El Comercio
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Sobre milongas y errores.
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Jose Manuel Balbuena | 16-09-2017 | 05:48| 0

27521056-khtg-624x416el-comercioCuando se está hablando de urbanismo, en muchas ocasiones, se cae en lo cursi con un lenguaje ampuloso que nada significa y sirve para justificarlo todo. En el nuevo Plan General de Ordenación (PGO) que se está tramitando, esa fanfarria repipi y milonguera, también se da. Vean si no cómo Xixón Sí Puede (XSP) e IU justifican los cambios introducidos por ellos y que han sido aceptados. Dicen que el PGO «refleja el mestizaje y la pluralidad». ¿Qué demonios es eso? Así mismo, que Gijón va a representar «un modelo de ciudad sostenible, compacta, productiva y preservacionista». ¿Cómo? Pues bien, lo cierto es que toda esta prosopopeya sirve únicamente para ensalzar sus aportaciones. Algunas de ellas acertadas y otras, en cambio, no tanto. Comienzo por las primeras. A mí me parece bien la playa verde que se quiere realizar en la zona de El Riconín. Es lo que pide el entorno. Estaría mal, porque no pintan nada, que se construyeran edificios en primera línea marítima, pese a que el anterior planeamiento erigía una torre de apartamentos sin ningún pudor. De hecho, el bloque del Rick’s ya representa en sí una anomalía histórica: una cicatriz que afea un espacio urbano por recuperar. Por ahí, sin duda, nada que decir. Ahora bien, lo de que en los terrenos de Naval Gijón se quiera hacer un parque industrial me parece un error. Profundo y que traerá consecuencias en el futuro para la ciudad. No sólo porque retrasará, en el mejor de los casos, la urbanización de una zona del Natahoyo profundamente degradada; sino porque incluso puede acabar siendo otro proyecto fallido. Al parque Científico y Tecnológico de Cabueñes –cuyo exitoso modelo, según parece, se quiere imitar- se le van a añadir 90.000 metros cuadrados. Esto es, el Ayuntamiento está negociando la compra de los terrenos a la Tesorería de la Seguridad Social con ese fin. Pregunto, ¿no estaremos acaso creando demasiado suelo para este tipo de empresas? ¿No puede acabar el supuesto Parque Científico de Poniente en un chasco de órdago? Además, lo bueno es concentrar este tipo de industria limpia en un lugar concreto: más que nada, para que puedan aprovechar sinergias. Es decir, las mismas infraestructuras. Sin embargo, como un plan no deja de ser algo político, al final, se impide la edificación residencial. O sea, que se construyan pisos. Lo que, en definitiva, sería lo suyo. Dejar el suelo a la memoria de Naval Gijón por los siglos de los siglos para protegerlo, dicen, de la especulación. Vuelvo a preguntar, ¿cómo se construyó y urbanizó si no fue así Poniente? ¿Hubiese sido igual con esta especie de urbanismo ideológico? Yo creo que tampoco.

 

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Sentencia en diferido.
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Jose Manuel Balbuena | 13-09-2017 | 05:35| 0

27518343-k20c-732x348el-comercio¿Qué diríamos de un libro que empieza por el final? Seguramente, que es incorrecto en las formas. Que primero hay que contar la trama, para luego llegar al desenlace. Es lo que ha pasado con la sentencia del llamado «caso Renedo»: primero supimos las condenas –un total de 40 años de cárcel junto con 6,7 millones en multas- y ahora el por qué. Sin duda, el mundo al revés. Pues bien, a través de su lectura conocemos que el magistrado ponente señala a María Jesús Otero, la número dos de la Consejería de Educación, como el eje del mal de toda esta trama de corrupción. Presuntamente, era ella la que «controlaba el proceso de contratación» y recibía tratos de favor de las empresas implicadas. Valorados por la Audiencia Provincial en, ojo, cerca de 2 millones de euros. De José Luis Iglesias Riopedre, el ex consejero de Educación, dice que Otero actuó «con su conocimiento y aquiescencia». Vamos, que la dejó hacer a su capricho. Eso sí, establece una duda razonable sobre si Iglesias Riopedre estaba al corriente del chanchullo constante que crecía bajo sus pies. Señalando que su motivo, en cualquier caso, no fue personal, sino para favorecer a la empresa de su hijo. A Marta Renedo Avilés, la funcionaria más famosa del Principado, le cae la segunda condena en importancia (9 años). La Audiencia acepta como hechos probados el relato de la fiscalía. Es decir, que empezó esa supuesta carrera delictiva a principios del año 2000 y no paró hasta que la pillaron una década después. Falsificando firmas, creando empresas propias para el desvío de dinero público y, finalmente, en la Consejería de Cultura, adhiriéndose al sistema corrupto de Igrafo y Almacenes Pumarín. O sea, amañando de forma grosera la adjudicación de contratos para recibir toda clase de favores. El currículum delictivo de la funcionaria es excelso y lo que sorprende, la verdad, es que no se la hubiese detectado mucho antes. Por último, resulta también asombroso que no sea posible saber lo que nos han afanado a los asturianos. La sentencia señala que «ha sido imposible determinar hasta el momento el perjuicio generado». O lo que es lo mismo: era tal la tela de araña corrupta montada en torno a la Administración, que el tribunal no sabe a ciencia cierta, por ejemplo, si el material que se compraba para los centros era entregado o no. Todo ello, con un Principado que ahora se rasga las vestiduras, se adhiere a las máximas penas posibles y congratula por las condenas. Asume ce por be el criterio de la Fiscalía y hace mutis por el foro durante el proceso. Al que roban una vez yo lo tildaría de incauto, pero cuando es tanto y a lo largo del tiempo… diría que es tonto.

 

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El jamón y el hueso.
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Jose Manuel Balbuena | 12-09-2017 | 05:37| 0

thumbEstá claro lo que va a suceder. Me refiero al varapalo que le van a dar –ya lo verán- a las ordenanzas fiscales que hoy se presentan. Dicho de otro modo: los impuestos municipales que vamos a tener de cara al año que viene. La oposición –sobre todo Xixón Sí Puede (XSP) e IU- ha exigido continuamente al equipo de gobierno que incurra en más gasto. Los nuevos tiempos políticos es lo que tienen: ponen en un brete a Carmen Moriyón y los suyos hasta llevar al límite el endeudamiento. Si querían un presupuesto para este ejercicio, sin ir más lejos, tenían que poner en marcha a la fuerza la renta social municipal. Una partida estructural de al menos 7,7 millones de euros (y subiendo) que es necesario metabolizar. Esto es, asimilar que ha llegado para quedarse. Sin embargo, cuando toca elevar la imposición local –para que los números cuadren, más que nada- nadie lo apoya. Buen ejemplo es la subida media propuesta del 5% por el uso de servicios e instalaciones en el Patronato Deportivo. Foro se quedó sólo en sus pretensiones, mientras que el resto de la oposición la rechazaba de pleno. Igual que pasará con el resto de incrementos que se intenten llevar a cabo, porque lo fácil en este caso es ordeñar la vaca. Tirar de la deuda hasta llegar a incumplir la regla de gasto que impone Hacienda. Con unas partidas, en la mayoría de los casos, que van a ser difíciles de controlar. ¿O acaso va a ser flor de un día la renta básica que se ha puesto en marcha? ¿O acaso se van a dejar de conceder la pléyade de subvenciones que permiten sobrevivir a múltiples sectores económicos en nuestra ciudad? El problema, como digo, es que la oposición quiere llevar a cabo la cuadratura del círculo. Que se siga manteniendo (e incrementado) este nivel de cobertura social sin que suban los impuestos. De hecho, a lo máximo que pueden aspirar nuestros gobernantes para intentar paliar esta sangría, es a inventarse nuevos tributos. Eso sí, siempre que sean del agrado de los socios virtuales (XSP e IU), ya que si no tampoco pasarán el tamiz. Cosas como cobrar por el uso del espacio público a los bancos, compañías telefónicas o energéticas. Fórmulas, en definitiva, de nuevo cuño y que no sabemos cómo saldrán. Igual se recauda mucho, o bastante menos de lo esperado. En resumen, que resulta complicado meterse en semejante orgía de gasto y luego no querer subir la imposición a los ciudadanos. Sabiendo todos de sobra el porqué: eso duele al bolsillo y, aunque parezcan todavía lejos, las elecciones están ahí. Mejor comer el jamón (regar bien la ciudad con dinero público) y dejar a otros el hueso.

 

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Reciclaje futurista.
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Jose Manuel Balbuena | 26-08-2017 | 06:19| 0

contenedores-reciclaje-colores-asturiasTiene razón nuestro Ayuntamiento cuando dice que no reciclamos. O por lo menos, en cuantía suficiente. Según la Unión Europea tendríamos que estar al 50% de nuestros residuos antes del 2020, y en la actualidad apenas llegamos a la mitad. Queda, pues, un largo camino por delante. Dicen que la solución se encuentra en el tratamiento individualizado. Es decir, si yo reciclo más que mi vecino: o bien pago menos, o a él le sancionan. Que esto, por lo visto, es también objeto de debate y hay opiniones para todos los gustos. En los próximos cinco años se van a instalar contenedores inteligentes. O sea, que intentarán saber lo que cada uno arroja a ellos mediante bolsas con código de barras, apertura con la tarjeta ciudadana o incluso cámaras de vigilancia. Pregunto, ¿una especie de «Gran Hermano» de la porquería? Lo que faltaba. Hasta, según el presidente de Emulsa, Esteban Aparicio, se podría estudiar la recogida neumática. Un tubo que saldría de las casas y llevaría los residuos directamente hasta la planta de tratamiento. ¡Vaya! Aunque la segunda parte de «Blade Runner», la mítica película de ciencia ficción, se va a estrenar en octubre; parece que en Gijón ya tenemos un anticipo. Pienso que todo esto está muy bien. Me parece estupendo que contribuyamos en función de nuestros actos. Ahora bien, el sistema actual no está montado así y costará mucho cambiarlo. Pagamos la factura de recogida y tratamiento de basura con la del agua. En la mayoría de las ocasiones con la cuota de comunidad, porque no existe la posibilidad de medición por cada piso. Por tanto, quizá tendríamos que empezar por ahí: individualizar los consumos. Dejar de incrustarlos en un recibo comunitario y que nos llegue a cada cual el importe correspondiente. Con eso, seguro, conseguiríamos una mayor concienciación, al igual que sucedería con el dispendio de agua. Una vez hecho, pasaríamos a la segunda fase: ver el reciclaje. Sin duda, una cuestión difícil se mire por donde se mire. Saber a ciencia cierta lo que arrojamos al contenedor se me antoja complicado, salvo que un inspector municipal venga a vivir con nosotros. No obstante, lo que sí pueden dar por seguro es que la tasa de basura subirá (y mucho). Desde el Principado no paran de hacer comparaciones odiosas. Dicen que en San Sebastián los residentes pagan 130,10 euros al año, mientras que en Asturias la ciudad más cara no pasa de 79,50. Nos están preparando para un incremento de órdago. Cogersa –el consorcio asturiano de recogida y gestión- cobrará más a los ayuntamientos y estos al ciudadano. En resumen, que de forma selectiva o no, con reciclaje «Blade Runner» o sin él; agárrense que vienen curvas.

 

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Deconstruyendo Barcelona.
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Jose Manuel Balbuena | 24-08-2017 | 06:24| 0

Olmo Calvo. 19/08/2017 Barcelona. Catalunya La Rambla despues del ataque terrorista del dia 17.Uno. Hoy se cumple una semana de los atentados en La Rambla de Barcelona y Cambrils. Un shock para toda la sociedad que volvió a vivir, querámoslo o no, aquellos aciagos días del 11M en Madrid. Un grupo de muchachos –el mayor con 37 años- decidió cometer sobre la marcha el segundo mayor acto terrorista en España. La pregunta que nos hacemos todos es por qué. Es decir, por qué gente tan joven decide súbitamente cambiar y volverse terroristas peligrosos. Máquinas de matar que cambiaron de objetivo, puesto que el principal les falló: pretendían realizar una masacre con unos explosivos que terminaron volando la casa donde los preparaban. La teoría predominante es que se radicalizaron de forma súbita. En pocos meses pasaron de ser chicos integrados a fanáticos del Islam. La verdad, sin embargo, es que se nos escapa este proceso. Mucha gente se vuelve integrista de una determinada religión, pero no le da por cometer semejante atrocidad. Visten de una manera, comen de otra, dejan de relacionarse con sus antiguos amigos, se pasan el día rezando… El macabro mecanismo por el cual una persona se convierte en un «soldado de Alá», bien es cierto, no lo conocemos.

Dos. Además, en el caso de la cédula de Ripoll, no se trataba de uno o dos individuos, sino de un grupo mucho más numeroso (doce). No fue un «lobo solitario» como hasta ahora, sino una verdadera manada. El Imán que falleció en la casa de Alcanar, presunto instigador de todo este adoctrinamiento, según los investigadores, hizo un extraordinario y perverso trabajo. Comerles la cabeza uno a uno, sin dudas, sin que no se planteasen por qué tenían que inmolarse, sin que le contasen a nadie sus planes. Le debió resultar arduo y complicado. No creo que fuese una cuestión rápida, sino que tuvo que llevarle más tiempo a la fuerza. Ahora bien, lo consiguió. Penetró en sus cerebros aún núbiles para inculcarles veneno. El resultado, por desgracia, ya lo conocemos todos.

Y Tres. Como en cualquier tipo de atentado, siempre sobrevuela la pregunta de si se pudo evitar. O dicho de otra forma: ¿qué falló en la seguridad para que se produjese? A posteriori todos nos preguntamos por qué un juez –pese a que lo había solicitado el Ministerio del Interior- no expulsó al tenebroso Imán del país, o por qué a nadie le extrañó la acumulación de bombonas de butano (más de cien) en una casa, o por qué los servicios de inteligencia no tenían controlada una cédula tan activa. Cuestiones, claro, fáciles de plantear ahora y difíciles de llevar a cabo en la práctica. Si un grupo de fanáticos decide llevar a cabo semejante locura, resulta muy complicado pararles. Con lo que me quedo es que, siete después del 17A, fueron abatidos o están en la cárcel. Sin más.

 

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Cuadrar el círculo.
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Jose Manuel Balbuena | 22-08-2017 | 05:52| 0
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Dentro de poco se inicia el curso político. Con ello, vendrá también una cita importante: comenzar a negociar los presupuestos de 2018. Punto culminante anual de esta convulsa legislatura. Momento en el cual la política enrevesada que vivimos se muestra en todo su esplendor. En 2016 estuvimos con unos prorrogados: los partidos no se pusieron de acuerdo. En 2017, en cambio, sí los tenemos gracias a las concesiones de Foro. La principal: la renta social municipal. Una medida muy añorada por la izquierda (Xixón Sí Puede e IU) que se ha hecho realidad este año. A eso hay que unir una política de gasto generosa, que no ha dudado en subvencionar todo lo que se movía en esta ciudad. El reto, por tanto, estará en asumir una nueva (y creciente) partida estructural, sin tocar demasiado el bolsillo ciudadano. De hecho, Carmen Moriyón, en una entrevista en estas mismas páginas, ya avisaba de que subirán las tasas (lo que pagamos por ciertos servicios) y se estudia la creación de un nuevo impuesto para los bancos, compañías telefónicas o energéticas por el uso del espacio público. Algo que, bien es cierto, nunca se sabe cómo saldrá. Miren si no lo que recaudó el Principado con su impuesto sobre los depósitos bancarios, antes de que fuera desactivado por el Tribunal Constitucional. Vamos a ver, pues, cómo encaja el equipo de gobierno un gasto expansivo -la renta básica implantada lleva ya 3.867 solicitudes- sin subir, por ejemplo, el IBI (la famosa contribución). Tributo fundamental dentro de las finanzas locales y que duele cuando se toca. Además, debemos tener en cuenta que otro pilar tributario también se tambalea: el impuesto de plusvalía municipal. Ya saben, lo que pagamos al Ayuntamiento cada vez que transmitimos un inmueble. La plusvalía –como se la conoce- no está pasando por sus mejores momentos. Se encuentra discutida a más no poder por ser injusta: siempre se acaba pagando, a pesar de que su objeto es gravar el incremento de valor del bien. Da igual si la venta del piso, para quitárselo de encima, generó pérdidas porque te la van a cobrar. De ahí, la pléyade de sentencias que obligan a lo obvio: sólo se puede aplicar en caso de beneficios. Pero, si quieren más, tenemos una última cosa: la regla de gasto que impone Hacienda. Espada de Damocles que pende sobre las cuentas municipales. Línea roja que resulta imposible traspasar. Nuestra Alcaldesa ya manifestó en más de una ocasión su preocupación por el tema. El Ayuntamiento se encuentra al límite. A punto de sobrepasarla, si no lo ha hecho ya. O genera más ingresos o se la saltará con creces. Lo dicho: a ver cómo se cuadra el círculo.

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La chorrada del verano.
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Jose Manuel Balbuena | 19-08-2017 | 04:06| 0

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Aunque todavía queda estación por delante, yo daría ya el premio a la chorrada del verano. Las fotos de una socorrista gijonesa enseñando glúteo se hicieron, como llaman ahora, virales. Fueron recorriendo como la pólvora las redes sociales –algo habitual para este tipo de cosas- donde acabaron convirtiéndose en un auténtico vertedero. Cometarios sexistas, imágenes compartidas y la ficción creada de que el salvamento de Gijón era poco menos que «Los vigilantes de la playa». Ya saben, esa famosa serie televisiva en la que unos tipos cachas lucían palmito por los arenales de Santa Mónica (California), aunque luego nadasen menos que una gallina. Pero, como estamos en verano, la tontería viaja a la velocidad de la luz. Las fotos y el consiguiente revuelo que se armó traspasaron incluso fronteras. Diarios italianos o ingleses se hicieron eco de la noticia del «sexy bañador» de nuestro salvamento. Digo más, lejos de amainar semejante sandez generada por el estío colectivo, hasta la política se metió en ella. Primero, fue IU quien salió a denunciar el «acoso machista organizado» que sufren las socorristas de nuestro trozo de paraíso natural. Su coordinador general en Asturias, Ramón Argüelles, dijo en rueda de prensa: «Creemos que el Instituto Asturiano de la Mujer debe tomar medidas inmediatas para proteger a las mujeres». ¡Toma! Luego, vino aquello de que el Ayuntamiento había dado instrucciones sobre su vestimenta. No sé, como si las playas de Gijón fuesen una discoteca pija. Y ya, en el culmen del despropósito, hasta la propia alcaldesa, Carmen Moriyón, tuvo que salir a la palestra para desmentir que se recomendase vestir de alguna manera. Mientras, instalados ya en plena gilipollez estival, fuimos olvidando las cosas realmente importantes acerca de nuestro equipo de salvamento. Por ejemplo, que seguramente volverán a poner otro año más el ramo de laurel en la playa: símbolo de que no ha habido ningún ahogado, en una temporada particularmente aciaga a nivel nacional. O que su trabajo cada vez es más difícil. En estas mismas páginas se podía leer la falta absoluta de respeto que sufren por parte los bañistas. Pese a que están ahí para salvar vidas, la gente los desprecia con cosas como: «Os dan un silbato y ya os creéis algo». O bien. «¿Qué sabrás tú, chaval? No tenéis ni idea». O: «Que sepas que me voy a bañar aunque haya bandera roja». Acoso –éste de verdad- que padecen a diario y que ningún político sale a denunciar. Sin embargo, por lo visto, con lo que nos vamos a quedar es con las nalgas de las socorristas. En fin, lo dicho: ya tenemos chorrada del verano 2017. El año que viene, sin duda, más.

 

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Cuernos y entelequias.
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Jose Manuel Balbuena | 19-08-2017 | 04:21| 0

Foto: DAMIAN ARIENZA, Gijon, Lunes 14 Agosto 2017 FIDMA , izquierda unida Asturias, Gaspar llamazares, ArguellesLo de Gaspar Llamazares con IU se parece mucho a una infidelidad de pareja. Y como todos sabemos, cuando eso pasa dentro de la vida conyugal, nada vuelve a ser igual. Ni la confianza, ni la convivencia, ni la relación en general. Todo ello, pese a que haya habido un perdón manifiesto por el medio, como es el caso. Llamazares creó e inscribió un partido a espaldas de la coalición. Su razón fue que se trataba de una mera una fórmula instrumental para salvaguardar el nombre de «Actúa», que así se llama la nueva formación, sin mayores consecuencias. Ahora bien, esto, como no podía ser de otra manera, no fue entendido así y sentó fatal dentro de sus propias filas. Es más, hubo muchas voces que exigieron de inmediato la dimisión del portavoz parlamentario. El coordinador regional de la formación, Ramón Argüelles, lidió con el desliz como pudo. Vamos, lo de pelillos a la mar. Incluso se dieron un paseo conjunto por la Feria Internacional de Muestras de Gijón, para escenificar que el affaire estaba superado por ambas partes. Sin embargo, la relación quedó muy tocada. Puede que en Asturias miren para otro lado, pero en Madrid no. Han tomado nota y hacen lo de: ni olvido, ni perdono. No hay día en que alguno de los dirigentes nacionales se refiera a Llamazares en tono hosco. Los dardos envenenados vienen uno tras otro, demostrando que existe una guerra abierta y sin concesiones. Empezó el coordinador federal, Alberto Garzón, diciendo que «iba a su bola». Le siguió el secretario de Organización federal, Ismael González, asegurando que «debe hacer lo acordado en la asamblea general». En resumen, que a nivel nacional no piensan poner el cuentakilómetros a cero, por mucho que aquí lo quieran. Entre tanto, en nuestro paraíso seguimos dándole vueltas a la famosa gran coalición de izquierdas: PSOE, IU y Podemos. Sin duda, una entelequia que se lleva barruntando durante toda la legislatura y que, cada vez, parece más irreal. Tanto, que ahora, con este terremoto dentro de IU y sus posteriores secuelas, se hace aún más difícil de creer. Ya nadie ve que pueda llevarse a cabo, salvo que sea por intereses propios. Los socialistas se encuentran inmersos en una campaña de primarias. Todos los candidatos venden esa supuesta imagen de unidad de la izquierda, de la cual, obviamente, ellos serían los líderes. También a IU le interesa difuminar sus problemas con un presunto pacto. En cambio, Podemos es el más tranquilo. Sabe de sobra que no necesita este apaño y, por eso, pone condiciones imposibles. A estas alturas, aunque todavía quede bastante legislatura por delante, casi todo el pescado está vendido.

 

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«Turistificación».
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Jose Manuel Balbuena | 15-08-2017 | 07:16| 0
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Es como se conoce ahora a la masificación de toda la vida. En estos días, Gijón está a tope. No cabe un alma más. ¿Me molesta? Sí, claro, como creo que a todo el mundo que vive aquí. Los bares que frecuento normalmente se encuentran abarrotados, las playas sin un centímetro libre y me muevo constantemente entre un colapso generalizado. El tráfico, sin ir más lejos, se vuelve denso como un cubo de aceite. En nuestra ciudad hay pocos atascos a lo largo del año, pero en estos días resulta imposible transitar en coche. De repente, se forma una recua de vehículos dando igual la calle, el barrio o la dirección a la que vayamos. En resumen, es un fastidio. Un incordio en toda regla. A nuestro Gijón del alma se le revientan las costuras con tanto visitante. Sin embargo, es algo ya habitual. Siempre ha sido así cada verano. En mayor o menor medida. Durante la crisis, bien es cierto, el número de turistas descendió de forma considerable, sin embargo, con la llegada de una cierta recuperación todo el mundo se ha ido de vacaciones. ¿Podemos hacer algo para combatir esta «Turistificación» que muchos denuncian? Yo diría que poco. En algunos sectores hablan de que las administraciones deben intervenir. Regular este tsunami que en determinados lugares se ha vuelto ya insoportable. Ahora bien, no explican cómo. Es decir, si quieren dejar a los operadores ya instalados (hoteles, casas de aldea, apartamentos, camping, etcétera) en régimen de semimonopolio, impidiendo la entrada de más competencia. ¡Cuidado! Estamos recogiendo lo que un día sembramos. El turismo siempre fue (y será) el recurso de los países pobres. Ningún país avanzado vive de él. Aquí quisimos hacerlo para paliar nuestro declive industrial –ya saben, «ven al paraíso»- y he aquí las consecuencias. Miles de personas buscan solaz al amparo de unas infraestructuras desbordadas. No tengo nada en contra del turismo. Faltaría. Soy un turista más cuando, como cada año y dentro de poco, me voy a dar un paseo por el mundo. No obstante, hay actitudes que me molestan. Hay personas que demuestran mucha prepotencia hacia los lugares donde veranean. Una especie de chulería insoportable y desprecio absoluto por lo autóctono. Les cuento una anécdota. El otro día me encontraba en una pequeña villa asturiana. Un individuo paró el coche en mitad de una calle del centro. Sin encomendarse a nadie, empezó a descargar los bártulos de la playa. Coches pitando, colas y cabreo generalizado. Un policía municipal se le acercó para recriminarle esa conducta y quizá mutarle por cabestro (encima, luego no lo hizo). Su respuesta fue de las que hacen época: «Oiga, que esto es un pueblo».

 

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Desmadre 2017.
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Jose Manuel Balbuena | 12-08-2017 | 06:05| 0
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Desconozco por qué pasa. O sea, en qué punto la libertad se entiende como libertinaje, la fiesta se convierte en una especie de desmadre y la situación se descontrola. El porqué, en definitiva, llega la violencia y el caos se instala en medio de una celebración cualquiera. Sin embargo, sucede una y otra vez. Seguro que vieron las imágenes del Xiringüelu en Pravia ofrecidas por EL COMERCIO digital. En ellas, una horda de gente se vuelve agresiva cerca de las tres de la mañana. El motivo: que habían cortado la música y venta de alcohol a las doce de la noche. Empezaron, ni más ni menos, que a aporrear la barra de un chiringuito de forma extrema. Con contundencia, a golpe limpio y exigiendo que se volviese a vender el agua de fuego. Los puñetazos tenían a los camareros asustados y desbordada a la seguridad privada. En esto, apareció el Séptimo de Caballería: una carga de la Guardia Civil sin contemplaciones. A empujones tuvieron que sacarlos de la carpa y más de uno acabó enfrentándose con la Benemérita. En este sentido, la peor parte nos la llevamos en Gijón. Está a punto de cumplirse un mes (14 de julio) de la brutal agresión que sufrió Germán: un muchacho que había salido a disfrutar de la noche después de trabajar. De hecho, todavía sigue inconsciente y con respiración mecánica. El chaval no acaba de recuperarse de semejante salvajada, mientras van incrementándose el número de detenidos o implicados. En este caso, un simple roce en un bar acabó en tragedia. Un grupo de jóvenes persiguió y apaleó a los amigos de Germán, llevándose él la peor parte. ¿Qué pasa? ¿Es que no sabemos disfrutar de las fiestas sin que haya bronca por medio? ¿Es que vamos a vivir este descontrol cada vez que se celebra algo? Desgraciadamente, en este verano casi no ha habido fiesta sin algún tipo de incidente. Y no ya sólo en las concentraciones multitudinarias como las piraguas en Ribadesella, El Carmín de La Pola o La Descarga en Cangas del Narcea; sino también en las verbenas de barrio. Los disturbios se producen incluso en estos eventos mucho más pequeños y controlables. En La Corredoria (Oviedo), por ejemplo, hubo otra paliza salvaje a una pareja. Como ven, el virus de la violencia –hasta de tipo sexual, lo cual es aún más preocupante- se va imponiendo poco a poco. Esa minoría que entiende la diversión en forma desfase, va ganando terreno a una inmensa mayoría que la quiere disfrutar de forma tranquila. Ojo, hago esta reflexión justo cuando acaba de empezar la parte principal de nuestros festejos de Begoña. ¡Qué nadie nos los estropeé! Tengamos, nunca mejor dicho, una Semana Grande en paz y sin disgustos.

http://www.elcomercio.es/asturias/toda-secuencia-boicot-barraca-5534381934001-20170807200818-vi.html

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Últimos Comentarios

albertoperez 10-12-2017 | 10:17 en:
Vértigo me da.

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