Gonzalo Grau gana el premio de Compositor de Europa 2011

El Premio de Compositores Europeos 2011 ha sido otorgado al venezolano Gonzalo Grau, por su obra “Aqua”, estrenada este fin de semana.Cada año, el Festival “Young Euro Classic” de la Gobernación de Berlín, entrega el premio “Compositor Europeo” al candidato con mayores méritos. El premio se otorga en reconocimiento a la mejor premier del Festival o a la mejor premier alemana y otorga 5.000 euros al ganador. El jurado está comprendido por 11 miembros de la audiencia quienes determinan el ganador.

lunes 22 de agosto de 2011  

Esta obra fue encargada por la internacional Academia Bach de Stuttgart para el próximo Festival Musikfest. Extractos de este trabajo se llevaron a cabo ya por la Orquesta Nacional de Jóvenes de Alemania, bajo la batuta de la Maestra María Guinand, el pasado 13 de agosto de 2011 en la ciudad de Berlín.

“El público se sintió hechizado por los bocetos interpretados de ‘Aqua’. La pieza estuvo cautivante y misteriosa, representó sonidos desde apenas audibles de la naturaleza hasta encuentros con la muerte cruel”, declaró Marc de Mauny, presidente del jurado: “‘Aqua’ hizo que el jurado olvidara su tarea como jueces, nos convirtió en un público encantado”.

Gonzalo Grau, compositor, arreglista e intérprete, nació en una familia musical en Caracas. De hecho, ‘Aqua’es una especie de aventura familiar, pues su padre el compositor Alberto Grau, contribuyó en la composición de las partes corales, y su tía, María Fernanda Palacios, escribió los textos.

El magazine de la Salsa
Gonzalo Grau, comienza sus estudios a los 5 años de edad en el Colegio Emil Friedman, bajo la supervisión de sus padres Isabel Palacios y Alberto Grau.
Con tan solo trece años de edad ingresa a la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela como violoncellista y luego de dos años forma parte Camerata Renacentista de Caracas, su talento lo va desarrollando hasta convertirse en “multi-instrumentista” en instrumentos como el piano, cello, viola da gamba, cuatro, percusión y canto, por supuesto que tuvo un acercamiento con la música popular, dice: “En casa de mi abuelos se escuchaba flamenco, Trió Matamoros, Fania, Gaitas; para mí siempre existió una línea divisoria entre lo académico y lo popular”.
Fundaayacucho le otorga una beca en el año de 1995 para estudiar en “Berklee College of Music” en la ciudad de Boston en Estados Unidos, donde tres años más tarde culmina sus estudios con honores “Summa Cum Laude”, como Piano Performance.
Allí en Berklee nació su primer proyecto “La Timba Loca”, un proyecto donde se tocaba la timba pero a su forma y concepto, como compositor y arreglista, la Timba abre un espacio, es más abierto a cambios y experimentación.
En diciembre del 2002 se abre la oportunidad de viajar a Sídney, Australia se dan a conocer en otras latitudes, y en 2003 son invitado por Issac Delgado a participar en el Festival de Benny Moré en Santa Isabel de las Lajas y en Cienfuegos. Y Fue la primera vez que un grupo de Timba de los Estados Unidos va a Cuba a tocar Timba cubana!, compartieron escenario con Pupy y los que Son Son, y Los Van Van, toda una experiencia increíble!
Para abril de 2008 cambia el nombre de su orquesta y le coloca “La Clave Secreta”, buscando ampliar, expandir su música, su nueva producción “Frutero Moderno”, su segunda producción con un sello independiente, algo que para muchos artistas están consciente que el camino es más lento y rocoso; pero sin duda mas grafíticamente.
Frutero Moderno, esta nominada a los próximos premios GRAMMYS, en el renglón de mejor Álbum Tropical Latino, compitiendo con:
1. “Cuba: Un Viaje Musical- A Musical Journey”, Albita, Rey Ruíz & Donato Poveda(Apollo Music).
2. “Renacer”, DLG (Machete Music).
3. ”Señor Bachata”, José Feliciano(Universal Music Latino).
4. “Back On The Streets… Taste Of Spanish Harlem Vol. 2”.
5. New Swing Sextet(Cotique/Emusica Records
La producción está compuesta por:
• Frutero Moderno
• Calle Luna, Calle Sol
• Siacara
• Sabor, Swing y Sahoco
• Buchipluma
• Amanecer en Calithea
• A la Griega
• La polémica de la Mandarina
• Fachada o Nada
• Mujer Divina
• Abre que voy
• Alarma

Canal Yotube: http://www.youtube.com/user/gonzograu

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Janet Hoenicka, biologa venezolana


Janet Hoenicka Blanco, dirige el Laboratorio de Neurociencias del Servicio de Psiquiatría del Hospital 12 de Octubre de Madrid, cuyas investigaciones en equipo han descubierto la participación de una nueva proteína en la predisposición a las adicciones. Sumado una pieza al complejo rompecabezas que es el genoma humano y da pistas sobre los factores biológicos asociados a las adicciones.

El descubrimiento fue publicado en el número más reciente de la revista Biology Phychiatry, como resultado de una investigación que comenzó hace siete años con el análisis del marcador genético TaqIA ­el más estudiado en Psiquiatría­ y su relación con el alcoholismo.



Según la doctora Janet Hoenicka, investigadora principal del estudio, “en el año 2004 se descubrió que este marcador estaba dentro del gen ANKK1 -y no dentro de DRD2 como se suponía- y hasta que se ha publicado nuestro trabajo nadie había descrito su funcionalidad, ni encontrado su proteína”.

Según los investigadores, en el estudio no sólo se ha identificado la nueva proteína, sino también su localización en el espacio y el tiempo.

“Ahora sabemos que la proteína ANKK1 está en unas células cerebrales conocidas como astrogliales que están presentes no sólo en el cerebro adulto, sino también en el periodo embrionario. Estas células asumen un elevado número de funciones clave en la actividad nerviosa”.


La investigadora aclara que “el hallazgo de la proteína es la pieza que faltaba para una mejor comprensión de la relación entre el marcador de este gen y estos trastornos psiquiátricos asociados”, y subraya que los resultados de la investigación abren un escenario novedoso para profundizar en el conocimiento de los mencionados trastornos.

El Laboratorio de Neurociencias del Servicio de Psiquiatría del hospital Doce de Octubre desarrolla varias investigaciones centradas en la relación de esta nueva proteína con el sistema dopaminérgico en el cerebro.



La investigación allana el camino para la creación de fármacos que actúen sobre el sistema dopaminérgico del cerebro en el tratamiento de trastornos sociales. En un futuro, cuando puedan establecerse perfiles genéticos completos, el conocimiento generado permitirá identificar al individuo que está en más riesgo de volverse adicto y así evitar el consumo.
“Como parte de la vulnerabilidad está en los genes, se podrá observar la conducta de la familia de uno y saber que si hay una incidencia mayor de adicciones, entonces debemos cuidarnos.

Ciencia y Ambiente
“Nos levantamos a diario con un cerebro diferente”

Janet Hoenicka Blanco egresó de la Universidad Simón Bolívar (Venezuela) hace más de 20 años y ha centrado sus estudios de biología en el cerebro, un tema que la apasiona y del que, asegura, aún falta mucho por descubrir.

“Se trata de algo tan complejo como el comportamiento, que es el reflejo de lo que ocurre en el cerebro.
Hay muchas neuronas, cada una es una célula única y cada vez que hace sinapsis se crea otra. Es maravilloso. De esa plasticidad cerebral nos queda mucho por conocer”.

Hoenicka, de 45 años de edad, se doctoró en 1994 en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de la Universidad Autónoma de Madrid, en España.

Janet Hoenicka, investigadora principal del trabajo, es también la IP de los dos proyectos FIS que han financiado el estudio. Para ella, el primer hallazgo fundamental –la identificación de la expresión del gen, ya que hasta ahora no se sabía que existía ni se había visualizado la proteína ANKK1- es “la pieza que faltaba para una mejor comprensión de este fenómeno genético y de la patología subyacente a los trastornos asociados al TaqIA”.

Fuente
Universidad Simon Bolivar
Gen.es

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Jacinto Convit, gran científico que ha dado Venezuela

Este insigne médico venezolano, con más de 72 años de ejercicio explica que nunca tuvo interés alguno de trabajar en el lado privado de la medicina, cuenta con 51 años de labor ininterrumpida en el Hospital Vargas (Caracas-Venezuela) y 35 años en la conducción del Instituto de Biomedicina.
Genio nacido el 11 de septiembre de 1913 en la parroquia La Pastora. Hijo de inmigrante catalán y de madre venezolana de origen canario, inició sus estudios en el Liceo Caracas. Tiene en su haber innumerables reconocimientos entre ellos el Premio Principe de Asturias 1987.

La noticia que nos ocupa ahora es que el equipo que comanda este insigne científico ha logrado crear las vacunas contra cáncer de seno, cólon y estómago en el hospital Vargas

En una entrevista para este rotativo, Jacinto Convit nos cuenta, con la sencillez propia del galeno de antaño, “hemos desarrollado a través de terapias de inmunología la vacuna contra el cáncer de seno, de cólon y de estómago”.
Acompañado de una gran sonrisa, el invaluable científico venezolano, lanzó este enunciado sin ton ni son, en este sentido agregó que “el precio es enorme para combatir estas enfermedades, las terapias de quimioterapia son sumamente costosas para los pacientes, la quimio puede costar cerca de 3.000 dólares, la vacuna que venimos desarrollando en inmunoterapia del Vargas es gratuita”.
El investigador comentó que tal vacuna está compuesta por células mutantes del paciente, las cuales poseen varios tipos de células y no una sola, “la mutación es la que provoca la recaída más adelante en el paciente, al combinar un gramo de células cancerígenas que tan sólo tienen si acaso el costo de 5 dólares, el paciente desarrolla una mejoría en su propio organismo por la producción de anticuerpos que destruyen las células cancerígenas”, reiteró.
Sin embargo, no todo queda allí, el especialista en enfermedades parasitarias, indicó que ha obtenido grandes resultados en los pacientes a quienes se les ha suministrado esta vacuna, en mención especial a las afectadas con cáncer de seno, que a juicio de esta eminencia “son las que asisten a nuestro recinto, con una inmensa fe y en gran cantidad”.
Por lo que sostiene, “como esta vacuna no hay ninguna, en el país no es frecuente la producción de vacunas, somos más bien quienes las recibimos de otros países”.
Emocionado y con una lucidez increíble afirmó que “desde el Hospital Vargas queremos contribuir en la vida de los pacientes, queremos impartir tratamientos, no buscamos dinero de nadie, sólo llamamos a los enfermos para que asistan a este instituto”.
El talante de este genio y las ganas de hacer el bien al prójimo siguen intactas a pesar del paso de los años, aluden a un médico comprometido y un legado de vida sin distinción, “uno trabaja para la gente que sufre, que no tiene dinero no hay nada más precioso que ver que la enfermedad se cura, el médico no debe enriquecerse con esta carrera, venimos a salvar vidas, esa es la paga más invaluable del mundo”, concluyó el hijo consentido que ha dado la parroquia La Pastora.

Con una sonrisa afable y una tranquilidad envidiable en medio del bullicio caraqueño, se encuentra el Dr. Jacinto Convit, rodeado de premios y placas de reconocimientos bien válidos, uno de los más grandes científicos que ha dado Venezuela, se mantiene a cargo de la dirección del Instituto Nacional de Biomedicina del Hospital Vargas, a sus 92 años atiende bien dispuesto a sus pacientes tres veces por semana.

Cursó el bachillerato en el Liceo Andrés Bello, alumno destacado del gran maestro Rómulo Gallegos en la cátedra de Filosofía y Matemáticas, sin duda la emoción destila en la límpida mirada de sus ojos azules, al rememorar su juventud el reconocido académico expresó: “Qué buenos recuerdos, un profesor ejemplar de talante visionario”.

En 1932 ingresó a la escuela de Medicina de la Universidad Central de Venezuela donde obtuvo el título de Doctor en Ciencia Médicas en 1938.

Una invitación le cambiaría la vida y demarcaría su destino en el año 1937, el doctor Martín Vegas conocido pionero en los estudios sobre la lepra dio a conocer a Convit, la vieja casona de Cabo Blanco en el estado Vargas, la cual albergaba a cientos de pacientes afectados por lacería o lepra.

En aquel tiempo esta enfermedad era el causal del prejuicio más arraigado dentro de la sociedad, a los leprosos se les encadenaba y eran custodiados por autoridades policiales, imagen que definiría el carácter humano de Convit, quien ante tal maltrato, exigió a los guardias un mejor proceder con los enfermos.

La compasión y el querer por los pacientes no tuvieron límites en Jacinto Convit, quien unió esfuerzos junto a seis médicos venezolanos y dos italianos, para encontrar la cura a esta enfermedad.

Luego de varias investigaciones con el único remedio empleado en estos pacientes, el aceite de Chaulmoogra, pudieron comprobar que el compuesto de Sulfota y Clofazimina podía fungir con gran efectividad en contra de este mal, lo que conllevó el cierre de las conocidas leproserías donde los enfermos eran encerrados y vejados en su condición humana.

En el año 1988, los grandes avances en estudios epidemiológicos, le valieron una nominación al Premio Nobel de Medicina, por el descubrimiento de la vacuna contra la lepra, la cual resultó de la combinación de la vacuna de la tuberculosis con el bacilo Mycobacterium leprae. Un año antes de esta nominación, Convit recibió un premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica.

Fuente: Diario 2001
Jacinto Convit Blog

Los sobrinos celebran al Tío Simón

A propósito del cumpleaños 82 de Simón Díaz, sus “pupilos” televisivos le rinden tributo recordando el programa infantil que, hace 25 años, compartieron a su lado Contesta por Tío Simón: El programa infantil de una generación

por Efraín Castillo|
imagen: Patrick Dolande |
Revista Estampas, domingo 8 de agosto de 2010

“Notichamo, notichamo, el mejor noticiario infantil venezolano”, “De chinchorro a chinchorro…”, “¡Muchacho, dame esa ‘china’!”. Si le suenan estas frases, usted es parte de la chiquillada que, entre 1985 y 1991, pasó tardes sintonizando Venezolana de Televisión para encontrarse con el “Tío Simón” y sus “sobrinos” en uno de los programas representativos de la TV de los años ochenta: Contesta por tío Simón, show especialmente dirigido al público infantil, creado por el reconocido músico y compositor Simón Díaz.
Aunque nació como un programa emitido los viernes en el que Díaz ponía a concursar a infantes de todo el país cantando coplas sobre la cultura venezolana, la aceptación del público fue tal que, poco después, el formato se amplió a cuatro shows diarios adicionales con música y bailes criollos, consejos científicos, historia y hasta ecología. Todo con niños como anfitriones.
Así, dos hembras y dos varones que no habían culminado la primaria y representaban el mestizaje vernáculo se convirtieron en animadores de sus propios espacios y toda Venezuela los adoptó como sus “primitos” televisivos. Virgilio García (Chusmita), Wilmer Machado (Coquito), Zurima Barba y Teresita Duque habían saltado a la fama y sus nombres quedarían tatuados en el imaginario de una generación a la sombra de un gran árbol: el Tío Simón.
25 años después, los críos de entonces transitan mundos diferentes, pero todos coinciden en que Contesta por tío Simón es uno de los hitos de la TV nacional, dominada hoy por el reggaetón y la violencia. Haga click, lea y escuche las diferentes anécdotas y recuerdos que los “sobrinos” del “Caballo viejo” quisieron compartir sobre su paso por este programa y su significado para el país.
Chusmita, el primero
Virgilio García Tirado (Chusmita) conoció a Simón Díaz antes de que el programa Contesta por tío Simón fuera concebido. De hecho, ambos grabaron un dúo en 1983 que sirvió de base para el concepto educativo del show creado por el autor de Caballo viejo
Podría decirse que Virgilio García Tirado es el primer sobrino artístico de Simón Díaz, porque antes de que naciera Contesta por tío Simón ya llevaba un tiempo trabajando con él. “Cuando tenía cinco años (1980) participé en el Festival de la Canción Infantil que organizó Sábado Sensacional y quedé de segundo lugar con la canción Oye Chusmita, de Luis Cruz, que me valió el apodo que conservo actualmente. En 1983, Oscar Serfaty, mi padrino musical, le propuso a Simón que me escribiera una canción, la grabamos a dúo y así nació el tema de preguntas y contestas entre él y yo. Luego hicimos unos micros educativos y él decidió hacer el programa”.
Como un soldado al pie del cañón estuvo Virgilio durante los seis años que duró el show. “Ese programa fue pureza, belleza y aprendizaje: era nuestro patio de juegos, pero, sobre todo, se promovía la hermandad”.
Aunque su cabello ya no tiene el “corte totuma” de infancia e incluso se le asoman algunas entradas, le agrada que todavía lo recuerden como uno de los “primitos”. Hoy de 35 años, Virgilio cría una hija de 12, mata “tigritos” como cantante criollo y sigue uno de los caminos que le trazó Díaz. “Tengo un programa en www.radioclickdigital.com (Venezuela Digital), en el que exponemos a nuevos cantantes. Queremos crear un sello disquero para esos valores, porque tenemos que cuidar nuestra cultura. Y eso lo aprendí de Simón, una universidad de sabiduría”.
Dulcemaría, la otra sobrina
Dulcemaría Pilonieta comenzó como modelo del programa. Poco después tuvo mayor participación. Hoy es administradora y tiene un postgrado en recursos humanos.
Imagen: Cortesía Dulcemaría Pilonieta
Junto a Jessica Braun, Dulcemaría Pilonieta -conocida como la “pecosita”- era la sexta niña que completó el crisol de razas que representó el elenco de “Contesta por tío Simón”. Hoy Jessica vive en Australia y Dulcemaría en Madrid. Pilonieta conversó con Estampas vía email
¿Cómo llegaste a Contesta por tío Simón?
“Fue en el año 1985. En el programa estaban buscando a “la pecosita”. Lo poco que recuerdo de eso, es que fui un día al estudio y nos presentaron a las tres finalistas en el programa (Jessica, otra niña y yo). Luego tuvimos que ir a un casting con el director musical, quien nos hizo cantar, bailar y actuar. En un principio no quedé seleccionada ya que fue Jessica la escogida; sin embargo, al mes fui llamada para entrar en el programa como “modelo”. Mis funciones eran estar al lado de los participantes de las contestas y luego llevar los premios: una cesta de productos. Luego, con el tiempo, poco a poco me fueron dando más responsabilidades hasta estar a la par de mis otros compañeros, los cuales ya tenían un año de antigüedad dentro del programa”.
¿Alguna anécdota que puedas rememorar respecto a alguno de los programas?
“Sí, la gala final del Festichamo. Era un programa en vivo que hacíamos en un teatro (los otros se hacían en estudio). Preparábamos con bastante tiempo de anticipación todas las coreografías y había que ensayar una y otra vez. No podíamos darnos el lujo de equivocarnos, porque el público estaba al frente. Teníamos contacto directo con él. Además usábamos nuestras mejores galas. Normalmente cantábamos en vivo, pero en este caso íbamos a un estudio a grabar las voces. Eso era muy emocionante. También tengo muy bonitos recuerdos de cuando salíamos de gira por el interior del país. La gente era muy abierta. Nos daban regalos, nos abrían las puertas de sus casas. Se desvivían por mostrarnos su cariño”.
¿Qué significó para ti haber estado en una de las producciones infantiles referencia de la televisión de los 80?
“En mi caso fueron cinco maravillosos años en los que además de divertirnos haciendo el programa, aprendimos muchísimas cosas sobre nuestro país y valores personales que hacen que hoy en día seamos quienes somos y me atrevería a decir que así como lo fue para mí, también lo fue para toda la generación que nos seguía día a día”.
¿Qué hiciste después de este programa?
“Luego de salir del programa participé en numerosas telenovelas y unitarios para la televisión (Emperatriz, Mundo de Fieras, Bellísima, Peligrosa, Macarena, Pecado de Amor, Todo por tu amor, Hechizo de amor, entre otras). A la par cursé estudios de Administración de Empresas Turísticas y luego hice un postgrado en Recursos Humanos. Desde que dejé la televisión, he trabajado en compañías relacionadas con mis estudios”.
¿Tus recuerdos de Simón Díaz?
“Significó “Mi Tío Simón”, un tío que todas las tardes me enseñaba a conocer y a querer a mi país. Al Tío Simón le tengo un cariño muy profundo ya que considero forma parte del patrimonio cultural de Venezuela”
¿Qué está haciendo Dulcemaría hoy día?
“Estoy radicada en España, país en el que vivo desde hace 5 años. Estoy casada y tengo una hermosa hija de 6 años que tiene la vena artística de su madre y que cada día me sorprende con sus ocurrencias, su picardía y hasta con sus travesuras”.
El “Supercoquito”
Wilmer Machado quedó inmortalizado como Coquito luego que ingresó a Contesta por tío Simón en 1985.
“Se busca un niño de color arrosquetao, de cabello ensortijao, que cante, que baile y que sea dicharachero”. Todavía Wilmer Machado recuerda este llamado en verso que hizo Simón Díaz en televisión para el casting de muchachitos que, como él, quisieran formar parte de este espacio. “El programa estaba al aire con Chusmita, Teresita y Zurima, pero buscaban un cuarto integrante, que por exigencia de Simón tenía que ser negrito. Fui a una prueba, me pusieron a cantar y bailar con Teresita y me aceptaron. En mi primera aparición, le frenaba en los pies a Simón con una bicicleta y le decía ‘Soy Coquito’ (el nombre que él me había puesto)”.
“Los lu, los lu, los lu, los lunes son de Coquito, Coquito con tío Simón, pa’que pasemos un rato aquí en la televisión”, decía la canción con la que todavía lo saludan en la calle, algo que considera la mayor expresión de cariño del público. De Contesta por tío Simón resalta el legado de venezolanidad. “Para quien no lo recuerde, Simón hizo Festichamo, un festival que promovía la canción nacional y el talento infantil. Demostramos que sí puede exaltarse nuestra cultura sin aburrir y que puede hacerse una televisión sana”.
Ya entrado en los treinta, Machado sigue en TV, hace teatro (con su monólogo Crisilda recorre Caracas), tiene una orquesta y estudia cine en la UCV. “He trabajado como asistente de dirección de comerciales y películas”. Ahora quiere reunir al elenco del programa en un espectáculo homenaje a su creador: “Simón nos dio la oportunidad de entrar a este mundo por la puerta grande. Él nos dijo que todos somos iguales, tengamos el color que tengamos, salgamos en televisión o no. Y eso lo dicen los grandes”.
La emoción de Teresita
La niña morena de crinejas que acompañó al Tío Simón como uno de sus sobrinos televisivos es hoy una madre de 35 años y tres hijos que añora ver programas como los que co-protagonizó.
“¡Teresita, tenga juicio!”, decía una voz en off en uno de los segmentos que ella encabezaba como parte del elenco de Contesta por tío Simón y de Teresita con tío Simón, cada vez que se le veía como una niña traviesa a la que se le subían las dos crinejas por una picardía.
Convertida ahora en una madre de 35 años, la señora Teresita Duque repite esa misma frase a sus tres hijos (de 18, ocho y seis años de edad) cada vez que debe orientarlos. Pero más que eso, anhela programas como el que ella coprotagonizó. “El tío aportó educación, valores. Con nosotros transmitía la idea de que los niños pueden divertirse aprendiendo. Y eso ya no lo ves hoy, porque todo es grito y violencia. Para mí ese programa fue una escuela, aprendí a cantar, a contrapuntear y supe lo que era una tonada. Nosotros conocimos de la cultura venezolana, pero también de ciencia y hasta de cómo proteger a los animalitos en extinción. Lo increíble es que mis hijos disfrutan mis videos”.
Alejada de la pantalla chica y residenciada en Barlovento, Duque trabaja como cantante de la orquesta de la Guardia Nacional desde hace 15 años. “Me alegra cuando me reconocen en la calle, aunque ya no tengo las crinejas (risas). Incluso, en algunos bailes de la orquesta me piden que cante ‘El jueves viene la emoción de Teresita, esta negrita la que está con tío Simón’”.
La muchachita que en 1981 se dio a conocer cantando El Caracolito en Sábado Sensacional, se siente agradecida de haber tenido a Simón Díaz como mentor. “Crecí con él y hasta mis 15 años los celebramos juntos en un estudio de TV. Él fue y es mi gran maestro”.
Aquella Zurima, la de los martes
De pelo largo y lacio, Zurima Barba se destacó por su imagen dulce y su gran estatura. La hoy modelo residenciada en Estados Unidos se siente orgullosa de ser sobrina artística de Simón Díaz, a quien considera Patrimonio cultural del país.
Imagen: Cortesía Zurima Barba
“Hoy es martes de Zurima, Zurima con tío Simón. Yo pondré mi corazón, ustedes la sintonía”. Esto era lo que cantaba la espigada muchachita de pelo lacio Zurima Barba al inicio de cada emisión de su programa. La entonces niña se convirtió en la mujer que posa en la foto con la gracia camaleónica de lo que es: modelo profesional de pasarela, catálogos y comerciales desde hace 16 años. Residenciada entre Miami y Nueva York, la maniquí de 34 años (“cumplo 35 en octubre y recién me casé”) no olvida su paso por este show.
“Me llevaron al canal ocho de paseo -cuenta vía telefónica- y cuando llegué Simón estaba allí y me preguntó si cantaba. Le dije que sí. Tomó el cuatro, me escuchó y terminé grabando con él un comercial para el hospital San Juan de Dios. Cuatro meses después me llamaron para Contesta por tío Simón. Lo que comenzó como algo pequeñito se convirtió en gigantesco. Hacíamos conciertos en el interior, cantamos en plazas de toros. Tuve mucha suerte al estar allí, porque hicimos una labor muy noble en pro de los niños. Les cambiábamos sus ‘chinas’ por pelotas para que no mataran pájaros. Además, este programa se dedicó a rescatar el folclor”.
Pese a la distancia, recuerda con especial cariño a sus compañeros. “Hace poco me reuní con Coquito y fue bonito reírnos de estas cosas, porque aunque nos dio tristeza cuando el proyecto terminó, entendimos que la vida continúa”.
“Gracias” es la palabra que le dedica al tío Simón. “Para el país es un ejemplo. Dio a conocer nuestra música en el mundo y con su trabajo, los de mi generación, supimos un poco más de Venezuela. Para mí fue un segundo papá. La última vez que lo vi fue en un concierto en el Carnegie Hall en Nueva York. Me acerqué y le dije: ‘Soy Zurima’. Me abrazó y me contestó: ‘Cómo has crecido, muchachita’. ‘Pero sigo siendo tu sobrina y lo digo con orgullo’, le respondí”.

Omar Pereney: El chamo del fogón

Recién cumplió 16 años y ya es una figura de la gastronomía gracias a su programa “Yo cocinero”, transmitido por Gourmet TV. La casualidad y la curiosidad marcaron el destino de Omar Pereney

Revista Dominical

A los 12 años, Omar mostró su interés por la cocina e hizo lo que cualquier curioso haría: empezar a indagar. ”Entré a trabajar en un restaurante casi que por casualidad. Como mi papá era amigo del dueño, le dije que a mí me gustaba la cocina y que quería trabajar allí, y él me respondió que estaba bien, así como cuando se dice: `Está bonito tu carro´, y te responden, `está a la orden´, pero más como un decir porque sabes que no te van a pedir el carro al día siguiente; pero yo le tomé la palabra, y durante una semana lo llamé todos los días y comencé a trabajar allí jueves, viernes y sábado’’.
Así se inició Omar Pereney en la cocina, de la mano de la casualidad y la curiosidad. Él señala no tener ni siquiera familiares cocineros. “Me encantaría tener una historia fantástica de cómo comencé, algo así como que ‘un día me desperté y había soñado que mi misión en la vida…’, pero no, uno con doce años lo que tiene son curiosidades”. Con su breve edad Omar ha ganado una importante experiencia en varios restaurantes de Caracas, como Sibaris, Mocambo, Antigua, Tragaluz y Siete Mares.
- ¿Cómo comenzaste en la TV?
- Mi papá le escribió un correo a la gente del canal y casualmente ellos estaban buscando una figura joven. Así que fue un poco de suerte y otro de movimiento. A ellos les venía resultando difícil conseguir a un chamo que fuera cocinero, incluso como no conseguían estaban viendo si enseñaban a cocinar a la gente joven, porque querían a un animador que le diera frescura al canal. Me hicieron una prueba de cámara y quedé. Fue todo muy rápido.
- ¿Cuáles son los platos que más te gusta preparar?
- Primero, tienen que ser platos integrales y tener un poco de todo. Yo como cocinero venezolano y joven me parece que lo más interesante y honesto es llevar a todos lados la propuesta de la cocina venezolana, y eso es lo que hago. De hecho todas mis ponencias en Panamá en Perú están asociadas a la cocina venezolana.
- Tus conocimientos de cocina entonces provienen más que todo por trabajar en restaurantes, y no de la academia.
- Vienen en un 70% de formación empírica, propiamente del oficio, porque la cocina es totalmente práctica, y manufacturada, por decirlo de alguna manera; y el 30% restante es de la formación académica. Yo no tengo título de ninguna escuela porque en Venezuela tienes que tener más de 18 años para que te puedan reconocer en una escuela formalmente. He estudiado por mi cuenta, he hecho muchos cursos, pero no tengo títulos y eso hasta me gusta porque soy un cocinero de formación y oficio como casi todos los que dan clases en las escuelas de cocina, porque las escuelas son relativamente nuevas, la cocina siempre se enseñó de otra manera.
- Y cuando pienses estudiar, ¿dónde te gustaría hacerlo?

- En una escuela de Nueva York, en París.

SIN ABURRIRSE

- ¿Qué otra gastronomía del mundo te llama la atención?, tal vez para fusionar con la venezolana…

- El pilar de la gastronomía en gran parte del mundo tiene que ver mucho con nociones francesas porque fue lo que nos enseñaron. Pero me llama la atención que me lo preguntes, porque los venezolanos me dicen “y después que hagas comida venezolana, ¿qué vas a hacer?”, y eso en cierto modo es menospreciar la comida venezolana, yo siempre exaltaré nuestra cocina.

- ¿La gastronomía venezolana te parece que es muy compleja o se te hace más simple?

- Para el argentino se le hace más fácil cocinar lo argentino y para el venezolano cocinar lo venezolano, por eso en cada país es más vital que sus propios ciudadanos proyecten su gastronomía internacionalmente.

- ¿Qué es lo que más te gusta preparar? ¿Tienes un plato favorito que repites mucho?

- No me gusta repetir tanto porque me aburro. Me ha tocado hacer el asado negro muchísimas veces porque es muy representativo de Venezuela. Me resulta muy fácil cocinar para muchas personas; en Perú lo hice para 1.000 personas. Sin embargo, siempre que hago una degustación de comida venezolana recibo muy buenas críticas. Esos sabores agridulces, nuestros estofados, mezclas con chocolate. Nosotros tenemos que explotar eso porque de lo contrario estamos en problemas.

SIN PLAN B

- ¿Qué cocineros admiras?

- Bien que me preguntas así, y no, ¿qué chef quisieras ser? Porque te diría que como yo, quisiera ser una combinación de muchos, pero no como uno en específico. Admiro mucho en Venezuela a Héctor Romero, a Juan Carlos Bruzual, que es el panadero de Venezuela; en pastelería a Wendoly López. De los internacionales es ahora que estoy comenzando a conocerlos. En Panamá conocí a Marcelo Tejedor que trabaja en Galicia y tiene dos estrellas Michelin, a Roger Rodríguez que ha abierto más de 38 restaurantes con su nombre. Me falta mucho por conocer aún.

- ¿Te imaginas a futuro únicamente dedicado a la cocina?

- Nunca me puse a pensar qué otra cosa pudiera dedicarme, es decir, no tengo un plan B, eso podía ser malo, o no; pero la gente no va a dejar de comer nunca. Hay muchos papás que aún tienen el prejuicio cuando los hijos les dicen que quieren estudiar cocina, y les preguntan: ¿por qué no estudias algo serio primero? Puede ser que estudie algo que me sirva y complemente mi carrera, como mercadeo o publicidad.

- Por lo que comentas que en Venezuela no se mira con muy buenos ojos lo de dedicarse a la cocina, cómo ha sido la relación con tu familia.

- En un principio estábamos peleando dos: mi papá y yo. Ahora todo ha cambiado, y creo que tanto yo como muchos cocineros estamos abriendo un espacio diferente para la nueva generación que se quiere dedicar a la cocina, para que lo de ser cocinero no tenga una mala connotación y que esté bien alejado de ser un tabú como lo era antes.

- ¿Y con tus amistades?

- Este año no sé cómo me va a ir, porque tuve desde primer año hasta el cuarto en el mismo colegio, pero este año me tuve que cambiar, y con ellos estaba todo bien porque me conocen desde muy joven incluso antes de comenzar a hacer TV, y ahora con el nuevo colegio veré qué sucede.

- ¿Ya te reconocen en la calle?

- Sí, en Venezuela, y en Buenos Aires aún más.

- Si pudieras definirte con un sabor, o con un ingrediente, ¿cuál sería?

- Papelón.

- ¿Por qué?

- Bueno una vez hice acá en El Palomar en un restaurante de un amigo cocinero una degustación y armé un menú venezolano muy rápido, y cuando armé los platos me di cuenta de que todo tenía papelón, y eso es lo que más me gusta, porque puedes hacer de todo con él. Puedes hacer papelón con limón, arepitas dulces, mandioca, un asado negro que lo quemas con papelón, polvorosas de pollo que el guiso tenga papelón. Siempre gusta porque su sabor es muy adaptable.

- ¿Qué te parece la gastronomía argentina?

- La Argentina tiene algo que tiene Venezuela, porque ha presentado la inmigración de muchísimas culturas. La cocina de este país del sur está más basada en lo que tienen y lo que más fuerte tienen es la carne, y se han desarrollado siempre alrededor de ella, con su producto estrella: el asado. Y si algo influye en la gastronomía argentina es que no tienen raíces aborígenes bien arraigadas, ni tampoco lo africano, bien diferente entonces a lo que somos en Venezuela.

RECETAS

Asado Negro sobre puré de plátano y ajo porro glaseado

Ingredientes:

1 Muchacho redondo de 1,5 kg aproximadamente, 1 taza de aceite vegetal, 1 taza de papelón molido, 2 cebollas, 2 cabezas de ajo, 1 kg de tomate, orégano, ½ taza salsa inglesa, 2 litros de vino tinto, sal, pimienta, 2 plátanos maduros (con la piel amarilla, no negra), 150 gr de mantequilla, 50 gr de crema de leche, nuez moscada, ralladura de limón (opcional), 2 ajo porros (puerros) bebé.

Preparación del asado

- Hacer una marinada con la cebolla, el pimentón, el ajo y el tomate rayados, el vino tinto, la mejorana, salsa inglesa, sal y pimienta.

- Dejar el muchacho dentro de la marinada por 24 horas en la nevera.

- Sacar la pieza y sellar muy bien en un caldero con aceite vegetal, agregar el papelón rayado y dejar caramelizar muy bien.

- Cubrir con la marinada, y dejar cocinar a fuego medio al menos por 3 horas. Agregar, de ser necesario, más agua.

- Retirar el asado de la salsa cuando esté bien suave, y cortar en ruedas.

- Terminar la salsa con sal, pimienta y mantequilla helada.

Preparación del puré de plátano
- Cocinar los plátanos maduros en agua hasta que estén blandos.

- Retirar del agua, cortar transversalmente y retirar las semillas y venas.

- Procesar con mantequilla, nuez moscada, crema de leche si es necesario, sal, pimienta y ralladura de limón (opcional).

Terminación

- Glasear unos ajo porros bebé en mantequilla y sal.

- Servir en un plato llano blanco, el puré de plátano, la rueda de asado negro bañada en su salsa y el ajo porro glaseado.

- Salsear el plato

Pastel de Chucho

Ingredientes:

1,5 kg de cazón fresco o chucho salado, 1 cebolla, 6 ajíes dulces, 2 pimentones, 2 ajo porros (puerros), 2 ramas de cebollín, 2 cabezas de ajo, ½ taza de alcaparras bebé, ½ taza de aceite onotado, 4 plátanos maduros, 1 taza de melado de papelón, 500 gr de queso blanco rayado, 6 claras de huevo, aceite vegetal, sal y pimienta

Preparación del chucho

- Desde la noche anterior, sumerja el pescado seco en agua fría, y cada cierto tiempo cambie el agua. Repita este proceso varias veces.

- Cocinar el chucho en agua por una hora aproximadamente, desprender la piel y separar la carne de los huesos, dejar enfriar para luego desmenuzarlo.

- Aparte en un sartén, realice un sofrito con el aceite onotado, la cebolla, el pimentón, el cebollín, el ají dulce, el ajo porro y el ajo. Sofreír a fuego lento, y cuando se haya cristalizado agregar las alcaparritas bebé.

- Una vez listo el sofrito, se le incorpora el chucho desmenuzado, se cocina un par de minutos más, se rectifica con sal, pimienta y cilantro picado. Enfriar el guiso.

- Para armar el pastel, coloque en una fuente de horno (RK) una capa de plátano, una de queso, una de papelón, una clara y una de pescado. Repetir el procedimiento hasta llegar al tope de la fuente. Debe terminar con una capa de plátano (los cuales ha freído previamente), claras batidas, papelón y queso.

- Llevar al horno a 250ºC por 20 minutos.

Su blog en la red: http://omarpereney.blogspot.com/

Julián Manrique, una referencia histórica de RCTV

“El nombre de Julián Manrique es el que más ha salido en cualquier canal de televisión, salió en casi todos los créditos durante 50 años”.
Julián Manrique aparecia como Jefe de Transmisión en todos los créditos del canal de televisión venezolano “Radio Caracas Televisión”, desde que los venezolanos tenemos uso de razón así lo hemos leído en la pantalla.

Adios a un pionero

Julián Manrique fue una referencia histórica para el mundo de la televisión y su propia vida respiró ese aire de cambio que recorría a Venezuela en el año 1958. El mismo año que la dictadura perezjimenista era derrocada, entró a trabajar en RCTV como Asistente de Coordinación, bajo el tutelaje de Miguel Toro.

Coordinó por primera vez el programa Vida Salvaje con Alonso Gomero, y posteriormente se convertiría en el Jefe de Transmisiones del canal de Bárcenas, cargo que ocupó durante cinco décadas, viendo transformarse ante sus ojos y sus cámaras la televisión venezolana.

El 21 de octubre de 2010, falleció nuestro queridísimo compañero de labores Julián Manrique, quien desde hace más de 50 años laboraba en nuestra planta televisiva con una destacada trayectoria que lo convirtió en uno de los trabajadores más ejemplares de RCTV.

Manrique inició su carrera en Radio Caracas Televisión como espectador de los programas de Víctor Saume de “Gaby, Fofó y Miliky”.

Su intachable trayectoria y la calidad con la que desempeñaba todas sus funciones lo llevaron a convertirse en el Jefe de Transmisiones de nuestro canal, función que le confirió la enorme responsabilidad de mantener la estación al aire, transmitiendo cada programa, cada promoción, cada cuña en su momento prefijado. Por mucho tiempo fue el gran operador del control maestro de la estación.

Las anécdotas en torno a Julián Manrique ocurrían a diario, pues él fue el primer técnico de la televisión venezolana en sacar al aire una señal directa, vía satélite, en 1969 con la llegada del hombre a la Luna; fue el primero en ponchar una imagen a color en Venezuela; fue él quien interrumpió muchas veces los programas habituales para lanzar un boletín extraordinario de noticias.

Cuando a Julián Manrique se le preguntaba acerca de RCTV, él respondía: “Yo me considero Radio Caracas Televisión (…) A mí me pusieron un sello, así como se lo ponen al ganado: Radio Caracas Televisión. Yo he ponchado al aire casi todas las grandes transmisiones del canal. Radio Caracas Televisión ha sido pionera en todo. En unitarios, en novelas, cambió las estructuras de las novelas totalmente. Ha sido pionera en todo, inclusive hasta en denuncias.

Yo nunca he trabajado en otro canal. Es más, nunca he trabajado en otra parte. Así que realmente no tengo elementos de comparación, ni tampoco tengo interés ni ganas de comparar. La vida en el canal es muy agradable. Tú puedes departir con todos, incluyendo a los altos ejecutivos, sin mayores problemas”.

CAMBIANDO LA TELEVISIÓN

En 1969, el mundo se movía a un ritmo distinto. Se respiraban consignas de cambio en todo el planeta, y en su planta televisiva, Manrique se preparaba para hacer historia en la televisión venezolana.

El 16 de julio de ese año, Manrique realizaba la primera transmisión vía satélite en el país: la llegada del hombre a la luna. Los televidentes venezolanos jamás olvidarán esa imagen, como tampoco olvidarán que fue este innovador quien “ponchó” por primera vez una imagen a color en Venezuela.

En el portal de información de rctv.net, se puede ver la siguiente declaración de Manrique: “Si a ti te gusta una cosa, no existe para ti navidad ni Viernes Santo, sino que lo haces y punto.”

Conoce más acerca de la vida de este ilustre compañero de trabajo a través del siguiente video:


Julian Manrique, dijo adiós…
Cargado por videosrctv. –

Entrevista Julián Manrique, jefe de transmisiones de RCTV


“Cuando la pantalla se puso negra, también se estaba muriendo una parte de mí”

SONIBERTH JIMÉNEZ

EL UNIVERSAL
Caracas, domingo 08 de julio, 2007

Vestido con una franela que dice: “Se habla RCTV”, una gorra con el antiguo logo de Radio Caracas Televisión y una chaqueta con la imagen del canal al lado izquierdo del pecho, justo donde está el corazón, Julián Manrique abre la puerta del Master del primer canal de televisión fundado en Venezuela.

Desde hace 48 años, Julián Manrique pertenece al staff de trabajadores de Radio Caracas Televisión. El jefe de Transmisiones de RCTV asegura que, desde el 27 de mayo -cuando la concesión no le fue renovada al antiguo canal 2-, su vida ha cambiado, su rutina no es la misma, inclusive su salud se ha visto afectada.

Orgulloso de sus años en la empresa, Manrique mantiene encendido el monitor que debería mostrar la señal al aire. Pero, como no hay transmisiones, solamente se puede observar un logo de RCTV, en movimiento.

-¿Cómo llegó a Radio Caracas Televisión?

-Yo era estudiante de segundo año del Liceo Caracas. Con un grupito de muchachos, veníamos a “colearnos” al canal. Tenía un tío (Mario Blanco) que trabajaba aquí. Me quedaron varias materias y mi tío me metió de office boy en Radiotel, una productora independiente. Eso fue en 1958. Todavía no había entrado en nómina.

-¿Desde cuándo está en el Master de RCTV?

-El 18 de marzo de 1959, entré como asistente de cámara, pero como era muy flaquito, no funcioné ahí. El 29 de septiembre de ese año, empecé en el Master y desde esa época estoy aquí. Primero fui operador de telecine, después pasé a operador de Master, supervisor de transmisiones y ya tengo muchos años como jefe de Master.

-¿Alguna anécdota en particular que lo haya marcado?

-El 26 de noviembre de 1992, estábamos en un acto del canal. Mi sorpresa fue cuando anunciaron una placa para el departamento de Master y aquello se cayó en aplausos. Todos se pararon en una ovación que duró más de cinco minutos… A nivel profesional, hay muchas cosas que contar, como cuando el hombre llegó a la Luna. La señal no le llegaba al estudio 10, pero me llegaba a mí al master. Con todos los problemas, pudimos hacer una transmisión perfecta.

-¿Trabajó el día del cese de las transmisiones?

-Vine a trabajar, pero a las tres horas me tuve que ir. No aguanté. Me parece muy injusto que por capricho de una sola persona se cierre un patrimonio nacional, el canal de televisión pionero de Venezuela, que ha sido primero en telenovelas, en noticias, en programas musicales… Me fui muy mal. En esos días, lloraba de noche. Todo eso hizo que el enfisema pulmonar se me alterara, igual la cervical que por los nervios está peor. Estoy en tratamiento.

-¿Vio el cese de las transmisiones?

-¿Cómo no lo iba a ver? Vi al ingeniero Edgardo Mosca, un muchacho que se formó aquí, y que hoy en día es vicepresidente de Infraestructura. Él se encargó de parar las transmisiones. Cuando la pantalla se puso negra, también se estaba muriendo una parte de mí. Sentí algo que no puedo describir. Pero mantengo la esperanza y tengo fe en que el canal va a volver.

-¿Su vida ha cambiado desde ese día?

-La costumbre te lleva a seguir viniendo para el canal, aunque sea un rato en las mañanas. Tampoco voy a pasar todo el día aquí en el master, sin hacer nada. Ahora en las tardes, veo películas como Casablanca o El ciudadano Kane, o biografías. También veo las noticias de Globovisión y el programa Buenas noches.

-¿Trabajaría en TVes?

-No, no trabajaría en TVes. Yo tengo principios.

Fuentes:
Tal Cual
El Universal
RCTV

Los artífices del queso de cabra en Venezuela

Quienes comenzaron artesanalmente a elaborar quesos de cabra nacionales, hoy se hay convertido en los artífices de productos que llenan anaqueles de todo el país.
Por fortuna para sus fieles, en todo el país han surgido quienes apuestan por elaborar estas delicias con sello local. Todos tienen la entrega de los convencidos. Y han logrado que estos quesos no sólo estén en las mesas de los restaurantes. Además, ya son parte de las recetas cotidianas.
Rosanna Di Turi rdituri@el-nacional.com ­Fotografías Marcel Cifuentes marcelcifuentes@gmail.com

Hay un particular prodigio cuando alguien decide dedicarse a elaborar quesos de cabra. Es como un destino para elegidos.

Quienes lo han asumido con total compromiso, contemplan cómo les cambia la vida para siempre. Lo mejor para el resto es que, con la misma fertilidad de las cabras, se han multiplicado en Venezuela los que han apostado por estas delicias.

Ahora son más los elegidos por este hechizo que exige la entrega del absoluto compromiso.

Hace cinco años, Marianela García y Elisa Grimaldi se estrenaban con determinación en una nueva existencia. Ellas, que venían de altos salarios, viajes recurrentes con pasaporte y exigencias de trasnacionales en las que eran ingenieras, dieron un golpe a la mesa y se fueron en autobús a Quíbor, en Lara, a tocar puertas a ver quién les vendía leche para elaborar queso de cabra. Valga decir, que el golpe de timón fue temerario pero fríamente calculado. “Nos dimos cuenta de que había un nicho para el queso de cabra. Los que se vendían en los anaqueles eran importados y muy caros”. Así, se fueron a California, recorrieron plantas de quesos, buscaron ejemplos en Francia y se asesoraron con entendidos. Hicieron su plan de negocios y se pusieron los zapatos de goma para recorrer el tramo árido del anhelo, con un norte en el camino. “Muchos venezolanos no estaban acostumbrados al sabor fuerte de los quesos de cabra. Decidimos hacer unos frescos, suaves en textura y acidez”.

Con toda esa catedral de certezas, llegaron a Quíbor. Y nadie quería venderles leche. Hasta que un productor se apiadó y decidió que les daría el ordeño de un día de sus cabras. De ese gesto de confianza comenzó el vínculo perdurable. Cinco años después, sus quesos Ananké están en más de 130 anaqueles, sólo en Caracas. Tienen 30 productores, que han crecido con ellas y les llevan leche los 365 días del año. Y ahora preparan ocho toneladas de queso al mes.

El mismo que distribuyen ellas mismas. La vida les dio el giro que anhelaban. No en balde, su bautismo: “Ananké es una palabra griega que significa la fuerza primordial que define un destino”, explican ellas.

Eso sí, no es un amor fácil, si es que eso existe. “Aquí no hay esa cosa romántica de tener cabritas y hacer quesito. Si me preguntan, digo que estoy harto”, dice José María, desde su infinita nobleza y con el acento aún perdurable de las pampas argentinas. Su esposa, Eva Guerón, sale al paso, desde un amor blindado por él y sus quesos. “Yo amo mis cabritas. No es fácil, es cierto, pero nos trae muchísimas satisfacciones”. Ellos, en 1996, comenzaron por ensayo y error a preparar unos quesos que en los restaurantes más notorios de Caracas se sirven con nombre y apellido. Son los quesos de cabra de José María, porque él asumió el reto de ofrecerlos y ella de prepararlos gracias a la leche de sus 200 cabras de Turgua. “Quise hacer los quesos que no tenía plata para comprar”, cuenta la profesora jubilada. Y aquí aflora otro logro. Ellos no hicieron planes, ni bosquejos. Compraron dos ollas y unas neveras de segundo uso en el Rey del Coroto para empezar. Y se sumergieron en el reto. “Empezamos con quesitos muy elementales que a mí me parecían exquisitos y a él, horribles”, cuenta Eva. Y poco a poco dio con la fórmula. Primero del queso fresco, suave y blanquísimo, noble como las mejores intenciones. Luego de un feta, más elaborado, que le recordaba el que probó una vez en un restaurante griego en Estados Unidos y se ancló para siempre en su memoria gustativa. Y en ese camino, fue probando nuevos retos con el apetito de los entregados.

“Quería hacer cosas más interesantes. Los quesos frescos te perdonan mucho: son muy tolerantes”. Por eso decidió apostar por los semi madurados. De sus manos diestras comenzaron a surgir quesos con una personalidad única, semejantes al estilo del camembert, y con nombre propio como Pirámide o Tepuy.

Y han conseguido la venia no sólo de chefs y comensales locales: también los aplausos galos, maestros en quesos madurados.

“La embajada de Francia es uno de nuestros principales clientes. Les encantan”. El prodigio se mantiene intacto: de unas cabras de Turgua, unos esmeros caseros y absolutamente artesanales, surgen unos quesos capaces de lograr las mayores exaltaciones. “Están hechos con leche y magia” dice José María.

La reproducción de los quesos. Mientras esas pasiones van creciendo, el gusto por el queso de cabra elaborado en el país, se ha extendido. Primero por las mesas de los restaurantes. Ahora, a las mesas familiares. Tanto que las chicas de Ananké, reciben en su Twitter las recetas cotidianas que les mandan los clientes de su propia cosecha. “Pensar que cuando comenzamos la gente no quería probarlos porque decían que sabían a chivo”, recuerda Marianela García. Sonia Meléndez, la artífice de quesos Las Cumbres, comparte esa certeza.

“La gente no entendía ese sabor ligeramente ácido”. Y ambas iniciativas, cada una en su estilo, han apostado por quesos frescos que seducen con sabores incorporados: albahaca, pimienta o miel y nueces en caso de Ananké, que tienen seis distintos. Tomate seco, ceniza o confitura de pimentón están entre las 16 variedades de Las Cumbres.

Las tendencias no se dan por generación espontánea. Siempre hay alguien que comienza la cruzada con la pasión de los convencidos. Carlos Ignacio Pérez, desde la tenacidad de sus 77 años, narra cómo, hace tres décadas, comenzó a apostar por unos quesos que llamaron la atención de la Academia de Gastronomía y los restaurantes más encumbrados del momento, como El Gazebo. Sus creaciones adquirieron denominación propia: Los quesos de Carlos Ignacio Pérez, y tomaron las mesas con su estilo francés, logrado gracias a cabras de genética pureza, traídas de Estados Unidos que tenía en Carrizalito, cerca de Los Teques. Comenzó, como todos, “botando” muchas leche y llegó a un hallazgo inesperado. “Sin saberlo, hice quesos afrancesados en su estilo”, cuenta quien durante décadas se dedicó a este oficio, lo retomó temporalmente este año en Macanao, Margarita. Y aunque dejó esa iniciativa, ahora se prepara para seguir elaborándolos junto a su hijo, también artífice de queso de cabra en Caruao.

En otra fecha y distinto lugar del país, Sonia Meléndez llegó a similar descubrimiento. En su finca de San Cristóbal comenzó a hacer quesos, por ensayo y error, como han empezado todos estos pioneros. “Me había metido en esto como muchos venezolanos hacemos las cosas: sin pensarlo mucho. Dejé la cuajada de un día para el otro y noté que era distinta”. Y voilá, llegó sin saber a un queso de cabra estilo francés. De aquel hallazgo han pasado 23 años. Ahora, sus quesos Las Cumbres son una referencia en cualquier anaquel. Llegar allí tuvo una larga travesía. Se fueron a Carora hace ocho años donde permanecen y comenzaron un nuevo aprendizaje: Comprar la leche a otros productores. Un tema que amerita disciplina.

“Aprendimos a manejar una leche que no era controlada por nosotros. Ahora son más profesionales, con mejor manejo”, dice mientras recibe 1.200 litros diarios de leche que transforma en 16 tipos de queso.

Hay quienes han asumido el reto desde las mismas cabras. En Margarita tiene lugar uno de esos empeños. Carvis Hidalgo y Amílcar Pérez llegaron a la isla a ensayar una nueva versión de su destino. Venían de Los Roques, donde tienen un yate que regentan para turistas y buscaban un tramo de tierra firme con horizonte amplio.

En el verdor de San Sebastián, lo consiguieron y se preguntaron por qué no tener cabras. Hoy en día tienen 200, y cumplen un ciclo que va desde el cultivo del alimento para ellas, hasta elaborar a diario el queso fresco de cabra margariteño que ofrecen en los mejores restaurantes de la isla.

Para llegar allí, viajaron a Francia, recorrieron la campiña en busca de recetas, aprendieron sobre cabras y se enamoraron de esta vida para siempre. “Hay un compromiso con los animales.

Yo me enamoré de las cabras. Ya me fregué”, dice Hidalgo quien elabora el queso fresco, noble y blanquísimo a diario. “En esto no hay primero de enero ni 24 de diciembre. A las cabras hay que ordeñarlas todos los días”, recuerda. Los verdaderos compromisos no tienen días libres. Y por fortuna ahora ese queso se reproduce en distintas recetas en los restaurantes de la isla: en dátiles rellenos y envueltos con tocineta de Da Luciano. En langostinos en nubes de queso de Casa Caranta.

O en postres como el bombón de piñonate con queso de cabra de Mondeque. Las mejores cruzadas son las que se multiplican en buenas noticias.

Fuente: Revista Todo en Domingo


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Los rincones de Uslar Pietri

Símbolo de la intelectualidad del siglo XX, la Casa Uslar fue el remanso del escritor, político y pensador. Su biblioteca fue el recinto de un caudal de conocimientos, que hoy invita a los que fueron sus “amigos invisibles” a recordar su existencia y reflexiones

Arturo Uslar Pietri tuvo muchos libros, pero una sola casa. Ubicada en la calle Los Pinos, en La Florida, está el espacio declarado patrimonio cultural que respira historia, pensamiento, crítica y conocimientos. Un lugar privilegiado, en sus tiempos casi un oráculo que fue visitado por muchos y cuyas paredes “vieron” pasar a los más renombrados intelectuales, artistas y políticos el siglo XX.
Es cierto que otras viviendas formaron parte de la vida de Uslar Pietri: la casa de Maracay donde transcurrió su infancia y adolescencia; una que otra pensión caraqueña durante sus primeros años de estudio en la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela; el apartamento de París, en el cual permaneció durante cinco años cuando fue enviado como Agregado Civil a la Legación de Venezuela y el apartamento cercano a la Universidad de Columbia, en Nueva York, donde pasó su exilio después del golpe militar de 1945 que derrocó al entonces presidente Isaías Medina Angarita. Pero ninguna como la casa que se levanta a los pies del Ávila, donde vivió con su esposa Isabel, vio crecer a sus dos hijos, Arturo y Federico, y dejó su último suspiro de vida, en 2001.
Comprada en 1941, la casa de Arturo Uslar Pietri reúne a dos grandes venezolanos: Carlos Raúl Villanueva, quien fue su arquitecto, y el escultor Francisco Narváez, cuyas manos tallaron la biblioteca, toda una obra de arte que albergó cerca de 20.000 libros.
“Cuando Uslar Pietri salió al exilio, hubo un intento de saqueo de su casa. Sus libros fueron salvados por Narváez, quien fue un gran amigo desde su estancia en París. En aquel entonces no había tantos libros, pero él quería salvarlos porque sabía que eran el corazón de Arturo”, cuenta el Dr. José Rafael Revenga Gorrondona, cuyo padre cultivó una amistad con el escritor desde la infancia. “Cuando papá se reunía con Arturo siempre era una fiesta. Recuerdo cuando lo llamaba y le decía ‘vamos a salir a comernos una pizza?. Entonces iban con sus esposas al restaurante Vesubio, en la Floresta”.
Algunos años antes de fallecer, Uslar Pietri cedió sus libros a la Universidad Metropolitana. Hoy se encuentran catalogados e indexados en el Celaup, Centro de Estudios Latinoamericanos Arturo Uslar Pietri. “Él quería que estuvieran en un sitio donde fueran aprovechados y se mantuvieran activos, más aún si eso beneficiaría la formación de los jóvenes estudiantes, porque esa fue una de sus grandes pasiones: la educación venezolana”, agrega Revenga, quien explica que la biblioteca ahora contiene ejemplares producto de donaciones, en especial la colección de Rafael Pineda, crítico de arte.
Escribir para no olvidar

“Aquí hay una atmósfera que pertenece a Arturo”, afirma Revenga, mientras describe los rincones de la vivienda. Cuenta que la biblioteca era el gran sitio de reuniones y que por allí pasaron muchos personajes de la política, historia y literatura nacional e internacional, así como también numerosos estudiantes que fueron a hacerle alguna consulta y para quienes siempre existiría tiempo.
“Hay objetos que son pequeñas memorabilias de este lugar, como un teléfono antiguo por el cual se daban las comunicaciones interministeriales con el Gobierno, cuando Uslar Pietri fue Ministro del Interior y Ministro de Hacienda durante la presidencia de Medina Angarita. Además, él cedió todos sus papeles personales, notas y correspondencias a la Fundación Polar, y ahora están magníficamente conservados en el Museo Histórico Lorenzo A. Mendoza, ubicado en la esquina de Veroes”, explica Revenga.
María Dolores Morillo, mejor conocida como “Lola”, atendió a Don Uslar durante 20 años, lo que le da propiedad para hablar acerca de su rutina en la casa. “Él era una persona muy activa y disciplinada con los horarios. Su jornada comenzaba tempranito por la mañana y su periódico tenía que estar a las seis en la salita de espera, para leerlo antes de bajar a desayunar a un cuarto para las ocho. Luego se ponía a leer y a escribir en su sala de trabajo, al lado de la Biblioteca, o recibía a quien viniera a entrevistarlo hasta un cuarto para la una, cuando almorzaba. Después hacía una corta siesta y seguía trabajando hasta el final de la tarde, que se ponía a escuchar música clásica hasta un cuarto para las ocho cuando, puntualita, le servía la cena”.
Lola cuenta que Don Arturo no dejó ni un día de leer o trabajar en sus escritos, porque él creía que era la mejor manera de mantener su mente activa y de que no se le olvidara nada. Eso sí, cuando llegaba la hora de descansar, las luces tenían que estar apagadas y si no, le decía: “Lola, ¿las cucarachas leen?”.
“A él le interesaba mucho mantenerse al día acerca del panorama internacional, y en el tiempo en el que no existía Internet, había que leer mucho. Sobre la mesa de su estudio siempre tenía libros, revistas y las últimas novedades literarias que yo revisaba sin que él se molestara, porque a él le gustaba que uno fuera curioso y quisiera aprender”, agrega Revenga.
Una anécdota que no todos conocen y que su amigo quiso compartir, es que cuando él llegó a París coincidió con los escritores Miguel Ángel Asturias y Alejo Carpentier. Se encontraban en las tardes en los cafés parisinos hasta buena parte de la madrugada, mientras intercambiaban alumbramientos intelectuales: Uslar Pietri compartía la redacción de Las Lanzas Coloradas y Asturias le leía pasajes de las Leyendas Guatemaltecas. Años más tarde, Uslar Pietri le abriría las puertas de su casa a Asturias, Carpentier y a otros no menos conocidos como Jorge Luis Borges, el Príncipe de Asturias, entre otros.
Un pulmón de cultura para la ciudadPero Arturo Uslar Pietri no era un hombre de objetos, sino de saber. Por tal razón, después de su fallecimiento, su casa no podía quedar para ser un simple museo. “En un viaje que yo hice antes de que se celebrara el centenario del nacimiento de Don Uslar, encontré casas hermosísimas como la de Pablo Neruda, en Santiago de Chile; la de Rafael Alberti, en Cádiz, y se me ocurrió plantearle a Federico Uslar: ¿Por qué no crear la casa de Uslar Pietri?”, explica Antonio Ecarri Angola, quien es, desde 2006, Presidente de la fundación homónima que hoy impulsa un modelo centrado en la educación.
“Esta casa significa mucho para los venezolanos y por eso queremos que sea un pulmón de cultura para la ciudad, un sitio de encuentro cultural que inspire. Para lograr este propósito, necesitamos acondicionar los espacios para que haya una tiendita del libro, un pequeño café, un área para obras de teatro infantil y foros. De eso se trata el proyecto del Centro Cultural de Eventos y para ello nos hace falta uno o varios entes que quieran colaborar con la restauración”, declara Ecarri.
No se trata de hacer una apología a Don Uslar, sino de llevar a la práctica su pensamiento, sus valores y esa capacidad que tuvo de crear géneros literarios. Por ello Ecarri invita a los que estén interesados en conocer más acerca de la fundación a visitar la página web wwww.casauslarpietri.com, donde también podrán hacer un recorrido virtual por la vivienda, comunicarse por los teléfonos (0212) 730-4061 / 730-2571 o, si desean, adentrarse en los rincones de esta casa, que inspira a ser venezolano.

Sumito Estévez , un chef empeñado en enseñar a comer bien

“Un cachito a media mañana engorda más que uno a las 7:00 am”
Si bien la presión social por verse bien rige las costumbres alimenticias de muchas personas, los errores que conllevan a la delgadez también pueden perjudicar la salud. Tanto los glotones como los poco alimentados terminan pagando las consecuencias tarde o temprano. Para Sumito Estévez la clave se resume en seis normas que reveló para las lectoras de Eme

CYNTHIA RODRÍGUEZ rodriguezperaza@gmail.com

FOTOGRAFÍA: OMAR PONCE LEÓN

Sumito dice que ya no se siente tan “papiado”, que más bien es ahora un flaco. Pero lo dice relajado, sin sombra de resentimiento. “Es porque ya entendí que uno debe tener el cuerpo que puede tener y no el que quiere”, explica. Esta norma no es para nada conformista.
Todo lo contrario: alcanzar el estado general que estamos diseñados para tener requiere disciplina y una revisión constante de lo que comemos.
Sin embargo, la recompensa no es sólo la sensación de verse mejor ante el espejo. Eso, es tal vez la parte visible de una buena salud, que debe ser la meta a seguir por cualquier humano que se tenga en buena estima.
Claro está, que Sumito no siempre fue un seguidor de los principios que hoy profesa. “Esto tiene un origen familiar. Tanto mi mamá, como mi papá han sufrido deterioros físicos producto de problemas con su alimentación. En primer lugar, de hecho, me sentí culpable.
Pensaba que yo cocinaba para seducir paladares, pero lo que yo hacía enfermaba a la gente.
Después me di cuenta de que esto no era así. Si un enólogo hace un vino estupendo, lo hace para el disfrute de la gente; si alguien se vuelve alcohólico, la culpa no es del enólogo”. Entonces Sumito entendió que, si bien comer es uno de los placeres más completos a los que los humanos tenemos acceso, está de nuestra parte observar y entender qué es lo que comemos y qué efecto tiene en nuestros organismos.
Así fue como Sumito llegó a estas reglas de oro.
Su evangelio ha tenido mucho éxito entre quienes han tenido la oportunidad de conocerlo. Pero Sumito hace una advertencia importante: “El hecho de que yo dé estas recomendaciones no quiere decir que yo nunca haya hecho un plato que se salga de esas normas.
Yo cocino para el placer. La gente tiene que saber que si hoy se da un gusto (que se lo puede dar, claro está), mañana hace los ajustes necesarios para volver a las normas”.
Sumito desmitifica que haya alimentos prohibidos:”Puedes comer lo que quieras, no hay nada prohibido.
Los huevos no son malos, lo malo es comerlos todos los días. Tenemos una visión muy occidental de tachar las cosas como ‘malas’, pero nos negamos a ver que lo malo son las combinaciones que hacemos”.
Como se sabe, Sumito también es profesor de cocina. En el Instituto Culinario de Caracas -que dirige junto a Héctor Romero- imparte conocimientos a muchos jóvenes que seguramente ocuparán las cocinas de unos años futuros. “No hay mucho interés en la juventud por este tema de cuidarse. El mensaje de estas normas creo que va más bien a los padres de niños pequeños: Hay que enseñar a los niños a comer bien, a veces haciendo trampas, pero siempre vigilando que no sean ellos quienes deciden qué comer, sino los padres, que finalmente son quienes quieren lo mejor para ellos”. O sea, si tiene que contrabandear una zanahoria, un brócoli o unas vainitas para que su hijo coma balanceadamente, tal vez parezca una manía digna de Bree (la Desperate Housewife pelirroja), pero a la larga les estará haciendo un favor.

LAS SEIS REGLAS DE SUMITO PARA COMER BIEN





REVISTA EME – Jueves 16 de Febrero de 2006
EME/26 Entrevista

Rebecca Rincón se convirtió en co-productora de MGM

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La primera venezolana en conducir un espacio para la Metro -Goldwyn- Mayer

El espacio 1 2 3 Rebecca, conducido por Rebecca Rincón tiene pautada una temporada de 52 capítulos que será transmitida en su totalidad por la señal latinoamericana del canal por suscripción Casa Club TV, filial de la empresa internacional de entretenimiento Metro-Goldwyn-Mayer.

Yo quisiera que en Venezuela, los empresarios de entretenimiento se dieran cuenta de que lo que estamos haciendo a nivel local, para el extranjero, es bien importante. Uno de mis principales objetivos dentro del programa es que en otros países sepan que los venezolanos tenemos propuestas de calidad. Creo que con esto lo he conseguido”, puntualiza la animadora.

http://home.casaclub-tv.com/esp/programacion/ver_programa.asp?codigo=0044

Web de Rebecca: http://www.rebeccarincon.tv/soluciones/secciones.htm