Economía/Energía.

Garamendi defiende la energía nuclear y pide “cordura” para valorar el accidente de Japón

Encontré este titular en Europa Pres y se me ocurrió tirar por el hilo. Lo que dice Garamendi no se debe echar en saco roto. Es el responsable de la Comisión de la Energía en la SEOE además de ser vicepresidente primero de Cepyme. Sus expresiones serán con seguridad argumentos que defenderá todo el andamiaje que sustenta como conveniente y necesario el uso de la energía nuclear, para la producción de electricidad.
Es legítimo suponer que las declaraciones de Garamendi están motivadas por el accidente ocurrido en la central de Fukushima, intentando poner calma en aquellos angustiados por el temor a la radioactividad.
El artículo tiene algunas manifestaciones afirmativas curiosas, por no decir temerarias.
Por ejemplo dice:
La energía obtenida por la fusión nuclear es una energía más barata que muchas otras por lo tanto no tenemos que olvidar la sostenibilidad económica que aporta.
También manifiesta que se está demonizando el uso de la energía nuclear, y expresa: En esto hay que ser prudente, ya que el sismo y posterior tsunami fueron los causantes del problema en Fukushima. Por eso esta situación no debe considerarse como un accidente nuclear.
Apoyando en estos pilares argumentales, Garamendi pide calma y cordura para valorar la situación, puesto que no hay problemas con la energía nuclear en España y si al atentar contra las plantas nucleares el costo de la energía se dispara, tendremos un tsunami energético en un país donde el sector empresarial tiene más necesidades energéticas que en otros. termina diciendo.

¿QUE LA ENERGIA NUECLEAR ES BARATA?

Que la energía nuclear es mas barata lo manifiestan todas LAS ORGANIZACIONES empeñadas en convencernos de su provechoso uso, desde la World Nuclear Associacion hasta el Organismo Internacional de la Energía Atómica
Estas organizaciones, con total impunidad y sin importarles la rigurosidad, comparan los costos entre las distintas formas de producir energía. En el caso de la energía nuclear, la valoración del precio de la energía, debe considerar una imprevista catástrofe nuclear, siendo su costo imposible de calcular. Ya veremos en Japón, como vimos en Chernobil que serán los dineros públicos, y no la empresa Tepco los que soportaran el gasto.
Esta última consideración, que no es desechable ni lo debe ser, me coloca indefectiblemente en la imposibilidad de comparar con total honestidad, los costos de la energía en sus diversas formas de producción.
No hablemos de los gastos permanentes que durante siglos condenamos a miles de generaciones futuras para controlar la radioactividad de los desechos de esas centrales. Lo expresado no son supuestos, ya tenemos ejemplos palpables Chernobil y Fukusima sin que sepamos a ciencia cierta que pasó y que consecuencias tienen estos derrames de radioactividad.
Estos dos casos nos deben hacer pensar que no serán los únicos ni los mas graves. Bajo estas condiciones ¿se puede afirmar que la Energía Nuclear es realmente barata?.
Los gastos para mantener los depósitos de residuos, los van ha realizar las generaciones futuras tal cual lo están realizando ahora los estados o mejor dicho el impuesto del contribuyente. No será la Tepco, operadora de Fukushima la que afronte el gasto para reparar la central, controlar la fuga de radioactividad y pagar los suministros eléctricos que dejó de prestar, será el estado japonés, los ciudadanos japoneses lo que se harán cargo de los gastos.
En chermobil un cuarto de siglo después, el sector agropecuario debió suspender indefinidamente su actividad, la cúpula que protege al reactor debe ser renovada periódicamente y la radiación produce y produjo enfermedades y mal formaciones, con costos sociales impredecibles.

PARECIERA QUE NO ES LA ENERGIA NUCLEAR MUY BARATA QUE DIGAMOS

TSUNAMI ENERGETICO
Cuando Garmendi habla del tsunami energético, se refiere a lo que comúnmente todo el mundo tiene en cuenta y es que vivimos en una sociedad donde es necesario atender a las necesidades energéticas en crecimiento. Supongo que deberíamos desbrozar primero, cuales son las necesidades de esas necesidades, ya que nadie pone en cuestión si son necesarias, las que alegremente decimos que son necesarias.
En esto de implantar necesidades mucho tienen que ver los medios de comunicación que a través de comunicados, comunicadores y formadores de opinión nos imbuyen diariamente de los conceptos del crecimiento económico del crecimiento tecnológico y del crecimiento energético como necesidades imperiosas e ineludibles, sin tener en cuanta al menos que grandes sectores de la sociedad sostienen la necesidad de un crecimiento posible y sustentable. Estos medios desconocen olímpicamente la controversia ético- políticas del crecimiento en el mundo que nos toca vivir, con una ya innegable y perceptible influencia en el medio ambiente de los efectos negativos que parecen ser producto del descontrol de dicho crecimiento.
Los medios de comunicación, aduciendo que choca con la naturaleza humana, desacreditan y se manifiestan claramente contrarios a la idea de la necesidad de instalar un descrecimiento energético controlado, a pesar que dicha propuesta suscita entusiasmo en fuertes grupos de intelectuales independiente, de grupos ecologistas. No tienen en cuenta aquello de que el uso de la energía debería ser aquel que satisface las necesidades presentes sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras. Concepto que nos lleva ineludiblemente a la idea propuesta ya hace años para que el desarrollo se realice sobre bases que garanticen la defensa de nuestro futuro común, garantizando la equidad distributiva de la plus valía.
Los organismos internacionales, mejor dicho las Naciones Unidas sin ningún rubor pronostican que los 6.000 millones de habitantes presentes serán en el año 2020 7.400 millones y que el porciento de población en los países subdesarrollados pasará del 77 % actual al 81%. Según esos informes la demanda de energía del mundo desarrollado será cada vez mayor en desmedro del mundo subdesarrollado, induciendo con sus pronósticos a instalar el concepto de la imposibilidad de reparar la injusticia con el mundo subdesarrollado y detener esta desmesurada utilización de la energía a pesar que el Panel Intergubernamental del Cambio Climático en su informe del año 2001 afirma contundentemente la relación de la presencia del dióxido de carbono (CO2), con el aumento de la temperatura, producido por la presencia de los gases, alertando que el incremento de la temperatura continuará en ascenso aun deteniendo ahora la emisión de dióxido de carbono.
Deberíamos tener en cuenta que el 8 % de la población consume el 50% de la energía que se produce y condenando al resto de los países a las consecuencias negativas de la producción energética tal cual la tenemos concebida.
Es descabellado pensar que para limitar el consumo energético, es posible limitar el crecimiento de la población y también es descabellado suponer que se puede condenar a mas del 50% de la población que conforman los países subdesarrollados a no incrementar su consumo energético..
Por otro lado son muy pocos los que no admiten el peligro de seguir emitiendo CO2. Por todo eso deduzco algunas conclusiones.

A Es obsceno el justificar como forzosamente necesario, el uso de las centrales nucleares, sin tener en cuenta que en caso de una tragedia contaminamos con radioactividad al planeta. Condenando a mas 1000 millones de seres humanos que sobreviven alumbrándose con vela, a los efectos perniciosos de un desastre atómico.
B Es imperioso el control del gasto energético superfluo y obsceno, el uso de bienes sociales no renovables desertizando energéticamente al planeta.
C Ante el inevitable aumento del consumo energético es imperioso el uso de energías no contaminantes iniciando un periodo de redistribución y descrecimiento energético
D Estas simples premisas, que al parecer conforman a grandes sectores de pensadores e intelectuales, tengo la plena convicción que no será posible llevarlas a cabo con la estructura de poder vigente.
Me animaría a decir que es ingenuo esperar una solución a estos graves problemas en una sociedad capitaneada por una clase política que (a mi entender), sus miembros comparten en su totalidad la visión de permanecer vigentes con la finalidad de recibir el estipendio que les permita una vida dispendiosa.
No hemos recapacitado que la política debe a veces tomar decisiones demasiado importantes para dejarlas en manos de los políticos.
Así nos va.

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