundamental en toda esta supuesta trama de corrupción, una contabilidad con gastos detallados. El ex alcalde de Oviedo, Agustín Iglesias Caunedo, dijo en rueda de prensa que era amigo de Fernández y que hacían viajes juntos. Le daba el dinero y  se encargaba de liquidarlo todo, aseguró Caunedo. Sin embargo, lo que no cuadra es la dichosa contabilidad. Cuando viajas con una persona de tu confianza, que yo sepa, nadie lleva un registro tan riguroso. Da la sensación de que Joaquín Fernández, con los apuntes intervenidos por la policía en su ordenador, tenía que dar cuenta a alguien de los gatos producidos. Si no, tampoco se entiende tanto alarde contable para un simple viaje de placer entre colegas. Y, al igual que sucedió con la Gürtel a nivel valenciano, «Pokemon» está haciendo un daño tremendo al PP asturiano. Casi poniéndolo, a prácticamente un mes de elecciones, patas arriba. Sus cargos miran con temor los medios de comunicación cada día, en espera de la noticia o foto obscena que salga a la palestra. Tienen miedo de que la cosa, obviamente, no acabé ahí. De que se vayan sabiendo más capítulos de esta historia que comenzó en 2013 con la detención del «conseguidor» Fernández. Ahora, queda lo más importante: tomar decisiones. Las cartas están encima de la mesa y a Mercedes Fernández le toca mover ficha. Se cree o no la versión de Caunedo. Se hace algo o sigue como si no hubiese pasado nada. Se actúa o espera a que se vayan filtrando más partes del sumario para escarnio público. Tempus fugit: el tiempo huye como una sombra.

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