El Comercio
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La parte canalla.
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Jose Manuel Balbuena | 02-01-2016 | 11:21| 1

La obra de adecuación provisional del solar del plan de vías ha resultado sencilla en cuanto a su ejecución. Césped, unos bancos, farolas y abrir algún paso más de conexión con Poniente. Más fácil, digo, imposible. Ahora los gijoneses, por fin, podrán disfrutar de una zona que estaba echada a perder: prácticamente, una selva donde había hasta ratas (sí, que las vi pasar delante de mí más de una vez). Cuando lean esto –o a los pocos días- probablemente ya estará abierta para el solaz. Únicamente, se estaba esperando por el asentamiento de la hierba plantada. Sin embargo, la duda que me asalta es por qué algo tan simple no se hizo antes. Es decir, por qué hubo que llegar a los extremos de tener un vertedero urbano en el centro de la ciudad. ¿Fue acaso un tema de dinero? En absoluto, las cantidades para esta actuación –simple como el mecanismo de un botijo, repito- ya estaban consignadas en la sociedad Gijón al Norte desde hacía tiempo. Casi desde agosto de 2014 cuando se firmó un convenio para la adecuación. Además, tampoco representó un desembolso excesivo: sobre unos 450.000 euros. Entonces, ¿cuál fue el problema? Pues, simplemente, lo que muchas veces les digo: esa parte canalla de la política. La obra no se quiso ejecutar antes para que no coincidiese con las elecciones municipales de mayo del año pasado. La cuestión era que nadie –en concreto, el Ayuntamiento, claro está- sacase rédito político del tema. Por eso, tuvimos que esperar y ver cómo un escaparate de la ciudad acababa consumido por la maleza. Y queda aún una segunda parte. Actualmente, situarse en el paso entre Sanz Crespo y Mariano Moré es como estar en dos mundos diferentes. Uno, la civilización con un parque de nuevo cuño y su correspondiente pradera; el otro, una zona donde se podría rodar un programa del aventurero «Frank de la jungla». Una especie de selva urbana –similar a la que había antes en El Humedal- que tiene visos de convertirse en foco de insalubridad. Con el agravante, por más inri, de que ahí va a ir en principio la  intermodal. Esto es, la parte del «solarón» que queda por urbanizar es donde están ubicadas las grandes infraestructuras del proyecto: estación de tren, autobús, aparcamientos… Por tanto, es más que previsible que su adecuación tenga incluso un periodo de espera mucho más largo. Ya ven, podemos celebrar que hemos eliminado una inmundicia y todavía nos toca lidiar con otra.

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Danos terremoto.
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Jose Manuel Balbuena | 26-12-2015 | 10:03| 1

Tomo el título prestado de mi admirado Fernando Savater. El filosofo contaba hace poco una divertida anécdota que le sucedió a su amigo, el escritor leonés Andrés Trapiello. Se encontraba éste por Arequipa (Perú) visitando el hermoso convento de Santa Catalina. Allí, quedó impresionado por la austeridad con que vivían las monjas de clausura. Prácticamente, de espaldas al mundo. La emoción le vino aún mayor, cuando, en una de las celdas, pudo leer la siguiente frase impresa en la pared: «Danos terremoto». Pensó que esas pobres mujeres, no sólo se conformaban con la penuria bajo la cual vivían, sino que también pedían el castigo divino de un terremoto. Alguien le advirtió de que se había borrado la tilde de la ene, y por tanto, donde ponía «danos», en realidad quería decir «daños». Todo ello, como aviso de los múltiples seísmos que tenían lugar en la zona. Pues bien, yo creo que en esta etapa política que estamos viviendo podemos sentirnos como las monjas de clausura del Perú: bajo todas las penalidades imaginables. Los diputados del Parlamento asturiano, no es ya que ni siquiera se pongan de acuerdo para sacar adelante un presupuesto, sino que acaban enfrentados como si estuviesen en un chigre. Se pudo ver este mismo miércoles en la Junta. Los diputados de Podemos fueron acusados por los del PSOE de falta de respeto, sacarle fotos a Javier Fernández e, incluso, de tutearle. Lejos de pedir perdón por el bochornoso espectáculo, la cosa fue aún a más en  los pasillos. Llegó a tal punto que uno de los parlamentarios de Podemos, Andrés Ron Vilanova, cogió del brazo a Gaspar Llamazares pidiéndole éste que le soltase. Como digo, penoso. En Gijón, la ciudad se va a quedar sin presupuestos municipales para el año que viene. La oposición formada por PSOE, IU y Xixón Sí Puede los tumbó a las primeras de cambio. No hubo por el medio grandes negociaciones, alianzas o acuerdos. Dicho de otra manera: la sentencia a las cuentas municipales estaba dictada de antemano. Yo pregunto, ¿se puede seguir así toda la legislatura? Lo que haga (o intente) el gobierno de Foro, ¿no parece acaso que va a ser bloqueado continuamente? Si esta tortuosa forma de hacer política continúa, ¿podemos esperar los gijoneses que nos llegue algo positivo desde el Consistorio? Si la oposición sigue en esta misma línea y logra  ponerse de acuerdo, ¿no cabe que asistamos quizá a una moción de censura a mitad de mandato? Señor: danos terremoto.

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«Sorpasso» consumado.
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Jose Manuel Balbuena | 24-12-2015 | 09:07| 2

Sí, ya sé que de unas elecciones generales no se pueden trasladar resultados hacia las municipales. Que en estos comicios se vota una cosa y en los otros de forma muy diferente. Que sacar conclusiones sería como pintar a brocha gorda: vamos a dejar de captar los detalles. Así y todo, hay tendencias que se muestran claras. Se repiten una y otra vez hasta hacerse casi estructurales. Es el caso, por ejemplo, del PSOE en Gijón. Son las segundas generales en las que sigue perdiendo votos. En concreto, obtuvo 36.275 votos frente a los 48.626 de las anteriores. Su máximo estuvo en 2008 con 82.478 votos y, ahora, fíjense, ha perdido el 56% de los sufragios. Casi nada. Para más inri, ha visto como un partido (Podemos) le ha relegado a ser la tercera fuerza en el municipio. Algo, sin duda, insólito. Los de Pablo Iglesias le han sacado 2.871 votos. «Sorpasso» consumado. La otrora ciudad emblema del socialismo asturiano ya no lo es tanto. El sentido del voto ha cambiado y, si el PSOE no quiere seguir por este declive, necesita hacer algo de forma urgente. Quedarse con los brazos cruzados -o mantener ese cierto conformismo en el que parece moverse- le llevará a pegarse otro batacazo. Por su parte, la coalición PP-Foro ha perdido el 42% de votos respecto a la suma de ambas formaciones por separado en 2011. Eso, si pensamos en términos brutos, representa un mal resultado. Sin embargo, mirándolo desde el punto de vista neto, es decir, qué hubiera pasado de presentarse otra vez cada uno por su lado, no lo es en absoluto. De hecho, les ha permitido ser la primera fuerza política en la ciudad sacándole 6.649 votos a la segunda, o sea, Podemos. Atreviéndonos a hacer política ficción, va a ser difícil que en 2019 no se planteen de nuevo volver a repetir la experiencia. Con todas las dificultades, resquemores y posiciones en contra que queramos; pero, a la postre, juntos se ha demostrado que son más fuertes. Dividir su espacio electoral les hace daño. Por último, a IU le fue mal. Ser la quinta fuerza del concejo es algo que nunca había pasado. Siempre estuvieron moviéndose en el tercer lugar y, esta vez, incluso, son adelantados por los denominados partidos emergentes: Podemos y Ciudadanos. Es más, los primeros le han sacado, ojo, 25.600 votos; mientras que la formación naranja les ha sobrepasado en 11.890. Digamos que IU en la actualidad, se encuentra bajo mínimos. Como se dice en política: en el suelo electoral.

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Sensación de ingobernabilidad.
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Jose Manuel Balbuena | 21-12-2015 | 07:21| 1

Se esperaban unas elecciones con cambios, pero han sido mucho mayores de lo esperado. Incluso con ciertas sorpresas. Como conclusión, podemos decir que la izquierda –entendida como las suma del PSOE más Podemos- ha recuperado mucho terreno frente al centro-derecha. Los socialistas, dado el funesto resultado que le pronosticaban todas las encuestas, han aguantado el tirón con  bastante solvencia. Pedro Sánchez puede respirar tranquilo. Es cierto que su voto baja a mínimos históricos, pero, en definitiva, no podemos hablar en ningún caso de descalabro como casi se esperaba. Alivio, sin duda, en la sede de Ferraz. Podemos cumplió con lo que tanto pregonaba: la remontada. Sus expectativas durante la campaña han ido creciendo hasta conseguir un buen resultado. Los de Pablo Iglesias tienen motivos para estar contentos. En provincias tan importantes como Madrid, hasta han superado al PSOE con creces. En cambio, el PP ha ganado las elecciones en número de escaños, pero no deja de ser una victoria pírrica. Amarga diría yo. Se ha dejado por el camino  63 diputados, aunque sea el partido más votado con diferencia en España. Digamos que lo malo para los populares es volver a formar gobierno: prácticamente imposible. Le ha fallado el posible socio que representaba Ciudadanos. El PP tiene muy difícil de nuevo la investidura de Mariano Rajoy: sus posibles combinaciones con otras formaciones más o menos afines se quedan lejos de los 176 diputados. En cierta manera, varapalo. Lo mismo que Ciudadanos. Albert Rivera se quedó a distancia de lo que la demoscopia le otorgaba. La campaña para el partido naranja se le ha hecho al final bastante larga. Quizá demasiado, y por eso es el partido que más ha quedado por debajo de sus expectativas en el 20-D. Por otra parte, IU no puede formar grupo parlamentario propio al no llegar a los 3 diputados, mientras que UPyD desaparece. En resumen, lo que hemos vivido durante la noche electoral es la formación de un Parlamento de lo más complicado. Hablamos que para elegir Presidente de Gobierno se tienen que poner de acuerdo cuatro partidos o más. La sensación que a uno le queda es que la política española se ha vuelto un poco como la italiana. O sea, que la ingobernabilidad –entendida como una legislatura corta y convulsa, para tener después que volver a las urnas dentro de poco- es lo que más va a predominar.

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Esperábamos más.
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Jose Manuel Balbuena | 19-12-2015 | 09:52| 0

Tiene razón la oposición municipal cuando dice que la reunión de ayer de la sociedad Gijón al Norte fue electoralista. Lo suscribo totalmente. Exactamente lo mismo que este otro anuncio: a unos días de ir a las urnas se licita por parte del Ministerio de Fomento el tramo entre Lloreda y Veriña de los accesos al Musel. Obra muy esperada y que podía haberse realizado mucho antes. Si nos ponemos estrictos, todo lo que se hace durante una campaña electoral tiene que ser visto a la fuerza desde ese punto de vista. De hecho, el propio PSOE, partido que se opone frontalmente al proyecto del plan de vías, hizo exactamente lo mismo que critica. En una rueda de prensa previa a esta reunión, la consejera de Fomento, Belén Fernández, despotricó todo lo que quiso y más sobre la nueva propuesta de Fomento y Ayuntamiento. La puso a parir. Vamos, que sólo le faltó decir que era un mojón: un montón de mierda. Según su versión, mover la intermodal desde Moreda a las inmediaciones del Museo del Ferrocarril, va a representar para la ciudad algo peor que  todas las plagas bíblicas sobre Egipto juntas. Tan feroz ataque, pregunto, ¿no se entiende si no es en base a que estamos inmersos en una campaña electoral? ¿No es acaso también electoralismo puro y duro? Ustedes mismos. Dicho esto, de la reunión en sí esperábamos más. Mucho más, diría yo. Por lo menos, que se hubiese aprobado ya el nuevo diseño de la zona, además, claro está, de certificar que la intermodal va a ir a la altura del Museo del Ferrocarril. Por contra, el Consejo de Administración de ayer sólo sirvió para ratificar la continuidad de los estudios técnicos. Demasiado poco porque se tenía que haber conseguido un avance mucho mayor. Ahora, esa nave llamada plan de vías de Gijón queda a merced de los vientos que soplen desde Madrid. El nuevo gobierno que salga el 20-D puede hacer básicamente tres cosas. Una, seguir el camino emprendido; dos, volver al plan antiguo; y tres, no hacer nada. Probablemente, esto último, créanme, es lo que tiene más posibilidades de ocurrir. Lo de ayer me deja con un cierto regusto amargo. Se había avanzado bastante en la dirección correcta –buscar una mayor centralidad para la futura estación- pero no ha sido suficiente.

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Método del sobrecoste (y II).
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Jose Manuel Balbuena | 16-12-2015 | 06:26| 1

Las 61 actas del comité de gerencia de la Unión Temporal de Empresas (UTE) Dique Torres siguen dando sorpresas. La cosa no es ya sólo que la UTE sabía de sobra antes de empezar que su oferta económica era irrealizable, sino que también recibió injerencias por parte del Principado a la hora de contratar. Efectivamente, en una de las reuniones el entonces gerente de Dique Torres «añade que ha recibido una llamada del director general de Minas interesándose por la adjudicación de los trabajos a Ricardo Rubio». Empresa -¡oh casualidad!- que al final se llevó la explotación de la cantera de Aboño. Todo ello, pese a que su presupuesto había sido presentado fuera de plazo y ni siquiera fue solicitado por la propia UTE. Por lo visto, la llamada del director general de Minas, Industria y Energía del Gobierno asturiano debió tener sus efectos, ya que, incluso, se saltaron por alto la mala opinión que tenía el jefe del Departamento de Canteras sobre esta empresa. Es más, hasta le dijeron el precio al cual debía de ajustar la oferta: por debajo de los 7,5 millones de euros que tenían como referencia sus otros dos competidores. El porqué, para qué y con qué objeto intervino el director general de Minas en las relaciones de una empresa privada con su subcontratas es una incógnita. Ahora bien, el resultado ahí está. Esa coyunda –que tanto daño ha hecho- entre el poder político y empresarial parece también estar presente en la obra del Musel. El que un alto cargo del Principado hiciese variar una decisión de adjudicación, a mi juicio, es bastante significativo y denota el «modus operandi» de la gestión que se llevó a cabo durante la ampliación. Vean si no. Dique Torres – cuando se dio cuenta de que le era imposible acabar a los precios establecidos- planteó soluciones que rayaban lo delictivo. El relleno de los nuevos diques, al no estar respaldado por mediciones reales, se llegó a convertir en un problema de primera magnitud. Como «posibles acciones a tomar para disminuir la pérdida prevista» puso encima de la mesa «que se estudie hacer la mitad del relleno considerando que se cobra todo». Toma ya. O sea, imagínense que, a la hora de levantar un edificio, el constructor llega a plantearse para ahorrar costes, gastar la mitad en cemento. ¿Cuál sería el resultado? Exactamente el mismo que lo que hubiesen durado unos diques con la mitad del relleno.

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Método del sobrecoste.
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Jose Manuel Balbuena | 12-12-2015 | 07:14| 2

Las actas de la Unión Temporal de Empesas (UTE) Dique Torres –quien realizó la obra de ampliación del Musel- son reveladoras. Hablan bien a la claras de una manera de hacer las cosas: de cómo el sobrecoste se utilizó para adjudicarse una obra pública. Increíblemente, ya en la segunda reunión del comité de gerencia de la UTE,  se decía que «hay 30 millones de metros cúbicos de relleno sin planos». Esto es, no había mediciones reales. Posteriormente, los cálculos se volvieron más descarados y ya sin tapujos señalaron que era necesario planificar la solución ofertada «como si pudiese hacerse». Es decir, presentaron una oferta económica que ni ellos mismos se creían. Sabían de sobra que, más tarde o más temprano, iban a exigir más dinero para poder acabar. Me recuerda esto a otro episodio vivido durante la construcción del Canal de Panamá. El Grupo Unidos por el Canal (GUPC) –conjunto de empresas lideradas por la española Sacyr- presentó una oferta mil millones de dólares más barata que el resto. Según la competencia, el presupuesto era irrealizable y no daba ni para el hormigón. Sin embargo, GUPC  consiguió el contrato para luego, ¡faltaría más!, parar su construcción y exigir una actualización. El problema estuvo en que los panameños se resistieron. No entendían que se les metiese un sobrecoste en un presupuesto cerrado. El asunto tomó tal dimensión que hasta la Ministra de Fomento, Ana Pastor, tuvo que ir a deshacer el entuerto. En El Musel, la cosa fue mucho más sencilla: se admitió un sobreprecio del 40% sin discusión. Pomposamente, la UTE lo llamó modificado y dio explicaciones casi sobrenaturales: eran los temporales del Cantábrico quienes lo creaban. Pero no, ahora vemos que estaban calculados. Medidos y contemplados en unas actas que están en poder del Juzgado Central de Instrucción número 3. Incluso, se llegó a señalar que «con mucha discreción habría que montar estudio económico de soluciones de las modificaciones». O sea, una estrategia para que los 250 millones de euros de más colasen. Con todo, y no contentos, Dique Torres le sigue reclamando ante los tribunales a la Autoridad Portuaria 330 millones de euros. Cantidad que si se la reconoce la Justicia, haría que el gasto total en El Musel sobrepasase con creces los mil millones de euros. Sin duda, la infraestructura más cara en la historia de Asturias para la rentabilidad que está dando.

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Nuevos y bendecidos.
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Jose Manuel Balbuena | 08-12-2015 | 07:30| 2

En esta campaña se descuentan las expectativas electorales como si fuese un pagaré. Los partidos que se denominan emergentes gozan de espacios publicitarios electorales a discreción aunque no tengan representación. En la, llamémosla así, vieja política, necesitabas tener presencia en el parlamento de turno para que te diesen cancha. Es decir, para que te permitiesen participar de algo tan importante como es la televisión en campaña. Ahora no. Tampoco es condición necesaria. Con que las encuestas vaticinen unos resultados aceptables, ya tienes a disposición todos los medios que antes eran privativos de los partidos institucionales. Y no digo yo que esto esté mal, sino que crea situaciones curiosas. Por ejemplo. A Ciudadanos y Podemos se les hace hueco en todas las tertulias que haga falta, además, claro está, de cederles los espacios electorales públicos gratuitos. Sin embargo, partidos como IU o UPyD con grupo parlamentario propio se quedan a verlas venir. La mayoría de las veces ni aparecen. Antiguamente, cuando se valoraba la política de forma distinta, las formaciones sin representación se encontraban con un muro. Resultaba muy complicado hacer llegar los mensajes sin tener acceso, no sé, al simple reparto de unas farolas en las que colgar carteles. Es más, cuando preguntabas el porqué de esa discriminación, se remitían a las órdenes de distribución de espacios que dictaba la Junta Electoral Central. Esto, sin duda, daba lugar a escenarios anómalos. Un partido que estaba gobernando –o con amplia representación en su comunidad autónoma- carecía de presencia a la hora de poder optar a entrar en el Congreso. Lo trataban casi como si estuviese fuera del sistema. Todo eso, como digo, ha dado un giro copernicano. La Junta Electoral admitió que las encuestas también valen para distribuir espacios, y el resultado es el que estamos viendo: se hacen debates con partidos que no están presenten en la institución, mientras que otros que sí que lo están quedan fuera. Algo insólito pero que nos muestra cuán diferente es esta campaña electoral. La demoscopia se utiliza como medida para participar o no de manera efectiva en política. En función de cómo esté el pulso electoral, te haces o no visible ante los ciudadanos. Da igual que tengas en la actualidad una pléyade de diputados, si las encuestas no te bendicen con un buen resultado estás muerto. Los bancos ni te abrirán la puerta, los medios de comunicación te ignorarán y, en resumen, el votante ya dará por acabada tu carrera. Ni siquiera se espera al día de las elecciones.

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Siempre los mismos.
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Jose Manuel Balbuena | 02-12-2015 | 05:31| 2

En el borrador de presupuestos presentado por el Gobierno asturiano hay nuevos impuestos. Dicen que son medioambientales, pero, al final, el dinero recaudado servirá para cualquier cosa. Rellenar agujeros, por ejemplo. El caso es que son dos: sobre residuos urbanos e industriales y bolsas de plástico. Verán, los impuestos sobre la industria me resultan particularmente antipáticos. Debemos ser el único territorio que penaliza aquello en lo que destaca. Asturias tiene una participación de la industria sobre el PIB superior a España. Incluso dentro de los parámetros que recomienda la Unión Europea. Sin embargo, erre que erre, seguimos sin querer conservar semejante ventaja. ¿Qué sería de Gijón sin Arcelor-Mittal, Duro Felguera o toda la industria del metal? Un páramo, un desierto económico donde la gente se dedicaría a pasear de forma compulsiva por El Muro. Dicen que no tiene afán recaudatorio – las cantidades a ingresar previstas gravando los residuos industriales son modestas- y la pregunta que surge entonces es obvia: si no va a servir para incrementar los ingresos de forma significativa, ¿para qué se ponen? ¿Para molestar, quizá? Lo de las bolsas plástico casi es un mal menor. Muchos vamos a la compra –ya por costumbre- con la nuestra. Ahora bien, si se nos olvida nos quieren cobrar 10 céntimos por bolsa: el doble que en la actualidad. Y lo tendremos que pagar a la fuerza, no nos va a quedar más remedio. En ningún caso, esperen que lo asuman las empresas del sector que trasladarán directamente su coste al consumidor. Pero quizá el que más nos va a afectar sea el de residuos urbanos. O sea, la basura. Tasa que pagamos junto con cada recibo de agua. De hecho, en Gijón ya hay un oneroso canon de saneamiento de 10 euros por vecino cada dos meses, que se suele incluir en la cuota de comunidad del edificio. Con el nuevo impuesto sobre residuos urbanos, la parte fija de la factura, la que no podemos evadir consumiendo menos, aumentará. Puede que según los cálculos no sea mucho, pero, al final, todo suma. Si tenemos en cuenta que, a la postre, van a ser tres nuevas figuras impositivas; dos las vamos a tener que soportar usted o yo. Digamos que la concienciación ecológica que pretende llevar a cabo el Principado, saldrá directamente de nuestros bolsillos. De aprobarse este borrador de presupuestos ahora presentado, como siempre, acabaremos pagando los mismos.

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Sombras de Foro.
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Jose Manuel Balbuena | 28-11-2015 | 09:06| 1

La decisión de la comisión directiva de Foro de no hacer campaña junto con el PP tiene trascendencia. Es cierto que no a nivel del resultado final de las elecciones: su votante acabará recalando en la coalición por un lado u otro. Pero sí, evidentemente, de forma interna. Se manda un mensaje –al ser Gijón la primera ciudad (y más importante) que opta hacer la campaña por separado- nítido a la directiva autonómica de Foro. Vamos, que aunque no se diga de forma expresa se entiende un desacuerdo con el pacto. ¿Cuándo se torció la relación de la junta local con Oviedo? En el tumultuoso proceso sucesorio abierto por Álvarez-Cascos poco antes de los comicios municipales. El entonces presidente de Foro Asturias sorprendió –como siempre, diría yo- con la decisión de no presentarse. Más que nada, porque no había tiempo de reacción y se tuvieron que convocar unas primarias exprés con una única candidata: Cristina Coto. Cuando a la Alcaldesa, Carmen Moriyón, se le preguntó por todo esto; respondió que ella y muchos otros estaban en política por la figura de Álvarez-Cascos. Más claro, el agua. Después vendría la debacle electoral y consecuente falta de respuesta: todavía seguimos esperando un análisis claro –y si quieren catártico- de por qué se perdieron el 65% de los votos. Sin tópicos y admitiendo errores cometidos. Diciendo, en definitiva, a sus militantes y simpatizantes la verdad. Ahora con el pacto, ha vuelto a producirse la desconexión de la joya de la corona –el escaparate de gestión para el resto de Asturias- con la directiva del partido. Carmen Moriyón –activo electoral que resistió el envite de la tempestad – no participó en el proceso. Dijo que ella estaba muy centrada en los problemas de la ciudad. Prácticamente, se enteró como usted o yo a través de los medios de comunicación. Es obvio que las relaciones del PP con Foro en Gijón –aunque se han rehecho en los últimos tiempos- no son las mejores. Esto es, no esperen, como sucedió en el Parlamento asturiano, besos y apretones de manos entre ambos partidos a nivel local. La anterior legislatura municipal fue demasiado convulsa –rechazo y derribo por parte de un PP dolido- como para olvidarla de repente. Sin embargo, en la postura de Foro Gijón, insisto, hay algo más: una señal inequívoca de que no gustan para nada cómo se están haciendo las cosas. Cada vez que sucede algo transcendente en el partido: Foro Gijón, o no está, o se le ignora.

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Últimos Comentarios

albertoperez 10-12-2017 | 10:17 en:
Vértigo me da.

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