El Comercio
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Las venas abiertas de Bosnia
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tocoymevoy | 02-04-2014 | 22:34| 0

Un partido de fútbol entre clubes musulmanes y ortodoxos es el caldo de cultivo idóneo para comprobar las tensiones aún latentes en la tierra que fuera escenario del último gran conflicto armado del siglo XX. Si el estadio se encuentra pegadito a la frontera serbia, la localidad cuenta con mayoría de población ortodoxa y, de repente, aparece por las gradas un batallón de radicales del cuadro forastero, la atmósfera se vuelve tan densa que podría cortarse en pedacitos con un cuchillo.

Los jugadores del Radnik, todos serbo bosnios, rodean al árbitro croata después de señalar un penalti a favor del Sarajevo. FOTOS: DAVID RUIZ

La selección de Bosnia será este próximo verano la número 67 en disputar una Copa del Mundo, Brasil 2014. El combinado que dirige Safet Sušic representará en tierras sudamericanas a un fútbol que, como sucede con todo en esta nación de nuevo cuño, lleva impreso en su ADN el estigma del último gran conflicto bélico del siglo pasado.

El tratado de Dayton puso oficialmente fin en 1995 a la lucha entre las fuerzas serbias, bosniacas y croatas. Pero el nuevo mapa de esta convulsa región de Los Balcanes mantiene, en esencia, esa división abierta de modo feroz durante tres largos años por la fuerza de las armas. Dos estados dentro de uno, pueblos difícilmente reconciliables a causa de las matanzas étnicas y las deportaciones, con acerbos culturales y religiones que la guerra se encargó de enfrentar para siempre… Todo eso hace de Bosnia un país cogido con alfileres, en el que los coches de la UNPROFOR (Fuerzas de Protección de las Naciones Unidas) se dejan ver todavía por aquellas zonas donde han vuelto a convivir musulmanes, ortodoxos y católicos. Nadie se fía de nadie.

La partición de la nación en dos entidades políticas autónomas tiene al balompié como excepción a la regla desde que en el año 2002 las federaciones bosniaca y de la República Serbia decidieron crear, ante la insistencia de la UEFA, la Premijer Liga BH, única categoría del panorama futbolístico bosnio en la que miden sus fuerzas sobre el césped equipos de las tres esquinas del ring. De Segunda división hacia abajo, cada cual hace la guerra por su cuenta.

La élite del balompié en Bosnia-Herzegovina cuenta en la actualidad con siete clubes de ascendencia musulmana (Zeljeznicar, FK Sarajevo, Celik Zenica, FK Zvijezda, Olimpik, Travnik y Velez Mostar); seis de origen serbio (Borac Banja Luka, Rudar Prijedor, Mladost Velika Obarska, Radnik, Leotar Trebinje y Slavija Sarajevo) y tres croata (NK Vitez, Zrinjski y Siroki Brijeg), siendo estos dos últimos los líderes de la competición, al alimón con el Zeljeznicar.

Esa tensión que se palpa en el ambiente después de abandonar la orilla serbia del río Drina se acentúa claramente en los estadios, tal vez porque el fútbol es la única manifestación social en la que los bosnios pueden desfogar periódicamente sus fobias dentro de la legalidad establecida.

La visita del FK Sarajevo a la cancha del Radnik de Bijeljina, la ciudad fronteriza donde comenzaron los combates en abril del 92 y que ahora cuenta con mayoría de población serbia, multiplica ese caldo de cultivo beligerante en el que el aire podría cortarse perfectamente con un cuchillo.

Hinchas radicales del FK Sarajevo, enjaulados.

La más emblemática y poderosa de las escuadras de filiación musulmana, con permiso de sus vecinos del Zeljeznicar, obliga a la Federación a declarar sus partidos de alto riesgo cada vez que su autobús penetra en territorio serbo bosnio. El Gradski stadion es, además, de las plazas más calientes. Una verdadera pesadilla para árbitros, futbolistas e hinchadas rivales, si es que se atreven a poner los pies en unos graderíos donde se les considera personas non gratas.

Esa hostilidad no fue óbice para que una cincuentena de miembros de los Horde Zla (Hordas del Diablo), los temidos ultras del cuadro granate, apareciesen en escena y encendieran la mecha en el momento en el que desplegaron una pancarta con el rostro de Vedran Puljic, un mártir del Sarajevo, asesinado en 2009 tras una batalla campal con los hinchas del Siroki Brijeg.

Con el fin de evitar que la sangre pudiera llegar al río, al batallón de ex miembros de la Armija (ejército popular bosniaco durante la guerra) lo encerraron en una especie de jaula, con llave incluida, controlada por la policía local, que veló durante todo el encuentro de que ni un solo aficionado del Radnik se les arrime, y menos aún alguno de los componentes de los Incident, el grupo radical del cuadro serbio, que a duras penas alcanzan para armar un equipo reglamentario. “Tenemos bajas por enfermedad”, me comentó su líder, un adolescente lleno de tatuajes que cacareaba la frase “Muslims, a Sarajevo” como si se tratara del gallo Claudio.

Resultaba curioso ver cómo cada vez que un hincha del Sarajevo necesitaba ir al baño, era acompañado por un agente de las fuerzas del orden. Todo para minimizar los riesgos de que se montara el pollo padre.

La espoleta, aunque retardada, acabaría saltando a los 23 minutos cuando Ilija Zivkovic, el trencilla croata del envite, señaló un penalti muy riguroso en contra del Radnik, que por entonces ganaba 1-0, acompañado de la expulsión de Marko Jevtic por ser el último hombre. Hasta siete jugadores locales se tiraron literalmente encima del colegiado pidiéndole explicaciones por la decisión que acababa de tomar mientras la grada jaleaba indignada al grito de “árbitro, ladrón”. “Este tío está loco, no ha sido penalti”, bociferaba fuera de sus casillas Borislav Tonkovic, el director deportivo del Radnik, que está sentado en el banquillo.

El pitote se alargó más de la cuenta porque Jevtic se encaró con medio Sarajevo y no quería abandonar el césped. La megafonía puso en ese instante el toque de humor balcánico al solicitar amablemente al público que se abstuviera de llamar ladrón al trencilla, lo que provocó una estruendosa carcajada general.

La policía serbo bosnia, escoltando al Sarajevo.

Tan chistosa situación ayudó de algún modo a mitigar la carga emocional lo justo para poder pasar al siguiente acto, el lanzamiento del penalti. El numerito corrió entonces a cargo de un periodista de Radio Novi Sad quien, situado detrás de la portería, empezó a correr de un poste a otro con la intención de despistar a Travancic, el tirador grana. El árbitro, que por entonces ya sólo podía soñar con alcanzar de una pieza el final del duelo, hizo la vista gorda. La estratagema, sin embargo, no funcionó y la pelota acabó en la red.

En los instantes finales del primer período se personaron en el recinto nuevos efectivos policiales que ayudaron a calmar los ánimos contra el trío arbitral, que fue despedido del césped con una lluvia de objetos de todo tipo.

Como quiera que el Radnik venía de sufrir un cierre de su estadio por graves incidentes frente al Siroki Brijeg croata y, ante el llamamiento lacónico a la calma casi desesperado que hicieron desde megafonía durante el descanso, los decibelios descendieron notablemente en el segundo acto, y eso a pesar de que el Sarajevo logró decantar el encuentro a su favor, para mayor satisfacción de su ruidosa y provocativa guardia pretoriana.

Mientras la desencantada parroquia local se marchaba a mojar sus penas con unos tragos de rakja (el aguardiente balcánico) en las tascas aledañas, el autobús del Sarajevo abandonaba suelo comanche escoltado por un coche de policía hasta alcanzar la autopista que lleva a la capital bosnia y, por ende, a la paz.

Las tánganas entre jugadores de ambos equipos son una constante a lo largo del encuentro.

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La extraña sequía del goleador de los 60 kilos
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tocoymevoy | 27-03-2014 | 07:24| 0

El colombiano FREDY MONTERO ha pasado en apenas tres meses de ser la sensación del fútbol portugués a desaparecer por completo del panorama. El anuncio de su contratación en propiedad por parte del Sporting lisboeta, que le puso una cláusula de rescisión de 60 millones de euros, coincidió con la pérdida total de su olfato cara al gol, que dura ya más de 100 días. Dicha sequía le ha llevado a perder el Pichichi del campeonato, la titularidad en su club y, si no lo remedia en breve, puede que también el tren del Mundial con su selección. 

El colombiano Fredy Montero se lamenta tras fallar una clara acción de gol con el Sporting luso.

Lo que al principio parecía un trance pasajero, se ha ido alargando en el tiempo hasta el punto de convertirse en un serio contratiempo para su escuadra que ha terminado minando la confianza del protagonista de esta historia. Casualidad o no, lo cierto es que Fredy Montero, el otrora implacable @goleador17 como reza su cuenta oficial de twitter, dejó de honrar a ese apelativo desde el momento en que se filtró la posibilidad de que su actual equipo, el Sporting Club de Portugal, hiciera efectiva la compra de sus derechos al Seattle Sounders para apropiarse definitivamente de los goles del atacante colombiano, que llegara a Europa el pasado verano en calidad de cedido por la escuadra de la MLS.

El Sporting Club hizo buenos los rumores y a finales de enero compraba por una cifra próxima a los 3 millones de euros a Montero, al que colocó una cláusula de rescisión de 60 millones de la misma moneda. Pero la buena nueva no devolvió el olfato al ariete cafetero, que suma ya más de 100 días sin encontrar el camino del gol. Sus últimas dianas se remontan al 8 diciembre del pasado año, cuando batió por dos veces la meta del Gil Vicente en Barcelos, dando la victoria al cuadro leonino por 0-2.

Desde entonces, el ariete nacido en Campo de la Cruz ha sido incapaz de hacer una sola diana en las mallas enemigas. El Sporting ha disputado un total de 15 encuentros, doce de liga (Os Belenenses, Nacional, Estoril, Arouca, Académica, Benfica, Olhanense, Rio Ave, Vitoria Setúbal, Sporting Braga, Oporto y Marítimo) y tres de la Copa de la Liga (Oporto, Marítimo y Penafiel), sin que su estrella más rutilante haya dado con la tecla para romper un maleficio que cortó de raíz su espectacular comienzo de campaña, en el que convirtió 16 tantos, 13 de ellos en el campeonato doméstico, incluyendo tres dobletes (Gil Vicente, Paços Ferreira y Vitoria Setúbal) y dos hat-tricks (Arouca y Alba).

Esa pertinaz sequía que padece el ex punta de Millonarios de Bogotá no sólo le ha relegado a un segundo plano en la tabla de goleadores de la SuperLiga lusa, que ahora comanda su compatriota Jackson Martínez, del Oporto, con 15 goles, sino que además le ha llevado a perder su condición de indiscutible en el once titular de Leonardo Jardim. Harto de ver cómo el colombiano acumulaba partidos sin mojar, el técnico de los verdiblancos decidió hace un mes retirarle la confianza que había depositado en él tras aterrizar el último verano en el Alvalade aprovechando una sanción por acumulación de tarjetas. Su puesto en vanguardia fue ocupado por el argelino Islam Slimani.

Montero, celebrando un tanto.

Circunstancias al margen, la suplencia de Montero se veía venir dadas las buenas actuaciones que venía completando el jovencísimo ariete magrebí, que ya en el choque previo había logrado uno de los dos tantos que darían al Sporting el triunfo en casa del Rio Ave.

Slimani refrendó la confianza de Jardim anotando otro tanto frente al Sporting Braga, contra el que estrenó titularidad. El punta argelino tampoco faltó a su cita con el gol en dos de los tres últimos encuentros ligueros del Sporting, frente al Vitoria Setúbal (2-2) y el Oporto (1-0), enlazando así cuatro jornadas consecutivas marcando, racha que se truncó el pasado fin de semana en Funchal frente al Marítimo, justo cuando acariciaba la posibilidad de batir un récord de partidos seguidos anotando en la historia del campeonato lusitano.

El internacional magrebí, apodado Super Slim por la parroquia leonina, decidió precisamente hace dos jornadas el clásico frente al Oporto con un perfecto cabezazo al poco de comenzar la segunda mitad, que sirvió para consolidar a los Leones del Alvalade en la segunda posición liguera, a siete puntos del Benfica. Su excelente momento de forma le ha permitido repetir titularidad en los tres últimos duelos, relegando al banquillo definitivamente a Montero.

La irrupción goleadora del ariete africano ha evitado que el Sporting extrañe en demasía los goles de Montero. De hecho, el Benfica ha sido el único equipo que ha sido capaz de batir en lo que va de año a los verdiblancos. Con todo y con eso, el mayor perjuicio para Montero podría producirse en el momento en el que el seleccionador de su país, el argentino José Néstor Pekerman, dé a conocer la lista de 23 convocados para el Mundial brasileño.

Su alarmante atascamiento goleador amenaza seriamente su presencia en el torneo que se disputará desde el próximo 12 de junio, y eso a pesar de que su buen momento le había abierto las puertas del combinado cafetero casi de par en par después del desgraciado percance en forma de grave lesión de Falcao.

Lo cierto es que ni Montero ni Jackson Martínez andan demasiado finos en los últimos tiempos, lo que ha abierto el abanico de candidatos para defender los colores de Colombia en una Copa del Mundo por vez primera desde Francia 98. Uno de los más firmes parece ser Adrián Ramos, que está cuajando una campaña marcada por la regularidad de cara al gol en el Hertha de Berlín, así como el sevillista Carlos Bacca.

Lo que nadie termina de explicarse en el país vecino es ese profundo bajón por el que atraviesa el punta cafetero, que en el ecuador de la temporada había sido capaz de igualar su mejor registro goleador en una sola campaña con los Sounders (anotó 13 goles en Liga en 2012). No en vano, las cifras de Montero eran, de largo, las mejores firmadas por un delantero sportiguista a esas alturas de ejercicio desde Manuel Fernandes, en la 1985-86.

El atacante cafetero festeja un gol con su compañero Wilson Carvalho.

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Inglaterra descubre al otro Poyet
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tocoymevoy | 20-03-2014 | 05:13| 0

De casta le viene al galgo el talento y también la personalidad dentro del rectángulo de juego. DIEGO POYET no ha hecho sino desembarcar en el fútbol profesional, pero ya está dando que hablar. Al prometedor volante del Charlton se lo empiezan a rifar los grandes de la ‘City’, a sabiendas de que su contrato con los Addicks finaliza este verano. Esa lucha también podría haberse dado a nivel de selecciones de no ser porque el hijo del técnico del Sunderland, nacido es España, sólo concibe ponerse la Celeste.

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Serbia golea en el cine con su Mundial
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tocoymevoy | 13-03-2014 | 06:27| 0

Las aventuras del equipo yugoslavo en el primer Mundial de la historia son el hilo conductor de ‘Montevideo, vidimo sei’, la película récord de taquilla en Serbia y que se acaba de expandir con gran éxito a los cines de Montenegro, Macedonia, Croacia y Eslovenia. Un hermoso relato de fútbol ataviado de connotaciones sociales y políticas de la época que cuenta, además, con participación española.

Los actores Petar Strugar y Milos Bikovic interpretan a Mosha Marjanovic y Tirke, las estrellas del equipo yugoslavo en el Mundial del 30.

El aficionado serbio no podrá disfrutar este verano con los goles de su selección en Brasil, pero al menos le queda el consuelo de estar pasándolo en grande con los que anotó hace 84 años su equipo nacional en el primer Mundial de la historia. La segunda parte de un largometraje basado en las peripecias vividas por el combinado yugoslavo que participó en Uruguay 1930, donde conquistó contra todo pronóstico la tercera plaza, está arrasando en las pantallas del país balcánico desde que fuera estrenada en el Sava Centar de Belgrado, el pasado 15 de enero.

‘Montevideo, vidimo sei’ (Nos vemos en Montevideo) ha conseguido en apenas siete semanas de cartelera llevar a más de 700.000 personas al cine, cifra que supera de largo a la primera entrega de esta saga, ‘Montevideo, Bog te video‘, la ópera prima del director Dragan Bjelogrlic que obtuvo un gran éxito hace cuatro años y que narraba los complicados prolegómenos del viaje a Sudamérica de la escuadra balcánica, así como los problemas del presidente de la FIFA, Jules Rimet, para conseguir la presencia de selecciones europeas en aquel experimento que acabaría siendo el evento deportivo más seguido en el mundo, después de los Juegos Olímpicos.

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Basada en la novela del periodista Vladimir Stankovic, esta nueva súperproducción de Intermedia Network rescata del baúl de los recuerdos durante 141 minutos la epopéyica aventura de un puñado de futbolistas serbios del período de entreguerras, protagonistas de una Copa del Mundo a la que Yugoslavia acudió sin sus mejores efectivos, de nacionalidad croata, pese a lo cual conseguiría batir a Brasil y Bolivia antes de caer en semifinales con la futura campeona, Uruguay. Los ecos de su éxito han comenzado a expandirse como un reguero de pólvora por suelo balcánico, triunfando ya plenamente en las salas de Montenegro, Macedonia, Croacia y Eslovenia.

Las anécdotas e historias mínimas se agolpan en una puesta en escena que ha respetado en buena medida la obra del autor. “Sólo catorce futbolistas partieron hacia Uruguay. Tres más, profesionales que jugaban en clubes franceses, se unieron a la expedición que completaron el seleccionador Simonovic, el secretario general de la Federación, Mihailo Andrejevic, quien sería durante más de medio siglo miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA, y el directivo Kosta Hadzi“, contó el escritor y periodista a Grada360.

Escena del equipo a su llegada a Montevideo.

Stankovic desvela algunos apuntes interesantes que ayudan a comprender mejor cuan distante estaba el balompié de aquellos tiempos con respecto al actual. “Aquel equipo estaba integrado sólo por jugadores serbios pertenecientes a tres clubes de Belgrado: El BSK (actualmente OFK), el Soko y el Jugoslavia. Éste último era el mejor de todos. El viaje en barco duró casi tres semanas y cuando llegaron a Montevideo los jugadores tenían sobrepeso. Fue muy duro recuperarlos, pero lograron derrotar primero a Brasil, luego a Bolivia, y ser el único equipo europeo en llegar a semifinales”.

Un partido, aquel, de infausto recuerdo para sus compatriotas. “Sufrimos un robo descarado frente a los anfitriones, aunque el 6-1 final indique otra cosa. Ganando 0-1 le anularon un gol legal a Yugoslavia. Ellos marcaron dos en fuera de juego y el tercero llegó gracias a una ‘asistencia’ de un policía que estaba detrás de la meta serbia, devolviendo rápido el balón a la cancha. Como protesta por lo ocurrido, el doctor Andrejevic se negó a que el equipo disputara el partido por el tercer puesto”.

Las referencias a la primera parte de la saga son constantes. Y es que es imposible no hacerlo. De hecho, el título del anterior film hace alusión al telegrama que llegó al hotel de concentración balcánica en Montevideo, el ‘Des Anglais’, poco antes de que el once de Simonovic se midiese a los anfitriones en el estadio Centenario. “Se trataba de un juego de palabras que contenía un error ortográfico intencionado para hacer una rima. En serbio sería “Jugoslavijo u Montevideu, Bog te video. Ugruvaj Urugvaj” -Yugoslavia, en Montevideo. Con la ayuda de Dios tumbaréis a Uruguay”, aclara Stankovic.

Pero el largometraje es, por encima de todo, un canto a aquel mítico equipo bautizado por los aficionados locales como los ‘Icici’, por mor de las terminaciones de sus apellidos. ‘Nos vemos en Montevideo’ rememora, al igual que el libro, las hazañas de un once legendario del que formaban parte alguno de los mejores futbolistas balcánicos de todos los tiempos.

El hilo argumental gira en torno a la figura de los cinco cracks de aquella selección. Por encima de todos, Blagoje Marjanovic. ‘Mosha’ fue un delantero centro de enorme talento que marcó 95 goles en Liga antes de la Segunda Guerra Mundial. Aleksandar Tirnanic, su socio en el BSK y el más joven de la selección, con 19 años. Excepcional atacante con una pegada endiablada, ‘Tirke’ sería más tarde seleccionador ‘plavi’ en los Juegos de Helsinki 1952.

Militin Ivkovic, ‘Milutinac’, era el lateral derecho y un auténtico atleta. Fue elegido en el once ideal del torneo. Pocos meses después del Mundial acabaría sus estudios de medicina. Ferviente militante de izquierdas y activista durante el conflicto bélico, murió fusilado por los nazis en 1943. La calle que sube hacia el estadio del Partizan lleva su nombre.

El portero, Milovan Jaksic, fue el otro serbio que entró en el once ideal de aquel Mundial. Frente a Brasil hizo el partido de su vida. La prensa local le bautizó como ‘El gran Milovan’. La afición uruguaya homenajearía sus asombrosas ‘voladas’ poniendo su nombre a una calle de Montevideo. Y por último el lateral izquierdo, Bosko Petrovic, quien aprovechó una gira por Francia de su club, el Jugoslavia, para cruzar los Pirineos y participar en la Guerra Civil Española como piloto voluntario en el bando republicano. Falleció en 1937 tras ser abatido su avión.

Por cierto, que la película, aunque de nacionalidad serbia, tiene un claro aroma español gracias a la participación de la actriz Elena Martínez, conocida por su participación en la serie televisiva ‘El Secreto de Puente Viejo’, y de la cantante Luz Casal, que pone voz a uno de los temas de la banda sonora del film, obra del grupo local Magnífico.

Formación yugoslava en el Mundial del 30 con Jaksic, Ivkovic, Mihailovic, Arsenijevic, Stefanovic, Djokic, Bek, Vujadinovic, Tirnanic, Marjanovic y Sekulic.

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Agente 0011
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tocoymevoy | 06-03-2014 | 07:01| 0

371 partidos y 66 goles después, YURI CORNELISSE colgó las botas de forma prematura para iniciar una nueva carrera profesional como agente de la policía holandesa. Convertido ya en oficial de las fuerzas del orden público de su país, el antiguo extremo izquierdo del Anderlecht, RKC, NAC, Groningen y ADO Den Haag se acaba de reencontrar con su pasado abanderando a la Oranje policial en la goleada sobre Eire, que permitirá a su selección disputar el campeonato de Europa del próximo junio en la República Checa.

El ex delantero Yuri Cornelisse, con el uniforme de la policía holandesa. FOTOS: VOETBAL INTERNATIONAL

A Yuri Cornelisse (Alkmaar, 1975) aún le quedaba gasolina de sobra para seguir dando guerra a las defensas rivales con la elástica del ADO Den Haag. La rapidez y habilidad de este extremo diestro a pie cambiado para marcharse en el uno contra uno de sus marcadores le había mantenido en la élite del fútbol holandés desde su puesta de largo, allá por 1996, en las filas del Top Oss (hoy FC Oss). Pero su vida dio un vuelco radical a fines de octubre de 2010 después de aprobar el examen de ingreso a la Academia Nacional de Policía.

Los tres años de formación a los que debía someterse para obtener los galones de oficial del principal cuerpo de seguridad del estado holandés resultaban de todo punto incompatibles con la actividad deportiva profesional, de modo que el ex delantero del Anderlecht, RKC Waalwijk, NAC Breda y FC Groningen se vio obligado a tomar la decisión más amarga de carrera: colgar las botas de forma prematura para poder dedicarse en cuerpo y alma a su nueva profesión, la de agente del orden público.

“La policía es mucho más que escribir informes o capturar ladrones. Exige un entrenamiento muy intenso y una serie de obligaciones que no se pueden combinar con el fútbol, así que no me queda otra alternativa que llegar a un acuerdo con el ADO para rescindir mi contrato y poder así empezar mi período de adiestramiento, que durará tres años, antes de convertirme en oficial de policía”, explicó Yuri el día que anunció públicamente su adiós.

La sorprendente decisión del mayor de los hermanos Cornelisse (su hermano Tim milita en el Willem II), bien conocido en la Eredivisie por sus volteretas cada vez que dejaba su sello en las redes rivales, respondía a la búsqueda de nuevos alicientes en la vida sabedor de que su carrera deportiva había entrado ya en su recta final. Atrás quedaban 371 partidos y 66 dianas a lo largo de 14 temporadas con picos altos durante su etapa en Groningen, donde compartió labores de ataque con un jovencísimo Luis Suárez.

Yuri con el ADO, su último club.

Cornelisse ingresó en la academia de Amsterdam el primero de noviembre de 2010 y prácticamente desapareció del mapa hasta fines del pasado año cuando su nombre volvió a sonar con fuerza en los medios de su país a cuenta de su primera convocatoria para integrar la selección nacional de la policía holandesa en su camino hacia el Europeo del próximo mes de junio, que se disputará en la República Checa a partir del día 23.

El seleccionador, Jochem Twisker, esperó pacientemente a que el ex futbolista profesional recibiera los galones de oficial para llamarle a filas y poner la guinda a una potentísima escuadra en la que ya destacaban otros ex profesionales como Arjen de Zeeuw (ex defensa del Wigan), Michael Lanting o Richard van Schooten.

Su estreno en Oslo, frente a Noruega, se saldó con victoria por 0-2, un resultado que permitía a la Oranje policial acceder a la segunda y última ronda clasificatoria previa que debía enfrentarles a la República de Irlanda.

El decisivo duelo se jugó el pasado 29 de enero en la localidad holandesa de Spakenburg y se saldó con un aplastante 7-0 a favor del once neerlandés. Yuri Cornelisse volvió por sus fueros y se erigió en la gran figura del choque anotando uno de los tantos y repartiendo asistencias por doquier a sus compañeros. La superioridad tulipán fue tal que el partido había quedado ya resuelto al descanso merced a un 6-0, firmado en apenas 39 minutos.

“Ha salido todo perfecto. He disfrutado mucho y estoy contento de poder ayudar a mis compañeros. Poder disputar un campeonato de Europa con el equipo de la policía me hace muchísima ilusión ya que nunca tuve la oportunidad de debutar con la Oranje. Es algo que no me esperaba cuando decidí colgar las botas, así que lo estoy disfrutando como si fuera un chaval”, comentó el ex extremo natural de Alkmaar, que al poco de concluído el choque recibía los parabienes de su último club, el ADO, a través de las redes sociales. “Felicitamos a Yuri Cornelisse por el 7-0 sobre Irlanda en el último partido de clasificación para el Campeonato de Europa de la Policía. Yuri ha jugado los 90 minutos y ¡marcó un gol!”

Su retirada profesional de los terrenos de juego no supuso, ni por asomo, que el veterano extremo izquierdo del combinado policial tulipán abandonase la actividad deportiva. Más de uno se llevó de hecho una sorpresa al comprobar su excelente condición física frente a los británicos, a los que desbordaba en velocidad con una facilidad pasmosa.

Yuri explicó tras el encuentro el secreto de su espectacular estado de forma. “Mi carrera como futbolista está aún cerca, así que algo queda. Todavía entreno tres veces a la semana siguiendo el programa de trabajo que me dio Jurgen Seegers -recuperador del ADO Den Haag-. También voy mucho al gimnasio y a veces hago natación. Me encanta practicar deporte, lo que ocurre es que durante los tres años en la academia he estado ocupadísimo entre estudios, servicios, guardias, la familia, etc. Ahora tengo un poco más de tiempo”.

Cornelisse rescató también del baúl de los recuerdos su famosa voltereta después de firmar el cuarto tanto de la Oranje ante los irlandeses. Otro motivo de alegría y de nostalgia de épocas pretéritas. “La gente me sigue preguntando por qué me dio por hacerlas cuando marcaba. La verdad es que fue algo espontáneo. Nunca lo preparé ni lo entrené. Ya la hice en mi primer gol con el AFC’34. Fue algo natural. Una diversión extra. Me gustó y al público también, así que lo convertí en parte de la liturgia de mis goles”.

A pesar de este inesperado y feliz reencuentro con su anterior vida, el ahora oficial de policía no se arrepiente del paso que decidió dar hace más de tres años. “En absoluto. Pero eso no quiere decir que cuando echo la vista atrás no me produzca placer y alegría recordar todo lo que viví dentro de los terrenos de juego. Al contrario. Tuve una carrera hermosa, apenas sí estuve lesionado y jugué en equipos diferentes donde siempre me sentí muy bien tratado”.

De poner un pero a lo vivido durante 14 largas temporadas, sería a su breve etapa en el extranjero, concretamente en Bélgica. “Tal vez mi único lunar fue el Anderlecht. Cuando me lesioné estaba preseleccionado para ir al Europeo y luego cuando pude volver a jugar, la temporada estaba casi finalizada y habían despedido a Arie Haan, que fue quien me fichó. Yo tenía un contrato por tres años, era muy joven y sólo pensaba en jugar. Así que tomé la decisión de salir. Y no me arrepiento. Creo que hice lo correcto”, asegura.

Al hablar de sus antiguos camaradas, la gran estrella del once policial holandés se queda con cuatro nombres. “En el Anderlecht jugué con Enzo Scifo y Pär Zetterberg. Dos futbolistas de una calidad extraordinaria. En el RKC Waalwijk tuve de compañero a Zeljko Petrovic, un jugador con una personalidad arrolladora, y en Groningen disfruté muchísimo compartiendo ataque con Luis Suárez. No me sorprende nada en lo que se ha convertido. Ya entonces era un delantero diferente. Y un buen chico”, concluye.

Yuri Cornelisse -el segundo por la derecha en la fila inferior- junto al resto de compañeros de la selección policial antes de medirse a Irlanda.

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La 'roca' del Sochaux será el chollo del verano
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tocoymevoy | 27-02-2014 | 06:24| 0

Llegó a Francia en enero para reflotar al equipo con más solera de la Ligue 1 y es ya su nuevo estandarte. Stoppila SUNZU es, a sus 24 años, una madura réplica de Marcel Desailly. Al igual que el mítico ex de Milan y Chelsea, el imponente zaguero zambiano ha explotado después de retrasar su posición en el césped. Si el Sochaux se acabara yendo a pique, habrá cola en el Auguste Bonal para pujar por sus servicios.

El central zambiano Stoppila Sunzu, luciendo la camiseta de su nuevo club, el Sochaux francés.

Hasta hace mes y medio era un auténtico desconocido, salvo para aquellas secretarías técnicas habituadas a hacer sus deberes en la Copa de África. Pero siete partidos han bastado para que el nombre de Felix Stoppila Sunzu (Chingola, 1989) aparezca marcado en rojo en la lista de la compra de un buen puñado de clubes europeos, entre ellos varios españoles.

La entrada en escena de este poderoso defensa central nacido en Zambia hace 24 años ha sido tan repentina como espectacular. El Sochaux francés decidió pagar un millón de euros al TP Mazembe el pasado 6 de enero para liberar a Sunzu de las ligaduras que le ataban al poderoso club congoleño y dar gusto de paso a su entrenador, Herve Renard, que llevaba pidiendo su fichaje desde que en octubre pasado aterrizara en el Auguste Bonal para tomar el relevo del destituido Éric Hély.

Renard, a la sazón ex seleccionador de Zambia, sabía muy bien lo que hacía al reclamar los servicios de esta réplica bien madura de Marcel Desailly que, como en el caso del ex internacional galo, empezó a destacarse como volante defensivo para acabar dando un paso atrás y consolidarse como uno de los zagueros más completos del fútbol africano.

Sunzu llegó a Montbéliard con el encargo de apuntalar una retaguardia que hacía aguas por todas partes, un detalle fundamental para tratar de sacar del pozo de la clasificación al club con mayor antigüedad en la Primera división francesa. El autor del penalti que dio el título de campeones de África a los Chipolopolo en 2012 se puso manos a la obra y en apenas mes y medio no sólo se ha hecho con los mandos del entramado defensivo del Sochaux, al que ha suturado muchas de las costuras que lo habían convertido en un chollo para los ataques rivales, sino que además ya ha dejado muestras de su tremenda eficacia en las acciones a balón parado.

Sunzu, celebrando un gol con el equipo galo.

Dos cabezazos suyos, frente al Nantes y al Guingamp, sirvieron para que los de Renard se embolsaran seis puntos que han vuelto a meter en la pomada de la salvación a una escuadra literalmente defenestrada antes del parón navideño.

Sunzu, que llegó a Francia acompañado de su compatriota y compañero en el Mazembe Nathan Sinkala, es ya el futbolista clave del Sochaux y uno de los más valorados por la prensa especializada en el país vecino. Mientras que su propio club le elegía mejor jugador del mes de enero, el diario L’Equipe le nominaba en el once ideal, con el segundo puntaje más alto. Sólo Ibrahimovic, que esta temporada anda como a un par de niveles del resto de los mortales en la Ligue 1, superó al defensor zambiano, que hasta el momento sólo se ha perdido el último encuentro de su equipo, el que les enfrentó al Valenciennes el pasado sábado, por culpa de una sobrecarga en los adductores.

El excelso rendimiento que está ofreciendo en esta su segunda aventura europea (hace seis años tuvo una fugaz e insignificante aparición en el Chateauroux, a donde llegó cedido por el Zanaco Lusaka de su país) es la mejor forma que Sunzu tiene de agradecer a Renard el haber sido el técnico que disparó su trayectoria deportiva al reconvertirle a una posición, la de zaguero, que curiosamente le gusta más bien poco.

El ex seleccionador de los Chipolopolo tomó esa decisión en los albores de la CAN disputada hace dos años en Guinea Ecuatorial y Gabón a causa del overbooking de futbolistas que tenía en la medular y por su deseo de contar con un defensa que tuviera vocación de hombre libre para sacar la pelota jugada desde el fondo. El experimento no sólo le salió redondo, sino que Sunzu se erigió en figura decisiva para la consecución del título continental al transformar la última pena máxima en la tanda de penaltis que dirimió la finalísima que les midió a la Costa de Marfil de Yaya Touré y Drogba.

Su nombre, sin embargo, ya había sonado con fuerza dos años atrás en el torneo disputado en Angola, aunque en aquella ocasión Sunzu se exhibió actuando incrustado como barredor por delante de los dos centrales. Su inteligencia táctica, más que aceptable técnica y gran resistencia física fueron las virtudes que le permitirían fichar por el conjunto con mayor potencial económico y deportivo del África subsahariana, el Mazembe.

El idilio entre el todopoderoso club de Lubumbashi y el zaguero de Chingola se torcería desde el momento en que Moses Katumbi, su controvertido presidente, se dedicó a torpedear las ofertas procedentes de Inglaterra que el agente del jugador le puso sobre la mesa.

La negativa de este Florentino Pérez a la africana a negociar con Arsenal y Sunderland tensó hasta tal extremo las relaciones entre ambos que Sunzu decidió tirar por la calle de enmedio y marcharse en diciembre de 2012 a las Islas Británicas para someterse a una prueba con el Reading luego de asegurar a los Royals que su relación contractual con el Mazembe expiraba a fines de año.

El zaguero zambiano convenció sobradamente al cuerpo técnico del Reading de sus cualidades y cuando desde las oficinas del Madejski Stadium solicitaron el transfer internacional a los congoleños para formalizar su permiso de trabajo, se encontraron con la sorpresa de que a Sunzu le quedaban aún tres años de contrato con el cuatro veces campeón de África. Katumbi exigió a los ingleses seis millones de euros por su pase y la operación se fue al traste.

Con el futbolista literalmente en rebeldía, el Mazembe se negó hace unos meses a cederle a su selección, lo que provocó un conflicto entre club y federación que salpicó a sus compatriotas Nathan Sinkala y Rainford Kalaba, también jugadores del equipo congoleño. El incidente trascendió los lindes deportivos y el gobierno de Zambia confiscó los pasaportes a sus tres internacionales, prohibiéndoles la salida del país hasta que Katumbi accediera a permitir a Sunzu ponerse la elástica de los Chipolopolo.

Liberado al fin del yugo del Mazembe y de vuelta a su mejor versión, el futuro de Sunzu en el Sochaux pende de su continuidad en la máxima categoría del fútbol francés. Con contrato en vigor hasta 2017, si los de Montbéliard se fueran a pique se verían obligados a traspasar a su mejor activo a la baja. Pretendientes, desde luego, no le van a faltar.

Sunzu se lleva una pelota ante el delantero senegalés del Ajaccio Aboubakar Camara.

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CIRIC: “Guardiola volverá al Barça, es su destino”
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tocoymevoy | 20-02-2014 | 05:56| 0

Considerado uno de los mayores fiascos que han pisado el Camp Nou, DRAGAN CIRIC (Belgrado, 1974) se redime de la gran tragedia de su vida triunfando en el arte culinario. El ex volante del Barça regenta uno de los restaurantes más apreciados de la capital serbia en el que no faltan la paella, el jamón ibérico o la chistorra. ‘Ciro’ abrió las puertas de su templo gastronómico a Grada360 para charlar sobre fútbol, viandas y amigos. Ganó Pep. De calle.

Dragan Ciric posa sonriente en el interior de su restaurante de cocina española en el belgradense barrio de Zemun.

Dragan Ciric posa sonriente en el interior de su restaurante de cocina española en el belgradense barrio de Zemun. FOTOS: DAVID RUIZ

– ¿Por qué el nombre de Milagro a su restaurante?

No lo sé. Supongo que será por la influencia de mi vida en España, donde he vivido tanto tiempo. Muchos de los recuerdos de lo que pasé allí están aquí dentro. Es algo que he tenido que hacer porque la mentalidad y todo lo que he traído han sido cosas inolvidables para mí. He querido enseñar a la gente de mi país la buena vida que tenéis allí y vuestra mentalidad, que es muy parecida a la nuestra. Y por encima de todo la cocina española, que para mí es la mejor del mundo.

– ¿Fue ese descubrimiento una de las mejores cosas que le pasó en España?

Tenéis muchas cosas buenas en España, pero desde luego que la comida es de las mejores. A mí me encanta. Seguramente lo que más, junto con el deporte. Y desde hace unos pocos años me interesa todavía más, por eso he intentado transmitir a la gente la idea que tenéis allí, pero a nuestra manera.

– ¿Ha sido difícil lograr esa fusión de sabores hispano-serbios?

No demasiado porque tenemos una mentalidad parecida. El gusto es muy similar. Tanto a vosotros como a nosotros nos gustan las cosas buenas, así que la idea que propusimos encontró muy pronto aceptación de los clientes. De todos modos, en la carta hay mucha variedad. También hay cosas puramente serbias, pero yo a todo lo que hacemos lo denomino cocina mediterránea. Creo que todo el mundo la conoce porque es sencilla y natural, sobre todo.

– Casi seis años después de abrir las puertas, ¿está satisfecho de lo logrado hasta la fecha?                          

El balance siempre se hace al final de un proceso, pero si haces las cosas bien, acaba siendo positivo. Y eso es precisamente lo importante: hacerlo bien, sin ninguna presión. Si lo consigues, el éxito acaba llegando.

“Lo de Pep no me ha sorprendido. Y aún queda
por ver mucho de su talento. Es el más inteligente”

– ¿Ha contado con el asesoramiento de cocineros españoles?

Sí, claro. La gente viene de allí continuamente y nos ayuda bastante con sus ideas, consejos y trabajo en nuestra propia cocina. Luego hemos tenido que adaptarnos a los gustos de mis compatriotas, que ha sido casi lo más difícil por aquello de tener que adecuarnos a sus bolsillos a causa de la crisis, que aquí es una constante. Yo creo que vamos por el buen camino.

– Y es de suponer que este lugar se ha convertido en un punto de encuentro entre sus dos grandes pasiones: el fútbol y la comida.

Yo creo que el punto en común entre ambas es la intención o el deseo que uno tiene de ganar siempre. Como buen deportista, siempre he querido ganar. Si trabajas en algo quieres dar lo mejor, acabar siempre ganando, y eso es lo que busco en mi restaurante desde el primer día. Y al mismo tiempo disfrutar de lo que estoy haciendo.

– ¿En qué momento se planteó abrir Milagro? ¿Lo tenía en la cabeza cuando aún jugaba o fue tras colgar las botas?

En verdad, no he planeado nada. Ocurrió porque sí, sin plan alguno. Empecé porque era un mundo que me gustaba y todavía sigo aquí. Quiero decir que tal vez mañana cambie de dirección y me dedique a otras cosas, pero de momento esto me llena.

– Han pasado 8 años desde que se retiró y no ha tenido vinculación alguna con el fútbol. ¿Esa es una postura definitiva?

Es cierto que no he hecho nada dentro del fútbol. Al dejarlo me volqué en esto porque en verdad necesitaba cambiar. Estaba ya agobiado del fútbol y todo lo que le rodea, pero eso no quiere decir que en algún momento no vaya a volver a hacer lo que más amo e hice durante toda mi vida. Tengo planes en la cabeza relativos al fútbol, pero de momento me veo bien aquí.

“La diferencia entre el Barça actual y el de Pep es su 
toque personal. Nadie sabe manejar un grupo como él”

– Pero aun así, estará al tanto de lo que pasa en la Liga española y lo que hacen sus ex equipos, Valladolid y Barça.

Sí que lo sigo porque aquellas dos temporadas fueron la mejor época de mi vida. Además, estoy enamorado de Barcelona, una ciudad que adoro y donde lo pasé muy bien. Allí dejé buenos amigos que han vivido todos estos años maravillosos, como es el caso de Guardiola o Eusebio. Me alegro mucho por ellos.

– Usted que compartió tantas horas de vestuario con Guardiola, ¿podía imaginarse entonces que iba a llegar a ser uno de los técnicos más laureados de la historia?

Sí. Ya se veía que Pep iba a llegar lejos porque era el más inteligente. Tenía algo especial, sobre todo para seguir dentro del fútbol porque era quien mandaba dentro del campo. Es casi normal que haya seguido ese camino porque lo sabía todo del fútbol, así que a mí no me han sorprendido demasiado todos esos éxitos suyos. Pero me han alegrado mucho.

Ciric, en pugna por Roberto Carlos.

– ¿Tampoco le sorprende su capacidad para superar, año tras año, el más difícil todavía, como ahora trata de hacer en el Bayern?

No, no me sorprende de verdad porque Pep es capaz de sorprender a todos. Nunca sabes cuál es su límite. Y creo que va a seguir haciéndolo.

– ¿Puede alcanzar el nivel de juego y de éxitos con el Bayern que tuvo en Barcelona?

Creo que sí. Todavía queda por ver mucho de su conocimiento en el fútbol, de su talento y capacidad para innovar. Está siempre por delante de todos los demás. Es un genio.

– ¿Qué opinión tiene del Barça del Tata Martino?

Es muy similar al de Pep, pero le falta su toque. Ese talento que tiene Guardiola para llevar el grupo, que no tiene nadie más.

“¿Por qué fracasé allí? es la gran pregunta
de mi vida. Era joven y no me adapté bien”

– Como aficionado, ¿le apenó ver a Pep irse del club de sus amores?

Creo que hizo bien porque cuando llegas a un límite, tienes que saber cuándo decir basta y marcharte. Pero estoy convencido de que va a volver, porque es su destino. Es su club, su país. Merece además estar ahí. Pero de igual modo creo que tomó la decisión acertada porque nadie puede aguantar tanta presión durante tantos años seguidos.

– Hablando de la Champions: Barça, Real Madrid, Bayern, City, PSG… ¿A quién ve como el candidato número uno para ganarla?

A mí me gusta cómo juega el Arsenal. Su estilo de juego es el mío, con el que más disfruto. Pero yo creo que el gran favorito es el Barcelona. Pienso que puede ganar este año. El Bayern también estará ahí. Es un equipazo.

– ¿Alguna vez se ha preguntado por qué fracasó en Can Barça?

Es la pregunta de mi vida. Fueron varias cosas. Mucha competencia, muy buenos futbolistas jugando en mi misma posición, era muy joven y no me adapté bien. Pero no me arrepiento de nada de lo que pasó porque fue una experiencia que cambió completamente mi vida. Fue una época muy importante de la que no cambiaría nada. Es verdad que las cosas no me fueron bien, que posiblemente lo pude hacer mejor, pero no me quejo.

“Aunque en lo deportivo me fue mal, aquellas dos
temporadas fueron la mejor época de mi vida”

– En Valladolid pasó cuatro años a otro nivel, con otra exigencia. ¿Esperaba que las cosas le salieran mejor en Pucela?

Sí, ahí sí que rendí por debajo de lo que pensaba que podía. Pero es que esos años los he olvidado ya. Miro siempre hacia el futuro, sin echar la vista atrás. Tomo los mejores momentos de esa época y sigo hacia adelante. Seguro que he podido hacerlo mucho mejor, pero no me quejo.

– ¿Le quedan muchos amigos en España?

Sí, bastantes. Eso es lo mejor que he tenido. Una buena experiencia, conocer gente extraordinaria. Eso es lo que queda. Y dos niños allí, uno en Barcelona y otro en Valladolid. Así que no es sólo el restaurante lo que me une todavía a España.

– Una curiosidad: el día que decida volver al fútbol, ¿en calidad de qué piensa hacerlo?

Como entrenador.

El ex mediocampista del Barça, junto a un póster taurino en el que figura su nombre.

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Özil agota la paciencia de Wenger
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tocoymevoy | 13-02-2014 | 07:03| 0

El tiempo parece dar la razón a Ancelotti respecto a su polémica decisión de autorizar el traspaso del internacional alemán al Arsenal. La creciente apatía que el ex madridista viene mostrando sobre el césped desde hace varias semanas alcanzó su cénit en Anfield ‘regalando’ un par de goles al Liverpool. Harto de su falta de compromiso con el equipo, su técnico medita castigarle con el banquillo a las puertas de la visita del Bayern a Londres.

Arsène Wenger ignora a un contrariado Mesut Özil después de sustituirle en Anfield el sábado pasado.

Los días de vino y rosas entre Arsène Wenger y Mesut Özil parecen quedar ya muy lejos. Tanto que hasta el más acérrimo admirador del virtuoso mediocampista alemán se tiene que frotar los ojos en repetidas ocasiones para convencerse de que el futbolista que porta el 11 de los ‘Cañoneros‘ es el mismo que hacía encaje de bolillos con cada pelota que tocaba en sus primeras semanas bajo el techo del Emirates.

Las interminables loas y alabanzas del entrenador de Estrasburgo hacia su nuevo jugador franquicia se han tornado cuatro meses después en miradas inquisitivas y enfados contenidos. El caso es que Wenger empieza ahora a entender la controvertida decisión que Carlo Ancelotti tomó poniendo en la rampa de lanzamiento del Bernabéu al internacional teutón en lugar de a Di María cuando Florentino Pérez le comunicó que tenía que renunciar a uno de los dos para hacer hueco en el vestuario merengue a Gareth Bale.

El técnico italiano del Real Madrid apeló al mayor espíritu de equipo del argentino y a una supuesta falta de compromiso del alemán como argumento en el que fundamentar el traspaso de Özil a los Gunners. Y el tiempo parece jugar ahora en favor de un Carletto que supo intuir unas señales que Wenger percibe desde hace algunas semanas y que, por desgracia para los intereses de su equipo, van in crescendo.

El punto de inflexión entre el Özil enchufado y genial y su versión pusilánime y pasota podría situarse a mediados de diciembre con motivo del sonrojante 6-3 encajado en el feudo del Manchester City. Aquella noche, el volante de origen turco puso la guinda a una actuación calamitosa enfilando los vestuarios tras el pitido final mientras sus compañeros se dirigían a la grada donde estaban sus seguidores para agradecer su apoyo y pedir de paso disculpas por el traje a medida que les habían hecho los de Pellegrini.

Su compatriota y ese día capitán del Arsenal, Per Mertesacker, se fue directo a por él y le recriminó tan feo gesto, a la sazón el primero de una lista de actitudes reprobables que no ha dejado de crecer desde que Mesut retornó a la actividad tras superar unos problemas en un hombro, que le obligaron a perderse los dos primeros encuentros del nuevo año (ante Newcastle y Cardiff City).

Su apatía sobre el césped y escasa solidaridad con sus compañeros, puesta ya de manifiesto con meridiana claridad el día de la visita al campo del Southampton (su compañero Flamini pagó con una tarjeta roja sus plácidos paseos por el St. Mary’s), se disparó el pasado fin de semana en Anfield ante el Liverpool, que arrasó al hasta ese momento líder de la Premier League con la inestimable colaboración del ex 10 del Real Madrid.

Özil no se conformó con estar ‘ausente’ dentro de la cancha, sino que cometió dos errores de bulto que acabaron en sendos tantos de los Reds, haciendo imposible cualquier posibilidad de remontada para su equipo. Su actuación fue tan lamentable que Arsène Wenger no tuvo más remedio que mandarle a la ducha a media hora del final para evitar que el rival siguiese jugando con uno más, aunque con distinta elástica.

Obligado a sustituirlo en casi todos los encuentros de 2014 en circunstancias parecidas, el técnico galo del Arsenal tiró de diplomacia tras la ‘manita’ en Anfield criticando al bloque por su pobre desempeño y falta de actitud defensiva, evitando personalizar dicha reprimenda en un Özil que no ve puerta desde el pasado 8 de diciembre y que hace ya bastantes semanas dejó varadas en ocho sus asistencias de gol en la Premier.

La paciencia del preparador francés con su otrora ojito derecho está bajo mínimos. Pocos se creyeron la forzada defensa que Wenger hizo del germano en la rueda de prensa de este martes previa al choque ante el United. Y aunque se mostró más entonado frente a Mata, Van Persie y compañía, a nadie extrañaría por Holloway Road y alrededores que el próximo domingo le castigara con un banquillazo en el duelo copero frente al Liverpool. Todo sea con tal de recuperar al jugador desequilibrante de los dos primeros meses de competición justo a las puertas de la inminente visita del Bayern de Guardiola al norte de Londres.

Özil, sentándose en el banquillo, una estampa ya habitual en los partidos del Arsenal.

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Un Luis holandés rescata al Nürnberg
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tocoymevoy | 06-02-2014 | 06:22| 0

Vive en mitad del campo, tiene fama de cascarrabias y somete a sus jugadores a una disciplina tan férrea que casi siempre acaba en amotinamiento. Pero GERTJAN VERBEEK goza de un talento innato para obrar maravillas con equipos pequeños o deshauciados, caso del Nürnberg, al que acaba de sacar del descenso directo y por el que estuvo un par de meses sin afeitarse hasta lograr el primer triunfo de la temporada.

Gertjan Verbeek, aún con la barba, celebra uno de los goles del Nürnberg frente al Hoffenheim.

La Bundesliga subió otra vez el telón para ver cómo la región de Baviera acapara el protagonismo del torneo de la regularidad más pujante a nivel mundial en esta segunda década del nuevo milenio tras el parón invernal.

Mientras que el Bayern sigue triturando rivales dispuesto a levantar nuevamente la ensaladera con las lluvias de abril, el 1FC Nürnberg se ha rebelado contra todo aquel que le sentenció al hundimiento por Navidades… sin juicio previo.

Pero hete aquí que la única escuadra incapaz hasta el intervalo liguero de sumar tres puntos de una tacada en el país de los Nibelungos se ha sacudido su mal fario con los nuevos vientos de 2014 de la mano de uno de los entrenadores más pintorescos que rondan los banquillos de la vieja Europa.

Gertjan Verbeek (Deventer, 1962) se subió en marcha al tren del Nürnberg a fines de octubre asumiendo el difícil reto de la salvación con una llamativa apuesta que trataba de expresar con hechos su firme compromiso con los bávaros: “No me afeitaré mientras el equipo no gane un partido. Puede que el año que viene me parezca a Santa Claus, pero no me importa. Asumo las consecuencias”.

Empero, el más áspero y desafiante de los técnicos holandeses (Van Gaal a su lado parece el Arcángel San Gabriel) estaba convencido de que si lograba imponer en el grupo su metodología espartana de trabajo e inculcarle su predilección por el toque como paso previo al acoso y derribo del enemigo, su barba de chivo no acentuaría por mucho tiempo esa habitual imagen desaliñada que le asemeja a Rod Steward o a Keith Richards, el célebre guitarrista de los Rolling Stones.

Dos victorias consecutivas en la vuelta al ruedo del campeonato teutón frente al Hoffenheim (4-0) y el Hertha Berlín (1-3) -las primeras desde el 18 de mayo de 2013- le han dado la razón mandando por el desagüe del Frankenstadion (ahora llamado Grundig) la incipiente mata de pelo blanca en la barbilla y mejillas de Verbeek junto a las 17 jornadas sin festejar y los 15 remates al travesaño efectuados en toda la primera manga. Y lo más importante, sacaron al 1FCN del Averno por vez primera vez en lo que va de ejercicio.

A Verbeek le afeitaron en el vestuario del Nürnberg.

“Estoy feliz de que hayamos conseguido nuestra primera victoria y de que por fin haya podido afeitarme de nuevo”, comentaba con una amplia e inusual sonrisa este introvertido y enigmático personaje, a quien el AZ Alkmaar destituyó por sorpresa a fines de septiembre tras derrotar al Ajax y PSV y colocarle segundo en la Eredivisie tulipán.

Su afán perfeccionista, fuerte carácter y ese régimen disciplinario castrense que impone en sus vestuarios se habían tornado insoportables después de tres temporadas para sus discípulos, que literalmente forzaron al presidente de los Kaasboeren a ponerle de patitas en la calle.

No era la primera vez que Verbeek pasaba por una tesitura similar. Cinco años atrás le ocurrió lo mismo en el Feyenoord, en el que había aterrizado como un premio por sus cuatro excelsas campañas al mando del Heerenveen, donde pulió el talento e hizo explotar a futbolistas como Klaas-Jan Huntelaar o el ex céltico Daniel Pranjic.

Su fama de cascarrabias e incorregible tozudez no le impidieron, al menos ahora, reconocer su punto de culpabilidad en la decisión del AZ de mandarle al paro. “No puedo cambiar lo que soy, así que la culpa de mi cese es sólo mía”.

UN ‘CAMPESINO’ CON UN CORAZÓN DE ORO

Pero debajo de ese rostro malhumorado de manera permanente y sus malas pulgas se esconde un tipo honesto, solidario y bondadoso. De ello puede dar fe Orlando Smeekes, un ex futbolista de la cantera del Heerenveen con graves problemas familiares (su padre era un drogadicto y su madre una prostituta adicta) al que Verbeek dio cobijo en su casa durante un tiempo y a quien aún hoy sigue ayudando cada vez que se encuentra en dificultades. Smeekes lo quiere como un padre y reconoce que “sin su ayuda ya no estaría aquí”.

Amante de la naturaleza y del campo, Verbeek se recluyó tras ese último despido cual ermitaño en la cabaña de madera que él mismo construyó en medio del bosque de Dalfsen, a pocos kilómetros de su ciudad natal. El único lugar del mundo donde es completamente feliz cultivando hortalizas, cortando leña, haciendo de ‘ñapas’ y paseando por los solitarios caminos que circundan Deventer, donde tiene su propia granja avícola.

Pero entonces apareció el Nürnberg y el alter ego del ‘Buen Salvaje’ de Rousseau se metió otra vez de lleno en un proyecto hecho a su medida, con un equipo desahuciado a las primeras de cambio que precisaba mano dura y un patrón de juego definido para hacer factible la remontada.

Su estajanovismo y esa fe inquebrantable en el objetivo en forma de apuesta personal enganchó desde el primer momento a los hinchas del cuadro bávaro, que acudían al estadio con barba de varios días como muestra de apoyo a esta suerte de Luis Aragonés ‘made in Holland’ que llegó a prohibir los empates en las pachangas de sus entrenamientos para obligar a sus jugadores a forzar la máquina en pos de esa ansiada victoria que se les negaba en la Bundesliga. Y la treta le funcionó.

El entrenador holandés, recogiendo bloques de piedra junto a su cabaña en mitad del bosque de Dalfsen.

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Big Brothers
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tocoymevoy | 30-01-2014 | 06:56| 0

Son amigos íntimos y residentes en París. Antes lo fueron en Amsterdam, Milán y Barcelona. Pocas veces el fútbol sirvió de nexo de unión entre dos personas tan dispares y antagónicas de carácter como Zlatan IBRAHIMOVIC y MAXWELL Scherrer Cabellino Andrade. Pero el tiempo ha jugado en favor de dos futbolistas que ya no conciben sus carreras deportivas y sus vidas sin estar el uno cerca del otro.

Zlatan Ibrahimovic y Maxwell Scherrer, juntos durante un partido del PSG de la actual temporada.

“Estaba nervioso mientras hacía las maletas y me disponía a viajar. El Ajax de Amsterdam era algo completamente nuevo para mí. Me acuerdo muy bien del vuelo, del aterrizaje en Schiphol y de la mujer del club que me vino a buscar. Se llamaba Priscilla Janssens y era Team Manager del Ajax. También conocí ese día a una persona que venía con ella. Era un chico de mi edad que parecía tímido, pero que hablaba bastante bien inglés. Era de Brasil y también era nuevo en el Ajax, como yo. Tenía un nombre largo que no entendí bien, pero me dijo que le podía llamar Maxwell. Intercambiamos los números de teléfono y después Priscilla me llevó en su Saab Cabriolet a la casa que el club me había alquilado en Diemen, un pueblo lejos de la ciudad. Allí estaba yo sentado en una cama Hästens, con un televisor de 60 pulgadas y nada más. Me puse a jugar a la Play-Station y me preguntaba cómo me irían las cosas”.

Aquella tarde de verano de 2001, que Ibrahimovic relata en las primeras páginas de su autobiografía (Yo, Zlatan), marcó el inicio de una de las amistades más estrechas y al mismo tiempo paradójicas en la historia del balompié.

La relación personal entre el genial atacante sueco y su inseparable camarada brasileño, a la sazón dos individuos completamente antitéticos en sus respectivas formas de ser y de vivir la vida, se fue agigantando a medida que el destino los volvía a unir allá donde dieran con sus huesos para continuar su carrera profesional.

Ajax, Inter de Milán, Barcelona y PSG pueden atestiguar las buenas vibraciones entre Ibra y Maxwell, o tal vez sea mejor mentarlos del revés, por aquello de que siempre fue el internacional canarinho el encargado de ‘inspeccionar’ el terreno antes de que se produjese el desembarco del controvertido delantero de origen bosnio.

Lo que en principio resultó ser fruto del azar y la casualidad, terminó siendo prácticamente un plan preconcebido para volver a reunirse. El propio Zlatan reconoce en una de sus numerosas referencias a Maxwell del libro que cuando éste fichó por el PSG, en enero de 2012, le dijo a modo de sorna al enterarse: “Lleva mis botas a ese vestuario que en breve te sigo”.

Seis meses después Ibra aterrizó con fanfarrias en el Parque de los Príncipes, no sin antes reconocer que cambiaba Milán por París siguiendo los consejos de su ‘hermano’ brasileño. “Me dijo cosas muy positivas sobre cómo estaba creciendo el club. Es un muy buen amigo. Parece que nos seguimos por todas partes porque este es el cuarto club en el que coincidimos”.

Max e Ibra ganaron la Liga con el Ajax.

El histórico club holandés fue la primera de las cuatro etapas que ambos jugadores han compartido en sus particulares hojas de ruta y la que sirvió para fijar los cimientos de una amistad más producto de las circunstancias que de compartir realmente lugares comunes.

COMO EL DÍA Y LA NOCHE

El sueco procedía de un barrio conflictivo de Malmoe, a donde habían llegado sus padres huyendo del fantasma de la guerra en Los Balcanes. De familia acomodada, el brasileño era un chico sumamente tranquilo, educado, con un nivel cultural superior a la media que se relacionaba sobre todo con la conexión latina del vestuario ajacied. Ibra, un auténtico torbellino emocional al que le fascinaba ejercer de ‘bad boy’ a la mínima ocasión, encontró muy pronto en el egipcio Mido el socio ideal para sus andanzas.

Empero, el irreverente Zlatan nunca dejó de respetar y tener en una alta estima a la persona que más le había ayudado en esa primera aventura lejos de casa. “No tenía dinero ni para comer porque el primer salario nos lo pagaban a fin de mes, así que llamé a Maxwell. Le dije que tenía problemas, que no tenía qué comer y le pedí ayuda. Me dijo OK, vente a mi casa. Puso un colchón en el suelo y me quedé con él dos semanas. Íbamos a entrenar en su coche, comíamos en su casa… Max es el mejor tipo del mundo. Si usted piensa en un osito de peluche, sin duda sería como él”, afirma en su autobiografía, best seller en Suecia y Holanda.

“Maxwell es el mejor tipo del mundo.
Si piensas en un osito de peluche,
todos querríamos que fuese como él

Dicen quienes les conocen que la creciente ascendencia de Maxwell sobre el fenómeno sueco ha sido decisiva para amainar su agresivo carácter. Lo cierto es que el grado de compenetración de ambos es tal que desde su etapa interista (segundo cruce de caminos) han hecho todo lo posible para permanecer en el mismo vestuario.

Mientras que el brasileño movió sus hilos durante su primer semestre en la Ciudad Condal para conseguir que Joan Laporta forzara un trueque Eto’o-Ibra con el Inter, el sueco le devolvió la moneda dos años después convenciendo a Galliani de que su amigo era el hombre perfecto para reforzar la banda izquierda milanista. El Barça, sin embargo, no aceptó la oferta de los italianos.

Pero como si de dos amantes latentes se tratara, a Ibrahimovic y Maxwell les aguardaba la Ciudad de la Luz al final del túnel. Y es que París ha terminado de cincelar una relación personal que ya se extiende a representante (Mino Raiola lleva los asuntos de los dos jugadores), esposas e hijos de ambos.

“Zlatan es como un hermano para mí. Estamos realmente muy unidos. Hemos crecido juntos y compartido grandes momentos. Nuestra amistad ha ido a más con el paso de los años y a medida que volvíamos a coincidir en otro equipo. Es mucho más que un amigo y me alegra un montón que estemos juntos también en Francia”, explicaba hace escasos días Maxwell en el canal de televisión del PSG. Y es que, con tal de compartir coche para ir a entrenar, estos hermanos forjados con el cuero de la redonda son ya hasta vecinos.

“Zlatan es como un hermano para mí.
Hemos crecido juntos y compartido
grandes momentos. Estamos muy unidos”

Ambos futbolistas, defendiendo la camisola del Inter de Milán.

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