El Comercio
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El contubernio.
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Jose Manuel Balbuena | 13-05-2017 | 07:52| 0

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Si a usted se le queda cara de tonto viendo la operación, sin duda, es su problema. La Semana Negra recibirá un incremento del 75% en la ayuda con objeto de salvarla. Ya saben, por lo visto estamos en deuda con el famoso certamen, puesto que, claro está, tiene pufos sustanciales – sobre 300.000 euros, que ni eso se sabe- por culpa (dicen) de una reducción en el dinero público aportado desde el Ayuntamiento. De mala gestión, obviamente, ni hablamos. Durante estos tiempos de crisis le han mermado los ingresos a todas las asociaciones culturales, deportivas o sociales y la mayoría han sobrevivido. Sin embargo, ojo, con la Semana Negra es diferente. Le faltó tiempo a la izquierda municipal para movilizarse en cuanto saltó la liebre: los impagos ante Hacienda se habían transformado en embargos. Entonces, tomó cuerpo la operación «salvar al soldado negro», el contubernio por el cual harían lo que fuese necesario para socorrer a su criatura. Lo primero, cebar la bomba a tope: este año la aportación municipal pasará de 100.000 euros, como venía siendo, a 175.000. Todo ello tramitado con carácter de urgencia y vía fondo de contingencia. Todo ello aprobado por los grupos de izquierda al alimón y sin fisuras de ningún tipo: Xixón Sí Puede, IU y PSOE votaron a favor de forma coral. Con lo cual, a los organizadores del evento sólo les quedaría un cabo suelto por atar: regularizar su situación con el fisco. Lo necesitan porque, sin estar al corriente con el implacable Montoro, no pueden acceder a la ayuda pendiente del año pasado, ni al generoso incremento con el que han sido agraciados éste. Esto es así por Ley, si no, ¡faltaría más!, también lo hubiesen intentado cambiar a toda costa. De hecho, ya han modificado el convenio firmado con el festival para evitar problemas: en 2017 no tendrá que demostrar el gasto total del presupuesto para cobrar los 175.000 euros de marras. Es más, como parece que los «gestores negros» van a acudir a un banco para intentar salir de penurias, en el caso de que haya problemas en la concesión del préstamo, seguro que escucharemos cosas como: hay que avalar desde el Consistorio por el bien de Gijón. Y de nuevo, como si fuese el fin del mundo, el motivo por el cual esta ciudad es conocida a nivel universal, como si Gijón no hubiese hecho célebre a la Semana Negra y no al revés; saldrá adelante una edición más. Pelillos a la mar. La deuda se mutualiza, cada gijonés que pague su parte alícuota, y a otra cosa mariposa. Lo dicho: si a usted se le queda cara de tonto viendo la operación, sin duda, es su problema.

 

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Dudas.
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Jose Manuel Balbuena | 13-05-2017 | 06:21| 0
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La candidatura de Susana Díaz genera dudas. Las mismas que ella tuvo a la hora de aceptarla. Recuerden que fue la última en sumarse a las primarias en el PSOE y, casi, me atrevo a decir, a regañadientes. Hizo falta incluso apelar a una hipotética obligación moral para conseguirlo. Es más, diseñó una campaña tranquila y plácida para navegar, como un velero a favor de viento, hacia una victoria segura. Los actos –mucho menos concurridos que los de Pedro Sánchez– no levantaban ningún tipo de pasión. O si no, díganme en la presidenta andaluza alguna frase a destacar, argumento, lema o coletilla. Así era todo hasta que… llegó la presentación de avales. Entonces, y como quien cae de un guindo, los «susanistas» se dieron cuenta de que había que cambiar el ritmo. Esperaban sacarle a Sánchez una diferencia brutal que, al final, se quedó sólo en 6.000 avales. Todo un desafío, un reto para el aparato que se había volcado en este proceso. Desde entonces, Susana Díaz ya no es tan «light» y afila cuchillos. Sugiere que el bello Pedro no ha conseguido ganar ningún tipo de elección, mientras que ella sí. Procura arrinconarlo para que parezca una fotocopia de Podemos, e intenta trasladar la imagen de un secretario que destruiría el socialismo clásico que gobernó este país. La batalla se ha vuelto tan cruenta –insultos, descalificaciones y crispación por doquier- que ha generado una segunda duda: la de la validez de las propias primarias como sistema de elección. El ex presidente de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Íbarra, dice que era mejor cuando se realizaba mediante congresos. Esto es, con el juego de los delegados y pasillos, claro, el río no se salía del cauce. El problema, según lo veo, es que no hay vuelta atrás. Dentro del PSOE son toda una institución –quizá el partido que mejor las hace- y abandonarlas sería como dar la espalda al afiliado. Decirles que su opinión no interesa. Lo dicho: ya no hay quien las pare. Pero existe una tercera duda aún más gorda: la de los posibles votantes. Efectivamente, la decisión de los afiliados puede no coincidir con la de los electores. Realmente, la que vale e interesa. Lo hemos visto en los recientes comicios franceses. Todos los candidatos elegidos mediante un sistema de primarias abierto –a izquierda o derecha- se pegaron un batacazo. En el caso de ser Susana Díaz la próxima secretaria general, la incertidumbre que me asalta es si querrá imponer también el modelo económico andaluz a nivel de España. El de más paro juvenil de Europa, el de la región campeona en el desempleo, el de un sistema público mastodóntico que teje redes clientelares, ¿sigo?

 

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El unicornio rosa.
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Jose Manuel Balbuena | 09-05-2017 | 04:19| 0

Al igual que si fuese la búsqueda de un unicornio rosa, seguimos dándole vueltas al tema de la estación. Tantas, que ya no sabemos muy bien dónde estamos. Ahora, Xixón Sí Puede (XSP) e IU quieren deshacer lo que estaba hecho, bien es cierto, cosido sólo con hilvanes. Proponen que la estación intermodal no se ubique en el entorno del Museo del Ferrocarril. Es decir, tal y como en su día se había aprobado en un consejo de la sociedad Gijón al Norte por el ministerio de Fomento y Ayuntamiento. A esto también se ha sumado el PSOE que, ¡faltaría más!, sigue teniendo nostalgia de su proyecto para situarla en Moreda. Sostiene XSP e IU que la ubicación es «faraónica y mastodóntica más propia de tiempos pasados, requiriendo de inversiones públicas inasumibles». Cuando la realidad es que inversiones públicas mayores o menores, lo que se dice dinero para financiar el plan de vías, jamás ha existido. Esto es, Ana Pastor, la anterior Ministra de Fomento, había planteado una solución «low cost» basándose en aprovechar la provisional de Sanz Crespo y adosarle otra de cercanías. Menos ya no se podía gastar. Sin embargo, tampoco salió adelante. Entonces, ¿cuál es el problema? ¿Qué Fomento quiere abaratar el proyecto, o simplemente no aportar nada? Pregunto, ¿acaso hay algún estudio financiero en el que basarse para descartar el emplazamiento acordado por caro? Además, XSP e IU no le dan excesiva importancia a dónde se coloque la intermodal (ojo, que también están los autobuses). Dicen que como es de largo recorrido se utiliza menos y los viajeros podrían servirse del metrotrén. En Oviedo está en el centro, al igual que en León o Madrid. Ahora bien, aquí, por lo visto, nos da igual que se sitúe en un páramo desierto, tipo las del Oeste americano. Miren ustedes, la única ventaja que tiene el tren con respecto a otros medios de transporte, es que puede penetrar en las ciudades. Si renunciamos a eso –a una estación céntrica moderna dotada de servicios – estamos eliminando gran parte de su potencial. Imagínense que la llegada del AVE estuviese en La Providencia, ¿sería razonable? No contentos con eso –con que se desprecie un elemento clave- nos dicen que hay que llevarlo hasta el Hospital de Cabueñes. Digo más, en superficie para abaratar costes. Con lo cual tendríamos tren, metrotrén y una especie de tranvía. Todo por el mismo precio. Eso sí, desconozco por dónde lo quieren incrustar en medio de universidades, el parque tecnológico y carreteras. Vamos a ver, si todavía estamos esperando acabar un enlace directo rodado con el hospital, ¿qué fantasía es esa de un tren en superficie por Cabueñes?

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Atasco social.
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Jose Manuel Balbuena | 06-05-2017 | 05:40| 0

Según la concejala de Bienestar Social, Eva Illán, la Fundación Municipal de Servicios Sociales está desbordada. Vamos, que no puede más. En octubre del año pasado finalizó la convocatoria de ayudas contra la pobreza energética, y todavía 1.689 beneficiarios están sin cobrarlas. O sea, que han pasado el invierno sin que su Ayuntamiento, nunca mejor dicho, les dé calor. Sostiene Illán para justificarlo que, desde el comienzo de la crisis, la Fundación ha duplicado el presupuesto y número de prestaciones que da. Todo ello, ojo, en palabras de la concejala «con el mismo personal». En situación parecida se encuentra también la Empresa Municipal de Vivienda (EMVISA). Con los datos en la mano, uno de cada cuatro alquileres que se firma en nuestra ciudad está subvencionado por el Consistorio. Cifra récord y que no ha parado de crecer desde que se ofrece esta línea de ayudas. En 2016 se concedieron casi cuatro millones de euros para atender a 3.896 familias, pero en el ejercicio actual se espera aún más. Cualquier día, ya lo verán, desde EMVISA lanzarán también un SOS al verse superados. A todo esto, hay que añadir los retrasos crecientes en el cobro de las subvenciones a la mejora de la eficiencia energética en los edificios, accesibilidad y eliminación de barreras arquitectónicas de los portales, etcétera. En resumen, que el «Gijón social» sube y sube sin que el Ayuntamiento sepa cómo hacerle frente. No contento con esto, con que ya tenía un bocado que no podían masticar, el Gobierno municipal decidió escalar el Everest. Esto es, poner en marcha la madre de todas las ayudas, el maná por excelencia: una renta social sin «demasiados controles burocráticos». Condición «sine qua non» que exigió la izquierda (Xixón Sí Puede e IU) para acceder a que tuviésemos presupuestos. No sé, si ya estamos viendo que ante una convocatoria cualquiera la gente se apunta de forma masiva (tengan o no derecho las solicitudes hay que estudiarlas), imagínense lo que puede suceder con una prestación que pretende ser universal. Es decir, tal y como dijo nuestra Alcaldesa, Carmen Moriyón, que en Gijón nadie viva por debajo de una renta básica mensual garantizada. Pregunto, ¿de verdad van a poder controlar este tsunami que se les viene encima? Si el compromiso de esta ciudad es el mayor en su historia –prácticamente, no hay ninguna situación de exclusión que no esté amparada -, ¿hacía falta meterse en camisa de once varas? Las posibilidades de que el número de solicitantes para la futura renta social municipal sea infinito, son más que altas. ¡A ver qué nos cuentan luego cuándo no se le pueda hacer frente!

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Los «Impuestos Zero».
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Jose Manuel Balbuena | 04-05-2017 | 04:36| 0

Atención ciudadanos: llega un nuevo concepto en materia tributara. O. por lo menos, así consideran en IU al impuesto sobre bebidas azucaradas que pretendían aplicar en Asturias. Consiste el mismo en meterle mano al bolsillo del consumidor, para de esta manera cuidar su salud. Al igual que desde el uno de mayo en Cataluña, la coalición propuso también gravar el consumo de bebidas azucaradas con hasta doce céntimos por litro. Es decir, aquí costaría más que en el resto de España tomar un simple refresco. Según su portavoz, Gaspar Llamazares, se trata de «una nueva generación de impuestos que no pretenden tanto recaudar como disuadir». A lo que añade que la población asturiana está engordando cada vez más y, por eso, porque no saben lo que les conviene, ya se encargan ellos de mostrárselo vía tributaria. Como comprenderán, semejante milonga no se la traga nadie. Esto es, cuando se quiere implantar un nuevo gravamen en nuestro paraíso natural no tiene más que un propósito: conseguir más dinero. Exactamente lo mismo que han hecho en Cataluña, pero para sufragar una deuda estratosférica que es como una soga que aprieta (y mucho). Lo curioso, claro, es que esta fórmula de trampantojo impositivo no es nueva. Aquí, en Asturias, ya la hemos visto un montón de veces. Recuerden la historia del «céntimo sanitario» sobre los hidrocarburos: en su motivación estaba proteger el sistema público sanitario por el bien común, aunque en realidad el dinero se utilizaba para cualquier cosa. Sobre todo, tapar los agujeros de la mala gestión (ZALIA, SOGEPSA, etcétera). Por ello, el Principado, como saben, acabó teniendo que devolverlo ante las múltiples sentencias judiciales en contra. Lo mismo que el impuesto sobre los depósitos bancarios –una suerte de Robin Hood moderno- que terminó como el rosario de la aurora. Miren ustedes, si de verdad se quisiese salvaguardar nuestra salud la Administración lo tendría fácil. Impondría un nivel máximo de azúcar en las bebidas y punto. Sin embargo, se prefiere que le cueste más a todo el mundo –sí, porque ese coste nunca lo va a asumir el fabricante, sino nosotros- haciéndole ver que es por su bien. Nada más lejos de la realidad. Al igual que los impuestos medioambientales, todo el dinero recaudado con esta «nueva generación» acabará en un cajón de sastre donde nunca se aplicará para su fin. Hoy estamos hablando de los azucares, y quizá mañana (ya lo verán) querrán gravar la bollería, las grasas saturadas, la denominada comida basura… Todo ello, no lo duden, siempre bajo un manto de proteccionismo insoportable por parte del gobierno de turno.

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Una pequeña Eurovisión.
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Jose Manuel Balbuena | 02-05-2017 | 04:23| 0

Otra vez ha vuelto a suceder. Me refiero a la discordia entre los grupos municipales a la hora de otorgar las medallas de la ciudad. En el Pleno extraordinario del pasado viernes, Xixón Sí Puede e IU, se abstuvieron ante el reconocimiento a la Compañía de Jesús. Su argumento: que era una forma de mostrar la defensa de la escuela pública, frente al modelo privado-concertado que representa el colegio de la Inmaculada. A lo cual, hay que añadir también un fuerte componente ideológico: son curas. El año pasado sucedió algo similar, pero con mayor virulencia. La Medalla de Plata otorgada a la plataforma antideshaucios hizo que PP y Ciudadanos votaran en contra. Todo ello, entre una polémica considerable que afeó y quitó protagonismo al propio acto en sí. Por tanto, lo que tenemos que colegir es que el sistema de elección ya no sirve. La próxima edición será más de lo mismo: alguien se opondrá de nuevo a una determinada candidatura. Quizá en un tiempo anterior –cuando no había tanta dispersión en el Consistorio- podía valer. Ahora mismo, sin duda, no. Tal parece que las medallas se conceden en función de lo que le interesa a cada partido y no a los gijoneses. Seguro que mucho menos politizados y más objetivos que sus representantes. Desde luego, lo que existe es una paradoja. Vivimos tiempos donde la participación ciudadana está en alza, incluso hasta si quieren sobrevalorada: casi cualquier institución tiene a la fuerza que adoptar forma asamblearia. Se consulta, por ejemplo, la redacción de un Plan General de Ordenación, los pactos con otros grupos o quién debe encabezar una lista electoral. Sin embargo, es como si para las distinciones de Gijón, esto mismo no sirviese.  Sigue predominando el criterio político subjetivo, en la mayoría de las ocasiones deformado por la ideología. Sinceramente, yo vería mejor que el reglamento vigente se cambiase. Es decir, que se abriese un canal donde el gijonés medio, a quien la política le importa cada cuatro años, pudiese aportar algo. Maneras de hacerlo, claro, hay de sobra. ¿O no tiene el Ayuntamiento una web específica para esto? ¿Para qué sirve entonces si no la utilizamos? Estoy convencido de que, sometido a la opinión de la calle, la cosa cambiaría y mucho. No tendríamos que ver esta especie de «pequeña Eurovisión»: un festival donde lo de menos es la canción y lo que más, el apoyo al país o nación amiga. Lo que no puede ser es que el argumento predominante en nuestras medallas sea siempre una trayectoria política. La guerra partidista no lo puede ocupar todo. También está (o debería) la correspondiente sociedad civil gijonesa.

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Armagedón.
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Jose Manuel Balbuena | 29-04-2017 | 06:14| 0

En Mieres van a hacer un experimento: apagar los semáforos por las noches. Esto es, que la ciudad quede sin regulación con el fin de rebajar la factura energética. Sus defensores dicen que, a altas horas de la madrugada, resulta inútil tener toda la red encendida porque no hay tráfico. Los detractores que se convertirá en un caos y el ahorro será mínimo. En todo caso, han decidido probar. Personalmente, si quieren ver algo similar a modo de ejemplo, les recomendaría que vinieran por aquí. La renovación de pavimentos que está llevando a cabo nuestro Ayuntamiento nos está poniendo en un brete. Vamos, armando un contradiós en toda regla. No hay barrio donde no encuentres, o bien un colapso de tráfico, o un tráfago de gente y vehículos intentando sortear las obras. ¿Los semáforos? Ni funcionan a plena luz del día como pretenden en Mieres «la nuit». ¿Para qué? Ahora los que mandan son unos operarios –o la policía municipal- con una señal en la mano. No contentos con esto, es decir, con que estos trabajos podrían ejecutarse de manera mucho más coordinada y menos dañina, llegan palabras mayores: se va a acometer el reasfaltado de avenida de la Costa. Por supuesto, un auténtico Armagedón: el fin del mundo tranquilo y feliz en materia de circulación por el que un día fue conocido nuestro Gijón del alma. Dividida la reforma en cinco tramos va a tener que desviar una media de 53.000 coches diarios. ¿Dónde se van a meter? Pues, probablemente, por cualquiera de las calles adyacentes, las cuales, por su menor capacidad, acabarán colapsadas. Yo estoy de acuerdo en que resulta imposible que una obra pública no cause molestias. Ahora bien, ¿no pueden hacerse de otra manera? Los 391.314 euros que tiene asignados este proyecto, ¿es necesario gastarlos todos a la vez? Hay que levantar, a la fuerza, todo Gijón y dejarlo hecho unos zorros. Porque, el panorama actual es auténticamente desolador. Quiero decir, antes quedabas con alguien y sabías de sobra cuándo ibas a llegar. En la actualidad, no. Tienes que hacer quiebros y requiebros para intentar alcanzar el destino. Una calle paralela, la contraria y convertir el viaje en la búsqueda de una salida del laberinto. Estresarte, cabrearte y poner al límite la paciencia mientras encuentras alternativas al marasmo en el que te encuentras. Todo ello, además, contando con que el transporte público tampoco te va a servir. Las obras afectarán (afectan) a casi todas las líneas de autobús que acaban desviadas o cortadas. Incluso hasta sus paradas son también motivo de reforma. Lo dicho: y lo peor todavía está por llegar.

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AVE, tumbos y ceniza
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Jose Manuel Balbuena | 28-04-2017 | 17:22| 0

Me hace gracia (puñetera) cómo el Ministerio de Fomento es capaz de sostener una cosa y la contraria. Lo digo por la obra de la Variante de Pajares, culmen de todos los despropósitos y tumbos posibles. El nuevo ministro del ramo, Iñigo de la Serna, ha expuesto el nuevo plan para la misma que consiste en desdecirse prácticamente al completo de lo anterior. Esto es, ahora se van a abrir los dos túneles a la vez, montándose sobre ellos vías de ancho internacional (AVE). Sostiene De la Serna que si no se hiciese así se estarían incumpliendo las «especificaciones técnicas de interoperabilidad». Más claro: mientras se estuviesen ejecutando las obras en uno de los túneles, se tendría que cerrar al tráfico el que estuviese operativo. Menuda movida. Lo sorprendente, digo, es que está «interoperabilidad» resulte ahora tan importante y para los anteriores responsables ministeriales, no. O sea que, con Ana Pastor, su antecesora en el cargo, se podía hacer un túnel y luego otro sin problema de ningún tipo. Fue Pastor en 2013 la que proclamó a los cuatro vientos lo de abrir uno en principio, dijo, para ganar tiempo. Sin embargo, nunca le escuchamos nada de que habría que parar el tráfico para terminar el segundo. ¿Acaso lo sabía y lo ocultó? ¿Por qué en la actualidad abrir los dos túneles a la vez es tan relevante y antes no? Incluso, fíjense, la actual presidenta del Congreso, llegó a montar un tramo de la Variante en ancho ibérico, es decir, incompatible con la alta velocidad. Todo ello, sabiendo que Bruselas podría poner problemas a su financiación y que, claro, iba a quedarse así «in sécula seculórum». De la Serna sostiene que los túneles hay que montarlos en AVE, entre otras cosas, porque la tecnología de los trenes de carga de rodadura desplazable va a permitirles el paso por vías europeas. Volvemos a lo mismo, ¿es que con Ana Pastor dicha posibilidad no existía? Entonces, ¿por qué quiso montar todo el tramo desde León en el desfasado ancho ibérico? Con motivo de los veinticinco años de la alta velocidad española –sí, un cuarto de siglo y nosotros viéndolo por televisión-, escuché la siguiente anécdota. En el viaje inaugural (Madrid-Sevilla) a todos los pasajeros se les exhortaba a hacer una prueba. Si ponían en vertical el cigarrillo que estaban fumando –de aquélla se podía- la ceniza no caía. Milagro producido por la velocidad que se era capaz de desarrollar. Ahora, tanto tiempo después, imagínense que hiciésemos el experimento en alguno de los trenes asturianos. Vamos, acabaríamos embadurnados hasta los ojos. Con más ceniza encima que en un columbario.

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Que no nos engañen.
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Jose Manuel Balbuena | 25-04-2017 | 04:24| 0

El plan de vías está atascado. Yo diría que más que nunca. A la falta de dinero –ni un euro en los Presupuestos Generales del Estado (PGE)- se une también la zozobra interna. El discutir sobre temas que ya estaban zanjados. Me refiero, por ejemplo, a quienes ven el principal problema en la ubicación de la estación intermodal en la zona del Museo del Ferrocarril. Según ellos, en la decisión de cambiar Moreda por dicho entorno está la clave de por qué no se avanza. Como el Gobierno asturiano sigue apoyando esta situación y se rebela, el proyecto presenta fisuras insuperables a la hora de defenderlo. Es más, dicen esas mismas voces que con esta división interna resulta imposible conseguir el apoyo del Ministerio de Fomento. Nada de eso. Sin duda, han picado el anzuelo que lanzaron desde la Administración. Lo de la división es la disculpa que Fomento inventó para justificar la falta de dinero en los PGE. En la sociedad Gijón al Norte se había acordado por mayoría esa ubicación de forma de definitiva, y sobre ella iba a realizar el famoso estudio económico-financiero. Sin embargo, como hubo recortes que dejaron en nada el presupuesto, adivinen dónde fueron los mismos. Sí, en nuestro plan de vías. Y oigan, qué mejor engañifa que decir que estamos peleados. Que como Principado y Ayuntamiento andan la gresca, resulta imposible hacer algo mientras no se pongan de acuerdo. Por eso me sorprende, claro, que algunos se lo crean. Vamos, que se lo traguen como un pavo. Porque, en fin, si ese supuesto consenso en la ubicación de la intermodal existiese, ¿el plan de vías avanzaría? ¿Estaría con proyecto y dotado de fondos? Tururú. Digo más, en los casi quince años que lleva ya rodando ha pasado de todo. Épocas de bonanza y crisis, gobiernos de idéntico color político y contrarios, o subvenciones europeas que luego fueron desviadas. Sin embargo, seguimos igual. Es lo mismo que la estación intermodal se sitúe en Moreda, en El Humedal o en El Infanzón: el levantamiento ferroviario de Gijón siempre está al ralentí. Como prueba de que lo de la falta de acuerdo es una milonga, observen lo que está pasando con las parcelas. ¿Alguien sabe que están en venta? Aparte de un exiguo cartel que las anuncia al principio del «solarón», ¿se ha hecho algo por buscar compradores? ¿Se mueve alguien dentro de Gijón al Norte para que salgan al mercado? Pues no. Después de un primer intento que acabó en sonoro fracaso –ni el tato se interesó- es como si se hubiese arrojado la toalla. La falta de voluntad política (y no otra) es la madre de todas las causas. Que no nos engañen.

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Agua, consumo y subidas.
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Jose Manuel Balbuena | 22-04-2017 | 06:19| 0

Por el director general de Calidad Ambiental, Manuel Gutiérrez, supimos que el Principado barrunta una subida en el precio del agua. Más concretamente, a través del Impuesto sobre Afecciones Ambientales del Uso del Agua (antiguo canon de saneamiento) que ya pagamos y que experimentó, por cierto, un fuerte incremento no hace muchos años. Recuerden que incluso hasta hubo lío porque se quería cobrar a quienes no estaban enganchados a una red de abastecimiento. Pues bien, como suele pasar en estos casos, no falla, va a venir disfrazado como medida de protección medioambiental. Es decir, para evitar el derroche que supuestamente estamos cometiendo cada día. Según Gutiérrez, «persiste el concepto de que es un recurso ilimitado y gratuito». No sé, a mí me parece que ni lo uno ni lo otro. Todos tenemos la conciencia suficiente sobre la importancia del líquido elemento y de gratis, nada: bien lo sabemos cuando llega la factura cada dos meses. Sin embargo, tal parece que la clave para subir un tributo sin coste político esté en demonizar al consumidor. Crear una mala conciencia para así, de esta manera sibilina, hacerle ver que debe pagar más a la fuerza. En Gijón ya tenemos una cuota de servicio del Ayuntamiento, unos metros cúbicos fijos que te cobran (aunque el grifo esté cerrado) y una notable discriminación de tarifas si el consumo es elevado. Por tanto, ¿a qué viene que el Gobierno asturiano quiera de nuevo subirnos otra vez su impuesto? ¿A qué está muy preocupado porque en nuestro paraíso natural llueve menos cada día? ¿A qué el abastecimiento, según la Administración, es «difícil y caro» por nuestra dispersión y complicada orografía? Nada de eso. De lo que estamos hablando es de gravar el consumo para sacarnos más cuartos, de una subida impositiva en toda regla que nos resulte imposible evitar. ¿O alguien es capaz de vivir sin agua? Incluso, en el colmo de la osadía, nos reprochan que los recibos no reflejan «ni de lejos el precio real». Claro, como en todos los servicios básicos. ¿O por una matrícula de la universidad se paga lo que cuesta? ¿O el billete del autobús en nuestra ciudad traslada su coste contable? En este contexto, cuando se empiezan a abrir de nuevo las puertas del infierno fiscal, Xixón Sí Puede (XSP) nos invita a consumir más agua del grifo. Así lo ha defendido en el último Pleno. Según XSP, deberíamos promocionarla y ve en ello un recurso turístico. En fin, no tengan duda de que llegarán multitudes de todos los rincones del planeta para saborearla. El único problema que le veo es que, a este paso, con tantos impuestos sobre ella, va a salirle al turista más barato la mineral embotellada.

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